Friday, September 25, 2009

El DF, el agua y la basura

"Ironía", por Boligán


Mientras el agua potable escasea y nuestras tuberías se secan, las lluvias del último mes, inusualmente intensas, nos inundan y causan estragos. De esa forma, en un cartón publicado en el diario El Universal el viernes 18 de septiembre, el caricaturista Ángel Boligán ilustra una de las tantas ironías que vive el valle de México.
La madrugada de este martes, por ejemplo, al sur de la ciudad, el río Magdalena se desbordó y arrastró 16 automóviles de lujo; también dañó otros vehículos, una vivienda y el estacionamiento de un centro comercial. Semanas atrás, al oriente, las precipitaciones anegaron las instalaciones del Metro Hangares. Por si esto fuera poco, las condiciones climatológicas han entorpecido el servicio de recolección de basura y que ésta pueda ser transportada a sus depósitos correspondientes. Es claro: nuestros problemas urbanos, literalmente, salen a flote.
Fundamental resulta comprender las interconexiones entre estos asuntos: la escasez del agua potable, los efectos de las fuertes lluvias y el manejo de los residuos sólidos.
La falta de mantenimiento y de modernización de la infraestructura hidráulica ha derivado, por un lado, en que 30% o más de nuestros recursos hídricos se pierda en fugas y no llegue a amplias zonas de la capital como la delegación Iztapalapa. Por el otro, esos rezagos históricos que padece la red también han provocado que el drenaje sea incapaz de hacer frente a tormentas como las que hemos observado en días recientes.
Sumemos a eso las 12 mil 500 o 13 mil toneladas de desechos que generamos todos diariamente, y a las cuales se les debe encontrar acomodo o procesar a fin de que no obstruyan calles y alcantarillas como ahora lo hacen, y ya tenemos delineado el tamaño del reto que vivimos.
¿Qué nos ha conducido a esta situación? Me parece que estos problemas tienen en común tres tipos de orígenes, uno político, uno demográfico y uno sociocultural, y que verlos desde una perspectiva que abarque esos campos podría permitirnos pensar en soluciones.
Hace tiempo que tengo la impresión —imagino que compartida— de que los políticos que se han encargado de esta ciudad y de su área conurbada nunca se han preocupado en serio por planear su desarrollo a futuro. Asimismo, el crecimiento poblacional producto del número de nacimientos o de las migraciones ha sido tal que ha disparado la demanda de servicios como vivienda o transporte, que autoridades o particulares han buscado satisfacer bajo la lógica de la inmediatez o del lucro, mas no de la sustentabilidad.
A ese patrón de gran expansión, que seguramente se repite en otras metrópolis de México y de otros países, se agrega el predominio de lo que Alejandro Calvillo denomina “voraz modelo de consumo”. Trátese de agua, energía, alimentos o mercancías, ese paradigma nos lleva a consumir a diestra y siniestra sin reparar en las consecuencias. Y así, no hay ciudad ni planeta que alcancen.
Estas semanas de baja presión en nuestros grifos, de avenidas inundadas o de basura varada en los caminos son una advertencia sobre la crisis que puede desatarse en nuestra capital si no actuamos pronto y con sentido de largo plazo.
Contamos ya con alternativas expuestas por especialistas, desde un plan para descentralizar las actividades de esta urbe o el diseño de mecanismos para captar y aprovechar el agua de lluvia, hasta la reutilización y el reciclaje de residuos sólidos, pasando —claro— por nuestra responsabilidad de ejercer un uso más consciente y racional de los recursos de los que disponemos. Con todos sus defectos, esta ciudad es nuestra casa. Hagámosla habitable.


Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, September 22, 2009

El Senado, con oportunidad de frenar a Chávez: De la Rosa

Visitador de la CEDH en Chihuahua refiere que aspirante a encabezar la PGR incurrió en omisiones durante su desempeño como procurador de esa entidad, en la gubernatura del panista Francisco Barrio Terrazas


El eventual rechazo de parte del Senado a la nominación de Arturo Chávez Chávez como procurador general de la República podría representar “un momento histórico en las relaciones entre el presidente y el Congreso de la Unión”, señaló Gustavo de la Rosa, primer visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) en Chihuahua.
Para De la Rosa, si los senadores del PRI y del PRD niegan la ratificación en la PGR a Chávez Chávez, propuesto por Felipe Calderón para sustituir a Eduardo Medina Mora, y cuya postulación ha sido criticada por activistas y por organizaciones no gubernamentales, propinarían una derrota a la administración calderonista e, igualmente, dejarían al descubierto que México vive ya en un sistema de corte parlamentario aunque se le siga llamando presidencialista.
Chávez Chávez, quien fue procurador de Chihuahua durante el gobierno del panista Francisco Barrio Terrazas (1992-1998), ha sido cuestionado por su falta de acción para resolver los feminicidios que comenzaron en Ciudad Juárez en la década de los 90. Ayer, durante su comparecencia ante el Senado,
reconoció que hubo errores en la investigación de ese expediente, aunque retó a que se pruebe que haya actuado con parcialidad.
De la Rosa, sin embargo, advirtió que en su momento el funcionario no sólo incurrió en omisiones en el caso de las mujeres asesinadas en la entidad, sino en los de los levantones y los homicidios vinculados al narcotráfico, que también ocurrieron durante su gestión.
En entrevista telefónica, el visitador relató que cuando Chávez Chávez fue procurador estatal, él se desempeñó como director del Centro de Readaptación Social (Cereso). De esa manera, el “trato cercano” le permitió observar que las reacciones del fiscal hacia esos hechos tendían a culpar a las víctimas; éstas, justificaba, se metían en problemas por relacionarse con narcos o “por andar en lugares peligrosos”.
“Nunca tuvo claro que lo que estaba sucediendo en Juárez eran crímenes de odio”, comentó De la Rosa. Por ello, dijo, cuando Chávez Chávez terminó sus funciones en la procuraduría, dejó “cuentas pendientes”, entre ellas, 197 desapariciones sin investigar.
A juicio del visitador —
quien ha recibido amenazas de muerte motivadas por su labor—, a pesar de las críticas Felipe Calderón se obstinará en que su nominado llegue a la PGR porque responderá a sus intereses: “Será el abogado del presidente, no el de la nación”. En ese sentido, descartó que sea una estrategia de Los Pinos haber propuesto en primera instancia a una figura cuestionada para que, una vez rechazada, la segunda opción deba ser aceptada.
Sostuvo que, independientemente de la persona que quede en el cargo, para atender los pendientes y rezagos que enfrenta México en materia de justicia debe contemplarse, primero, el rescate de los buenos elementos en las corporaciones policiacas pues no todos han sido corrompidos. Otra meta, ahondó, debería ser reclutar a los abogados recién egresados de las universidades con el propósito de formar agentes ministeriales que estén del lado de la ley.
Asimismo, recalcó que es fundamental que las autoridades acaben con el secuestro y con la extorsión debido al gran daño social que originan, y que, respecto del combate al narcotráfico, se discuta la legalización de ciertas drogas como la mariguana y la cocaína, se prevengan adicciones a otras como el cristal y la piedra, y se ataquen las finanzas de los cárteles.
Esos temas urgentes, concluyó De la Rosa, no parecen estar en la agenda de Chávez Chávez: “Ojalá los senadores tengan la capacidad de verlo”.


Nota: Este texto aparece en e-joven.

Thursday, September 17, 2009

Paquete económico 2010 contiene desequilibrios

El gobierno federal busca elevar impuestos pero no da suficientes muestras de austeridad o de un mejor manejo del gasto público, advierte economista


Una vez superada la crisis, señala, debe renovarse el federalismo fiscal a fin de que los estados y los municipios recauden mayores recursos


El paquete económico para 2010 propuesto por el gobierno federal está desbalanceado, pues exige que la ciudadanía contribuya a las finanzas públicas vía impuestos pero no ofrece un esfuerzo de ahorro similar de parte de la autoridad, consideró Gabriel Pérez del Peral, economista de la Universidad Panamericana.
De acuerdo con el académico, mientras con sus proyectos de Ley de Ingresos y de Presupuesto de Egresos la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) planea recaudar 175 mil millones de pesos a través de gravámenes, la medida de austeridad planteada por el Ejecutivo de desaparecer dependencias representaría sólo alrededor de 6 mil millones. Además, dijo, tampoco se observa una intención de redistribuir y modernizar el gasto.
Estimó que la propuesta
será modificada en la Cámara de Diputados, donde ya ha recibido el rechazo de legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD), del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por su propósito de crear un tributo de 2% al consumo general y de aumentar la tasa del Impuesto Sobre la Renta de 28% a 30%. A su juicio, el Legislativo buscará cambiar el paquete económico a fin de que éste promueva la inversión y con ello el empleo.
Pérez del Peral advirtió que uno de los problemas que enfrenta el gobierno es un reducido margen de maniobra como resultado de la escasez de recursos. Sin embargo, sostuvo que sería posible abrir alternativas si se revisa la distribución actual del gasto público para eliminar erogaciones superfluas, si se le enmarca en la consecución prioridades y si se le alínea con el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012.
Aseguró que el impuesto general de 2% al consumo, que incluiría alimentos y medicinas —y que ha sido uno de los puntos más polémicos de la propuesta del Ejecutivo—, no afectaría sustancialmente a la población de menores ingresos porque, ejemplificó, ésta no compra medicamentos sino que los consigue de forma gratuita en las instituciones públicas de salud.
Por el contrario, expuso, un incremento en la tasa del ISR sí distorsionaría la dinámica económica puesto que alteraría decisiones de inversión, empleo y ocio. Una medida de esa naturaleza golpearía principalmente a la clase media.
Según el economista, una vez superada la crisis una reforma integral de la hacienda pública tendría que contemplar los temas de ingresos, gastos y deuda para rediseñar el mapa fiscal de la Federación. Dentro de ese nuevo diseño, detalló, se debería poner fin al desequilibrio en la recaudación, de la cual la SHCP actualmente concentra 90%, para descentralizar esta actividad, cambiar las relaciones entre los tres niveles de gobierno, y otorgar a estados y municipios mayores potestades tributarias mediante mecanismos como el cobro del predial.
Consultado el pasado lunes 7 de septiembre, un día antes de la entrega del paquete económico para 2010 al Congreso de la Unión, Javier Corral Jurado, diputado federal del Partido Acción Nacional (PAN), también se manifestó en favor de replantear el federalismo fiscal. “El esquema que ya no se puede seguir es aquel en el que la Federación recauda y los gobernadores gastan”, mencionó.
Por su parte, Pérez del Peral defendió la idea de homologar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a una tasa de 10%, ya que —argumentó— con esto crecerían la base gravable y los ingresos y se lograría combatir la evasión.
De momento, reiteró el académico, es indispensable que el gobierno federal amplíe el margen de maniobra modernizando el gasto público. Para ello requiere responsabilidad en la planeación, programación y presupuestación de recursos y acciones, a fin de orientarlos a resultados que permitan generar un “círculo virtuoso” de crecimiento económico.


Nota: Este texto aparece en e-joven.

Wednesday, September 16, 2009

México fragmentado

Nunca me han entusiasmado las fiestas patrias. No es sólo porque frente a la dramática realidad de este país año con año encuentro pocas, muy pocas razones para festejar nuestro nacimiento como nación. También, porque cada septiembre los grupos de poder, tanto en la política como en los medios, buscan la ocasión para proclamar una pretendida unidad entre los mexicanos que se extiende, acaso, hasta que culminan la celebración del 15 y la resaca del 16.
Este 2009 mi búsqueda no ha corrido con mejor suerte. Más aún, quizá le haya tocado la peor que me sea posible recordar.
Conocemos de sobra nuestros problemas: la crisis global de finales de 2008 nos ha golpeado con severidad, el barco de las finanzas públicas tiene un hoyo de casi 400 mil millones de pesos, aumentan el desempleo y la pobreza, el brote de influenza de abril-mayo pegó a la dinámica de la República y amenaza con volver en otoño-invierno, el narcotráfico no cede terreno, niños y jóvenes están sumidos en la precariedad educativa y laboral, el agua y el petróleo se agotan… Con tal escenario, ¿de qué demonios alegrarse?
Lejos estoy de creer que el listado anterior constituya un destino inexorable como el plasmado en las tragedias griegas. Sin embargo, considero que escapar de él y comenzar a construirnos un mejor futuro pasa necesariamente, primero, por reconocer nuestra responsabilidad colectiva en el statu quo que padecemos y, segundo, por preguntarnos qué tipo de nación queremos ser para de esa manera asumirnos capaces de trazar los ejes mínimos que nos permitan alcanzar el desarrollo, la sustentabilidad, la calidad de vida y el respeto a las libertades individuales.
Frenar nuestra decadencia, en otras palabras, requiere acuerdo y colaboración; es decir, que más allá de inevitables, significativas y sanas diferencias, todos caigamos en la cuenta de que formamos parte del mismo Estado y de que, por ende, nuestras acciones y omisiones tienen consecuencias para el conjunto.
Nuestro egoísmo, nuestro olvido de la colectividad y nuestra tendencia a explotar los bienes nacionales sólo para beneficio personal o de grupo han derivado en que, como escribió en El Universal el politólogo Mauricio Merino el 31 de diciembre pasado, los mexicanos hayamos “destruido las distintas configuraciones del espacio público en las que convivimos, porque no sabemos estar juntos, ayudarnos, compartir y respetar”.
Al cierre de ese artículo Merino enfatizaba en la necesidad de abandonar nuestras soledades a fin de recuperar la capacidad de convivir: “Y eso vale tanto para los funcionarios encerrados en Los Pinos como para los legisladores y sus grupúsculos parlamentarios; vale para las oligarquías de los partidos y los medios y para los amigos legítimos de Andrés Manuel; vale para cada una de las familias, los amigos, las iglesias y las universidades. Nadie puede solo. México tampoco”.
Me vienen a la mente aquellas frases ahora que nos acercamos al bicentenario de la Independencia y al centenario de la Revolución mientras observo a este país peligrosamente fragmentado. Y aunque ignoro si la consabida cábala 1810, 1910, 2010 habrá de cumplirse, estoy convencido de que las divisiones entre poderes, gobiernos y grupos sociales no tienen otro efecto que alimentar el germen de la confrontación.
Quiero pensar que estamos a tiempo de evitar una guerra civil, pero para ahuyentar ese fantasma es indispensable que todos, de una buena vez, desempeñemos nuestro papel como ciudadanos de este México y contribuyamos a corregir sus fallas, sus injusticias, sus desigualdades. Si no lo hacemos, lo menos grave será que al llegar estas fechas año con año encontraremos menos motivos para festejar.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Saturday, September 12, 2009

El aparente (y falso) cambio

El discurso pronunciado por Felipe Calderón el pasado 2 de septiembre suscitó numerosas reacciones. En un extremo, hubo quien señaló que, por su tono autocrítico y su convocatoria a la unidad, ha sido su mejor alocución en lo que va del sexenio. En el otro, hubo quienes lo calificaron de demagógico, como “puro aire”.
A medio camino entre ambas posturas, algunos más se congratularon de que el mandatario reconociera fallas en su gobierno, pero advirtieron que el llamado a colaborar con otras fuerzas políticas debió darse desde el 1 de diciembre de 2006, mas no a la mitad de su gestión, y que, en todo caso, para evaluar la veracidad de sus palabras habría que seguir las acciones que de ahora en adelante tome el jefe del Ejecutivo.
No obstante, para desgracia del país, importantes decisiones anunciadas por el mandatario durante esta semana parecen confirmar que los promocionados cambios son más cosméticos que de profundidad.
Me centro en el tema de los relevos en el gabinete presidencial (el del paquete económico para 2010, que plantea enfrentar el déficit en las finanzas públicas con recortes al gasto federal, aumento de impuestos y deuda, merece tratamiento aparte).
En esta área, Calderón informó el lunes de movimientos en tres dependencias: Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Procuraduría General de la República (PGR) y Petróleos Mexicanos (Pemex). A la primera, ocupada por el jalisciense Alberto Cárdenas Jiménez, llegó Francisco Javier Mayorga; para sustituir a Eduardo Medina Mora como fiscal de la nación el Ejecutivo propuso a Arturo Chávez Chávez; en tanto que a la dirección de la paraestatal arribó, en reemplazo de Jesús Reyes Heroles, Juan José Suárez Coppel.
Para esa misma tarde y en los días siguientes distintas voces en los medios de comunicación cuestionaron los nombramientos.
Se recordó que Mayorga, por ejemplo, ya había estado en la Sagarpa cuando, en el sexenio de Vicente Fox, Javier Usabiaga dejó la secretaría para contender por la candidatura del PAN a la gubernatura de Guanajuato. Igualmente, aun antes de que su designación fuera oficial, Raymundo Riva Palacio reparó en que Suárez Coppel es cercano del ex secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz y en que cuando fue director corporativo de finanzas de Pemex fue “denunciado por adjudicar en forma directa más de 30 contratos con dinero de las exportaciones petroleras”.
La postulación que más se ha criticado, sin embargo, ha sido la correspondiente al relevo en la PGR. Organizaciones civiles, periodistas y senadores han manifestado rechazo a la propuesta de Arturo Chávez Chávez, debido a sus antecedentes como procurador de Chihuahua cuando se intensificó el fenómeno de los feminicidios en Ciudad Juárez. Además, lo ponen en entredicho sus nexos con la poderosa figura del abogado Diego Fernández de Cevallos.
Tal panorama en los relevos en el equipo presidencial, en el que se observa la llegada de personas con episodios oscuros en sus historiales profesionales, siembra dudas sobre la intención de cambiar a México expresada por Felipe Calderón. Si el mandatario en verdad quisiera iniciar una gran transformación en su gobierno, tendría la oportunidad de hacerlo modificando la composición de su gabinete invitando a él a funcionarios capaces, expertos en sus campos, en vez de a gente de su círculo íntimo o a representantes de las ominosas alianzas que ha establecido.
Por sus decisiones inmediatas y para mal augurio de los tiempos que vivimos, más temprano que tarde parece revelarse que aquellas palabras con las que el presidente llamó a pasar “de la lógica de los cambios posibles, limitados siempre por los cálculos políticos de los actores, a la lógica de los cambios de fondo” no fueron más que eso: palabras.


Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Friday, September 04, 2009

El Metro en tres episodios


I


Los pasajeros, muchos de ellos estudiantes, van poblando el andén de la estación Zapata en dirección Universidad. Algunos llevan audífonos, otros leen, unos más observan el túnel o miran el reloj que marca las 8:30 AM. Todos esperan. Y a poco arriba el tren.
Este convoy, diferencia de otros, no viene a reventar. El viaje se anuncia algo apretado pero —dicta la experiencia— al parecer no será necesario forcejear para poder entrar. El vehículo frena, abre las puertas, muchos descienden y entonces es posible abordar. En efecto, a pesar de que no sobra el espacio, sí es el suficiente para moverse, para maniobrar, para continuar con la lectura, con la música o incluso, para quienes van sentados, con una pequeña siesta.
Trayecto sin contratiempos: no hay retrasos. También prevalece el silencio pues la mayoría de los vagoneros —vendedores, músicos, indigentes— aún no comienza su jornada diaria. El tren llega a su destino. Termina el primer traslado.


II


Este 4 de septiembre el Metro del Distrito Federal cumple 40 años de existencia. Aquel día de 1969, un convoy realizó el recorrido inaugural entre Insurgentes y Zaragoza. Hoy, la obra que inició a mediados de 1967 cuenta con una red conformada por 11 líneas y 175 estaciones por las que transitan 355 trenes.
Información del Sistema de Transporte Colectivo (SCT) refiere que durante 2008 se registró una afluencia total de mil 467 millones 362 mil 893 personas, superior en 8.5% a la de 2007. En cifras redondas, esto significa que, en promedio, diariamente 4 millones de usuarios utilizaron este servicio. Las líneas 1 (Observatorio-Pantitlán), 2 (Cuatro Caminos-Tasqueña) y 3 (Indios Verdes-Universidad) concentraron el mayor flujo de pasajeros.
En la terminal sur de esta última, a un costado de Ciudad Universitaria, los andenes se vuelven a llenar. Es la 1:40 de la tarde: hace calor. Una luz intermitente avisa de qué lado saldrá el tren. La gente se coloca en fila esperando su llegada; varios ignoran la franja de seguridad. Aparece el convoy anaranjado. Los usuarios se reúnen frente a las puertas; cuando éstas se abren, los más se apresuran en busca de un lugar.
A esta hora, una de las de mayor actividad, los problemas del Metro tienden a aflorar: retrasos, insuficiente capacidad, falta de ventilación. También surgen, de estación en estación, los vagoneros, esa otra cara de la economía informal con toda su gama de productos: chicles, plumas, lámparas, álbumes, mapas y, por supuesto, discos piratas. Ambos fenómenos, además, acompañados del déficit de civilidad que conduce a empujar, a estorbar, a querer subir sin antes dejar bajar o a ocupar injustificadamente los asientos reservados, entre otras malas costumbres.
Así se llega a Juárez. Después de Balderas, correspondencia con la Línea 1, el vagón se encuentra retacado. Sin embargo, esta vez hay suerte: los otros pasajeros, amables, permiten descender. Fin del segundo recorrido.


III


El tercer viaje ocurre por la noche, pasadas las 11. Pocos aguardan en el andén. El convoy tarda unos 10 o 15 minutos, más que en el resto del día, pero algo es seguro: a esta hora sobrarán los asientos.
“La rocola móvil más grande de la ciudad”, como el diario El Universal llamó al Metro recientemente, para estos momentos permanece casi en silencio. Sólo algunos vagoneros rezagados continúan con su actividad, como un poeta ambulante o un darketo que comercia con rosas.
Termina una jornada más para este cuarentón. Mañana, como todos los días laborables, desde las 5 AM habrá de levantarse a trabajar (afanoso, sábados y domingos lo hace, respectivamente, a las 6 y a las 7).
A la fecha, su salud, como lo demuestra a diario, aún le basta para recorrer toda la ciudad; no obstante, con el tiempo sus achaques también se tornan cada vez más evidentes. Por tanto, queda en quienes debemos cuidarlo, tanto autoridades como ciudadanos, decidir si lo abandonamos y dejamos que decaiga hasta morir o si, por el contrario, lo ayudamos a mantener su vida productiva para que siga transportándonos por muchos años más.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, September 01, 2009

Agrupación convoca a ir “de la protesta a la propuesta”

Compuesta por 70 organizaciones civiles, la Asamblea Nacional Ciudadana demanda que el Legislativo abra espacios de discusión que retomen los reclamos sociales


Plantea reforma político-electoral que incluya mecanismos de democracia directa, reducción de financiamiento a partidos y candidaturas independientes


Bajo el lema “De la protesta a la propuesta”, 70 organizaciones civiles agrupadas en la Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA), antes Asamblea Nacional por el Voto Nulo, exigen que el Poder Legislativo abra espacios “para escuchar, debatir y asumir” las ideas emanadas “de todos los ámbitos de la sociedad mexicana, no sólo de los partidos políticos”.
Para ello, la ANCA planea instalar hoy, desde las 10 de la mañana, mesas de discusión en las inmediaciones de la Cámara de Diputados, a manera de acto simbólico que llame la atención de los representantes que
comienzan sus funciones en la 61 Legislatura.
Las asociaciones que conforman este bloque a la fecha han realizado reuniones en el DF, en Guadalajara y en Tlaxcala, y están distribuidas en 20 estados de la República. Entre ellas se encuentran Abogados y Periodistas en Acción, Abstención-Voto Nulo 2009,
Alconsumidor, Construyamos un Mejor País, Dejemos de Hacernos Pendejos, Despertar Ciudadano, El Poder del Consumidor, Fundación Indígena, Incide Social, Movimiento Voto Responsable, Vota Independiente y Tache a Todos.
Durante el pasado proceso electoral —en el que se renovaron las 500 curules de San Lázaro, seis gubernaturas, 12 congresos locales, 522 alcaldías y las 16 delegaciones de la capital del país— promovieron la anulación del sufragio como forma de protesta contra las condiciones políticas vigentes, caracterizadas, según la declaración que pretenden entregar a la Cámara Baja, “por la excesiva cantidad de recursos que reciben y derrochan los partidos y por el monopolio que las clases gobernantes tienen en la gestión de lo público”.
Al respecto, el documento de la ANCA destaca que, a nivel federal, “el pasado 5 de julio, casi 2 millones de personas manifestamos en las urnas nuestra profunda insatisfacción con el actual sistema político y de gobierno”. Esta cifra equivale a 5.39% de los votos registrados en los comicios, superior al promedio histórico del voto nulo, de alrededor de 2%.
La agrupación, según se lee en
su sitio en MySpace, sostiene que “la democracia representativa en que vivimos ya no funciona y a los ciudadanos nos corresponde hacerla participativa y deliberativa”.
Para conseguir tal cambio plantea que el Congreso de la Unión lleve a cabo una nueva reforma político-electoral que recoja los reclamos sociales.
Desde su perspectiva, dichas modificaciones deberían incluir al menos tres puntos: 1) instaurar mecanismos de democracia directa como voto nulo y abstención con valor jurídico, plebiscito, referéndum, revocación de mandato, consulta e iniciativa popular; 2) reducir el financiamiento y los privilegios a partidos, representantes y funcionarios públicos; y 3) establecer la figura de las candidaturas ciudadanas.
Margarita Sierra, integrante de la ANCA, señaló en entrevista telefónica que las propuestas anteriores constituyen “el punto de partida”, porque los objetivos de la asamblea comprenden un espectro más amplio de temas que apuntan a reformar el Estado. Con esa finalidad, dijo, después del acto de este 1 de septiembre continuarán sus esfuerzos con foros con académicos y con la sociedad civil; para su celebración ya han tenido acercamientos con
El Colegio de Michoacán y con El Colegio de Jalisco.
Explicó también que las personas interesadas en unirse a la agrupación podrán hacerlo a través de su página electrónica, en la que efectúan adecuaciones técnicas para que puedan darse de alta tanto organizaciones como individuos.
“Veo la crisis que vive México como una oportunidad en serio”, comentó Sierra. Para ella, el “caldo de cultivo” formado por factores como la crisis económica, el desempleo y la inseguridad, a pesar de su complejidad, abre la puerta a la labor de la ciudadanía en el impulso de cambios en la nación. Remató: “Ni los partidos ni los políticos van a sacarnos de donde estamos. Somos los ciudadanos los que debemos creernos que tenemos el poder”.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Saturday, August 29, 2009

De Cabo a Cabo [crónica]




LOS CABOS, Baja California Sur.— Al extremo meridional de la península, casi pegado al mar, el corredor turístico se extiende 33 kilómetros entre Cabo San Lucas, cerca del famoso arco de piedra símbolo de este destino, y San José del Cabo, hacia el aeropuerto local.
Esta región es la única de la entidad con clima cálido húmedo; en el resto de su territorio es seco desértico, con temperaturas que van de los cero grados Celsius en invierno a los 40 en verano. Aquí se ubican playas, sitios para surfistas, campos de golf y hoteles cuyo objetivo primario es el turismo extranjero, en particular el proveniente de Estados Unidos. Ello explica que por estos rumbos sea muy común escuchar a la gente hablar en inglés o encontrar precios en dólares.
Probablemente la amabilidad de los lugareños se derive, al menos en parte, del hecho de que recibir visitantes constituya una de sus principales actividades económicas, junto con la agricultura, la ganadería y la pesca.
“Aquí la banda es bien ley”, comenta Javier, un joven arquitecto originario del Distrito Federal con tres años de residir en esta población. Su dicho se confirma, por ejemplo, en la diligencia con la que los sudcalifornianos orientan al forastero extraviado —incluso si éste no solicita explícitamente la ayuda, sino sólo con cara de desconcierto— o en que para dar con La Playita, espacio popular recomendado para pescar o para degustar productos del mar, y a donde no llega el transporte público, sea costumbre “irse de a raite”.
Éste, en efecto, se consigue con facilidad. Basta soportar en el camino bajo el rayo del sol, aguardar el paso de algún vehículo y, al verlo aproximarse, superar la pena de alzar la mano y apuntar con el pulgar hacia un costado. Para el tercer intento el pudor se va y el movimiento, rígido al inicio, se torna fluido. Eventualmente alguien se detiene y hace de buen samaritano.
Para el regreso, al anochecer, cuando los bañistas comienzan a retirarse, la operación se repite —ya sin el agobio del calor— y la suerte es la misma. Al respecto un hombre expresa: “Yo también he estado en esa situación de tener que pedir aventón, así que si los veo ahí parados digo ‘por qué no los voy a llevar’”.
A este destino, empero, también lo ha golpeado la crisis económica. Javier señala que el turismo y el flujo de capital han disminuido, lo que ha provocado el cierre de varias empresas, entre ellas la compañía en la que él trabajaba proporcionando mantenimiento a algunos hoteles. Tales condiciones, estima, se mantendrán durante un año más. Por ello planea retornar al DF y quizá después volver a estas tierras.
Su testimonio da cuenta de otro problema local que conduce al cronista a pensar en el resto del país: “Aquí la gente es bien ley —insiste—, pero hace las cosas de chingadazo”. Expone como muestra las obras emprendidas sobre la avenida principal que se dirige a Cabo San Lucas, algunas de las cuales, a su juicio, están mal realizadas o avanzan con gran lentitud porque las constructoras entre más se tardan cobran más a los gobiernos estatal o municipal, ambos del PRD.
Por otra parte, no lejos de esas calles en remodelación, casi a la entrada de la costa, una sonriente promotora turística anuncia tours en lancha al emblemático arco de piedra, a la última roca de la península, a la Playa del Amor, aquella en la que sitúa “la Cueva de Andrés... porque entran dos y salen tres”, así como a la Playa del Divorcio, llamada así porque separa el Mar de Cortés del Océano Pacífico.
El bote se acerca. Para abordarlo hay que caminar unos metros sobre el agua y subir con cuidado. Una vez dentro, la embarcación gira y se enfila hacia las célebres formaciones. En su trayecto cruza con otras naves, motos acuáticas, pelícanos, gaviotas y aun lobos marinos.
Minutos más tarde aparece el conocido arco que ha esculpido la marea. Su imagen impresiona; sin embargo, más lo hace el océano frente a él, a sus espaldas, a su alrededor. Por todos lados. Imponente, enorme, profundo, incansable, el mar asombra, deleita, inspira a quien lo observa a seguir su ejemplo de fortaleza en la batalla que es la vida.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com. Aprovecho también para agradecer a Eli García por un gran viaje.

Tuesday, August 25, 2009

Mancha urbana absorbe recursos hídricos

El desmedido crecimiento urbano ha encarecido el suministro de agua, obliga a extender la red de tuberías, aumenta la posibilidad de fugas y dificulta el cobro y la educación de los usuarios


Expertos mexicanos en el MIT proponen adoptar una perspectiva de largo plazo que ponga límites a la expansión de la ciudad y asuma una visión integral del problema de la escasez del líquido


Investigadores mexicanos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) coincidieron en que existen alternativas para enfrentar el problema del abasto de agua en la Zona Metropolitana del Valle de México, pero éstas deben atender un factor hasta ahora insuficientemente discutido por las autoridades: el desmedido crecimiento urbano tanto a nivel poblacional como territorial.
De acuerdo con Onésimo Flores Dewey, mientras que en 1940 el Distrito Federal concentraba 98% de la población del área, para 1970 ese porcentaje cayó a 74% y para 2005 a 45%.
Ahora, añadió, la mayoría de la gente de la zona habita en el estado de México. En municipios que se han expandido, como Tecámac o Zumpango, se ha construido gran cantidad de viviendas populares que, sin embargo, están “lejos de las delegaciones centrales de la ciudad, donde se ha concentrado históricamente el destino de los presupuestos y, por ende, donde se localiza nuestra mayor inversión en infraestructura”.
Esa pérdida de densidad demográfica, explicó Flores Dewey en una consulta vía correo electrónico, ha encarecido todos los servicios públicos como recolección de basura, transporte, energía eléctrica y suministro de agua. En el caso de este último recurso, el crecimiento urbano hace necesario que se instalen más kilómetros de tuberías, incrementa las posibilidades de fugas y dificulta cobrar y educar a los usuarios.
Por su parte, José Antonio Correa Ibargüengoitia señaló que los asentamientos irregulares y las nuevas edificaciones aumentan el costo de proveer el líquido porque implican construir más infraestructura, “pero incluso con la que ya hay, urge cambiar el modelo de administración del agua en la ciudad”.
También en un mensaje por e-mail, Correa Ibargüengoitia expuso que el área podría ser autosuficiente pues actualmente consume más de tres veces lo indispensable: en promedio 351 litros diarios per cápita cuando bastarían solamente 100.
Afirmó que en el corto plazo se requiere colocar medidores eficaces y subir las tarifas tomando en cuenta las disparidades sociales, mientras en el largo plazo se debe adoptar una visión integral del tema del agua.
Entre otros puntos, agregó, este nuevo paradigma debe abarcar una mayor reutilización de aguas negras, la recolección de lluvia a través de pozos de absorción y de mecanismos de cosecha ubicados en techos, esfuerzos por frenar la mancha urbana que se traga las áreas verdes que recargan los mantos acuíferos, así como la modernización de la red y del mobiliario hídrico para evitar que de 30% a 35% del líquido se tire en fugas o se desperdicie en los hogares.
Para Flores Dewey, los principales ejes que deben seguir las políticas públicas para tener una urbe sustentable son el compromiso por el largo plazo y la búsqueda de un equilibrio entre eficacia y equidad en la prestación de servicios. En lo que respecta al problema de los recursos hídricos, mencionó, “debemos entrarle de frente: como no podemos expandir la oferta de agua, hay que reducir el crecimiento desmedido de su demanda”.
A su juicio, eso conlleva incentivar la densidad demográfica, restringir los permisos de construcción y determinar la cantidad de líquido que puede extraerse sustentablemente.
“Necesitamos ser realistas, existen límites a nuestra capacidad de crecimiento”, enfatizó el también autor del blog
www.ciudadposible.com y a quien puede encontrarse en twitter en la dirección @oneflores.
Asimismo, ambos investigadores concordaron en que la sociedad civil puede y debe jugar un papel importante en la solución del problema. Reiteraron que los ciudadanos tienen la posibilidad de, por un lado, realizar acciones para ahorrar agua —como cambiar retretes o regaderas y consumir con mayor racionalidad— y, por el otro, de organizarse y alzar la voz para exigir que los gobiernos tomen las decisiones más atinadas para el largo plazo, aun si éstas son impopulares y los confrontan con el electorado.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Sunday, August 23, 2009

“¡Saquen los teléfonos!”

Todo ocurrió en un par de minutos, quizá menos. Cerca de las 10:30 de la noche, en la colonia Olivar del Conde, en la delegación Álvaro Obregón del Distrito Federal, caminábamos hacia una fiesta cuando, a sólo dos cuadras de nuestro destino, el tipo se acercó a paso acelerado.
—¡Ahora sí ya valió, saquen los teléfonos! —soltó.
Víctimas inexpertas, no supimos cómo reaccionar. Pese a que el asaltante no mostró ningún arma, el tono y el rostro agresivos así como la calle solitaria bastaron para asustarnos.
Mi acompañante, mujer, mi novia, retrocedió. Traté de interponerme entre ella y el sujeto, moreno, como de un metro con 70 centímetros, lampiño, mal encarado, de playera negra y pantalón café.
Saqué mi celular y un billete. Se los di y no recuerdo qué balbucí pensando ilusamente que con eso tendría suficiente, que nos dejaría en paz. Por supuesto, me equivoqué.
Tomó el botín e insistió:
—¡El teléfono! —le gritó.
De nuevo quise interponerme. Lo confieso: no pude. No supe cómo hacerlo sin alebrestar más al patán frente a nosotros y, por lo tanto, sin ponernos en mayor riesgo.
Ella aún no mostraba el objeto exigido cuando el tipo volvió a exclamar:
—¡Ándale, hija, o va a valer verga! —dijo, amagando con extraer algún arma de su bolsillo.
—¡Ya, güey! —respondí en un vano intento de calmarlo.
Ella entregó su teléfono. El maleante lo tomó, lo guardó y se fue otra vez con paso acelerado.
Nos quedamos como congelados por un instante. Segundos después, más por instinto que atendiendo a la razón, empezamos a caminar hacia la casa a la que nos dirigíamos desde el principio mientras mutuamente buscábamos tranquilizarnos. Yo sentía enojo y mucha, mucha impotencia.
Llegamos. Nos recibieron. Informamos del incidente a nuestros anfitriones e iniciaron las preguntas que todos formulamos en esos casos pero que, visto a la distancia, no sabemos espaciar ni expresar con tacto: ¿Qué pasó? ¿Están bien? ¿Por dónde venían? ¿No había nadie en la calle? ¿Quién fue? ¿Cómo era? ¿Lo reconocen?
Nos reconfortaron. Llamamos a nuestras casas. Avisamos de lo sucedido. Pedimos que reportaran los números como robados. Hicimos balance del evento: afortunadamente, no pasó a mayores.
Luego de eso retomamos la velada, la reunión con los amigos. A pesar del desagradable hecho, nos divertimos. Sin embargo, aunque intermitente, la sensación de malestar permaneció.
Y junto con ella me rondaron también varias ideas. Primero, una ironía: haber pasado infinidad de veces exactamente por el mismo sitio, solo e incluso de madrugada, sin antes sufrir un episodio similar, justo para haberlo padecido en el momento menos esperado y con quien menos lo habría querido. Segundo, la empatía con las personas que han sido robadas en alguna ocasión y han sentido justificada molestia por ser despojadas de lo que es suyo. Tercero, que si bien me niego a caer en la paranoia y a ser rehén de quienes pretenden secuestrar nuestra tranquilidad, es necesario entender que el fenómeno de la inseguridad existe y por ende hay que aprender a tomar las debidas precauciones en casa y fuera de ella.
Por último, la esperanza de que esta denuncia, como tantas otras ciertamente más graves, expuestas en los medios o ante procuradurías, delegaciones o ministerios públicos, contribuya de algún modo a que las autoridades recuerden y asuman los compromisos que han adquirido en materia de combate a la delincuencia. A casi un año de la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, eso seguimos demandando los ciudadanos, tanto los muchos que ya formamos “parte de la estadística” de las víctimas de la criminalidad, como aquellos que no desean llegar a convertirse en un número más.

Nota: Este texto fue publicado el jueves en los Dardos de diasiete.com. Disculpen la tardanza; quien escribe andaba de inmerecidas pero muy gratas vacaciones.

Thursday, August 13, 2009

Busquemos salir del “shock”

La nota, como era de esperar, fue de las más comentadas ayer en el portal del El Universal. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, por lo general reacio a reconocer públicamente las dificultades de la economía nacional, advirtió frente a senadores que México vive el “shock financiero” más grande en 30 años.
Creo no equivocarme al considerar que tal declaración ha despertado las reacciones de los lectores —molestia, por decir lo menos— debido a varios motivos. No ha sido sólo por el alarmante anuncio de que el país enfrentará un faltante de 780 mil millones de pesos en 2009 y 2010, o sea, un hueco equivalente a 7% del Producto Interno Bruto (PIB). Tampoco ha sido nada más por la impopularidad del funcionario, que parte de factores tan triviales como su apariencia física y de otros serios como su manejo de la política fiscal.
Me parece que ha sido, sobre todo, porque en el fondo el mensaje del secretario es una confirmación oficial innecesaria de algo que los mexicanos hemos padecido desde finales del año pasado, a saber, la mala marcha de la economía, y de que el gobierno federal, más allá de su discurso tranquilizador o triunfalista, no tiene indicios de cómo salir del pozo. O si los tiene, no lo demuestra.
A lo largo de 2009 hemos vivido una menor actividad económica, disminución de la inversión, paros técnicos en algunas empresas, aumento del desempleo y de la informalidad y, como una consecuencia de lo anterior, una aún más baja recaudación tributaria de parte del Estado.
Y si bien es cierto que estos problemas han sido causados en gran medida por “la crisis que vino de fuera” y se han visto agravados por imprevistos como el brote de influenza de finales de abril, debemos reconocer que la situación en su conjunto no es resultado de meros elementos coyunturales, sino de fallas históricas.
Sara Sefchovich, por ejemplo, ha insistido en que nuestro modelo económico potencia la desigualdad porque favorece a los grandes actores y a los monopolios. A los pequeños y medianos, en cambio, les pone trabas a pesar de que éstos son “la columna vertebral de una economía sana y productiva”, porque “de ellos depende para vivir la mayoría de los ciudadanos de este país, patrones y trabajadores por igual, porque dan empleo y cuando hay empleo hay consumo, pagan impuestos y cumplen con lo que exige la ley”.
Del mismo modo, las deficiencias en la hacienda pública vienen de tiempo atrás.
La dependencia de las arcas de la nación de un recurso no renovable como el petróleo está por llevarnos a un colapso ahora que la producción del hidrocarburo y su precio internacional descienden. Esto, además, porque en ningún nivel hemos sido capaces de incrementar ni de mejorar la recaudación fiscal: según el analista Hernán Gómez Bruera, México capta vía gravámenes únicamente alrededor de 8% de su PIB cuando otros países recaban 26%, y frente a esto las autoridades hacendarias, en lugar de simplificar los mecanismos de cobro, los vuelven más engorrosos.
En el mejor de los casos, de ello se deriva que los servicios públicos como el alumbrado, la seguridad o la recolección de basura sean de mala calidad y, en el peor, que las administraciones más pequeñas, las municipales,
caigan en la quiebra.
Así, una vez que todos, gobierno y ciudadanos, por fin parecemos estar de acuerdo en el diagnóstico de que la República se encuentra en “shock”, no nos queda otra que buscar el remedio a ese mal.
Y para eso es indispensable que quienes toman las decisiones en el Ejecutivo y en el Legislativo se sensibilicen de cómo el problema afecta a personas de carne y hueso, escuchen, dejen de lado dogmatismos de cualquier tipo e inicien la transformación de nuestras deterioradas estructuras. Esta crisis, en efecto, es aún un oscuro túnel que no permite ver la luz. Pero, sin duda, en hallar la salida de tan inhóspito camino se nos va el país.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Saturday, August 08, 2009

Atesorar palabras

Fotografías, tarjetas postales, estampas, cuadros, estatuas, adornos, tazas, sombreros, prendas de vestir, zapatos, joyas, relojes, revistas, libros, discos, películas e incluso automóviles, todos ellos objetos que las personas coleccionamos porque les adjudicamos algún valor económico, cultural, estético o sentimental.
La filósofa y teóloga argentina Celina A. Lértora Mendoza reflexiona en torno de esta inclinación y concluye que los seres humanos guardamos cosas ya sea porque vemos en ellas alguna utilidad presente y futura o porque, aunque parezcan triviales, “representan la posibilidad de evocar un pasado cuya memoria queremos conservar mediante un soporte físico”. Más todavía, expone la catedrática e investigadora, “la conservación objetal puede ser espontánea, meramente afectiva, errática”, mientras que coleccionar es, en cambio, un conjunto de actos “guiados por un plan previo, una decisión y un objetivo bien determinados”.
Peculiar como soy (sustituya usted, lectora, lector, tal eufemismo por el adjetivo que mejor le plazca), no suelo recopilar objetos sino algo inmaterial y de un uso aún menos evidente: frases.
Quizá en el afán de encontrar palabras que le den sentido a la realidad, que me permitan entenderla o intentar cambiarla, o que cuando menos me ayuden a ponerle buena cara, atesoro tanto algunos refranes populares como ciertas ideas que encuentro en los periódicos, en los libros, en las canciones, en las películas o en boca de las personas con quienes convivo o con quienes llego a conversar.
Hay frases desagradables que me remiten al cinismo de la mayoría de nuestros políticos y, justo por eso, a la necesidad de que los ciudadanos participemos crítica y activamente en los asuntos públicos. Cómo olvidar, por ejemplo, apotegmas como el del cacique potosino Gonzalo N. Santos, “La moral es un árbol que da moras”, o el del mexiquense Carlos Hank González, “Un político pobre es un pobre político”. O qué tal ese dicho que habla como pocos de la irresponsabilidad de su autor, Vicente Fox: “¿Y yo por qué?”.
En otro tema mucho más grato, el arte, también he dado con memorables pensamientos. A Mario Vargas Llosa, cito el caso, se le atribuye esta genialidad que por años me ha dado vueltas en la cabeza: “La literatura es la gran mentira que dice la verdad”. Guardo, igualmente, esta autobiográfica sentencia de Edgar Allan Poe: “Las obras de los genios nunca son sanas en sí mismas”. Y tampoco quiero dejar de aludir a una bella línea de Ludwig Wittgenstein: “Los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje”; o a esta otra de Álex Grijelmo: “Las palabras engatusan y repelen, edulcoran y amargan, perfuman y apestan. Más vale que conozcamos su fuerza”.
“El amor es como el pan: tiene su punto”, leí recientemente en un cuento de Marco Tulio Aguilera. Al respecto, por su parte, la estadounidense Toni Morrison escribe en su novela La canción de Salomón: “Para vivir del amanecer a la noche hace falta algo más: un bálsamo, un toque de placer, una caricia de alguna especie”.
Cierro esta breve muestra de mi colección de frases con unas palabras de Javier Reverte. Viajero, narrador y cronista, este español sostiene que viajar “supone un acto de humildad permanente, porque descubres que te equivocas más de lo que podías pensar”, y que, además, “requiere una buena dosis de humor. Hay que aprender a reírse, en particular de uno mismo. Porque si uno aprende el valor de burlarse de sí mismo, tiene tema para reírse toda su vida”.
A la fecha, mi experiencia en este viaje que llamamos existir me lleva a concederle toda la razón.


Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, August 04, 2009

Momento para discutir ingreso mínimo universal

También conocida como renta básica de ciudadanía, la propuesta plantea que el Estado otorgue a cada individuo un monto con el que pueda garantizar derechos fundamentales como la alimentación


En México, según el analista Hernán Gómez Bruera, sería posible establecer esta medida si se creara un fondo sustentado en los impuestos producto de una reforma fiscal que aumentara la recaudación


El crecimiento del desempleo, la elevación de la pobreza y “la evidencia cada vez más clara de que nuestras políticas sociales son ineficientes y no llegan siempre a los más pobres” crean una coyuntura favorable para colocar en la agenda de la discusión pública mexicana el tema de la renta básica de ciudadanía, consideró el analista Hernán Gómez Bruera.
Tal propuesta, promovida a nivel mundial por la red
Basic Income Earth Network (BIEN), por políticos y por representantes de la academia, y en México por asociaciones como Casa Lamm y por articulistas como Gustavo Gordillo y Ricardo Becerra, consiste en que el Estado entregue a cada individuo en una comunidad, sin distinción alguna, un ingreso mínimo con el propósito de que cuente con recursos garantizados que le permitan cubrir necesidades básicas como la alimentación.
Dicha renta, de acuerdo con la BIEN, difiere en tres aspectos de otros subsidios estatales aplicados en países de Europa: 1) se otorga de forma individual, no por hogar; 2) es proporcionada sin importar si la persona posee otras fuentes de ingreso; y 3) no está condicionada a la realización de algún trabajo o a la aceptación de un empleo.
A decir de sus partidarios, entre sus principales objetivos están distribuir mejor la riqueza y ayudar a combatir los efectos de la desocupación, de la miseria y de la desigualdad.
Gómez Bruera reconoció que el tema se ha debatido poco en la comunidad internacional, pero señaló que en Brasil uno de sus impulsores más serios ha sido el senador Eduardo Suplicy, del gobernante Partido de los Trabajadores. Para el legislador, según citó el analista
en un artículo publicado en El Universal el viernes pasado, un ingreso mínimo sustentado en un fondo federal, contemplado dentro del presupuesto y financiado con impuestos, sería “la mejor forma de que todos tengan garantizado el derecho a la alimentación y a una vida más digna y con más libertad”.
En ese mismo texto expuso el caso de Alaska, donde la renta básica inició en una villa de pescadores como una propuesta contra la desigualdad y llegó a convertirse en ley estatal. El dinero en el que se apoya, que ahora suma 30 mil millones de dólares, proviene de los derechos que se cobran por la explotación de petróleo y otros recursos naturales.
“Generalmente existe la impresión de que una cosa así no puede hacerse en un país ‘pobre’. Habría que comenzar por discutir esta noción equivocada. ¿Será que realmente somos un país pobre o un país injusto?”, respondió Gómez Bruera a una consulta por correo electrónico.
Estimó que en el caso de México sería posible crear un fondo para financiar la propuesta de un ingreso mínimo ciudadano, aunque esa medida “debería ir acompañada de una reforma fiscal que permita no sólo cobrar más impuestos a los que más tienen, sino también que el Estado mexicano, hoy uno de los que menos impuestos cobran entre los países latinoamericanos, logre una recaudación significativamente mayor”.
Por otra parte, frente al argumento de quienes se oponen a la idea porque prevén que una acción así fomentaría la holgazanería, enfatizó en que los objetivos de la renta mínima son que las personas tengan asegurados derechos básicos y puedan “salir de una situación de emergencia”, mas no que abandonen la vida productiva. Por ello, mencionó, si bien alguien podría conformarse y pretender sobrevivir únicamente con esos recursos, no hay por qué prejuzgar ni descartar que el resto de la gente se inclinaría por utilizar esa base para buscar mejores oportunidades.
Admitió que por ahora no ve posibilidades de que la clase política mexicana discuta el asunto con seriedad, pero insistió en que el momento actual —en el que quedan de manifiesto el aumento en el número de pobres y de desempleados, al igual que el fracaso de programas como Procampo— es propicio para, al menos, poner el tema sobre la mesa.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Saturday, August 01, 2009

“Maten a los gringos”

Opacada por la euforia producto del triunfo de la Selección Mexicana de Futbol sobre su similar de Estados Unidos en la final de la Copa Oro, la noticia pasó casi inadvertida. El domingo por la tarde, durante los festejos en el Ángel de la Independencia con motivo de la victoria del Tri, siete extranjeros, seis holandeses y un alemán, fueron confundidos con estadounidenses y agredidos por unas 50 personas.
La turba, de acuerdo con información del diario Reforma, gritó “Maten a los gringos” y “Sáquense de aquí, culeros” a los integrantes de la familia Vrooijink. También se burló de ellos, los bañó de espuma e hizo que dos de los turistas corrieran “en medio de una lluvia de piedras, botellas de refresco y latas”. Aunque al parecer el incidente no llegó a más, Ben, el padre, declaró que les robaron celulares, relojes, anillos y dinero en efectivo, pero no presentaron denuncia.
Ahí mismo, en otro hecho reportado por El Universal, el alemán Flaurean Schulz fue igualmente tomado por ciudadano estadounidense. Después de eso, no obstante que aclaró su nacionalidad y expresó su afición por el equipo mexicano, fue presionado para que besara una bandera tricolor.
Para expresarlo en términos futbolísticos, de bote pronto se me ocurren algunas lecturas de esos acontecimientos: primero, que el ansiado triunfo de la Selección, por marcador de 5-0 y luego de varias actuaciones por decir lo menos grises, exacerbó los ánimos de un puñado de seguidores; segundo (y en línea con la hipótesis anterior), que haberle ganado al representativo de Estados Unidos abrió la puerta para que salieran la rivalidad y la frustración acumuladas a raíz de derrotas pasadas; tercero, que en nuestro inconsciente colectivo subyace una especie de rencor hacia lo “gringo” (o todo lo que se le parezca) debido a agravios tanto históricos como actuales.
Quizá lo sucedido devino de una mezcla de todos estos factores, pero, como sea, ni siquiera eso justificaría que se haya agredido a personas cuyo único “error” fue tener la apariencia de estadounidenses.
Me hago cargo de que, por fortuna, sólo 50 de las 10 mil personas reunidas en el Ángel fueron las que incurrieron en estos actos reprobables. Sin embargo, el evento no debe dejar de causar alarma ni de conducir a que nos miremos en el espejo de nuestra realidad.
En primer lugar, porque por mucho que el futbol sea el deporte nacional y un fascinante fenómeno social, son inauditas la importancia que le otorgamos en la vida pública y la forma en que lo utilizamos como pretexto para evadir otros problemas o caer en la incivilidad. Asimismo, porque es ridículo el nacionalismo ramplón del que se hace triste gala en los juegos de la Selección, más cuando éstos son con Estados Unidos y siendo que la complejidad de nuestra relación con ese país trasciende de quién gane o pierda en un campo de soccer.
Por último, porque este episodio exhibe que México posee una latente y peligrosa tendencia xenófoba, a pesar de nuestra reticencia a admitirlo.
No niego que el pueblo mexicano sea capaz de grandes muestras de hospitalidad y calidez, pero, por contradictorio que resulte, a un lado de esas cualidades corre un rechazo irreflexivo a lo extranjero, anclado con frecuencia en no más que estereotipos. Tal es la actitud que vemos reflejada en las descalificaciones que dirigimos a chinos, argentinos o españoles, o en el maltrato que se inflige a los migrantes centroamericanos que pisan nuestro territorio, como si olvidáramos el reclamo constante para que se respete a nuestros connacionales que cruzan el río Bravo.
Y, por supuesto, ese espíritu patético también está plasmado en el grito “Maten a los gringos” proferido en contra de personas que ni siquiera estadounidenses son. Todo con la vana escusa de la victoria en un juego de futbol. La verdad, qué pena.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Thursday, July 30, 2009

Agua: especialista llama a modificar hábitos de consumo

Únicamente limitar la oferta o traer el líquido de lugares más lejanos no resolverá escasez, asegura


A su juicio, fomentar el ahorro y pagar el valor real del agua promoverá el aprovechamiento del recurso


Para resolver el problema de la escasez de agua en el Valle de México se deben modificar los hábitos de consumo de los usuarios en vez de sólo restringir la oferta del líquido, sostuvo Sergio Ampudia, especialista en derecho ambiental de la Universidad Panamericana.
El académico expuso que la falta de lluvias experimentada durante este año ha provocado que las presas no se recarguen y, por ende, una menor disponibilidad del recurso. La temporada de precipitaciones, además, podría retrasarse hasta octubre.
Frente a esa situación, recordó, el gobierno federal, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua),
decidió reducir el suministro del Sistema Cutzamala a 10 delegaciones del DF y 13 municipios del estado de México. La dependencia —que a principios de año había programado al menos cinco cortes mensuales— anunció el pasado 21 de julio que la nueva restricción del caudal será de 10% de domingo a jueves, de 25% los viernes y de 50% los sábados.
Sin embargo, acotó Ampudia, pretender solucionar la demanda del líquido limitando su oferta o trayéndolo de lugares cada vez más lejanos no es una medida sustentable, ya que no conlleva su mejor aprovechamiento e implica mayor gasto de energía.
A su entender, el objetivo debería ser lograr un uso eficiente del recurso mediante cambios en los patrones de consumo. Dicha transformación, añadió, debería partir de promover entre todos los usuarios los beneficios de emplear dispositivos ahorradores como los utilizados en regaderas y retretes, así como de instrumentar un sistema de precios que refleje el valor real del agua.
Reconoció que el tema de las tarifas genera un fuerte debate, pero insistió en que el costo del servicio debe subir, pues el subsidio que paga el Estado es muy alto y no permite que la gente adquiera conciencia de la escasez del líquido.
De acuerdo con Ampudia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que una persona requiere un mínimo de 200 litros de agua diarios para satisfacer sus necesidades básicas. Así, dijo, sería posible diseñar un esquema en el que el equivalente a esa cantidad fuera gratuito o estuviera subsidiado, de forma que cada habitante tuviera garantizado su derecho a acceder al recurso y a partir de un consumo mayor se pagara una tarifa más alta.
Al preguntarle si las autoridades federales y locales están llevando a cabo las acciones correctas en la atención del problema, el académico declaró no querer ser parcial en su evaluación aunque agregó que, en su opinión, ambos niveles de gobierno emplean enfoque distintos: mientras Conagua se ha centrado en la oferta,
el GDF ha buscado incidir en la demanda fomentando el ahorro y anunciando nuevos cobros desde enero del próximo año.
El tema del agua, concluyó Ampudia, es recurrente pero su solución constantemente se ha dejado de lado. Por ello, señaló, habría que revisar las discusiones y propuestas que se han conocido con anterioridad —como la maneras de recuperar y aprovechar las lluvias—, con el propósito de al fin encarar este reto.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, July 24, 2009

Las palabras de “La Tuta”

Servando Gómez Martínez, La Tuta, cobró notoriedad el miércoles antepasado. Ese día, en una llamada telefónica a un programa de televisión de Michoacán, el narcotraficante, uno de los presuntos líderes del cártel de La Familia, justificó las acciones de su organización, pidió guerra limpia al gobierno federal y convocó al presidente de la República a “llegar a un consenso”.
Del lado del Ejecutivo, esa invitación a negociar provocó inmediato rechazo. El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, declaró en conferencia de prensa: “Las acciones de los grupos criminales no tienen justificación alguna, no la pueden tener los secuestros, asesinatos, extorsiones, la producción y distribución de drogas, que convierten en esclavos a miles de niños y jóvenes, literalmente, acabando con sus vidas”.
Del lado de la ciudadanía, por otra parte, las reacciones a las palabras de La Tuta transitan entre dos extremos: la indignación frente al llamado de un narcotraficante a pactar con las autoridades y el pragmatismo según el cual establecer acuerdos con los cárteles sería la única vía segura para acabar con la violencia que éstos generan. Más aún, argumentan los partidarios de esta segunda opción, es iluso pensar que nunca se ha concertado con los delincuentes o que se podrá acabar con un negocio tan rentable.
Tristemente, quienes sostienen esa alternativa tienen a su favor casos de corrupción como el de Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo, o del general Jesús Gutiérrez Rebollo, condenado a 40 años de prisión por haber protegido al capo Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos. De igual forma los asisten en su postura las décadas en las que los gobiernos federales, estatales o municipales soslayaron el accionar de los narcos, siempre y cuando se agraviara lo menos posible a la población civil.
No obstante, el Estado, independientemente del signo partidista que lo administre, no puede permitirse pactar con quienes no tienen el menor apego a la legalidad ni respeto por sus conciudadanos. Hacerlo equivaldría a ceder en sus potestades y reconocer que por sí solo no puede cumplir con una de sus tareas fundamentales: otorgar seguridad a las personas. Al buscar consensos con el narcotráfico, en resumen, el Estado admitiría su propia debilidad.
Por lo demás, los dichos de La Tuta nos recuerdan que justamente ahí, en la incapacidad del Estado mexicano, radica una muy buena parte de nuestros problemas con el fenómeno del narco.
No son pocos los relatos que narran cómo en lugares como Arcelia, en Guerrero, Xalapa, en Veracruz, o Arteaga, en Michoacán, los integrantes de los cárteles cobran impuestos, ofrecen “protección” o incluso pretenden erigirse en defensores físicos y morales de los pobladores frente a las acciones de organizaciones criminales rivales.
Todavía más revelador de la ausencia del Estado resulta el que en esos y muchos otros sitios los traficantes de drogas encuentren lo que los especialistas definen como base social, o sea, personas que por necesidad y por el desamparo en el que se hallan terminan uniéndose o acogiendo en sus comunidades a estos grupos delictivos.
Un atisbo de ese conglomerado lo dio el secretario de la Defensa Nacional. Hace unos meses, el general Guillermo Galván señaló a la Cámara de Diputados que se estima que alrededor de 500 mil mexicanos están dedicados al narcotráfico, 300 mil en labores de siembra, 160 mil como narcomenudistas, distribuidores, transportistas e informantes, y 40 mil ejerciendo algún liderazgo.
Con toda la alarma que ello representa, el que un capo llamara al diálogo al gobierno, con el propósito de que deje “trabajar” a su organización, habla de que ésta se sabe en mayor o menor medida respaldada por una base social producto del abandono del Estado. Y habla también de que mientras sigamos teniendo un modelo socioeconómico que multiplica la pobreza y fomenta la exclusión, esa base, lejos de disminuir, continuará ampliándose.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Thursday, July 23, 2009

Honduras: aún a tiempo

Tras el fracaso de la segunda ronda de conversaciones entre las delegaciones del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, y del gobernante de facto, Roberto Micheletti, crece la incertidumbre respecto de la posibilidad de alcanzar una solución pacífica al conflicto político desatado desde el 28 de junio en la nación centroamericana.
El domingo pasado, el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, quien se ha ofrecido como mediador, reconoció que existe el riesgo de que estalle una guerra civil que provoque “un derramamiento de sangre”. Al mismo tiempo que las partes en disputa intercambiaban reclamos, Arias llamaba a un periodo de reflexión de 72 horas que permita llegar a arreglos.
Las tensiones han aumentado a lo largo de más de tres semanas, alimentadas por la intransigencia de los protagonistas en escena. En ese sentido, vale la pena decir que el primero en calentar los ánimos fue el propio Zelaya, al aferrarse a efectuar una consulta popular cuyo propósito era promover una Asamblea Constituyente.
Para este ejercicio, programado para el 28 de junio, considerado ilegal por autoridades del Poder Judicial hondureño y tachado por los detractores del mandatario como su primer paso para perpetuarse en la Presidencia —al igual que, aseguran, pretenden hacerlo en sus países el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa—, Zelaya había ordenado apoyo al Ejército. Cuando éste se lo negó, el jefe del Ejecutivo destituyó al titular del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez Velásquez, aunque a la postre la Corte Suprema de Justicia dispuso su restitución.
Claro está, tal antecedente no justifica de ningún modo la reacción posterior de otras instituciones hondureñas, es decir, perpetrar un golpe de Estado: que la madrugada de ese domingo soldados ingresaran al domicilio de Zelaya y lo pusieran en un avión rumbo a Costa Rica, mientras que el Congreso alegara falsamente que éste había renunciado y designara en su lugar al presidente de ese órgano legislativo, Roberto Micheletti.
Sin embargo, lo que sí hacen las acciones de Zelaya previas al inicio del conflicto es ejemplificar la cerrazón que desde entonces ha prevalecido de ambas partes involucradas, una actitud que hasta el momento ha frenado toda posibilidad de solución y que tiene al mundo atento a lo que sucede en esa nación con unos 7 millones de habitantes.
Así, por un lado, la administración de Micheletti ignora la presión de la comunidad internacional, que convoca a restablecer el orden democrático en Honduras con retorno de Zelaya a la Presidencia, la composición de un gobierno de unidad y la realización de elecciones anticipadas. Por el otro, el 6 de julio Zelaya trató fallidamente de regresar a su país, anuncia que nada lo detendrá este fin de semana e incluso afirma que continuará con su polémica intención de convocar a una Asamblea Constituyente. Ambos grupos se obstinan en sus posiciones en tanto que partidarios de uno y otro siguen manifestándose en las calles e incrementa la polarización.
Hace unos días, Rebeca Santos y Rodolfo Pastor,
ministros del gabinete zelayista entrevistados en México, señalaban con razón que la condena unánime de todo el orbe al golpe de Estado representa una defensa a la democracia. Aun con las críticas que puedan hacerse a la labor de Zelaya o aun si éste buscaba reformar la Constitución para reelegirse como presidente, existe una institucionalidad democrática que permite dirigir y materializar ese descontento en vez de llegar a usar la fuerza en pleno siglo XXI.
En otras palabras, si los hondureños no desean tener a Zelaya como su gobernante, cuentan con instituciones y mecanismos para expresarlo. Las urnas pueden y deben hablar en lugar del golpismo.
No obstante, para hacer un balance justo también hay que decir que si bien la administración de Micheletti debe ceder dada la ilegitimidad de su origen, ni Zelaya ni su equipo ayudan a resolver el conflicto preservando el tono duro de confrontación.
Aún se está a tiempo de impedir que explote un conflicto armado del tipo de los que pueblan la historia de América Latina. En esa tarea la comunidad internacional puede contribuir a recuperar el orden y la paz, pero los primeros responsables de ello, por el bien de los hondureños, son los gobiernos de Zelaya y Micheletti.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, July 17, 2009

La buena necedad

Qué necio eres, me han dicho quienes me conocen. Y dicen bien. Creo que me viene de familia, por ambas partes. Tengo elementos para probarlo. Frente a un problema doméstico, por ejemplo, papá suele escuchar con cierta atención las alternativas para solucionarlo, aunque al final opte por la vía que tenía en mente desde un principio, así sea la menos práctica. Mamá, de forma muy similar, difícilmente llega a pedir ayuda o consejo hasta que el trabajo o alguna preocupación le son ya inocultables.
Para completar el cuadro de quienes viven en la casa de usted, baste comentar que mi hermana se parece a papá y que la abuela heredó mucho de su carácter a mamá.
Aclaro: con las presentes confesiones no pretendo ni de lejos hacer una apología total de la necedad; en primera instancia únicamente señalo el origen de mi obstinación.
Es más, tan no es esto un intento por justificar toda mi tozudez que reconozco los numerosos errores a los que ésta me ha conducido. Lamentablemente, uno puede llegar a discutir por tonterías, andar en el engaño o privarse de otras visiones y experiencias por causas no distintas a la propia cerrazón. O sea, por necio.
Me ha pasado, por citar un caso, que mi afán de resolver contratiempos a mi manera —y sólo a mi manera— me ha impedido escuchar voces externas cuya posible utilidad termina demostrándose tarde o temprano. Cuando eso ocurre, claro está, me percato de mi equivocación una vez que esos consejos ya no son aprovechables.
Soy enemigo de dejarse guiar acríticamente por lo que los demás nos dicen. Somos seres libres precisamente para poder dirigir nuestros destinos. No obstante, considero que negarnos a prestar atención a los otros nomás porque sí lleva al aislamiento, a la intransigencia, a la falta de cualquier posibilidad de acuerdo. Y esa actitud no sólo tiene consecuencias en el ámbito privado, sino que con frecuencia impacta en nuestra vida pública.
Como ominosas pero evidentes muestras de lo mencionado ahí están las dificultades para acometer problemas comunes entre vecinos o en pequeñas comunidades, los obstáculos para organizar actividades laborales o sociales y, finalmente, nuestra incapacidad para generar un real e incluyente proyecto de nación. Esto último se ve tristemente retratado en ese falso espíritu negociador enarbolado por los líderes partidistas, en el diálogo de sordos que llega a entablarse en el Congreso de la Unión, o en los juegos de fuerzas que surgen entre autoridades de distintos niveles de gobierno y de los que la única segura perdedora es la ciudadanía.
Sin embargo, estoy convencido de que, aun con todos sus habituales e indeseables efectos, hay una variante de la necedad que resulta provechosa o, si se prefiere, un ámbito de la existencia en el que ésta trae beneficios.
Se trata de ese escalafón de nuestro entendimiento en el que ser obstinados nos permite, a pesar de la aparente falta de esperanza, no dejar de indignarnos frente a las atrocidades que suceden en el orbe; denunciar abusos de parte del Estado o de particulares, al igual que injusticias como el hambre, la pobreza o la desigualdad; gritar ante la indiferencia o el cinismo de los políticos; exigir acciones contra el crimen pero, más aún, un modelo que de veras permita el desarrollo de las personas en lo individual y con ello el avance del país; voltear a mirar al de al lado y decirle: “¡No podemos continuar así!”.
Para expresarlo en breve, de cara a los hechos que observamos o de los que nos enteramos todos los días, se necesita ser muy necio para pensar que este mundo tiene arreglo y, además, empeñarse de algún modo en encontrarlo.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, July 14, 2009

Al rechazar golpe en Honduras, “el mundo defiende la democracia”

Ministros del gobierno depuesto de Manuel Zelaya afirman que la acción que tuvo lugar el 28 de junio es producto de una conspiración que busca frenar la democratización de la vida política y social del país; insistirán en que el mandatario sea restituido en el cargo


El rechazo unánime de la comunidad internacional al golpe de Estado en Honduras y al gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti demuestra la firme intención de la sociedad global del siglo XXI de defender y preservar los principios democráticos, coincidieron ministros en el exilio del depuesto presidente Manuel Zelaya.
Entrevistados el jueves pasado en la embajada hondureña en México —en cuya entrada colgaban carteles de apoyo a la administración derrocada—, los titulares de Finanzas, Rebeca Santos, y de Cultura, Rodolfo Pastor, enfatizaron que las diferencias ideológicas entre países no han impedido que
el mundo repudie los hechos ocurridos desde el domingo 28 de junio en la nación centroamericana.
Durante
esa madrugada, militares ingresaron al domicilio de Zelaya y lo hicieron abordar un avión que lo condujo a Costa Rica. Posteriormente, bajo el argumento de que había violado la Constitución al promover una consulta popular con la finalidad de perpetuarse en el poder, fue destituido por el Congreso y en su lugar fue designado el presidente de ese órgano legislativo, Roberto Micheletti.
También el jueves pasado, el mandatario costarricense, Óscar Arias, comenzó en San José su labor de mediación en el conflicto. No obstante,
sólo logró reunirse por separado con los dos políticos y que comisiones en representación de ambos se sentaran a dialogar, sin llegar a acuerdos. Las conversaciones podrían retomarse este sábado.
El golpe, señaló Rodolfo Pastor, “es producto de una conspiración largamente tramada” por parte de un sector de la cúpula empresarial, del aparato militar y de los políticos más conservadores de Honduras.
Dicho grupo, agregó, “busca frenar un proceso de democratización de la vida política y social del país”, y ha incurrido en una “suma de ilegalidades monstruosa”, desde el derrocamiento del gobierno de Zelaya y la persecución de sus ministros hasta la supresión de las garantías individuales de los hondureños. Dijo también que el ejercicio programado para el 28 de junio, para el cual el mandatario depuesto había ordenado apoyo al Ejército, que éste le negó, no era violatorio de la Constitución pues únicamente se trataba de “una encuesta” no obligatoria ni vinculante.
Por su parte, Rebeca Santos reparó en que tanto la presión de la comunidad internacional como la creciente movilización popular en contra del golpe de Estado, que no se habían presentado en otros casos similares en la historia de Honduras, podrían ser factores que pesen para que se alcance la solución del conflicto.
Ambos ministros concordaron en que la situación actual será un obstáculo más para la gobernabilidad en el país centroamericano, ya azotado por problemas como pobreza, desigualdad e injusticia social.
Reiteraron igualmente que, como parte del gobierno de Manuel Zelaya —cuyo mandato inició en enero de 2006 y culminaría en enero de 2010, luego de elecciones previstas a realizarse el 29 de noviembre próximo—, seguirán exigiendo que se restituya a éste en la Presidencia y que se respete el derecho democrático de los pueblos a elegir a sus gobernantes.



Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Tuesday, July 07, 2009

El PRI capitaliza fallas de rivales

El tricolor, que ganó cinco gubernaturas en las elecciones del domingo y será primera fuerza en la Cámara de Diputados, debe su triunfo a errores ajenos, no a un proyecto propio


Politólogo afirma que mietras el Partido Verde logró posicionarse frente al electorado aun con propuestas inviables, la izquierda no consiguió despertar confianza en los votantes


Las victorias que obtuvo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones del pasado 5 de julio se deben más al mal desempeño del gobierno federal y al vacío de propuestas de parte de la izquierda que a un buen trabajo del priísmo a nivel gubernamental o representativo, consideró el politólogo Juan Díaz Rebollar.
En su opinión, aunque
el PRI consiguió más de 36% de la votación para renovar la Cámara de Diputados y cinco de las seis gubernaturas en juego —Campeche, Colima, Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí, estos dos últimos antes en poder del Partido Acción Nacional (PAN)—, los militantes de ese instituto político no deberían celebrar porque sus triunfos no obedecen a la expectativa generada por un proyecto de nación enarbolado por el tricolor, sino a la incapacidad de sus adversarios.
A partir de la integración de la siguiente Legislatura el próximo 1 de septiembre, estimó, el Revolucionario Institucional elevará los costos de la negociación política para resultar más favorecido hacia la elección presidencial de 2012. Esto, a su vez, provocará mayor dificultad para lograr acuerdos al interior del Congreso de la Unión.
Díaz Rebollar previó que en un escenario en el que el PRI tendría entre 230 y 240 diputados, así como la mayoría absoluta en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el PRD en la cámara quedaría reducido a un papel terciario detrás del PAN —
que recibió aproximadamente 27% de la participación ciudadana—, mientras el PVEM, “que se vende al mejor postor como siempre lo ha hecho”, adquirirá poder como fiel de la balanza.
Sobre el Verde, cuya propaganda generó polémica por sus propuestas de reinstaurar la pena de muerte y de elaborar vales canjeables por clases de idiomas y medicinas, al igual que por
la aparición en sus anuncios de los actores Raúl Araiza y Maite Perroni, el politólogo señaló que la votación conseguida por esa organización —alrededor de 6.5%, superior al resto de los institutos pequeños— se sustentó “en el apoyo que tuvo en los medios de comunicación, sobre todo en la televisión”.
Para él, la presencia mediática del PVEM explica que, a pesar de la inviabilidad de sus planteamientos, éste llegara a posicionarse entre la población. Ante un electorado que no razona lo que presentan los partidos, abundó, las ideas que se convierten en referentes mentales suelen tener éxito en las urnas.
Mencionó también que la debacle que la izquierda sufrió durante estos comicios radicó en que las luchas internas por el poder la han desenmascarado como una opción dividida, rezagada y carente de un proyecto para insertar al país en la dinámica internacional. Partidos como el de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), Convergencia y Socialdemócrata (PSD) no inspiraron la suficiente confianza en los votantes y eso terminó reflejándose en que sumaran apenas, respectivamente, 12.2%, 3.5%, 2.3% y 1% de los sufragios. Con ese resultado el PSD perdería su registro.
En vista de la próxima configuración de fuerzas en el Congreso, Díaz Rebollar pronosticó que el PRI impulsará reformas fiscales, una nueva generación de cambios en materia electoral e iniciativas como la del senador Manlio Fabio Beltrones con miras a crear un jefe de gabinete. Sin embargo, dijo, si antes en el tricolor buscaban acotar a un jefe del Ejecutivo panista, es probable que tras el fortalecimiento priísta modifiquen su propuesta.
Añadió que otros temas que podrían discutirse son la reelección legislativa o reducir el número de representantes, pero más por las “presiones latentes” de la sociedad civil derivadas del descontento popular para con los políticos o con el dispendio de recursos públicos, y no porque en sí mismas sean prioridades en las agendas de los partidos.
La segunda mitad del sexenio de Felipe Calderón, finalizó, plantea para México un panorama preocupante porque se cierne sobre el país “el fantasma de la ingobernabilidad” y porque “el día de hoy empieza la elección de 2012”. A su juicio, en tanto prevalece la cultura del “tapadismo” propia del autoritarismo del régimen de siglo XX, el Congreso mexicano aún no ha madurado como para concretar las reformas que requiere la nación.
Por ello, apuntó, es previsible que la República siga en la tónica conformista de promover sólo los cambios que sea posible negociar, mas no aquellos que resultan necesarios.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.