Thursday, August 13, 2009

Busquemos salir del “shock”

La nota, como era de esperar, fue de las más comentadas ayer en el portal del El Universal. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, por lo general reacio a reconocer públicamente las dificultades de la economía nacional, advirtió frente a senadores que México vive el “shock financiero” más grande en 30 años.
Creo no equivocarme al considerar que tal declaración ha despertado las reacciones de los lectores —molestia, por decir lo menos— debido a varios motivos. No ha sido sólo por el alarmante anuncio de que el país enfrentará un faltante de 780 mil millones de pesos en 2009 y 2010, o sea, un hueco equivalente a 7% del Producto Interno Bruto (PIB). Tampoco ha sido nada más por la impopularidad del funcionario, que parte de factores tan triviales como su apariencia física y de otros serios como su manejo de la política fiscal.
Me parece que ha sido, sobre todo, porque en el fondo el mensaje del secretario es una confirmación oficial innecesaria de algo que los mexicanos hemos padecido desde finales del año pasado, a saber, la mala marcha de la economía, y de que el gobierno federal, más allá de su discurso tranquilizador o triunfalista, no tiene indicios de cómo salir del pozo. O si los tiene, no lo demuestra.
A lo largo de 2009 hemos vivido una menor actividad económica, disminución de la inversión, paros técnicos en algunas empresas, aumento del desempleo y de la informalidad y, como una consecuencia de lo anterior, una aún más baja recaudación tributaria de parte del Estado.
Y si bien es cierto que estos problemas han sido causados en gran medida por “la crisis que vino de fuera” y se han visto agravados por imprevistos como el brote de influenza de finales de abril, debemos reconocer que la situación en su conjunto no es resultado de meros elementos coyunturales, sino de fallas históricas.
Sara Sefchovich, por ejemplo, ha insistido en que nuestro modelo económico potencia la desigualdad porque favorece a los grandes actores y a los monopolios. A los pequeños y medianos, en cambio, les pone trabas a pesar de que éstos son “la columna vertebral de una economía sana y productiva”, porque “de ellos depende para vivir la mayoría de los ciudadanos de este país, patrones y trabajadores por igual, porque dan empleo y cuando hay empleo hay consumo, pagan impuestos y cumplen con lo que exige la ley”.
Del mismo modo, las deficiencias en la hacienda pública vienen de tiempo atrás.
La dependencia de las arcas de la nación de un recurso no renovable como el petróleo está por llevarnos a un colapso ahora que la producción del hidrocarburo y su precio internacional descienden. Esto, además, porque en ningún nivel hemos sido capaces de incrementar ni de mejorar la recaudación fiscal: según el analista Hernán Gómez Bruera, México capta vía gravámenes únicamente alrededor de 8% de su PIB cuando otros países recaban 26%, y frente a esto las autoridades hacendarias, en lugar de simplificar los mecanismos de cobro, los vuelven más engorrosos.
En el mejor de los casos, de ello se deriva que los servicios públicos como el alumbrado, la seguridad o la recolección de basura sean de mala calidad y, en el peor, que las administraciones más pequeñas, las municipales,
caigan en la quiebra.
Así, una vez que todos, gobierno y ciudadanos, por fin parecemos estar de acuerdo en el diagnóstico de que la República se encuentra en “shock”, no nos queda otra que buscar el remedio a ese mal.
Y para eso es indispensable que quienes toman las decisiones en el Ejecutivo y en el Legislativo se sensibilicen de cómo el problema afecta a personas de carne y hueso, escuchen, dejen de lado dogmatismos de cualquier tipo e inicien la transformación de nuestras deterioradas estructuras. Esta crisis, en efecto, es aún un oscuro túnel que no permite ver la luz. Pero, sin duda, en hallar la salida de tan inhóspito camino se nos va el país.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Saturday, August 08, 2009

Atesorar palabras

Fotografías, tarjetas postales, estampas, cuadros, estatuas, adornos, tazas, sombreros, prendas de vestir, zapatos, joyas, relojes, revistas, libros, discos, películas e incluso automóviles, todos ellos objetos que las personas coleccionamos porque les adjudicamos algún valor económico, cultural, estético o sentimental.
La filósofa y teóloga argentina Celina A. Lértora Mendoza reflexiona en torno de esta inclinación y concluye que los seres humanos guardamos cosas ya sea porque vemos en ellas alguna utilidad presente y futura o porque, aunque parezcan triviales, “representan la posibilidad de evocar un pasado cuya memoria queremos conservar mediante un soporte físico”. Más todavía, expone la catedrática e investigadora, “la conservación objetal puede ser espontánea, meramente afectiva, errática”, mientras que coleccionar es, en cambio, un conjunto de actos “guiados por un plan previo, una decisión y un objetivo bien determinados”.
Peculiar como soy (sustituya usted, lectora, lector, tal eufemismo por el adjetivo que mejor le plazca), no suelo recopilar objetos sino algo inmaterial y de un uso aún menos evidente: frases.
Quizá en el afán de encontrar palabras que le den sentido a la realidad, que me permitan entenderla o intentar cambiarla, o que cuando menos me ayuden a ponerle buena cara, atesoro tanto algunos refranes populares como ciertas ideas que encuentro en los periódicos, en los libros, en las canciones, en las películas o en boca de las personas con quienes convivo o con quienes llego a conversar.
Hay frases desagradables que me remiten al cinismo de la mayoría de nuestros políticos y, justo por eso, a la necesidad de que los ciudadanos participemos crítica y activamente en los asuntos públicos. Cómo olvidar, por ejemplo, apotegmas como el del cacique potosino Gonzalo N. Santos, “La moral es un árbol que da moras”, o el del mexiquense Carlos Hank González, “Un político pobre es un pobre político”. O qué tal ese dicho que habla como pocos de la irresponsabilidad de su autor, Vicente Fox: “¿Y yo por qué?”.
En otro tema mucho más grato, el arte, también he dado con memorables pensamientos. A Mario Vargas Llosa, cito el caso, se le atribuye esta genialidad que por años me ha dado vueltas en la cabeza: “La literatura es la gran mentira que dice la verdad”. Guardo, igualmente, esta autobiográfica sentencia de Edgar Allan Poe: “Las obras de los genios nunca son sanas en sí mismas”. Y tampoco quiero dejar de aludir a una bella línea de Ludwig Wittgenstein: “Los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje”; o a esta otra de Álex Grijelmo: “Las palabras engatusan y repelen, edulcoran y amargan, perfuman y apestan. Más vale que conozcamos su fuerza”.
“El amor es como el pan: tiene su punto”, leí recientemente en un cuento de Marco Tulio Aguilera. Al respecto, por su parte, la estadounidense Toni Morrison escribe en su novela La canción de Salomón: “Para vivir del amanecer a la noche hace falta algo más: un bálsamo, un toque de placer, una caricia de alguna especie”.
Cierro esta breve muestra de mi colección de frases con unas palabras de Javier Reverte. Viajero, narrador y cronista, este español sostiene que viajar “supone un acto de humildad permanente, porque descubres que te equivocas más de lo que podías pensar”, y que, además, “requiere una buena dosis de humor. Hay que aprender a reírse, en particular de uno mismo. Porque si uno aprende el valor de burlarse de sí mismo, tiene tema para reírse toda su vida”.
A la fecha, mi experiencia en este viaje que llamamos existir me lleva a concederle toda la razón.


Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, August 04, 2009

Momento para discutir ingreso mínimo universal

También conocida como renta básica de ciudadanía, la propuesta plantea que el Estado otorgue a cada individuo un monto con el que pueda garantizar derechos fundamentales como la alimentación


En México, según el analista Hernán Gómez Bruera, sería posible establecer esta medida si se creara un fondo sustentado en los impuestos producto de una reforma fiscal que aumentara la recaudación


El crecimiento del desempleo, la elevación de la pobreza y “la evidencia cada vez más clara de que nuestras políticas sociales son ineficientes y no llegan siempre a los más pobres” crean una coyuntura favorable para colocar en la agenda de la discusión pública mexicana el tema de la renta básica de ciudadanía, consideró el analista Hernán Gómez Bruera.
Tal propuesta, promovida a nivel mundial por la red
Basic Income Earth Network (BIEN), por políticos y por representantes de la academia, y en México por asociaciones como Casa Lamm y por articulistas como Gustavo Gordillo y Ricardo Becerra, consiste en que el Estado entregue a cada individuo en una comunidad, sin distinción alguna, un ingreso mínimo con el propósito de que cuente con recursos garantizados que le permitan cubrir necesidades básicas como la alimentación.
Dicha renta, de acuerdo con la BIEN, difiere en tres aspectos de otros subsidios estatales aplicados en países de Europa: 1) se otorga de forma individual, no por hogar; 2) es proporcionada sin importar si la persona posee otras fuentes de ingreso; y 3) no está condicionada a la realización de algún trabajo o a la aceptación de un empleo.
A decir de sus partidarios, entre sus principales objetivos están distribuir mejor la riqueza y ayudar a combatir los efectos de la desocupación, de la miseria y de la desigualdad.
Gómez Bruera reconoció que el tema se ha debatido poco en la comunidad internacional, pero señaló que en Brasil uno de sus impulsores más serios ha sido el senador Eduardo Suplicy, del gobernante Partido de los Trabajadores. Para el legislador, según citó el analista
en un artículo publicado en El Universal el viernes pasado, un ingreso mínimo sustentado en un fondo federal, contemplado dentro del presupuesto y financiado con impuestos, sería “la mejor forma de que todos tengan garantizado el derecho a la alimentación y a una vida más digna y con más libertad”.
En ese mismo texto expuso el caso de Alaska, donde la renta básica inició en una villa de pescadores como una propuesta contra la desigualdad y llegó a convertirse en ley estatal. El dinero en el que se apoya, que ahora suma 30 mil millones de dólares, proviene de los derechos que se cobran por la explotación de petróleo y otros recursos naturales.
“Generalmente existe la impresión de que una cosa así no puede hacerse en un país ‘pobre’. Habría que comenzar por discutir esta noción equivocada. ¿Será que realmente somos un país pobre o un país injusto?”, respondió Gómez Bruera a una consulta por correo electrónico.
Estimó que en el caso de México sería posible crear un fondo para financiar la propuesta de un ingreso mínimo ciudadano, aunque esa medida “debería ir acompañada de una reforma fiscal que permita no sólo cobrar más impuestos a los que más tienen, sino también que el Estado mexicano, hoy uno de los que menos impuestos cobran entre los países latinoamericanos, logre una recaudación significativamente mayor”.
Por otra parte, frente al argumento de quienes se oponen a la idea porque prevén que una acción así fomentaría la holgazanería, enfatizó en que los objetivos de la renta mínima son que las personas tengan asegurados derechos básicos y puedan “salir de una situación de emergencia”, mas no que abandonen la vida productiva. Por ello, mencionó, si bien alguien podría conformarse y pretender sobrevivir únicamente con esos recursos, no hay por qué prejuzgar ni descartar que el resto de la gente se inclinaría por utilizar esa base para buscar mejores oportunidades.
Admitió que por ahora no ve posibilidades de que la clase política mexicana discuta el asunto con seriedad, pero insistió en que el momento actual —en el que quedan de manifiesto el aumento en el número de pobres y de desempleados, al igual que el fracaso de programas como Procampo— es propicio para, al menos, poner el tema sobre la mesa.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Saturday, August 01, 2009

“Maten a los gringos”

Opacada por la euforia producto del triunfo de la Selección Mexicana de Futbol sobre su similar de Estados Unidos en la final de la Copa Oro, la noticia pasó casi inadvertida. El domingo por la tarde, durante los festejos en el Ángel de la Independencia con motivo de la victoria del Tri, siete extranjeros, seis holandeses y un alemán, fueron confundidos con estadounidenses y agredidos por unas 50 personas.
La turba, de acuerdo con información del diario Reforma, gritó “Maten a los gringos” y “Sáquense de aquí, culeros” a los integrantes de la familia Vrooijink. También se burló de ellos, los bañó de espuma e hizo que dos de los turistas corrieran “en medio de una lluvia de piedras, botellas de refresco y latas”. Aunque al parecer el incidente no llegó a más, Ben, el padre, declaró que les robaron celulares, relojes, anillos y dinero en efectivo, pero no presentaron denuncia.
Ahí mismo, en otro hecho reportado por El Universal, el alemán Flaurean Schulz fue igualmente tomado por ciudadano estadounidense. Después de eso, no obstante que aclaró su nacionalidad y expresó su afición por el equipo mexicano, fue presionado para que besara una bandera tricolor.
Para expresarlo en términos futbolísticos, de bote pronto se me ocurren algunas lecturas de esos acontecimientos: primero, que el ansiado triunfo de la Selección, por marcador de 5-0 y luego de varias actuaciones por decir lo menos grises, exacerbó los ánimos de un puñado de seguidores; segundo (y en línea con la hipótesis anterior), que haberle ganado al representativo de Estados Unidos abrió la puerta para que salieran la rivalidad y la frustración acumuladas a raíz de derrotas pasadas; tercero, que en nuestro inconsciente colectivo subyace una especie de rencor hacia lo “gringo” (o todo lo que se le parezca) debido a agravios tanto históricos como actuales.
Quizá lo sucedido devino de una mezcla de todos estos factores, pero, como sea, ni siquiera eso justificaría que se haya agredido a personas cuyo único “error” fue tener la apariencia de estadounidenses.
Me hago cargo de que, por fortuna, sólo 50 de las 10 mil personas reunidas en el Ángel fueron las que incurrieron en estos actos reprobables. Sin embargo, el evento no debe dejar de causar alarma ni de conducir a que nos miremos en el espejo de nuestra realidad.
En primer lugar, porque por mucho que el futbol sea el deporte nacional y un fascinante fenómeno social, son inauditas la importancia que le otorgamos en la vida pública y la forma en que lo utilizamos como pretexto para evadir otros problemas o caer en la incivilidad. Asimismo, porque es ridículo el nacionalismo ramplón del que se hace triste gala en los juegos de la Selección, más cuando éstos son con Estados Unidos y siendo que la complejidad de nuestra relación con ese país trasciende de quién gane o pierda en un campo de soccer.
Por último, porque este episodio exhibe que México posee una latente y peligrosa tendencia xenófoba, a pesar de nuestra reticencia a admitirlo.
No niego que el pueblo mexicano sea capaz de grandes muestras de hospitalidad y calidez, pero, por contradictorio que resulte, a un lado de esas cualidades corre un rechazo irreflexivo a lo extranjero, anclado con frecuencia en no más que estereotipos. Tal es la actitud que vemos reflejada en las descalificaciones que dirigimos a chinos, argentinos o españoles, o en el maltrato que se inflige a los migrantes centroamericanos que pisan nuestro territorio, como si olvidáramos el reclamo constante para que se respete a nuestros connacionales que cruzan el río Bravo.
Y, por supuesto, ese espíritu patético también está plasmado en el grito “Maten a los gringos” proferido en contra de personas que ni siquiera estadounidenses son. Todo con la vana escusa de la victoria en un juego de futbol. La verdad, qué pena.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Thursday, July 30, 2009

Agua: especialista llama a modificar hábitos de consumo

Únicamente limitar la oferta o traer el líquido de lugares más lejanos no resolverá escasez, asegura


A su juicio, fomentar el ahorro y pagar el valor real del agua promoverá el aprovechamiento del recurso


Para resolver el problema de la escasez de agua en el Valle de México se deben modificar los hábitos de consumo de los usuarios en vez de sólo restringir la oferta del líquido, sostuvo Sergio Ampudia, especialista en derecho ambiental de la Universidad Panamericana.
El académico expuso que la falta de lluvias experimentada durante este año ha provocado que las presas no se recarguen y, por ende, una menor disponibilidad del recurso. La temporada de precipitaciones, además, podría retrasarse hasta octubre.
Frente a esa situación, recordó, el gobierno federal, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua),
decidió reducir el suministro del Sistema Cutzamala a 10 delegaciones del DF y 13 municipios del estado de México. La dependencia —que a principios de año había programado al menos cinco cortes mensuales— anunció el pasado 21 de julio que la nueva restricción del caudal será de 10% de domingo a jueves, de 25% los viernes y de 50% los sábados.
Sin embargo, acotó Ampudia, pretender solucionar la demanda del líquido limitando su oferta o trayéndolo de lugares cada vez más lejanos no es una medida sustentable, ya que no conlleva su mejor aprovechamiento e implica mayor gasto de energía.
A su entender, el objetivo debería ser lograr un uso eficiente del recurso mediante cambios en los patrones de consumo. Dicha transformación, añadió, debería partir de promover entre todos los usuarios los beneficios de emplear dispositivos ahorradores como los utilizados en regaderas y retretes, así como de instrumentar un sistema de precios que refleje el valor real del agua.
Reconoció que el tema de las tarifas genera un fuerte debate, pero insistió en que el costo del servicio debe subir, pues el subsidio que paga el Estado es muy alto y no permite que la gente adquiera conciencia de la escasez del líquido.
De acuerdo con Ampudia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que una persona requiere un mínimo de 200 litros de agua diarios para satisfacer sus necesidades básicas. Así, dijo, sería posible diseñar un esquema en el que el equivalente a esa cantidad fuera gratuito o estuviera subsidiado, de forma que cada habitante tuviera garantizado su derecho a acceder al recurso y a partir de un consumo mayor se pagara una tarifa más alta.
Al preguntarle si las autoridades federales y locales están llevando a cabo las acciones correctas en la atención del problema, el académico declaró no querer ser parcial en su evaluación aunque agregó que, en su opinión, ambos niveles de gobierno emplean enfoque distintos: mientras Conagua se ha centrado en la oferta,
el GDF ha buscado incidir en la demanda fomentando el ahorro y anunciando nuevos cobros desde enero del próximo año.
El tema del agua, concluyó Ampudia, es recurrente pero su solución constantemente se ha dejado de lado. Por ello, señaló, habría que revisar las discusiones y propuestas que se han conocido con anterioridad —como la maneras de recuperar y aprovechar las lluvias—, con el propósito de al fin encarar este reto.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, July 24, 2009

Las palabras de “La Tuta”

Servando Gómez Martínez, La Tuta, cobró notoriedad el miércoles antepasado. Ese día, en una llamada telefónica a un programa de televisión de Michoacán, el narcotraficante, uno de los presuntos líderes del cártel de La Familia, justificó las acciones de su organización, pidió guerra limpia al gobierno federal y convocó al presidente de la República a “llegar a un consenso”.
Del lado del Ejecutivo, esa invitación a negociar provocó inmediato rechazo. El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, declaró en conferencia de prensa: “Las acciones de los grupos criminales no tienen justificación alguna, no la pueden tener los secuestros, asesinatos, extorsiones, la producción y distribución de drogas, que convierten en esclavos a miles de niños y jóvenes, literalmente, acabando con sus vidas”.
Del lado de la ciudadanía, por otra parte, las reacciones a las palabras de La Tuta transitan entre dos extremos: la indignación frente al llamado de un narcotraficante a pactar con las autoridades y el pragmatismo según el cual establecer acuerdos con los cárteles sería la única vía segura para acabar con la violencia que éstos generan. Más aún, argumentan los partidarios de esta segunda opción, es iluso pensar que nunca se ha concertado con los delincuentes o que se podrá acabar con un negocio tan rentable.
Tristemente, quienes sostienen esa alternativa tienen a su favor casos de corrupción como el de Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo, o del general Jesús Gutiérrez Rebollo, condenado a 40 años de prisión por haber protegido al capo Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos. De igual forma los asisten en su postura las décadas en las que los gobiernos federales, estatales o municipales soslayaron el accionar de los narcos, siempre y cuando se agraviara lo menos posible a la población civil.
No obstante, el Estado, independientemente del signo partidista que lo administre, no puede permitirse pactar con quienes no tienen el menor apego a la legalidad ni respeto por sus conciudadanos. Hacerlo equivaldría a ceder en sus potestades y reconocer que por sí solo no puede cumplir con una de sus tareas fundamentales: otorgar seguridad a las personas. Al buscar consensos con el narcotráfico, en resumen, el Estado admitiría su propia debilidad.
Por lo demás, los dichos de La Tuta nos recuerdan que justamente ahí, en la incapacidad del Estado mexicano, radica una muy buena parte de nuestros problemas con el fenómeno del narco.
No son pocos los relatos que narran cómo en lugares como Arcelia, en Guerrero, Xalapa, en Veracruz, o Arteaga, en Michoacán, los integrantes de los cárteles cobran impuestos, ofrecen “protección” o incluso pretenden erigirse en defensores físicos y morales de los pobladores frente a las acciones de organizaciones criminales rivales.
Todavía más revelador de la ausencia del Estado resulta el que en esos y muchos otros sitios los traficantes de drogas encuentren lo que los especialistas definen como base social, o sea, personas que por necesidad y por el desamparo en el que se hallan terminan uniéndose o acogiendo en sus comunidades a estos grupos delictivos.
Un atisbo de ese conglomerado lo dio el secretario de la Defensa Nacional. Hace unos meses, el general Guillermo Galván señaló a la Cámara de Diputados que se estima que alrededor de 500 mil mexicanos están dedicados al narcotráfico, 300 mil en labores de siembra, 160 mil como narcomenudistas, distribuidores, transportistas e informantes, y 40 mil ejerciendo algún liderazgo.
Con toda la alarma que ello representa, el que un capo llamara al diálogo al gobierno, con el propósito de que deje “trabajar” a su organización, habla de que ésta se sabe en mayor o menor medida respaldada por una base social producto del abandono del Estado. Y habla también de que mientras sigamos teniendo un modelo socioeconómico que multiplica la pobreza y fomenta la exclusión, esa base, lejos de disminuir, continuará ampliándose.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Thursday, July 23, 2009

Honduras: aún a tiempo

Tras el fracaso de la segunda ronda de conversaciones entre las delegaciones del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, y del gobernante de facto, Roberto Micheletti, crece la incertidumbre respecto de la posibilidad de alcanzar una solución pacífica al conflicto político desatado desde el 28 de junio en la nación centroamericana.
El domingo pasado, el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, quien se ha ofrecido como mediador, reconoció que existe el riesgo de que estalle una guerra civil que provoque “un derramamiento de sangre”. Al mismo tiempo que las partes en disputa intercambiaban reclamos, Arias llamaba a un periodo de reflexión de 72 horas que permita llegar a arreglos.
Las tensiones han aumentado a lo largo de más de tres semanas, alimentadas por la intransigencia de los protagonistas en escena. En ese sentido, vale la pena decir que el primero en calentar los ánimos fue el propio Zelaya, al aferrarse a efectuar una consulta popular cuyo propósito era promover una Asamblea Constituyente.
Para este ejercicio, programado para el 28 de junio, considerado ilegal por autoridades del Poder Judicial hondureño y tachado por los detractores del mandatario como su primer paso para perpetuarse en la Presidencia —al igual que, aseguran, pretenden hacerlo en sus países el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el ecuatoriano Rafael Correa—, Zelaya había ordenado apoyo al Ejército. Cuando éste se lo negó, el jefe del Ejecutivo destituyó al titular del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez Velásquez, aunque a la postre la Corte Suprema de Justicia dispuso su restitución.
Claro está, tal antecedente no justifica de ningún modo la reacción posterior de otras instituciones hondureñas, es decir, perpetrar un golpe de Estado: que la madrugada de ese domingo soldados ingresaran al domicilio de Zelaya y lo pusieran en un avión rumbo a Costa Rica, mientras que el Congreso alegara falsamente que éste había renunciado y designara en su lugar al presidente de ese órgano legislativo, Roberto Micheletti.
Sin embargo, lo que sí hacen las acciones de Zelaya previas al inicio del conflicto es ejemplificar la cerrazón que desde entonces ha prevalecido de ambas partes involucradas, una actitud que hasta el momento ha frenado toda posibilidad de solución y que tiene al mundo atento a lo que sucede en esa nación con unos 7 millones de habitantes.
Así, por un lado, la administración de Micheletti ignora la presión de la comunidad internacional, que convoca a restablecer el orden democrático en Honduras con retorno de Zelaya a la Presidencia, la composición de un gobierno de unidad y la realización de elecciones anticipadas. Por el otro, el 6 de julio Zelaya trató fallidamente de regresar a su país, anuncia que nada lo detendrá este fin de semana e incluso afirma que continuará con su polémica intención de convocar a una Asamblea Constituyente. Ambos grupos se obstinan en sus posiciones en tanto que partidarios de uno y otro siguen manifestándose en las calles e incrementa la polarización.
Hace unos días, Rebeca Santos y Rodolfo Pastor,
ministros del gabinete zelayista entrevistados en México, señalaban con razón que la condena unánime de todo el orbe al golpe de Estado representa una defensa a la democracia. Aun con las críticas que puedan hacerse a la labor de Zelaya o aun si éste buscaba reformar la Constitución para reelegirse como presidente, existe una institucionalidad democrática que permite dirigir y materializar ese descontento en vez de llegar a usar la fuerza en pleno siglo XXI.
En otras palabras, si los hondureños no desean tener a Zelaya como su gobernante, cuentan con instituciones y mecanismos para expresarlo. Las urnas pueden y deben hablar en lugar del golpismo.
No obstante, para hacer un balance justo también hay que decir que si bien la administración de Micheletti debe ceder dada la ilegitimidad de su origen, ni Zelaya ni su equipo ayudan a resolver el conflicto preservando el tono duro de confrontación.
Aún se está a tiempo de impedir que explote un conflicto armado del tipo de los que pueblan la historia de América Latina. En esa tarea la comunidad internacional puede contribuir a recuperar el orden y la paz, pero los primeros responsables de ello, por el bien de los hondureños, son los gobiernos de Zelaya y Micheletti.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, July 17, 2009

La buena necedad

Qué necio eres, me han dicho quienes me conocen. Y dicen bien. Creo que me viene de familia, por ambas partes. Tengo elementos para probarlo. Frente a un problema doméstico, por ejemplo, papá suele escuchar con cierta atención las alternativas para solucionarlo, aunque al final opte por la vía que tenía en mente desde un principio, así sea la menos práctica. Mamá, de forma muy similar, difícilmente llega a pedir ayuda o consejo hasta que el trabajo o alguna preocupación le son ya inocultables.
Para completar el cuadro de quienes viven en la casa de usted, baste comentar que mi hermana se parece a papá y que la abuela heredó mucho de su carácter a mamá.
Aclaro: con las presentes confesiones no pretendo ni de lejos hacer una apología total de la necedad; en primera instancia únicamente señalo el origen de mi obstinación.
Es más, tan no es esto un intento por justificar toda mi tozudez que reconozco los numerosos errores a los que ésta me ha conducido. Lamentablemente, uno puede llegar a discutir por tonterías, andar en el engaño o privarse de otras visiones y experiencias por causas no distintas a la propia cerrazón. O sea, por necio.
Me ha pasado, por citar un caso, que mi afán de resolver contratiempos a mi manera —y sólo a mi manera— me ha impedido escuchar voces externas cuya posible utilidad termina demostrándose tarde o temprano. Cuando eso ocurre, claro está, me percato de mi equivocación una vez que esos consejos ya no son aprovechables.
Soy enemigo de dejarse guiar acríticamente por lo que los demás nos dicen. Somos seres libres precisamente para poder dirigir nuestros destinos. No obstante, considero que negarnos a prestar atención a los otros nomás porque sí lleva al aislamiento, a la intransigencia, a la falta de cualquier posibilidad de acuerdo. Y esa actitud no sólo tiene consecuencias en el ámbito privado, sino que con frecuencia impacta en nuestra vida pública.
Como ominosas pero evidentes muestras de lo mencionado ahí están las dificultades para acometer problemas comunes entre vecinos o en pequeñas comunidades, los obstáculos para organizar actividades laborales o sociales y, finalmente, nuestra incapacidad para generar un real e incluyente proyecto de nación. Esto último se ve tristemente retratado en ese falso espíritu negociador enarbolado por los líderes partidistas, en el diálogo de sordos que llega a entablarse en el Congreso de la Unión, o en los juegos de fuerzas que surgen entre autoridades de distintos niveles de gobierno y de los que la única segura perdedora es la ciudadanía.
Sin embargo, estoy convencido de que, aun con todos sus habituales e indeseables efectos, hay una variante de la necedad que resulta provechosa o, si se prefiere, un ámbito de la existencia en el que ésta trae beneficios.
Se trata de ese escalafón de nuestro entendimiento en el que ser obstinados nos permite, a pesar de la aparente falta de esperanza, no dejar de indignarnos frente a las atrocidades que suceden en el orbe; denunciar abusos de parte del Estado o de particulares, al igual que injusticias como el hambre, la pobreza o la desigualdad; gritar ante la indiferencia o el cinismo de los políticos; exigir acciones contra el crimen pero, más aún, un modelo que de veras permita el desarrollo de las personas en lo individual y con ello el avance del país; voltear a mirar al de al lado y decirle: “¡No podemos continuar así!”.
Para expresarlo en breve, de cara a los hechos que observamos o de los que nos enteramos todos los días, se necesita ser muy necio para pensar que este mundo tiene arreglo y, además, empeñarse de algún modo en encontrarlo.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, July 14, 2009

Al rechazar golpe en Honduras, “el mundo defiende la democracia”

Ministros del gobierno depuesto de Manuel Zelaya afirman que la acción que tuvo lugar el 28 de junio es producto de una conspiración que busca frenar la democratización de la vida política y social del país; insistirán en que el mandatario sea restituido en el cargo


El rechazo unánime de la comunidad internacional al golpe de Estado en Honduras y al gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti demuestra la firme intención de la sociedad global del siglo XXI de defender y preservar los principios democráticos, coincidieron ministros en el exilio del depuesto presidente Manuel Zelaya.
Entrevistados el jueves pasado en la embajada hondureña en México —en cuya entrada colgaban carteles de apoyo a la administración derrocada—, los titulares de Finanzas, Rebeca Santos, y de Cultura, Rodolfo Pastor, enfatizaron que las diferencias ideológicas entre países no han impedido que
el mundo repudie los hechos ocurridos desde el domingo 28 de junio en la nación centroamericana.
Durante
esa madrugada, militares ingresaron al domicilio de Zelaya y lo hicieron abordar un avión que lo condujo a Costa Rica. Posteriormente, bajo el argumento de que había violado la Constitución al promover una consulta popular con la finalidad de perpetuarse en el poder, fue destituido por el Congreso y en su lugar fue designado el presidente de ese órgano legislativo, Roberto Micheletti.
También el jueves pasado, el mandatario costarricense, Óscar Arias, comenzó en San José su labor de mediación en el conflicto. No obstante,
sólo logró reunirse por separado con los dos políticos y que comisiones en representación de ambos se sentaran a dialogar, sin llegar a acuerdos. Las conversaciones podrían retomarse este sábado.
El golpe, señaló Rodolfo Pastor, “es producto de una conspiración largamente tramada” por parte de un sector de la cúpula empresarial, del aparato militar y de los políticos más conservadores de Honduras.
Dicho grupo, agregó, “busca frenar un proceso de democratización de la vida política y social del país”, y ha incurrido en una “suma de ilegalidades monstruosa”, desde el derrocamiento del gobierno de Zelaya y la persecución de sus ministros hasta la supresión de las garantías individuales de los hondureños. Dijo también que el ejercicio programado para el 28 de junio, para el cual el mandatario depuesto había ordenado apoyo al Ejército, que éste le negó, no era violatorio de la Constitución pues únicamente se trataba de “una encuesta” no obligatoria ni vinculante.
Por su parte, Rebeca Santos reparó en que tanto la presión de la comunidad internacional como la creciente movilización popular en contra del golpe de Estado, que no se habían presentado en otros casos similares en la historia de Honduras, podrían ser factores que pesen para que se alcance la solución del conflicto.
Ambos ministros concordaron en que la situación actual será un obstáculo más para la gobernabilidad en el país centroamericano, ya azotado por problemas como pobreza, desigualdad e injusticia social.
Reiteraron igualmente que, como parte del gobierno de Manuel Zelaya —cuyo mandato inició en enero de 2006 y culminaría en enero de 2010, luego de elecciones previstas a realizarse el 29 de noviembre próximo—, seguirán exigiendo que se restituya a éste en la Presidencia y que se respete el derecho democrático de los pueblos a elegir a sus gobernantes.



Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Tuesday, July 07, 2009

El PRI capitaliza fallas de rivales

El tricolor, que ganó cinco gubernaturas en las elecciones del domingo y será primera fuerza en la Cámara de Diputados, debe su triunfo a errores ajenos, no a un proyecto propio


Politólogo afirma que mietras el Partido Verde logró posicionarse frente al electorado aun con propuestas inviables, la izquierda no consiguió despertar confianza en los votantes


Las victorias que obtuvo el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones del pasado 5 de julio se deben más al mal desempeño del gobierno federal y al vacío de propuestas de parte de la izquierda que a un buen trabajo del priísmo a nivel gubernamental o representativo, consideró el politólogo Juan Díaz Rebollar.
En su opinión, aunque
el PRI consiguió más de 36% de la votación para renovar la Cámara de Diputados y cinco de las seis gubernaturas en juego —Campeche, Colima, Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí, estos dos últimos antes en poder del Partido Acción Nacional (PAN)—, los militantes de ese instituto político no deberían celebrar porque sus triunfos no obedecen a la expectativa generada por un proyecto de nación enarbolado por el tricolor, sino a la incapacidad de sus adversarios.
A partir de la integración de la siguiente Legislatura el próximo 1 de septiembre, estimó, el Revolucionario Institucional elevará los costos de la negociación política para resultar más favorecido hacia la elección presidencial de 2012. Esto, a su vez, provocará mayor dificultad para lograr acuerdos al interior del Congreso de la Unión.
Díaz Rebollar previó que en un escenario en el que el PRI tendría entre 230 y 240 diputados, así como la mayoría absoluta en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el PRD en la cámara quedaría reducido a un papel terciario detrás del PAN —
que recibió aproximadamente 27% de la participación ciudadana—, mientras el PVEM, “que se vende al mejor postor como siempre lo ha hecho”, adquirirá poder como fiel de la balanza.
Sobre el Verde, cuya propaganda generó polémica por sus propuestas de reinstaurar la pena de muerte y de elaborar vales canjeables por clases de idiomas y medicinas, al igual que por
la aparición en sus anuncios de los actores Raúl Araiza y Maite Perroni, el politólogo señaló que la votación conseguida por esa organización —alrededor de 6.5%, superior al resto de los institutos pequeños— se sustentó “en el apoyo que tuvo en los medios de comunicación, sobre todo en la televisión”.
Para él, la presencia mediática del PVEM explica que, a pesar de la inviabilidad de sus planteamientos, éste llegara a posicionarse entre la población. Ante un electorado que no razona lo que presentan los partidos, abundó, las ideas que se convierten en referentes mentales suelen tener éxito en las urnas.
Mencionó también que la debacle que la izquierda sufrió durante estos comicios radicó en que las luchas internas por el poder la han desenmascarado como una opción dividida, rezagada y carente de un proyecto para insertar al país en la dinámica internacional. Partidos como el de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), Convergencia y Socialdemócrata (PSD) no inspiraron la suficiente confianza en los votantes y eso terminó reflejándose en que sumaran apenas, respectivamente, 12.2%, 3.5%, 2.3% y 1% de los sufragios. Con ese resultado el PSD perdería su registro.
En vista de la próxima configuración de fuerzas en el Congreso, Díaz Rebollar pronosticó que el PRI impulsará reformas fiscales, una nueva generación de cambios en materia electoral e iniciativas como la del senador Manlio Fabio Beltrones con miras a crear un jefe de gabinete. Sin embargo, dijo, si antes en el tricolor buscaban acotar a un jefe del Ejecutivo panista, es probable que tras el fortalecimiento priísta modifiquen su propuesta.
Añadió que otros temas que podrían discutirse son la reelección legislativa o reducir el número de representantes, pero más por las “presiones latentes” de la sociedad civil derivadas del descontento popular para con los políticos o con el dispendio de recursos públicos, y no porque en sí mismas sean prioridades en las agendas de los partidos.
La segunda mitad del sexenio de Felipe Calderón, finalizó, plantea para México un panorama preocupante porque se cierne sobre el país “el fantasma de la ingobernabilidad” y porque “el día de hoy empieza la elección de 2012”. A su juicio, en tanto prevalece la cultura del “tapadismo” propia del autoritarismo del régimen de siglo XX, el Congreso mexicano aún no ha madurado como para concretar las reformas que requiere la nación.
Por ello, apuntó, es previsible que la República siga en la tónica conformista de promover sólo los cambios que sea posible negociar, mas no aquellos que resultan necesarios.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, July 03, 2009

Ideas para una generación

Acuso recibo de los comentarios al dardo pasado, titulado “Generación del ‘sí pero no’”. Pocas o muchas las personas que a uno lo lean, considero que todo aquel que preste atención merece al menos lo mismo y, como en este caso, una respuesta a sus planteamientos.
La ocasión lo amerita más en virtud de la importancia del tema, es decir, los problemas que aquejan a buen número de jóvenes de principios del siglo XXI, y de que pienso que al intentar dar contestación a ciertas ideas se puede lograr una mejor compresión del mismo.
Me centro en dos comentarios y comienzo con la crítica fundada de un amigo. Generalizas demasiado, escribía, y eso resta cualquier mérito que pudiera tener tu reflexión. En efecto, sé que resulta impreciso afirmar que toda la juventud mexicana pertenece a una generación con acceso a la educación o a la globalización sin querer aprovecharlas, o que toda ella es intolerante, conformista y poco participativa. La desigualdad social aún excluye a millones de personas de los planteles educativos, de las tecnologías y del conocimiento, y hay muchachos que mantienen una inconformidad activa y propositiva para con el actual estado de cosas.
Así, aunque traté de evitar el desatino refiriéndome a “la media de los jóvenes”, tal delimitación es insuficiente o incluso injusta. Asumo ese error y busco corregirlo. Sin embargo, creo que las fallas que señalé tanto en el sistema como en la población no son hechos inexistentes ni aislados, sino patrones visibles que no son atendidos y que tendrán graves consecuencias para México: descontento, fuerza productiva desperdiciada, mayor atraso.
Respecto del segundo comentario, una amiga me preguntaba qué propongo para remediar el negro panorama. Para ello presento planteamientos en torno dos temas interrelacionados: educación y empleo.
El lugar común reza que “todo es cuestión de educación”, desde por qué no separamos la basura, atendemos la señalización vial o respetamos al vecino, hasta por qué dejamos que los monopolios públicos o privados abusen de nosotros o nos permitimos tener los políticos que tenemos. Fuera de esa simplificación, me parece que esos problemas sí parten en buena medida de deficiencias educativas en materia ambiental, económica, cívica, política, y que empezar a resolverlos requiere transformar los métodos y los contenidos impartidos por el Estado dentro y fuera de las aulas.
Con la educación actual, tomada más un botín político que como un bien social, tendemos a reproducir un sistema cuya decadencia es evidente, en vez de formar los ciudadanos que podrían construir un mejor país.
De ahí paso al tema del empleo. No pocas voces han señalado que la mayoría de los trabajadores mexicanos están subcalificados en relación con el mercado laboral global (en el otro extremo, hay quienes están sobrecalificados para el ámbito nacional). Al no recibir la preparación que necesitan, los mexicanos salen a competir en desventaja por plazas de por sí escasas, lo que se agrava por el hecho de que tenemos exceso de profesionistas en determinadas áreas y déficit en otras.
No obstante, esto podría hallar solución si, como ha expuesto gente como José Sarukhán, con una visión de Estado y de largo plazo se definieran las necesidades nacionales y se orientaran los planes educativos hacia allá. Vincular a escuelas, universidades e institutos de investigación con el mundo del trabajo, de la administración pública y de la cultura nos reportaría beneficios, no más desempleados.
Las anteriores son sólo dos propuestas frente a un conjunto de problemas complejos, pero buscan sintonizar con uno de los ánimos más edificantes que he percibido en estos días de proceso electoral: para remediar nuestros males no basta quejarse; hay que aportar.


Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com. Y para seguir con los análisis a las plataformas de los partidos, este viernes Andrés Lajous escribe sobre el PRD y Alejandro Jiménez sobre la coalición PT-Convergencia. Este sábado, para cerrar la serie, Maite Azuela revisa las propuestas del Panal.

Tuesday, June 30, 2009

Antes y después del 5 de julio

A cinco días de las elecciones federales y locales de este 5 julio, autoridades electorales, partidos políticos, candidatos, medios de comunicación y ciudadanos nos preparamos de distintas formas y con diversos ánimos para la jornada comicial.
Retomo algunos datos con el propósito de dimensionar lo que esta fecha representa.
La ciudadanía: 77 millones 481 mil 874 personas están inscritas en la lista nominal del IFE y, por lo tanto, están facultadas para votar; de ellas, 51.79% son mujeres y 48.21% hombres, mientras el grupo de edad de 20 a 34 años concentra más de 38% del total de electores (de ahí el momentáneo pero fuerte interés de los partidos por captar el “voto joven”).
Los cargos en disputa: de los comicios federales se elegirá a los 500 diputados que integrarán la 61 Legislatura (300 por mayoría relativa y 200 por representación proporcional), y que iniciarán funciones en septiembre; seis entidades renovarán gubernatura: Campeche, Colima, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora, en la mayoría de las cuales se prevé una cerrada lucha entre los candidatos del PRI y del PAN; a nivel local, además, se juegan 433 diputaciones, 552 presidencias municipales y las 16 delegaciones del DF.
Materiales: tan sólo para el proceso federal, cuyo costo asciende a 12 mil millones de pesos, se imprimieron 80 millones 337 mil 352 boletas y se instalarán 140 mil 239 casillas.
Previsiones: frente al antecedente de que las elecciones de mitad de sexenio convocan menos participación que unas presidenciales, y frente al desencanto ciudadano hacia los políticos, se estima que el abstencionismo será mayor a 60%; a esto hay que agregar la expectativa generada por el movimiento de orígenes variados en favor de anular el voto: en tanto sus detractores consideran que no alcanzará un porcentaje significativo —y que si lo logra de todos modos será inútil—, sus partidarios calculan que superará su promedio histórico y, justamente por eso, deberá ser tomado en cuenta por gobernantes y representantes populares.
Ahora, puesto el escenario, expreso mi pronóstico y mi deseo respecto de la jornada electoral.
Creo que, en efecto, poca gente saldrá a votar, ya sea como protesta o por mero desinterés. También pienso que, contrario a quienes lo subestiman, el sufragio nulo llegará a una cifra importante. Y luego de eso, como ya han señalado los críticos de la opción de anular, no obstante las muestras de molestia ciudadana, gobernadores, diputados, alcaldes y delegados recibirán sus respectivas constancias de ganadores y asumirán sus cargos.
Pero es aquí donde viene mi anhelo: por un lado, que los políticos entiendan que un régimen sin legitimidad y sin respaldo ciudadano —es decir, lo que tenemos hoy por hoy— no se mantendrá por mucho tiempo; por el otro, que los mexicanos comprendamos que, a pesar de nuestro derecho a quejarnos y a exigir mejores funcionarios públicos, durante este 5 de julio o durante cualquier otra elección, nuestras acciones en la construcción de esta democracia no deben quedarse en actos simbólicos, sino trascender hacia la organización y las propuestas.
En ese sentido, que el descontento manifiesto en una abstención consciente, en un voto nulo razonado o en nuestro sufragio por el candidato “menos malo” adquiera relevancia dependerá de que sepamos traducirlo en demandas concretas y articuladas, como que se realicen reformas para que se requiera un mínimo de votos para validar una elección o para que ejecutivos y legislativos rindan cuentas más claras a la sociedad.
Para decirlo sin tanto rodeo, independientemente de lo que decidamos hacer con la boleta el próximo domingo, debemos tener presente que nuestros derechos y nuestras responsabilidades cívicas van mucho más allá de los días en los que estamos llamados a las urnas.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven. Actualizo: Como había prometido, aquí los links a otros análisis sobre las plataformas de los partidos políticos. Este jueves, en El Universal, Onésimo Flores escribe sobre el PRI y Paola Zavala sobre el PVEM.

Monday, June 29, 2009

PAN: Calderón como modelo

El principal rasgo de la plataforma electoral 2009-2012 del Partido Acción Nacional (PAN) es su apoyo explícito a las políticas, los programas y las medidas emprendidas por el gobierno de Felipe Calderón. Así se constata en la intención expresa de que los legisladores del blanquiazul que resulten electos el 5 de julio den continuidad a propósitos como abrir el sector energético a la inversión privada o lograr “que la droga no llegue a tus hijos”, y de que respalden instrumentos como la Alianza por la Calidad de la Educación, el Seguro Popular o ProÁrbol.
Titulado Acción responsable, el documento contiene 107 puntos divididos en cinco apartados: economía, seguridad, igualdad de oportunidades, medio ambiente y democracia. Mientras es evidente el énfasis puesto en los dos primeros, resaltan deficiencias en el tercero y el cuarto, así como planteamientos polémicos en el quinto.
Dentro del tema económico, el PAN propone impulsar la generación de empleos a través de una legislación que agilice los trámites con los que deben cumplir los pequeños y medianos empresarios y les facilite obtener créditos. En materia de energéticos proyecta establecer subsidios focalizados que beneficien a los estratos de menores ingresos, una mayor regulación de las tarifas y promover la competitividad del sector mediante la apertura a la inversión privada en áreas como gas LP, derivados del petróleo y electricidad.
Llama la atención igualmente la intención de combatir a los monopolios, de proteger al consumidor y de acelerar la aplicación de recursos públicos en la construcción de infraestructura. Sin embargo, aunque deseables, esas metas se ven opacadas por varios hechos: 1) una política antimonopolios tendría que enfrentar fuertes intereses económicos; 2) asociaciones civiles acusan que justo han sido legisladores del PAN los que han limitado el derecho de los consumidores a defenderse de abusos; y 3) analistas coinciden en que el gobierno federal ha sido lento en ejecutar los programas de obra pública, y no prevén que eso vaya a cambiar en el corto plazo.
En seguridad, el blanquiazul plantea establecer una Cédula de Identidad Única para toda la población, un Sistema Único de Información Criminal al que puedan acceder autoridades de todos los niveles, y cadena perpetua a secuestradores. Asimismo, propone homologar los códigos penales de todo el país, profesionalizar a la Policía Federal y modernizar al Ministerio Público y al sistema penitenciario. No obstante, además de que el tamaño del reto parece superar esos buenos propósitos, cabe notar que la plataforma carece de alguna idea nueva sobre cómo combatir al narcotráfico y que no se expresa respecto del papel del Ejército en estas labores.
Los rubros social y medioambiental, por otra parte, adolecen de los mayores huecos.
En el primero se habla de ampliar el Seguro Popular, pero nada se menciona del IMSS ni del ISSSTE. De igual forma, se lee el objetivo de “consolidar la Alianza por la Calidad de la Educación”, aun cuando este pacto SEP-SNTE ha sido cuestionado por numerosas voces en la política y la academia. Incluso aparece un elemento irónico: buscar crear estancias para adultos mayores inspiradas en la “exitosa experiencia de las estancias infantiles” constituidas por el gobierno federal.
En cuanto al segundo, aunque se manifiesta la intención de dar prioridad a un tema vital como el abasto de agua, en otros es claro el simple apego a las políticas de la Presidencia. Así, los legisladores panistas respaldarán todas las acciones del Ejecutivo en materia de cambio climático y continuarán “fomentando procesos de reforestación del país” mediante el “seguimiento y perfeccionamiento” de ProÁrbol, un programa puesto en entredicho por la Auditoría Superior de la Federación.
Por último, el apartado sobre democracia incluye propuestas interesantes y controvertidas: reducir el número de diputados de 500 a 400 y de senadores de 128 a 96; reelección consecutiva de representantes y alcaldes para profesionalizar a los servidores públicos; que el Ejecutivo tenga facultad de veto sobre el Presupuesto; instaurar la figura de iniciativa preferente; y defender el derecho a la vida “desde la concepción hasta la muerte natural”.
Con sus posibles aciertos y visibles lagunas, la plataforma envía varios mensajes: énfasis en economía y seguridad, insuficiente atención a temas sociales y medioambientales y, en especial, un intento por respaldar al Presidente durante la segunda mitad de su sexenio, a pesar de todas las críticas. En todo caso, la capacidad de Acción Nacional de brindar apoyo al mandatario desde el Congreso federal dependerá del número de diputados que consiga el 5 de julio. Y a menos de una semana de los comicios, las expectativas para el partido en el gobierno no son halagüeñas.


Nota: Este análisis, con el que me embarqué en la junta editorial del lunes pasado, y para el cual había propuesto la cabeza "PAN: respaldo a Calderón", se publica en hoy en la página A24 de El Universal. Forma parte de una serie de textos en los que se revisarán las plataformas de los partidos; en la edición de este lunes, Jesús Rodríguez Zepeda escribe sobre el Partido Socialdemócrata. Como parte de un modesto servicio informativo, en los días siguientes iré incluyendo aquí los links a los artículos restantes.

Saturday, June 27, 2009

Generación del “sí pero no”

Propongo comenzar con un par de vistazos al mundo.
El lunes, el diario español El País publicó un reportaje titulado “Generación ‘ni-ni’: ni estudia ni trabaja”. Según el texto, 54% de los ibéricos entre los 18 y los 34 años de edad “dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado”. Tal apatía, explican sociólogos, obedece a la incertidumbre que sienten los jóvenes en temas como la pareja o el empleo, al igual que a problemas como los elevados índices de desocupación o que sólo 40% de los universitarios labore en una actividad acorde con sus estudios. Esto, a su vez, deriva en que prefieran vivir y disfrutar el “aquí y ahora” y en que tengan mayores dificultades para emanciparse de las que enfrentaron sus padres.
El viernes, por otra parte, The New York Times exhibía en su portal de internet el video “Generation R”, acerca de cómo ha cambiado la vida para los graduados de preparatoria durante esta época de recesión. La pieza relata que egresados de la West Carrollton High School, en Ohio, antes encontraban vacantes en muchas de las fábricas locales, pero ahora que éstas han cerrado debido a la crisis económica, los muchachos se topan con numerosos obstáculos para visualizar su futuro.
Las realidades mostradas en ambos trabajos me hacen ver que a nivel global, o al menos en Occidente, la juventud comparte varios retos; entre ellos: desempleo, desinterés y una base muy endeble para fincar un proyecto de vida. También me llevan a pensar en las distintas denominaciones que reciben los grupos generacionales a partir de las características que los unen. ¿Hemos revisado qué sucede en México?
Aun con el riesgo de caer en una generalización desmedida, me parece que existen elementos para concluir que la media de los jóvenes mexicanos conforma lo que podríamos llamar generación del “sí pero no”.
Tenemos acceso relativamente sencillo a los medios de comunicación, a las nuevas tecnologías y a la globalización pero, al mismo tiempo, la capacidad de aprovechar esos beneficios se ve limitada por las brechas socioeconómicas y por nuestra propia falta de disposición para conocer e ir más allá de nuestros gustos inmediatos. Nos asumimos “de mente abierta” pero nos cuesta aceptar y tolerar a quien es, se viste o piensa diferente de nosotros. Iniciamos nuestra vida sexual cada vez a menor edad pero no logramos ejercerla con responsabilidad, los embarazos no deseados en adolescentes aumentan y, peor aún, persisten actitudes o costumbres cerradas que asignan roles establecidos a mujeres y hombres.
Queremos libertad respecto de la casa familiar pero, ya sea por conformismo o por falta de oportunidades, no cortamos el cordón umbilical. Exigimos con razón una eficiente conducción de parte de autoridades gubernamentales, escolares o laborales, pero solemos ser poco cooperativos a la hora de organizar, gestionar y realizar tareas.
Por si fuera poco, con el transcurso de los años aumenta el número de jóvenes que demandan ingresar a educación media superior o superior, o que entran a ella y se preparan académica y profesionalmente, pero ni la economía ni el país en su conjunto son capaces de generar el millón de empleos anuales que requerimos. Y esto, por supuesto, deviene en filas de desocupados, frustración, frenos al desarrollo y una bomba de tiempo que podría estallar como crisis social.
Originadas por errores en el Estado, por pesados lastres culturales o por la inmadurez de quienes la integramos, las contradicciones presentes en esta generación del “sí pero no” amenazan no sólo con hacernos perder un enorme potencial humano, sino con revertirse en contra de toda la nación. Por lo tanto, si no conseguimos hallarles una solución, los mexicanos nos lamentaremos de confirmar que si la juventud es un divino tesoro, nosotros lo hemos estado desperdiciando.


Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, June 23, 2009

Agrupación llama a “cuidar el voto”

Crean plataforma en la red a través de la cual la ciudadanía puede reportar incidentes e irregularidades electorales vía formulario, SMS, correo electrónico y twitter


A la fecha ya se han recibido informes sobre percances en toda la República; compra de votos y manipulación de programa sociales, las prácticas más comunes


Ciudadanos reunidos en torno a la plataforma de internet Cuidemos el Voto, www.cuidemoselvoto.org, convocan a la población a efectuar un seguimiento de las elecciones federal y locales del próximo 5 de julio reportando incidentes e irregularidades en el proceso por medio de mensajes de texto vía celular (SMS), correos electrónicos, twitter y un formulario disponible en su página web.
Toda la información que se genere, explicó Andrés Lajous, uno de los organizadores del sitio, será pública y con ella se pretende que la ciudadanía, los medios de comunicación e incluso las autoridades puedan conocer la evolución de la jornada comicial en todo el país. Sin embargo, aclaró que con esos datos la agrupación no tiene facultades para levantar denuncias, sino que esa tarea corresponde a observadores acreditados.
Lajous, analista y estudiante de Planificación Urbana en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), expuso que en la creación y administración de Cuidemos el Voto han participado él y seis personas más: Oscar Salazar, especialista en telecomunicaciones; Jorge Soto y José Oviedo, que han trabajado con servidores y SMS; Maite Azuela y Brando Flores, con experiencia en observación electoral y organizaciones políticas; así como el diseñador Luis Blackaller.
Según el wesibte, la plataforma, que es apoyada por la empresa mexicana de internet
eflyer y por el Centro para Futuros Medios Cívicos del MIT, funciona con el motor de “gestión de crisis” llamado Ushahidi, vocablo que en idioma swahili significa testimonio. Se trata de un software de código abierto desarrollado por programadores de Kenia, Ghana, Malawi, Sudáfrica, Holanda y Estados Unidos, y que recientemente fue utilizado en las elecciones generales celebradas en India.
Antes y durante la jornada del 5 de julio, las personas podrán reportar incidentes e irregularidades llenando un formulario directamente en la página de Cuidemos el Voto, o enviando un mensaje de texto al número 55-3269-0062, un correo electrónico a la dirección reporte@cuidemoselvoto.org o un tweet con la etiqueta #cuidemoselvoto. También podrán registrarse para recibir alertas sobre eventos en alguna ciudad.
Los problemas de los que la ciudadanía puede dar cuenta se dividen en categorías como alteración de urnas, padrón incompleto, falsificación de resultados, campañas en casilla, violencia, credenciales falsas y coacción sindical. A la fecha, comentó Lajous, ya han llegado informes acerca de percances electorales distribuidos en toda la República; la compra de votos y la manipulación de programas sociales se han ubicado como las prácticas más comunes.
Lajous añadió que en este seguimiento de los comicios la agrupación ya ha establecido contacto con el Instituto Federal Electoral (IFE), así como con otras organizaciones como el
Consejo Somos México y el Comité Conciudadano para la Observación Electoral.
Respecto de la opción de anular el voto, de la que
él se ha manifestado partidario, enfatizó que la considera una forma válida en la que la gente puede expresar su insatisfacción y su descontento para con las alternativas presentadas por los partidos políticos. Lo grave, agregó, es que las personas no acudan a las urnas, porque con ello se pierde la oportunidad de protestar.
Estimó que el porcentaje de votos nulos captados el 5 de julio superará el promedio histórico de 2.5% de la votación, y que de ello debería desprenderse que la raíz del problema de la democracia mexicana no se encuentra en las elecciones sino en el sistema de partidos. “Esa es la discusión de fondo”, concluyó.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, June 19, 2009

El debate que no fue

Habían acordado debatir el miércoles. Sin embargo, hacia el mediodía del martes, la idea se desplomó. Los líderes nacionales del PRI y del PAN, Beatriz Paredes y Germán Martínez Cázares, sostendrían el encuentro con miras a las elecciones del 5 de julio, pero ante la inconformidad del IFE, del PRD y del PSD —afirmaron—, decidieron cancelar el acto.
Mientras el instituto había advertido que transmitir en los medios electrónicos un debate únicamente entre dos agrupaciones partidistas vulneraría la equidad en la contienda, perredistas y socialdemócratas acusaban que eran excluidos de la discusión. En contraste,
según la reconstrucción de la periodista Martha Anaya, de parte de blanquiazules y tricolores no se hacían esperar las quejas por lo que consideraban una incongruencia del IFE: impedir la polémica en lugar de fomentarla.
Frente a este episodio es posible cuestionar las fallas de la reforma electoral aprobada en 2007 (una legislación que, de acuerdo con sus críticos, fomenta la censura). También se pueden enjuiciar las obligaciones y las atribuciones que ese nuevo marco jurídico dio al IFE, así como la ineficacia de éste para cumplir sus funciones y mantener en la legalidad a partidos y concesionarios de la radio y la televisión (tal como ocurrió cuando, al inicio de estas campañas, las televisoras emitieron en bloque los spots institucionales buscando azuzar el descontento de la audiencia).
No obstante, pienso que lo que este caso exhibe con mayor claridad es el carácter excluyente e incluso sectario de nuestro sistema político y, por supuesto, de quienes lo controlan.
Este debate frustrado pone de manifiesto que quienes están en la cúpula del poder sólo miran hacia su entorno cercano o a lo sumo a la ventana de enfrente, pero no son capaces de tomar en cuenta a otras fuerzas políticas. En ese contexto, menos lo son de establecer una relación genuina con la ciudadanía a la que gobiernan o dicen representar.
Como si fueran los únicos dos partidos en la República, el PRI y el PAN habían programado su encuentro, desdeñando el llamado de otras organizaciones por participar. Y no es que el PRD con sus fraudes internos y sus clientelas o el PSD con candidatos surrealistas como La Chiva o Pancho Cachondo sean ejemplo de democracia, sino que Acción Nacional y el Revolucionario Institucional, las agrupaciones más fuertes de México, por el solo hecho de serlo se permiten excluir a los demás de la discusión sobre la vida pública.
Ambos actúan como si sus idearios y plataformas hablaran por todos los mexicanos o como si sus visiones —nunca otras distintas— bastasen para definir el rumbo del país. Y lo peor parece ser que, dadas las reglas escritas y no escritas de nuestro sistema, la situación quizá no sería diferente si otros colores se ubicaran en la cúspide: el o los grupos en el poder verían sólo para sí mismos, en vez de incluir a otros en alguna suerte de proyecto de nación y de construir los consensos que tanto pregonan.
De ese modo, no es de sorprender que si entre los políticos predomina un nivel de cerrazón que imposibilita la realización de simples acercamientos, esa misma actitud los mantenga alejados de conocer el sentir, las necesidades y los problemas de la población, al igual que de cualquier oportunidad de trabajar con ella.
Más allá de la mera anécdota, este debate malogrado tendría que alertar a gobernantes, legisladores y dirigentes partidistas sobre el grado de absurdo al que llega su intransigencia, así como sobre sus potenciales consecuencias. Debería recordarles que todo aquel que sin razón es ignorado y excluido, llámense otras fuerzas políticas o ciudadanos, encuentra tarde o temprano la manera de ser escuchado y tomado en cuenta. Por las buenas o por las malas.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, June 16, 2009

Enfermedades crónicas matan a México

En 2007, más de 70 mil fallecimientos provocados por la diabetes; médicos llaman a la población a adoptar estilos de vida más sanos, a promover la prevención y a que autoridades destinen más recursos al sector salud


Enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la cirrosis prevalecen como las principales causas de muerte entre la población, de acuerdo con cifras oficiales del sector salud.
El
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por ejemplo, reporta que de 38 mil 987 defunciones registradas entre enero y abril de 2009, 7 mil 658 se debieron a diabetes mientras que mil 844 a hipertensión. A estas categorías sigue la neumonía en mayores de 60 años con mil 113 casos, el cáncer de mama con 504 y el cervicouterino con 307.
La Secretaría de Salud federal, por su parte, indica que a lo largo de 2007 ocurrieron 514 mil 246 decesos a nivel nacional. De ese total, 70 mil 512 fueron causados por la diabetes, 56 mil 21 por enfermedades isquémicas del corazón, 29 mil 274 por enfermedades cerebrovasculares y 27 mil 846 por cirrosis.
El cáncer, según la misma fuente, tuvo un mayor impacto en el grupo de edad de 65 años o más: de próstata, tráquea, bronquios y pulmón en hombres, y del hígado, cuello del útero y mama en mujeres.
Médicos consultados coincidieron en que la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas se deriva de la carga genética de los mexicanos y del “estilo de vida” que han adoptado. En éste entran en juego elementos como una mayor urbanización, el sedentarismo, una dieta rica en grasas y azúcares refinados y hábitos como fumar.
La doctora
Cristina Aguayo-Mazzucato, especialista en diabetes, consideró que el factor más decisivo en el cuidado que las personas dan a su salud es la educación. “El seguir un estilo de vida sano se correlaciona directamente (en los estudios que se han hecho) con el nivel de educación de las personas, así como al nivel socioeconómico”, indicó.
Para ella, “en México se requiere una educación intensiva sobre el beneficio del ejercicio, formas de ejercitarse que sean baratas y fáciles de incorporar en la vida diaria”. Añadió que es necesario que la gente conozca los grupos de alimentos y fuentes accesibles de proteínas —aparte del huevo, la carne o el pescado, que suelen tener alto precio—, a fin de conformar una alimentación balanceada.
De igual forma, el doctor Antonio Villa Romero, de la Escuela de Medicina de la Universidad Panamericana, recordó que es fundamental que todo adulto mayor a 40 años se revise los niveles de glucosa y la presión arterial cuando menos una vez anualmente, y que las mujeres se realicen auscultaciones por sí mismas y chequeos como el Papanicolau.
Ambos médicos concordaron también en que las enfermedades crónico-degenerativas representan elevados costos para el sistema de salud, puesto que requieren tratamientos prolongados y quitan años de productividad económica a la población afectada. Como muestra, el IMSS señala que en el periodo enero-abril ha efectuado un promedio de 4 mil 113.91 sesiones de hemodiálisis diarias, procedimiento que llegan a requerir pacientes con diabetes o deficiencias renales.
Aguayo-Mazzucato enfatizó que para hacer frente a este problema las personas deben contar con la información correcta y tomar responsabilidad sobre la salud: “Comprometernos hacia estilos de vida más sanos, y en el caso del cáncer hacerse las pruebas de detección temprana”.
Sobre el papel de las autoridades en el tema, Villa Romero recalcó que hace falta inyectar recursos al sector, ya que en tanto instituciones como el IMSS o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) están en decadencia, alternativas como el Seguro Popular son insuficientes. Con su desatención, concluyó, el gobierno demuestra “poca sensibilidad” y “olvido de la seguridad social”.

Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, June 12, 2009

Tragedias que reproducimos

“Mueren 31 niños por asfixia en guardería”, publicaba en su portada el diario El Universal del sábado pasado. Al momento de escribir estas líneas, suman ya 44 menores víctimas del incendio que afectó la estancia infantil ABC en Hermosillo, Sonora, una tragedia que —con razón— ha captado la atención nacional y despertado indignación, pero que asimismo permite establecer peligrosas similitudes con otros episodios amargos.
Recién ocurrido el hecho, tal como ha sucedido antes, autoridades locales y federales lamentaron el siniestro y, acto seguido, aseguraron que se investigará y castigará a los responsables, de manera que casos como éste no vuelvan a presentarse. No obstante, cuántas veces hemos escuchado ese mismo discurso sin llegar a observar resultados.
Por otra parte, luego de esa reacción oficial —de nuevo, como ya lo hemos atestiguado—, los medios de comunicación empezaron a indagar sobre las deficiencias e irregularidades no sólo de la guardería sonorense, sino de todo el sistema de esas instituciones que opera en el país.
Gracias a eso ahora sabemos que la estancia infantil ABC se encontraba al lado de una bodega de la Secretaría de Hacienda local, en la que un aparato enfriador de aire falló e inició el incendio. Nos hemos enterado también de que el lugar que alojaba alrededor de 140 niños no contaba con los accesos necesarios ni con salidas de emergencia, y de que los detectores de humo estaban obstruidos por un plafón.
Del mismo modo, se nos ha informado que se estima que las más de 8 mil guarderías creadas con patrocinio de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) carecen de las medidas de seguridad adecuadas o de suficiente personal capacitado, así como de que 221 mil menores corren riesgo por las violaciones a la Norma Oficial Mexicana (NOM) en las que incurren dichos establecimientos.
Y los medios cumplen una labor social al investigar estas tragedias y al señalar los actos de corrupción o los problemas estructurales que las originan. Lo lamentable, sin embargo, es que tanto comunicadores como sociedad, y no digamos quienes gobiernan, únicamente atendemos estas situaciones graves como es debido hasta que nos estallan en la cara y el impacto nos hace voltear la mirada. Nunca antes.
Fue hasta la muerte de 12 personas durante un operativo policiaco en el antro New’s Divine, hace casi un año, en el Distrito Federal, que empezamos a preguntarnos con más fuerza cómo y dónde se divertían los jóvenes, que reparamos en las condiciones de los lugares donde éstos se reúnen y que reflexionamos acerca de cómo aparecen marginados para las políticas públicas, estigmatizados e incluso maltratados por las autoridades. Otro ejemplo: aunque ya estábamos conscientes de la precariedad de nuestro sistema de salud, fue hasta que la influenza humana nos puso en vilo a finales de abril que recordamos que fortalecerlo debe ser una prioridad.
Alimentados por nuestra negligencia, siniestros como el de Sonora crecen frente a nuestra nariz —unos en forma ruidosa, otros con sigilo— sin que nos dignemos a notarlos hasta que hacerlo se torna inevitable.
¿Qué ocurre después? Se desata el escándalo, se levanta el enojo social, se escucha el lamento oficial, se menciona a los posibles responsables o se fabrican culpables, vienen las promesas de cambio y los intentos de solución… pero, después de unos cuantos días o semanas, otro tema llega a la agenda, nos olvidamos del anterior y todo permanece igual o peor que como había comenzado.
En el caso de la Guardería ABC, más de un analista ha apuntado que la apuesta por una nueva bomba mediática, por la desmemoria y por la impunidad parece ser la misma. Mucho me temo que al cierre de este expediente ese pronóstico sea el acertado. Otra vez.

Nota: Este texto aparece hoy en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, June 09, 2009

Problemas de antaño agravan desempleo

Escasa inversión en infraestructura y educación ha dejado rezagados a trabajadores mexicanos; legislación no ayuda a generar plazas


INEGI: 2.3 millones de desempleados en primer trimestre de 2009; 27 millones de trabajadores, sin acceso a instituciones de salud


El mercado laboral mexicano no sólo enfrenta el impacto de la recesión actual sino problemas estructurales e institucionales que arrastra desde hace décadas, expuso Robert Duval Hernández, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Duval explicó que esas fallas se derivan, por un lado, de la escasa inversión en infraestructura y en educación que ha ejercido el país, lo que ha ocasionado que los trabajadores nacionales queden rezagados en comparación con el resto del mundo y tengan baja productividad. Por el otro —dijo—, las deficiencias que presenta la Ley Federal del Trabajo no ayudan a generar fuentes de empleo y, en cambio, dejan a muchas personas fuera de la seguridad social.
Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que la tasa de desocupación durante el primer trimestre del año se situó en 5.1%, lo que equivale a 2 millones 288 mil 659 desempleados. La cifra aumentó en comparación al cuarto trimestre de 2008, que había cerrado con una tasa de 4.3%, es decir, un millón 922 mil 596 individuos.
A través de la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el INEGI informó que de casi 43 millones de ocupados en el país, más de 27 millones están privados del acceso a instituciones de salud y casi 10 millones perciben entre uno y dos salarios mínimos, o sea, 109.60 pesos diarios en la zona A.
El instituto reportó también incrementos en la población que labora en la economía informal, que de 11 millones 674 mil 659 personas ascendió a más de 12 millones, así como entre los subocupados —aquellos que buscan trabajar más—, que de 3 millones 83 mil 301 pasaron a 3 millones 435 mil 34.
Por su parte, Duval señaló que, a diferencia de lo que ocurre en otras naciones, el problema del desempleo en México se agrava porque poca gente cuenta con activos financieros que le permitan sobrellevar épocas de paro. Al no poseer ahorros, las personas se ven obligadas a ofertar permanentemente su fuerza de trabajo: “No se pueden dar ‘el lujo’ de no trabajar”.
En ese sentido —añadió el académico—, otro fenómeno que comenzará a observarse durante la recesión es que, si la cabeza de un hogar llega a perder su plaza, otros miembros de la familia se insertarán temporalmente en el mercado laboral para “entrar al quite” a la situación y obtener ingresos.
Respecto de cómo afecta el desempleo a los distintos grupos de edad, Duval manifestó que los jóvenes son los más golpeados —como demuestran datos para México de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT)— porque carecen de experiencia y de estrategias de búsqueda, lo que puede llevarlos a encontrar únicamente puestos eventuales o no idóneos para su preparación, o a que los contratantes los consideren fácilmente prescindibles.
Un trabajador con años en el mercado laboral, en contraste, puede ser experimentado y saber qué empresas lo contratarían, pero por lo general carga con la fuerte presión de encontrar una plaza para mantener una familia, mientras es muy posible que el joven no deba cumplir con compromisos de ese tipo.
Ante el negativo panorama que enfrenta el país, Duval concluyó que aunque existen varios rubros estratégicos en los que se podría actuar para promover el empleo, como en las políticas monetaria y fiscal, hacerlo no será fácil ni brindará resultados inmediatos. El aumento del gasto público en infraestructura anunciado por el gobierno federal, ejemplificó, es bienvenido pero tardará en alcanzar un efecto real en la economía.
Los problemas coyunturales y estructurales que padece México en materia laboral, reiteró, deben empezar a ser resueltos.

Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Sunday, June 07, 2009

Sociología futbolera

El futbol es mucho más que un juego. De acuerdo con el académico ecuatoriano Fernando Carrión M., se trata de “una de las prácticas de identificación colectiva más importantes”, una actividad que trasciende la mera recreación para convertirse en un hecho global y “total”, es decir, con aristas sociales, culturales, políticas y económicas.
Acontecimientos recientes como la final de la Liga de Campeones de Europa, el cierre del torneo mexicano y las eliminatorias rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 me conducen a pensar en la variedad de fenómenos sociológicos que corren a la par del balompié. Unos son evidentes, otros causan curiosidad o incluso gracia y algunos más pueden enseñarnos lecciones relevantes.
Pienso, para empezar, en la forma en la que todos los aficionados de este deporte, en mayor o menor medida, nos sentimos animados por los triunfos de nuestro equipo. Esas victorias nos hacen sonreír, brincar, gritar, cantar; nos despiertan identificación con la institución, con sus colores y con otros seguidores.
Y justo en ese punto —explica Carrión M.— radica buena parte del poder de atracción del futbol: en su capacidad para convocar a distintos grupos o sectores sociales a partir de diversos elementos como el origen de un club, su estilo de juego, su historia, sus jugadores o la oposición con otra escuadra. Los símbolos en torno al balón, pues, llaman, cohesionan, generan sentimientos de pertenencia.
Otro hecho peculiar es el placer que hallamos en todas las derrotas del acérrimo rival. Me viene a la mente, por ejemplo, el curioso intercambio que se efectúa entre en mis vecinos del piso de arriba, americanistas a morir, y yo, que le voy a los Pumas desde que poseo uso de razón.
Durante la pasada final, en la que la UNAM venció al Pachuca, ellos celebraron con estruendo los dos goles de los Tuzos... aunque al término del encuentro tuvieron que soportar mi propia y ruidosa celebración. Por mi parte —lo confieso—, en otras ocasiones he ovacionado los tantos en contra de las Águilas... y me he mordido la lengua con victorias como la de su último campeonato en 2005.
Aparte de comportamientos cuasicómicos de esa índole, hay otros fenómenos sociales ligados al futbol que, en lugar de provocar risa, deben seguir levantando la alarma y clamando por soluciones. El más visible de ellos es el de la violencia dentro y fuera de las canchas, injustificable bajo cualquiera de sus formas, pero también hay otros como el fanatismo extremo traducido en enajenación.
Aun hablando como alguien que se considera pambolero, con frecuencia me resulta exagerado el peso que damos a este deporte en la vida pública, en los medios y en las discusiones cotidianas, a pesar de que sabemos que existen otros temas que reclaman nuestra atención. Y no es que debamos borrar al futbol de nuestra cultura, sino tomarlo en su justa dimensión como el complejo fenómeno que es, pero no como una prioridad nacional.
Para ilustrarlo, dedicar más tiempo a debatir sobre las posibilidades de éxito del entrenador de la Selección en vez de dilucidar el rumbo que adquiere el país es, creo, dotar de armas a aquellos que pretenden aplicar aquella vieja máxima: “Al pueblo, pan y circo”.
Valga un último apunte: una interpretación popular asegura que los fracasos mexicanos en actividades deportivas de conjunto, de los cuales los sufridos en el futbol son paradigma, reflejan nuestra incapacidad para trabajar en equipo. A reserva de todos los cuestionamientos que podrían plantearse contra tal analogía, una mirada a la división y a la falta de cooperación entre los distintos ámbitos que integran la República —gobiernos, poderes, comunidades— me lleva a concluir que quizá el fut nos esté diciendo más sobre nosotros mismos de lo que estamos dispuestos a notar.

Nota: Este texto aparece hoy en los Dardos de diasiete.com.

Wednesday, June 03, 2009

Hombres verdes salvan la Tierra

Xcaret, Quintana Roo, será la sede de la ceremonia con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebrará el próximo viernes 5 de junio. El lema de la festividad, “¡Tu planeta te necesita! Unidos para combatir el cambio climático”, adquiere especial significado frente a datos como los publicados por el Foro Humanitario Global, de acuerdo con el cual este fenómeno cada año provoca la muerte de 300 mil personas y costos por 125 mil millones de dólares.
El acto, promovido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) desde 1972,
atendido en esta ocasión por el gobierno de México, y en el que se prevé la participación de 400 individuos entre mandatarios, académicos y empresarios, busca servir como preparativo rumbo a la Cumbre de la Tierra que se realizará en diciembre en Copenhague, Dinamarca.
La importancia de esta última reunión,
según apuntaba José Sarukhán hace algunos meses, radica en que “tiene como misión central definir la secuencia del actual Protocolo de Kioto” y, por lo tanto, que los países alcancen acuerdos en temas como soporte tecnológico, adaptación a las nuevas condiciones climatológicas globales y deforestación.
En este contexto, buen momento es el presente para, por un lado, esperar a que de estos encuentros internacionales surjan compromisos y medidas concretas entre los estados para aliviar a nuestro planeta del desgaste al que como humanidad lo hemos sometido. Por el otro, también es oportuno recordar cuáles son las acciones que como ciudadanos podemos llevar a cabo, tanto en lo individual como en nuestros entornos cercanos, en un esfuerzo por preservar el ambiente.
La solución a los problemas que enfrenta la Tierra, en resumen, debe contemplar aspectos en gran y en pequeña escala. Entre los primeros están los retos de generar industrias y medios de transporte verdes o de proveer de alimentos a la población mundial de manera sustentable, mientras que entre los segundos destacan los hábitos diarios de cada uno de nosotros.
Respecto de éstos, y a propósito de la celebración del viernes,
el PNUMA recomienda, por ejemplo, plantar un árbol y encontrar “hogares necesitados u organizaciones de caridad para donar objetos que usted ya no utiliza o no quiere en lugar de botarlos”.
Igualmente, brinda consejos para hacer más ecológica la rutina de vida: no dejar correr el agua durante el baño o el aseo personal; usar toallas para secar la cara en vez de pañuelos desechables; empacar el almuerzo en recipientes reutilizables, no en bolsas de plástico ni en papel aluminio (un mineral escaso y de extracción costosa y contaminante); apagar todas las luces después de salir de casa y desenchufar los aparatos eléctricos; caminar, viajar en bicicleta, en transporte público o compartir el automóvil cuando sea posible; en la oficina, emplear las hojas de papel por ambos lados y únicamente imprimir un documento si es indispensable.
Hace ya 10 años,
un texto elaborado por los gobiernos federal y del DF, así como por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), advertía sobre dos hechos. Primero: “Desde tu hogar, tienes mil oportunidades para ayudar a proteger el ambiente”. Segundo: “La filosofía consumista de ‘usar y tirar’ ha demostrado ser desastrosa para nuestro entorno”.
En efecto, a esa lógica de consumir sin ton ni son debemos buena parte del deterioro ambiental. Bajo la falsa creencia de que todo es inagotable o de que nuestros actos carecen de consecuencias (o guiados por el cinismo que lleva a decir: “Qué importa, a fin que otro será el afectado”), países, industrias y personas nos hemos dedicado a explotar recursos o a comprar productos irreflexivamente.
La capital de la República es muestra de los problemas que esa irresponsabilidad colectiva ha acarreado. El crecimiento demográfico y urbano y el uso irracional del agua han conducido a la situación de escasez que padecemos, y de la cual podría derivarse una crisis social. Del mismo modo, la impresionante generación de residuos sólidos, en cuyo manejo a largo plazo apenas empezamos a ocuparnos, no sólo evidencia nuestra falta de cultura cívica, sino que causa contaminación en las calles, obstrucciones en los drenajes y podría impactar con fuerza en la salud pública.
Más allá de la fecha y de los discursos que ésta suscitará, es hora ya de que todos, sea en el nivel gubernamental, de la iniciativa privada o de la sociedad, asumamos el rol que nos corresponde en la preservación del planeta. Y esta tarea no reclama posturas políticamente correctas de dientes hacia fuera. Exige, eso sí, un compromiso real de más de 6 mil millones de seres humanos por cuidar la casa que todos habitamos.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.