Tuesday, June 30, 2009

Antes y después del 5 de julio

A cinco días de las elecciones federales y locales de este 5 julio, autoridades electorales, partidos políticos, candidatos, medios de comunicación y ciudadanos nos preparamos de distintas formas y con diversos ánimos para la jornada comicial.
Retomo algunos datos con el propósito de dimensionar lo que esta fecha representa.
La ciudadanía: 77 millones 481 mil 874 personas están inscritas en la lista nominal del IFE y, por lo tanto, están facultadas para votar; de ellas, 51.79% son mujeres y 48.21% hombres, mientras el grupo de edad de 20 a 34 años concentra más de 38% del total de electores (de ahí el momentáneo pero fuerte interés de los partidos por captar el “voto joven”).
Los cargos en disputa: de los comicios federales se elegirá a los 500 diputados que integrarán la 61 Legislatura (300 por mayoría relativa y 200 por representación proporcional), y que iniciarán funciones en septiembre; seis entidades renovarán gubernatura: Campeche, Colima, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora, en la mayoría de las cuales se prevé una cerrada lucha entre los candidatos del PRI y del PAN; a nivel local, además, se juegan 433 diputaciones, 552 presidencias municipales y las 16 delegaciones del DF.
Materiales: tan sólo para el proceso federal, cuyo costo asciende a 12 mil millones de pesos, se imprimieron 80 millones 337 mil 352 boletas y se instalarán 140 mil 239 casillas.
Previsiones: frente al antecedente de que las elecciones de mitad de sexenio convocan menos participación que unas presidenciales, y frente al desencanto ciudadano hacia los políticos, se estima que el abstencionismo será mayor a 60%; a esto hay que agregar la expectativa generada por el movimiento de orígenes variados en favor de anular el voto: en tanto sus detractores consideran que no alcanzará un porcentaje significativo —y que si lo logra de todos modos será inútil—, sus partidarios calculan que superará su promedio histórico y, justamente por eso, deberá ser tomado en cuenta por gobernantes y representantes populares.
Ahora, puesto el escenario, expreso mi pronóstico y mi deseo respecto de la jornada electoral.
Creo que, en efecto, poca gente saldrá a votar, ya sea como protesta o por mero desinterés. También pienso que, contrario a quienes lo subestiman, el sufragio nulo llegará a una cifra importante. Y luego de eso, como ya han señalado los críticos de la opción de anular, no obstante las muestras de molestia ciudadana, gobernadores, diputados, alcaldes y delegados recibirán sus respectivas constancias de ganadores y asumirán sus cargos.
Pero es aquí donde viene mi anhelo: por un lado, que los políticos entiendan que un régimen sin legitimidad y sin respaldo ciudadano —es decir, lo que tenemos hoy por hoy— no se mantendrá por mucho tiempo; por el otro, que los mexicanos comprendamos que, a pesar de nuestro derecho a quejarnos y a exigir mejores funcionarios públicos, durante este 5 de julio o durante cualquier otra elección, nuestras acciones en la construcción de esta democracia no deben quedarse en actos simbólicos, sino trascender hacia la organización y las propuestas.
En ese sentido, que el descontento manifiesto en una abstención consciente, en un voto nulo razonado o en nuestro sufragio por el candidato “menos malo” adquiera relevancia dependerá de que sepamos traducirlo en demandas concretas y articuladas, como que se realicen reformas para que se requiera un mínimo de votos para validar una elección o para que ejecutivos y legislativos rindan cuentas más claras a la sociedad.
Para decirlo sin tanto rodeo, independientemente de lo que decidamos hacer con la boleta el próximo domingo, debemos tener presente que nuestros derechos y nuestras responsabilidades cívicas van mucho más allá de los días en los que estamos llamados a las urnas.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven. Actualizo: Como había prometido, aquí los links a otros análisis sobre las plataformas de los partidos políticos. Este jueves, en El Universal, Onésimo Flores escribe sobre el PRI y Paola Zavala sobre el PVEM.

Monday, June 29, 2009

PAN: Calderón como modelo

El principal rasgo de la plataforma electoral 2009-2012 del Partido Acción Nacional (PAN) es su apoyo explícito a las políticas, los programas y las medidas emprendidas por el gobierno de Felipe Calderón. Así se constata en la intención expresa de que los legisladores del blanquiazul que resulten electos el 5 de julio den continuidad a propósitos como abrir el sector energético a la inversión privada o lograr “que la droga no llegue a tus hijos”, y de que respalden instrumentos como la Alianza por la Calidad de la Educación, el Seguro Popular o ProÁrbol.
Titulado Acción responsable, el documento contiene 107 puntos divididos en cinco apartados: economía, seguridad, igualdad de oportunidades, medio ambiente y democracia. Mientras es evidente el énfasis puesto en los dos primeros, resaltan deficiencias en el tercero y el cuarto, así como planteamientos polémicos en el quinto.
Dentro del tema económico, el PAN propone impulsar la generación de empleos a través de una legislación que agilice los trámites con los que deben cumplir los pequeños y medianos empresarios y les facilite obtener créditos. En materia de energéticos proyecta establecer subsidios focalizados que beneficien a los estratos de menores ingresos, una mayor regulación de las tarifas y promover la competitividad del sector mediante la apertura a la inversión privada en áreas como gas LP, derivados del petróleo y electricidad.
Llama la atención igualmente la intención de combatir a los monopolios, de proteger al consumidor y de acelerar la aplicación de recursos públicos en la construcción de infraestructura. Sin embargo, aunque deseables, esas metas se ven opacadas por varios hechos: 1) una política antimonopolios tendría que enfrentar fuertes intereses económicos; 2) asociaciones civiles acusan que justo han sido legisladores del PAN los que han limitado el derecho de los consumidores a defenderse de abusos; y 3) analistas coinciden en que el gobierno federal ha sido lento en ejecutar los programas de obra pública, y no prevén que eso vaya a cambiar en el corto plazo.
En seguridad, el blanquiazul plantea establecer una Cédula de Identidad Única para toda la población, un Sistema Único de Información Criminal al que puedan acceder autoridades de todos los niveles, y cadena perpetua a secuestradores. Asimismo, propone homologar los códigos penales de todo el país, profesionalizar a la Policía Federal y modernizar al Ministerio Público y al sistema penitenciario. No obstante, además de que el tamaño del reto parece superar esos buenos propósitos, cabe notar que la plataforma carece de alguna idea nueva sobre cómo combatir al narcotráfico y que no se expresa respecto del papel del Ejército en estas labores.
Los rubros social y medioambiental, por otra parte, adolecen de los mayores huecos.
En el primero se habla de ampliar el Seguro Popular, pero nada se menciona del IMSS ni del ISSSTE. De igual forma, se lee el objetivo de “consolidar la Alianza por la Calidad de la Educación”, aun cuando este pacto SEP-SNTE ha sido cuestionado por numerosas voces en la política y la academia. Incluso aparece un elemento irónico: buscar crear estancias para adultos mayores inspiradas en la “exitosa experiencia de las estancias infantiles” constituidas por el gobierno federal.
En cuanto al segundo, aunque se manifiesta la intención de dar prioridad a un tema vital como el abasto de agua, en otros es claro el simple apego a las políticas de la Presidencia. Así, los legisladores panistas respaldarán todas las acciones del Ejecutivo en materia de cambio climático y continuarán “fomentando procesos de reforestación del país” mediante el “seguimiento y perfeccionamiento” de ProÁrbol, un programa puesto en entredicho por la Auditoría Superior de la Federación.
Por último, el apartado sobre democracia incluye propuestas interesantes y controvertidas: reducir el número de diputados de 500 a 400 y de senadores de 128 a 96; reelección consecutiva de representantes y alcaldes para profesionalizar a los servidores públicos; que el Ejecutivo tenga facultad de veto sobre el Presupuesto; instaurar la figura de iniciativa preferente; y defender el derecho a la vida “desde la concepción hasta la muerte natural”.
Con sus posibles aciertos y visibles lagunas, la plataforma envía varios mensajes: énfasis en economía y seguridad, insuficiente atención a temas sociales y medioambientales y, en especial, un intento por respaldar al Presidente durante la segunda mitad de su sexenio, a pesar de todas las críticas. En todo caso, la capacidad de Acción Nacional de brindar apoyo al mandatario desde el Congreso federal dependerá del número de diputados que consiga el 5 de julio. Y a menos de una semana de los comicios, las expectativas para el partido en el gobierno no son halagüeñas.


Nota: Este análisis, con el que me embarqué en la junta editorial del lunes pasado, y para el cual había propuesto la cabeza "PAN: respaldo a Calderón", se publica en hoy en la página A24 de El Universal. Forma parte de una serie de textos en los que se revisarán las plataformas de los partidos; en la edición de este lunes, Jesús Rodríguez Zepeda escribe sobre el Partido Socialdemócrata. Como parte de un modesto servicio informativo, en los días siguientes iré incluyendo aquí los links a los artículos restantes.

Saturday, June 27, 2009

Generación del “sí pero no”

Propongo comenzar con un par de vistazos al mundo.
El lunes, el diario español El País publicó un reportaje titulado “Generación ‘ni-ni’: ni estudia ni trabaja”. Según el texto, 54% de los ibéricos entre los 18 y los 34 años de edad “dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado”. Tal apatía, explican sociólogos, obedece a la incertidumbre que sienten los jóvenes en temas como la pareja o el empleo, al igual que a problemas como los elevados índices de desocupación o que sólo 40% de los universitarios labore en una actividad acorde con sus estudios. Esto, a su vez, deriva en que prefieran vivir y disfrutar el “aquí y ahora” y en que tengan mayores dificultades para emanciparse de las que enfrentaron sus padres.
El viernes, por otra parte, The New York Times exhibía en su portal de internet el video “Generation R”, acerca de cómo ha cambiado la vida para los graduados de preparatoria durante esta época de recesión. La pieza relata que egresados de la West Carrollton High School, en Ohio, antes encontraban vacantes en muchas de las fábricas locales, pero ahora que éstas han cerrado debido a la crisis económica, los muchachos se topan con numerosos obstáculos para visualizar su futuro.
Las realidades mostradas en ambos trabajos me hacen ver que a nivel global, o al menos en Occidente, la juventud comparte varios retos; entre ellos: desempleo, desinterés y una base muy endeble para fincar un proyecto de vida. También me llevan a pensar en las distintas denominaciones que reciben los grupos generacionales a partir de las características que los unen. ¿Hemos revisado qué sucede en México?
Aun con el riesgo de caer en una generalización desmedida, me parece que existen elementos para concluir que la media de los jóvenes mexicanos conforma lo que podríamos llamar generación del “sí pero no”.
Tenemos acceso relativamente sencillo a los medios de comunicación, a las nuevas tecnologías y a la globalización pero, al mismo tiempo, la capacidad de aprovechar esos beneficios se ve limitada por las brechas socioeconómicas y por nuestra propia falta de disposición para conocer e ir más allá de nuestros gustos inmediatos. Nos asumimos “de mente abierta” pero nos cuesta aceptar y tolerar a quien es, se viste o piensa diferente de nosotros. Iniciamos nuestra vida sexual cada vez a menor edad pero no logramos ejercerla con responsabilidad, los embarazos no deseados en adolescentes aumentan y, peor aún, persisten actitudes o costumbres cerradas que asignan roles establecidos a mujeres y hombres.
Queremos libertad respecto de la casa familiar pero, ya sea por conformismo o por falta de oportunidades, no cortamos el cordón umbilical. Exigimos con razón una eficiente conducción de parte de autoridades gubernamentales, escolares o laborales, pero solemos ser poco cooperativos a la hora de organizar, gestionar y realizar tareas.
Por si fuera poco, con el transcurso de los años aumenta el número de jóvenes que demandan ingresar a educación media superior o superior, o que entran a ella y se preparan académica y profesionalmente, pero ni la economía ni el país en su conjunto son capaces de generar el millón de empleos anuales que requerimos. Y esto, por supuesto, deviene en filas de desocupados, frustración, frenos al desarrollo y una bomba de tiempo que podría estallar como crisis social.
Originadas por errores en el Estado, por pesados lastres culturales o por la inmadurez de quienes la integramos, las contradicciones presentes en esta generación del “sí pero no” amenazan no sólo con hacernos perder un enorme potencial humano, sino con revertirse en contra de toda la nación. Por lo tanto, si no conseguimos hallarles una solución, los mexicanos nos lamentaremos de confirmar que si la juventud es un divino tesoro, nosotros lo hemos estado desperdiciando.


Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, June 23, 2009

Agrupación llama a “cuidar el voto”

Crean plataforma en la red a través de la cual la ciudadanía puede reportar incidentes e irregularidades electorales vía formulario, SMS, correo electrónico y twitter


A la fecha ya se han recibido informes sobre percances en toda la República; compra de votos y manipulación de programa sociales, las prácticas más comunes


Ciudadanos reunidos en torno a la plataforma de internet Cuidemos el Voto, www.cuidemoselvoto.org, convocan a la población a efectuar un seguimiento de las elecciones federal y locales del próximo 5 de julio reportando incidentes e irregularidades en el proceso por medio de mensajes de texto vía celular (SMS), correos electrónicos, twitter y un formulario disponible en su página web.
Toda la información que se genere, explicó Andrés Lajous, uno de los organizadores del sitio, será pública y con ella se pretende que la ciudadanía, los medios de comunicación e incluso las autoridades puedan conocer la evolución de la jornada comicial en todo el país. Sin embargo, aclaró que con esos datos la agrupación no tiene facultades para levantar denuncias, sino que esa tarea corresponde a observadores acreditados.
Lajous, analista y estudiante de Planificación Urbana en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), expuso que en la creación y administración de Cuidemos el Voto han participado él y seis personas más: Oscar Salazar, especialista en telecomunicaciones; Jorge Soto y José Oviedo, que han trabajado con servidores y SMS; Maite Azuela y Brando Flores, con experiencia en observación electoral y organizaciones políticas; así como el diseñador Luis Blackaller.
Según el wesibte, la plataforma, que es apoyada por la empresa mexicana de internet
eflyer y por el Centro para Futuros Medios Cívicos del MIT, funciona con el motor de “gestión de crisis” llamado Ushahidi, vocablo que en idioma swahili significa testimonio. Se trata de un software de código abierto desarrollado por programadores de Kenia, Ghana, Malawi, Sudáfrica, Holanda y Estados Unidos, y que recientemente fue utilizado en las elecciones generales celebradas en India.
Antes y durante la jornada del 5 de julio, las personas podrán reportar incidentes e irregularidades llenando un formulario directamente en la página de Cuidemos el Voto, o enviando un mensaje de texto al número 55-3269-0062, un correo electrónico a la dirección reporte@cuidemoselvoto.org o un tweet con la etiqueta #cuidemoselvoto. También podrán registrarse para recibir alertas sobre eventos en alguna ciudad.
Los problemas de los que la ciudadanía puede dar cuenta se dividen en categorías como alteración de urnas, padrón incompleto, falsificación de resultados, campañas en casilla, violencia, credenciales falsas y coacción sindical. A la fecha, comentó Lajous, ya han llegado informes acerca de percances electorales distribuidos en toda la República; la compra de votos y la manipulación de programas sociales se han ubicado como las prácticas más comunes.
Lajous añadió que en este seguimiento de los comicios la agrupación ya ha establecido contacto con el Instituto Federal Electoral (IFE), así como con otras organizaciones como el
Consejo Somos México y el Comité Conciudadano para la Observación Electoral.
Respecto de la opción de anular el voto, de la que
él se ha manifestado partidario, enfatizó que la considera una forma válida en la que la gente puede expresar su insatisfacción y su descontento para con las alternativas presentadas por los partidos políticos. Lo grave, agregó, es que las personas no acudan a las urnas, porque con ello se pierde la oportunidad de protestar.
Estimó que el porcentaje de votos nulos captados el 5 de julio superará el promedio histórico de 2.5% de la votación, y que de ello debería desprenderse que la raíz del problema de la democracia mexicana no se encuentra en las elecciones sino en el sistema de partidos. “Esa es la discusión de fondo”, concluyó.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, June 19, 2009

El debate que no fue

Habían acordado debatir el miércoles. Sin embargo, hacia el mediodía del martes, la idea se desplomó. Los líderes nacionales del PRI y del PAN, Beatriz Paredes y Germán Martínez Cázares, sostendrían el encuentro con miras a las elecciones del 5 de julio, pero ante la inconformidad del IFE, del PRD y del PSD —afirmaron—, decidieron cancelar el acto.
Mientras el instituto había advertido que transmitir en los medios electrónicos un debate únicamente entre dos agrupaciones partidistas vulneraría la equidad en la contienda, perredistas y socialdemócratas acusaban que eran excluidos de la discusión. En contraste,
según la reconstrucción de la periodista Martha Anaya, de parte de blanquiazules y tricolores no se hacían esperar las quejas por lo que consideraban una incongruencia del IFE: impedir la polémica en lugar de fomentarla.
Frente a este episodio es posible cuestionar las fallas de la reforma electoral aprobada en 2007 (una legislación que, de acuerdo con sus críticos, fomenta la censura). También se pueden enjuiciar las obligaciones y las atribuciones que ese nuevo marco jurídico dio al IFE, así como la ineficacia de éste para cumplir sus funciones y mantener en la legalidad a partidos y concesionarios de la radio y la televisión (tal como ocurrió cuando, al inicio de estas campañas, las televisoras emitieron en bloque los spots institucionales buscando azuzar el descontento de la audiencia).
No obstante, pienso que lo que este caso exhibe con mayor claridad es el carácter excluyente e incluso sectario de nuestro sistema político y, por supuesto, de quienes lo controlan.
Este debate frustrado pone de manifiesto que quienes están en la cúpula del poder sólo miran hacia su entorno cercano o a lo sumo a la ventana de enfrente, pero no son capaces de tomar en cuenta a otras fuerzas políticas. En ese contexto, menos lo son de establecer una relación genuina con la ciudadanía a la que gobiernan o dicen representar.
Como si fueran los únicos dos partidos en la República, el PRI y el PAN habían programado su encuentro, desdeñando el llamado de otras organizaciones por participar. Y no es que el PRD con sus fraudes internos y sus clientelas o el PSD con candidatos surrealistas como La Chiva o Pancho Cachondo sean ejemplo de democracia, sino que Acción Nacional y el Revolucionario Institucional, las agrupaciones más fuertes de México, por el solo hecho de serlo se permiten excluir a los demás de la discusión sobre la vida pública.
Ambos actúan como si sus idearios y plataformas hablaran por todos los mexicanos o como si sus visiones —nunca otras distintas— bastasen para definir el rumbo del país. Y lo peor parece ser que, dadas las reglas escritas y no escritas de nuestro sistema, la situación quizá no sería diferente si otros colores se ubicaran en la cúspide: el o los grupos en el poder verían sólo para sí mismos, en vez de incluir a otros en alguna suerte de proyecto de nación y de construir los consensos que tanto pregonan.
De ese modo, no es de sorprender que si entre los políticos predomina un nivel de cerrazón que imposibilita la realización de simples acercamientos, esa misma actitud los mantenga alejados de conocer el sentir, las necesidades y los problemas de la población, al igual que de cualquier oportunidad de trabajar con ella.
Más allá de la mera anécdota, este debate malogrado tendría que alertar a gobernantes, legisladores y dirigentes partidistas sobre el grado de absurdo al que llega su intransigencia, así como sobre sus potenciales consecuencias. Debería recordarles que todo aquel que sin razón es ignorado y excluido, llámense otras fuerzas políticas o ciudadanos, encuentra tarde o temprano la manera de ser escuchado y tomado en cuenta. Por las buenas o por las malas.

Nota: Este texto aparece en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, June 16, 2009

Enfermedades crónicas matan a México

En 2007, más de 70 mil fallecimientos provocados por la diabetes; médicos llaman a la población a adoptar estilos de vida más sanos, a promover la prevención y a que autoridades destinen más recursos al sector salud


Enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la cirrosis prevalecen como las principales causas de muerte entre la población, de acuerdo con cifras oficiales del sector salud.
El
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por ejemplo, reporta que de 38 mil 987 defunciones registradas entre enero y abril de 2009, 7 mil 658 se debieron a diabetes mientras que mil 844 a hipertensión. A estas categorías sigue la neumonía en mayores de 60 años con mil 113 casos, el cáncer de mama con 504 y el cervicouterino con 307.
La Secretaría de Salud federal, por su parte, indica que a lo largo de 2007 ocurrieron 514 mil 246 decesos a nivel nacional. De ese total, 70 mil 512 fueron causados por la diabetes, 56 mil 21 por enfermedades isquémicas del corazón, 29 mil 274 por enfermedades cerebrovasculares y 27 mil 846 por cirrosis.
El cáncer, según la misma fuente, tuvo un mayor impacto en el grupo de edad de 65 años o más: de próstata, tráquea, bronquios y pulmón en hombres, y del hígado, cuello del útero y mama en mujeres.
Médicos consultados coincidieron en que la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas se deriva de la carga genética de los mexicanos y del “estilo de vida” que han adoptado. En éste entran en juego elementos como una mayor urbanización, el sedentarismo, una dieta rica en grasas y azúcares refinados y hábitos como fumar.
La doctora
Cristina Aguayo-Mazzucato, especialista en diabetes, consideró que el factor más decisivo en el cuidado que las personas dan a su salud es la educación. “El seguir un estilo de vida sano se correlaciona directamente (en los estudios que se han hecho) con el nivel de educación de las personas, así como al nivel socioeconómico”, indicó.
Para ella, “en México se requiere una educación intensiva sobre el beneficio del ejercicio, formas de ejercitarse que sean baratas y fáciles de incorporar en la vida diaria”. Añadió que es necesario que la gente conozca los grupos de alimentos y fuentes accesibles de proteínas —aparte del huevo, la carne o el pescado, que suelen tener alto precio—, a fin de conformar una alimentación balanceada.
De igual forma, el doctor Antonio Villa Romero, de la Escuela de Medicina de la Universidad Panamericana, recordó que es fundamental que todo adulto mayor a 40 años se revise los niveles de glucosa y la presión arterial cuando menos una vez anualmente, y que las mujeres se realicen auscultaciones por sí mismas y chequeos como el Papanicolau.
Ambos médicos concordaron también en que las enfermedades crónico-degenerativas representan elevados costos para el sistema de salud, puesto que requieren tratamientos prolongados y quitan años de productividad económica a la población afectada. Como muestra, el IMSS señala que en el periodo enero-abril ha efectuado un promedio de 4 mil 113.91 sesiones de hemodiálisis diarias, procedimiento que llegan a requerir pacientes con diabetes o deficiencias renales.
Aguayo-Mazzucato enfatizó que para hacer frente a este problema las personas deben contar con la información correcta y tomar responsabilidad sobre la salud: “Comprometernos hacia estilos de vida más sanos, y en el caso del cáncer hacerse las pruebas de detección temprana”.
Sobre el papel de las autoridades en el tema, Villa Romero recalcó que hace falta inyectar recursos al sector, ya que en tanto instituciones como el IMSS o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) están en decadencia, alternativas como el Seguro Popular son insuficientes. Con su desatención, concluyó, el gobierno demuestra “poca sensibilidad” y “olvido de la seguridad social”.

Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Friday, June 12, 2009

Tragedias que reproducimos

“Mueren 31 niños por asfixia en guardería”, publicaba en su portada el diario El Universal del sábado pasado. Al momento de escribir estas líneas, suman ya 44 menores víctimas del incendio que afectó la estancia infantil ABC en Hermosillo, Sonora, una tragedia que —con razón— ha captado la atención nacional y despertado indignación, pero que asimismo permite establecer peligrosas similitudes con otros episodios amargos.
Recién ocurrido el hecho, tal como ha sucedido antes, autoridades locales y federales lamentaron el siniestro y, acto seguido, aseguraron que se investigará y castigará a los responsables, de manera que casos como éste no vuelvan a presentarse. No obstante, cuántas veces hemos escuchado ese mismo discurso sin llegar a observar resultados.
Por otra parte, luego de esa reacción oficial —de nuevo, como ya lo hemos atestiguado—, los medios de comunicación empezaron a indagar sobre las deficiencias e irregularidades no sólo de la guardería sonorense, sino de todo el sistema de esas instituciones que opera en el país.
Gracias a eso ahora sabemos que la estancia infantil ABC se encontraba al lado de una bodega de la Secretaría de Hacienda local, en la que un aparato enfriador de aire falló e inició el incendio. Nos hemos enterado también de que el lugar que alojaba alrededor de 140 niños no contaba con los accesos necesarios ni con salidas de emergencia, y de que los detectores de humo estaban obstruidos por un plafón.
Del mismo modo, se nos ha informado que se estima que las más de 8 mil guarderías creadas con patrocinio de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) carecen de las medidas de seguridad adecuadas o de suficiente personal capacitado, así como de que 221 mil menores corren riesgo por las violaciones a la Norma Oficial Mexicana (NOM) en las que incurren dichos establecimientos.
Y los medios cumplen una labor social al investigar estas tragedias y al señalar los actos de corrupción o los problemas estructurales que las originan. Lo lamentable, sin embargo, es que tanto comunicadores como sociedad, y no digamos quienes gobiernan, únicamente atendemos estas situaciones graves como es debido hasta que nos estallan en la cara y el impacto nos hace voltear la mirada. Nunca antes.
Fue hasta la muerte de 12 personas durante un operativo policiaco en el antro New’s Divine, hace casi un año, en el Distrito Federal, que empezamos a preguntarnos con más fuerza cómo y dónde se divertían los jóvenes, que reparamos en las condiciones de los lugares donde éstos se reúnen y que reflexionamos acerca de cómo aparecen marginados para las políticas públicas, estigmatizados e incluso maltratados por las autoridades. Otro ejemplo: aunque ya estábamos conscientes de la precariedad de nuestro sistema de salud, fue hasta que la influenza humana nos puso en vilo a finales de abril que recordamos que fortalecerlo debe ser una prioridad.
Alimentados por nuestra negligencia, siniestros como el de Sonora crecen frente a nuestra nariz —unos en forma ruidosa, otros con sigilo— sin que nos dignemos a notarlos hasta que hacerlo se torna inevitable.
¿Qué ocurre después? Se desata el escándalo, se levanta el enojo social, se escucha el lamento oficial, se menciona a los posibles responsables o se fabrican culpables, vienen las promesas de cambio y los intentos de solución… pero, después de unos cuantos días o semanas, otro tema llega a la agenda, nos olvidamos del anterior y todo permanece igual o peor que como había comenzado.
En el caso de la Guardería ABC, más de un analista ha apuntado que la apuesta por una nueva bomba mediática, por la desmemoria y por la impunidad parece ser la misma. Mucho me temo que al cierre de este expediente ese pronóstico sea el acertado. Otra vez.

Nota: Este texto aparece hoy en los Dardos de diasiete.com.

Tuesday, June 09, 2009

Problemas de antaño agravan desempleo

Escasa inversión en infraestructura y educación ha dejado rezagados a trabajadores mexicanos; legislación no ayuda a generar plazas


INEGI: 2.3 millones de desempleados en primer trimestre de 2009; 27 millones de trabajadores, sin acceso a instituciones de salud


El mercado laboral mexicano no sólo enfrenta el impacto de la recesión actual sino problemas estructurales e institucionales que arrastra desde hace décadas, expuso Robert Duval Hernández, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Duval explicó que esas fallas se derivan, por un lado, de la escasa inversión en infraestructura y en educación que ha ejercido el país, lo que ha ocasionado que los trabajadores nacionales queden rezagados en comparación con el resto del mundo y tengan baja productividad. Por el otro —dijo—, las deficiencias que presenta la Ley Federal del Trabajo no ayudan a generar fuentes de empleo y, en cambio, dejan a muchas personas fuera de la seguridad social.
Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que la tasa de desocupación durante el primer trimestre del año se situó en 5.1%, lo que equivale a 2 millones 288 mil 659 desempleados. La cifra aumentó en comparación al cuarto trimestre de 2008, que había cerrado con una tasa de 4.3%, es decir, un millón 922 mil 596 individuos.
A través de la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el INEGI informó que de casi 43 millones de ocupados en el país, más de 27 millones están privados del acceso a instituciones de salud y casi 10 millones perciben entre uno y dos salarios mínimos, o sea, 109.60 pesos diarios en la zona A.
El instituto reportó también incrementos en la población que labora en la economía informal, que de 11 millones 674 mil 659 personas ascendió a más de 12 millones, así como entre los subocupados —aquellos que buscan trabajar más—, que de 3 millones 83 mil 301 pasaron a 3 millones 435 mil 34.
Por su parte, Duval señaló que, a diferencia de lo que ocurre en otras naciones, el problema del desempleo en México se agrava porque poca gente cuenta con activos financieros que le permitan sobrellevar épocas de paro. Al no poseer ahorros, las personas se ven obligadas a ofertar permanentemente su fuerza de trabajo: “No se pueden dar ‘el lujo’ de no trabajar”.
En ese sentido —añadió el académico—, otro fenómeno que comenzará a observarse durante la recesión es que, si la cabeza de un hogar llega a perder su plaza, otros miembros de la familia se insertarán temporalmente en el mercado laboral para “entrar al quite” a la situación y obtener ingresos.
Respecto de cómo afecta el desempleo a los distintos grupos de edad, Duval manifestó que los jóvenes son los más golpeados —como demuestran datos para México de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT)— porque carecen de experiencia y de estrategias de búsqueda, lo que puede llevarlos a encontrar únicamente puestos eventuales o no idóneos para su preparación, o a que los contratantes los consideren fácilmente prescindibles.
Un trabajador con años en el mercado laboral, en contraste, puede ser experimentado y saber qué empresas lo contratarían, pero por lo general carga con la fuerte presión de encontrar una plaza para mantener una familia, mientras es muy posible que el joven no deba cumplir con compromisos de ese tipo.
Ante el negativo panorama que enfrenta el país, Duval concluyó que aunque existen varios rubros estratégicos en los que se podría actuar para promover el empleo, como en las políticas monetaria y fiscal, hacerlo no será fácil ni brindará resultados inmediatos. El aumento del gasto público en infraestructura anunciado por el gobierno federal, ejemplificó, es bienvenido pero tardará en alcanzar un efecto real en la economía.
Los problemas coyunturales y estructurales que padece México en materia laboral, reiteró, deben empezar a ser resueltos.

Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Sunday, June 07, 2009

Sociología futbolera

El futbol es mucho más que un juego. De acuerdo con el académico ecuatoriano Fernando Carrión M., se trata de “una de las prácticas de identificación colectiva más importantes”, una actividad que trasciende la mera recreación para convertirse en un hecho global y “total”, es decir, con aristas sociales, culturales, políticas y económicas.
Acontecimientos recientes como la final de la Liga de Campeones de Europa, el cierre del torneo mexicano y las eliminatorias rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 me conducen a pensar en la variedad de fenómenos sociológicos que corren a la par del balompié. Unos son evidentes, otros causan curiosidad o incluso gracia y algunos más pueden enseñarnos lecciones relevantes.
Pienso, para empezar, en la forma en la que todos los aficionados de este deporte, en mayor o menor medida, nos sentimos animados por los triunfos de nuestro equipo. Esas victorias nos hacen sonreír, brincar, gritar, cantar; nos despiertan identificación con la institución, con sus colores y con otros seguidores.
Y justo en ese punto —explica Carrión M.— radica buena parte del poder de atracción del futbol: en su capacidad para convocar a distintos grupos o sectores sociales a partir de diversos elementos como el origen de un club, su estilo de juego, su historia, sus jugadores o la oposición con otra escuadra. Los símbolos en torno al balón, pues, llaman, cohesionan, generan sentimientos de pertenencia.
Otro hecho peculiar es el placer que hallamos en todas las derrotas del acérrimo rival. Me viene a la mente, por ejemplo, el curioso intercambio que se efectúa entre en mis vecinos del piso de arriba, americanistas a morir, y yo, que le voy a los Pumas desde que poseo uso de razón.
Durante la pasada final, en la que la UNAM venció al Pachuca, ellos celebraron con estruendo los dos goles de los Tuzos... aunque al término del encuentro tuvieron que soportar mi propia y ruidosa celebración. Por mi parte —lo confieso—, en otras ocasiones he ovacionado los tantos en contra de las Águilas... y me he mordido la lengua con victorias como la de su último campeonato en 2005.
Aparte de comportamientos cuasicómicos de esa índole, hay otros fenómenos sociales ligados al futbol que, en lugar de provocar risa, deben seguir levantando la alarma y clamando por soluciones. El más visible de ellos es el de la violencia dentro y fuera de las canchas, injustificable bajo cualquiera de sus formas, pero también hay otros como el fanatismo extremo traducido en enajenación.
Aun hablando como alguien que se considera pambolero, con frecuencia me resulta exagerado el peso que damos a este deporte en la vida pública, en los medios y en las discusiones cotidianas, a pesar de que sabemos que existen otros temas que reclaman nuestra atención. Y no es que debamos borrar al futbol de nuestra cultura, sino tomarlo en su justa dimensión como el complejo fenómeno que es, pero no como una prioridad nacional.
Para ilustrarlo, dedicar más tiempo a debatir sobre las posibilidades de éxito del entrenador de la Selección en vez de dilucidar el rumbo que adquiere el país es, creo, dotar de armas a aquellos que pretenden aplicar aquella vieja máxima: “Al pueblo, pan y circo”.
Valga un último apunte: una interpretación popular asegura que los fracasos mexicanos en actividades deportivas de conjunto, de los cuales los sufridos en el futbol son paradigma, reflejan nuestra incapacidad para trabajar en equipo. A reserva de todos los cuestionamientos que podrían plantearse contra tal analogía, una mirada a la división y a la falta de cooperación entre los distintos ámbitos que integran la República —gobiernos, poderes, comunidades— me lleva a concluir que quizá el fut nos esté diciendo más sobre nosotros mismos de lo que estamos dispuestos a notar.

Nota: Este texto aparece hoy en los Dardos de diasiete.com.

Wednesday, June 03, 2009

Hombres verdes salvan la Tierra

Xcaret, Quintana Roo, será la sede de la ceremonia con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebrará el próximo viernes 5 de junio. El lema de la festividad, “¡Tu planeta te necesita! Unidos para combatir el cambio climático”, adquiere especial significado frente a datos como los publicados por el Foro Humanitario Global, de acuerdo con el cual este fenómeno cada año provoca la muerte de 300 mil personas y costos por 125 mil millones de dólares.
El acto, promovido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) desde 1972,
atendido en esta ocasión por el gobierno de México, y en el que se prevé la participación de 400 individuos entre mandatarios, académicos y empresarios, busca servir como preparativo rumbo a la Cumbre de la Tierra que se realizará en diciembre en Copenhague, Dinamarca.
La importancia de esta última reunión,
según apuntaba José Sarukhán hace algunos meses, radica en que “tiene como misión central definir la secuencia del actual Protocolo de Kioto” y, por lo tanto, que los países alcancen acuerdos en temas como soporte tecnológico, adaptación a las nuevas condiciones climatológicas globales y deforestación.
En este contexto, buen momento es el presente para, por un lado, esperar a que de estos encuentros internacionales surjan compromisos y medidas concretas entre los estados para aliviar a nuestro planeta del desgaste al que como humanidad lo hemos sometido. Por el otro, también es oportuno recordar cuáles son las acciones que como ciudadanos podemos llevar a cabo, tanto en lo individual como en nuestros entornos cercanos, en un esfuerzo por preservar el ambiente.
La solución a los problemas que enfrenta la Tierra, en resumen, debe contemplar aspectos en gran y en pequeña escala. Entre los primeros están los retos de generar industrias y medios de transporte verdes o de proveer de alimentos a la población mundial de manera sustentable, mientras que entre los segundos destacan los hábitos diarios de cada uno de nosotros.
Respecto de éstos, y a propósito de la celebración del viernes,
el PNUMA recomienda, por ejemplo, plantar un árbol y encontrar “hogares necesitados u organizaciones de caridad para donar objetos que usted ya no utiliza o no quiere en lugar de botarlos”.
Igualmente, brinda consejos para hacer más ecológica la rutina de vida: no dejar correr el agua durante el baño o el aseo personal; usar toallas para secar la cara en vez de pañuelos desechables; empacar el almuerzo en recipientes reutilizables, no en bolsas de plástico ni en papel aluminio (un mineral escaso y de extracción costosa y contaminante); apagar todas las luces después de salir de casa y desenchufar los aparatos eléctricos; caminar, viajar en bicicleta, en transporte público o compartir el automóvil cuando sea posible; en la oficina, emplear las hojas de papel por ambos lados y únicamente imprimir un documento si es indispensable.
Hace ya 10 años,
un texto elaborado por los gobiernos federal y del DF, así como por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), advertía sobre dos hechos. Primero: “Desde tu hogar, tienes mil oportunidades para ayudar a proteger el ambiente”. Segundo: “La filosofía consumista de ‘usar y tirar’ ha demostrado ser desastrosa para nuestro entorno”.
En efecto, a esa lógica de consumir sin ton ni son debemos buena parte del deterioro ambiental. Bajo la falsa creencia de que todo es inagotable o de que nuestros actos carecen de consecuencias (o guiados por el cinismo que lleva a decir: “Qué importa, a fin que otro será el afectado”), países, industrias y personas nos hemos dedicado a explotar recursos o a comprar productos irreflexivamente.
La capital de la República es muestra de los problemas que esa irresponsabilidad colectiva ha acarreado. El crecimiento demográfico y urbano y el uso irracional del agua han conducido a la situación de escasez que padecemos, y de la cual podría derivarse una crisis social. Del mismo modo, la impresionante generación de residuos sólidos, en cuyo manejo a largo plazo apenas empezamos a ocuparnos, no sólo evidencia nuestra falta de cultura cívica, sino que causa contaminación en las calles, obstrucciones en los drenajes y podría impactar con fuerza en la salud pública.
Más allá de la fecha y de los discursos que ésta suscitará, es hora ya de que todos, sea en el nivel gubernamental, de la iniciativa privada o de la sociedad, asumamos el rol que nos corresponde en la preservación del planeta. Y esta tarea no reclama posturas políticamente correctas de dientes hacia fuera. Exige, eso sí, un compromiso real de más de 6 mil millones de seres humanos por cuidar la casa que todos habitamos.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Thursday, May 28, 2009

Messi, la magia en los pies


Argentino, zurdo, de baja estatura, habilidoso, el emblemático número 10 sobre la espalda. Elementos como los anteriores han dado pie a que en el ambiente futbolístico se compare a Lionel Andrés Messi, delantero del Barcelona y desde ayer actual campeón de Europa, con el astro Diego Armando Maradona. El propio Pelusa, incluso —según el weblog lionelmessi.org—, ha señalado: “Ya conozco al jugador que ocupará mi lugar”.
Para unos exagerada, para otros precisa, para algunos todavía prematura, la semejanza adquirió fuerza luego del gol que el joven atacante blaugrana marcó frente al Getafe en un partido de la Copa del Rey el 24 de abril de 2007. Durante aquel encuentro, Messi,
como lo hiciera Maradona contra Inglaterra en el Mundial de México 1986, recibió el balón atrás de media cancha, y desde ahí partió driblando rivales hasta eludir al guardameta y anotar para su equipo.
Como esa estampa, otras genialidades del jugador nacido en la provincia de Santa Fe el 24 de junio de 1987 han dado la vuelta al mundo. Una de ellas, dolorosa para la Selección Mexicana, ocurrió en la Copa América de 2007 celebrada en Venezuela, cuando el argentino
bombeó la pelota sobre el portero Oswaldo Sánchez para decretar el segundo de tres tantos que eliminaron al Tri.
Asimismo, otra acción suya contribuyó a que el Barcelona llegara a la final de la Liga de Campeones de Europa en la que ayer vencieron al Manchester United. El pasado 6 de mayo, en la semifinal contra otra escuadra inglesa, el Chelsea, ya sobre el tiempo de compensación, La Pulga controló el balón en el área y retrasó el esférico
para que Andrés Iniesta rematara de primera intención y con ese gol diera a su club el ansiado pase al juego por el trofeo de la Champions.
Integrante de los cuadros infantiles de Newell’s Old Boys y de distintas categorías del equipo catalán —con el que debutó en la primera división del circuito español en octubre de 2004, contando sólo 17 años de edad—, Lionel Messi estaba llamado a ser un protagonista en el encuentro frente a los Red Devils.
Así lo había hecho notar su compatriota, compañero en el seleccionado albiceleste y rival anoche en el Estadio Olímpico de Roma, Carlos Tévez: “El Barcelona es una cosa con Messi y otra sin él. Todos lo saben, los técnicos, los jugadores, los aficionados… Todos sabemos que Messi es una referencia”.
Otras opiniones también habían calentado el partido. Aunque el francés Thierry Henry o el ex técnico argentino Alfio Basile decían no querer cargar a La Pulga de presión, el defensa blaugrana Gerard Piqué se mostraba confiado y aseguraba que Leo sería “más determinante” que el portugués Cristiano Rolando, delantero del Manchester United, “porque él solo te puede crear una ocasión, un partido y una final”. Y Piqué acertó.
Ayer, en el minuto 70, cuando el marcador se encontraba 1-0 a favor de los catalanes, Messi, un futbolista de 1.69 metros de estatura, remató con la cabeza un centro de Xavi para imponer el 2-0 definitivo.
En cinco años de carrera ya ha conquistado con su selección un Mundial Sub-20 (2004-2005) y una medalla de oro en las Olimpiadas de Beijing 2008. Con el Barça, por su parte, ha ganado dos Supercopas de España (2005-2006 y 2006-2007), una Copa del Rey (2008-2009), tres torneos de Liga (2004-2005, 2005-2006 y 2008-2009) y, con la “orejona” de anoche, dos Ligas de Campeones (2005-2006 y 2008-2009).
“Messi es el jugador más desequilibrante del mundo. Es un duro rival, pero hay que estar contento de que salgan jugadores con su humildad”, ha expresado Raúl, ariete de los galácticos del Real Madrid. El aludido, por su parte —de acuerdo con la prensa española—, se limita a poner en palabras lo que su desempeño en la cancha torna evidente: “Adoro tener el balón en los pies”.
Estrella de uno de los clubes con mayor prestigio y presupuesto del orbe, heredero del legado de atletas históricos como Mario Alberto Kempes, Gabriel Batistuta y el citado Diego Armando Maradona, joven de apenas 21 años, un crack, considerado el mejor hombre en el campo, Lionel Messi cumplió con su cita en el Estadio Olímpico de Roma. Es, de nueva cuenta, campeón de Europa.

Nota: Este perfil, junto con uno de Cristiano Ronaldo escrito por Mario Andrés Landeros, aparece hoy en e-joven bajo el título "El duelo de la Champions". Mi estimado colega me cuenta que en su blog (linkeado a la derecha de sus pantallas) será posible encontrar la crónica de la peculiar apuesta de la que surgieron ambos textos.

Sunday, May 24, 2009

Acciones colectivas: un "avance" limitado [reportaje]

Mientras diputados consideran ya un logro que esta figura jurídica se incluya en la Constitución, organizaciones sociales advierten que el dictamen aprobado implica limitaciones e incluso un retroceso para los derechos ciudadanos


Asociaciones civiles promotoras de las acciones colectivas, figura jurídica conocida en países anglosajones como class action, alertan de que la iniciativa en la materia aprobada en la Cámara de Diputados el 23 de abril se aleja de la propuesta original, al grado de ser un retroceso en el derecho ciudadano de acceso a la justicia.
Daniel Gershenson, presidente de Alconsumidor, una de las impulsoras del primer documento, relata que éste fue presentado en el Congreso a inicios de 2008. Planteaba una reforma al artículo 17 constitucional a fin de instaurar este mecanismo, mediante el cual organizaciones o grupos de personas podrían unirse para demandar a instituciones públicas o privadas que cometieran fraudes o abusos contra una colectividad, como cobros indebidos en telefonía, televisión por cable, tarjetas crédito o energía eléctrica, viajes en avión no reembolsables, promociones engañosas o mercancías con defectos.
El objetivo era que los ciudadanos afectados por el consumo de algún producto o servicio pudieran exigir en conjunto la reparación del daño y, de esa forma, evitar que sigan ocurriendo arbitrariedades.
Sin embargo, el dictamen aprobado por unanimidad señala que los derechos colectivos “solamente podrán establecerse en materia de protección al consumidor, usuarios de servicios financieros y protección al ambiente”, y “podrán ser ejercidos por los órganos del Estado competentes, por sí o a petición de los interesados”. También estipula: “Los jueces federales conocerán de manera exclusiva sobre estos juicios”.
Así, únicamente tres dependencias estarían facultadas para promover acciones colectivas: la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Para Gershenson, tal limitación es preocupante puesto que las personas que recurrieran a este mecanismo se verían obligadas a actuar a través de instituciones que no se han caracterizado por sancionar abusos, y sólo podrían hacerlo en ciertos temas, mas no en otros como salud, educación o patrimonio cultural. La federalización del proceso, además, “no solamente es una reivindicación del statu quo sino que es un retroceso muy grave, porque cualquier esfuerzo estatal o municipal queda anulado”.

El camino de la iniciativa
En noviembre de 2007, explica Gershenson, luego de un seminario en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, el senador Jesús Murillo Karam, del PRI, y el diputado Juan N. Guerra, del PRD, mostraron interés en promover las acciones colectivas. Desde entonces se buscó revisar la experiencia de países como Estados Unidos, Brasil, Colombia, Chile o Costa Rica.
A principios de 2008 la iniciativa llegó al Congreso. Documentos similares fueron presentados en sus respectivas cámaras por ambos legisladores, con el propósito de alcanzar una reforma constitucional y después leyes secundarias.
Gershenson enfatiza que con esto también se favorecería a los empresarios escrupulosos: “Los únicos que pueden oponerse son los que han hecho del abuso su estrategia de negocios”. Pero el texto, como se esperaba, encontró resistencia.
La cúpula del Consejo Coordinador Empresarial y una parte del gobierno federal, asegura, mostraron su rechazo a las acciones colectivas con el argumento de que darían pie a demandas exageradas que golpearían la economía. No obstante, revira, compañías con filiales en América Latina han enfrentado grupos de consumidores en otros países y saben que esta figura “no se traduce en un colapso para sus empresas”.
Juan N. Guerra confirma que empresarios de la banca y la telefonía, así como legisladores del PAN, expresaron su preocupación por que este instrumento se convirtiera en un negocio para los abogados, por lo que se decidió que el Estado mantuviera la tutela sobre los derechos colectivos. Así, hacia finales de 2008 la iniciativa original quedó atorada en el Senado, mientras un dictamen alterno avanzó en la Cámara Baja hasta su aprobación en abril.
Diputados del PRD refutan que lo avalado constituya un retroceso. “Las asociaciones tienen razón en cuanto a que no se aprobó lo que querían, pero en la Constitución no había nada, la figura no existía y ahora sí, cada paso es un avance”, afirma Raymundo Cárdenas. El propio Guerra señala: “Retroceso es que no tengamos derechos colectivos”. Asimismo, sostiene que el dictamen aprobado “es mejor que nada”, e invita a las organizaciones tanto a precisar qué aspectos consideran que son ignorados como a impulsarlos dentro del Poder Legislativo.

“A tiempo de reconsiderar”
Ahora que el documento ha pasado al Senado, más de 50 organizaciones civiles firman un manifiesto en el que exigen frenar “una iniciativa fast-track que atenta contra los derechos colectivos de los mexicanos”. Suscriben también personajes como Sergio Aguayo, Denise Dresser, Lorenzo Meyer, Carlos Monsiváis, Patricia Mercado, Raúl Trejo Delarbre y Roberto Rock.
Gershenson reconoce que las acciones colectivas “no son la panacea”, pero asegura que para que la gente recobre la confianza en sus instituciones hay que “invitarla a la mesa”. Añade: “México no puede seguir siendo el paraíso de los monopolios y de los oligopolios, empresas que se han cebado de millones de personas. Estamos a tiempo de reconsiderar”.
Por su parte, Francisco Valdés Ugalde, académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, advierte que el documento aprobado en la Cámara de Diputados exhibe un acuerdo entre los tres principales partidos para que la vía de acceso a la justicia permanezca en poder de los órganos del Estado, lo cual deja a nuestra legislación retrasada respecto de otros países.
La mayor consecuencia de impedir el avance de las acciones colectivas, concluye, sería “detener el proceso de construcción de una democracia constitucional en la que todos podamos defender nuestros derechos”. Esto, dice, perpetuaría la “ciudadanía de segunda clase” a la que nos han condenado los partidos y sus líderes.

Nota: Una versión editada de este texto aparece hoy en la página A9 de la primera sección de El Universal. Actualización: Este material también se publica, completo, en el blog e-joven de este martes.

Friday, May 22, 2009

El habla y la utopía

Bien sé que llego tarde a las exequias con motivo de la muerte de Mario Benedetti. A estas alturas, numerosos actos se han efectuado para recordar al escritor tanto en su natal Uruguay como en el resto del mundo. También han sido publicadas notas, necrologías y opiniones sobre su vida y obra. Y, del mismo modo, decenas, cientos, tal vez miles de lectores han rendido —cada uno a su manera— algún homenaje al poeta y narrador.
Son estas últimas manifestaciones las que llaman mi atención. Cito algunos ejemplos —claro, sin revelar nombres— tomados de mis contactos en el Messenger.
El lunes por la tarde, un día después del fallecimiento del autor, una conocida apuntaba en su nick: “Gracias, Benedetti”. Otra escribía resignada: “Se nos fue”. Algunos reproducían sus versos: “Porque te tengo y no... porque tú siempre existes dondequiera”, “No sé cómo ni sé con qué pretexto”, así como el clásico “Mi táctica es quedarme en vos”. Aunque quizá la frase que más me conmovió fue la confesión de una de mis mejores amigas: “Con tus poemas me enamoraron”.
Ese solo botón de muestra me lleva a pensar en el impacto que alcanzó el trabajo del uruguayo durante la segunda mitad del siglo XX y todavía en los primeros años del XXI. En una época en la que incluso los poetas reconocen que se lee poca poesía, ¿qué hace que la lírica de una persona trascienda?
Para el caso del aclamado Benedetti (1920-2009), la periodista Yanet Aguilar Sosa aventura una respuesta: “Sabía que sus poemas eran sencillos y claros”. Asimismo, es probable que los temas del amor y la cotidianidad presentes en su obra sirvieran de puente, de elemento de identificación entre escritor y lector.
Algo ha encontrado la gente en las palabras del autor de Montevideanos y de Gracias por el fuego que la ha conducido a cargar sus libros, a recitar y dedicar sus versos, a evocarlo ahora que se ha ido. Y para no romper con esa línea, un servidor, que conoce apenas una parte de su vasto repertorio, comparte algunos fragmentos que le resultan significativos.
El primero, extraído de su novela La tregua (1960), encierra una bella descripción de la complicidad entre un hombre y una mujer. Martín, el protagonista, escribe acerca de Isabel, su difunta esposa: “(con ella) había una especie de comunión y, cuando hacíamos el amor, parecía que cada duro hueso mío se correspondía con un blando hueco de ella, que cada impulso mío se hallaba matemáticamente con su eco receptor. Tal para cual. Igual que cuando uno se acostumbra a bailar con la misma pareja. Al principio, a cada movimiento corresponde una réplica; después, la réplica corresponde a cada pensamiento. Uno solo es el que piensa, pero son los dos cuerpos los que hacen la figura”.
El segundo pertenece a su poema “Qué les queda a los jóvenes”. Reza la primera estrofa: “¿Qué les queda por probar a los jóvenes/ en este mundo de paciencia y asco?/ ¿Sólo grafitti? ¿Rock? ¿Escepticismo?/ También les queda no decir amén/ no dejar que les maten el amor/ recuperar el habla y la utopía/ ser jóvenes sin prisa y con memoria/ situarse en una historia que es la suya/ no convertirse en viejos prematuros”.
Recuperar el habla y la utopía, o sea, la comunicación entre seres humanos y el anhelo por lo imposible. Quizá esa idea refleje otras de las razones de la popularidad de Benedetti: su romanticismo, su congruencia, su oposición a las dictaduras, a la represión, su lucha por la libertad, por la justicia social. Valores que intentan dar esperanza en un mundo que con frecuencia parece irremediablemente caerse a pedazos. Valores que, a pesar de todo, invitan a perseguir el ideal de una realidad mejor.


Nota: Este texto aparece hoy en los Dardos de diasiete.com.

Friday, May 15, 2009

La educación que tenemos… ¿cuál queremos?

Me hubiera gustado escribir sobre el Día del Maestro en un tono estrictamente optimista. Reflexionar, digamos, en torno a la figura del mentor; ofrecer un pequeño homenaje a quienes me han dado clase; recordar a las mujeres y a los hombres que, con su persona y con su quehacer académico, me han enseñado mucho acerca de la vida.
Sin embargo, casi cualquier ánimo positivo se viene abajo tan sólo de echar una mirada el estado que guarda el Sistema Educativo Nacional, en particular en su nivel básico. El grado de deterioro físico de planteles públicos de primaria y secundaria, por ejemplo, parece una metáfora de la educación mexicana: descuidada, reparada únicamente en la superficie y, por lo tanto, condenada al atraso.
Las carencias en la infraestructura son las partes más visibles del problema. No obstante, a los pupitres sin paleta, los pizarrones inservibles, las bibliotecas rezagadas o los baños inutilizables hay que agregar la falta de una reforma consciente a los planes y programas de estudio, así como la revisión del papel de los profesores, una tarea de suyo complicada debido al poder político que, gracias a cuestionables alianzas, ha adquirido la cúpula del sindicato magisterial encabezado por Elba Esther Gordillo.
Acerca de los contenidos impartidos es pertinente rememorar las críticas que desde hace tiempo dirigen los pedagogos a los enfoques enciclopédico y memorístico. En el afán de querer enseñarlo todo vía dictados, transcripciones y repeticiones se pierde la posibilidad de profundizar, de hacer lúdico el conocimiento y, lo más importante, de motivar en los alumnos la acción, la curiosidad y el razonamiento.
En cuanto a los maestros, es injusto satanizar a todo el gremio en función de la escasa credibilidad de quien ha sido su lideresa durante 20 años. Todos hemos tenido contacto con mentores verdaderamente comprometidos con su vocación y con los estudiantes, y precisamente por ellos al igual que por los niños y jóvenes de quienes están a cargo, resulta indispensable acabar con prácticas corporativas como la venta de plazas o como premiar la lealtad sindical por encima del desempeño profesional.
También es imprescindible que tanto dirigentes magisteriales como políticos y gobernantes dejen de ver al ramo educativo como una moneda que puede cambiarse —como se hizo en 2006 y seguramente se hará en julio próximo— por favores, privilegios y apoyos electorales.
Uno de esos pactos, la Alianza por la Calidad de la Educación, cumple hoy un año. Ahora bien, pese a todo el oropel oficial, este acuerdo entre la SEP y el SNTE reúne numerosos elementos como para convertirse en un proyecto fracasado.
Entre otros, el experto Olac Fuentes Molinar destaca: “La ACE fue lanzada sin un argumento articulador. De ahí su apariencia miscelánea”, en la que se incluye “lo que no tiene fundamentos, como suponer que la tecnología por sí misma puede mejorar el aprendizaje al margen de una pedagogía renovada (…); lo riesgoso, como anunciar reformas curriculares sin definir sus rasgos centrales; y lo dañino, como etiquetar a alumnos, escuelas y maestros con un examen único, anticuado y en buena parte banal”.
Así las cosas, es evidente la urgencia de atender los problemas de la educación mexicana. Y esto va mucho más allá de dejar de salir reprobados en pruebas propias como las de Enlace o internacionales como las de PISA.
Apunta, aunque pueda sonar cursi, a darle su merecido peso como derecho constitucional e, igualmente, al país que queremos ser. No sólo porque para afrontar los retos económicos, laborales, académicos y de salud globales requerimos una población cada vez mejor preparada, sino porque las aulas deben ser el primer frente para formar ciudadanos, mujeres y hombres reflexivos, activos y dispuestos a colaborar libremente en pro del interés general. En verdad espero que sepamos asumir ese reto.

Nota: Este texto aparece hoy en los Dardos de diasiete.com. Y porque no está de sobra, mis felicitaciones, en especial, para quienes me han acompañado en la docencia, como la profesora Toibe Shoijet, el maestro Luis Carrasco y mis colegas Lizbeth Hernández, Paola Wong, Mario Andrés Landeros y Jesús Serrano. Del mismo modo, agradezco en serio a las generaciones de alumnos de la FCPyS de la UNAM que me han ayudado a crecer.

Tuesday, May 12, 2009

Gobierno debe aumentar gasto público ante crisis: investigador

El Ejecutivo es la única instancia que de momento puede incentivar el consumo y el crecimiento; sin embargo, es poco probable que lo haga dado su objetivo de mantener bajo déficit fiscal


Autoridades apuestan a la recuperación de Estados Unidos, pero deberían hacerlo al mercado interno en busca de la autosuficiencia del país


Ante la recesión que enfrenta México —reconocida oficialmente el pasado jueves 7 de mayo—, el gobierno federal debe aumentar el gasto público con la finalidad de estimular la economía, consideró Moritz Cruz, académico del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
Dadas las condiciones de la crisis actual, explicó, el Ejecutivo es la única instancia que puede incentivar el consumo y con ello el crecimiento, y para hacerlo necesita recurrir a deuda pública y gastar. Sin embargo, estimó poco probable que las autoridades tomen esta medida, pues “están metidas en su camisa de fuerza” de querer mantener un bajo déficit fiscal.
En ese sentido, Cruz señaló que los apoyos anunciados por el gobierno federal a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público —como
la reducción de impuestos, los descuentos en las cuotas patronales al IMSS y los programas de financiamiento a las empresas por 14 mil millones de pesos— “son bienvenidos pero insuficientes”.
A su juicio, estas acciones no bastan para impulsar la economía porque desde finales de 2008 ya se experimentaba “una tendencia marcadamente a la baja en la demanda agregada”. Ese colapso del consumo, además, se ha visto recrudecido por el impacto de la contingencia sanitaria puesta en marcha en todo el país para prevenir el contagio de la influenza humana.
Por ello, concluyó, la ayuda oficial únicamente servirá a las empresas para saldar sus deudas, mas no para revertir el atraso que ya traían en sus niveles de venta. De acuerdo con el investigador, la reacción gubernamental evidencia “la incapacidad de las autoridades para afrontar la situación que se vive”, en la que la República Mexicana podría llegar a decrecer hasta 6% o 7% en 2009.
Este lunes, asociaciones de la industria automotriz reportaron
un derrumbe de 35% en las ventas de automóviles durante el mes de abril, mientras el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que la Inversión Fija Bruta descendió en febrero 12.1% en comparación al año anterior.
Respecto del pronóstico del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, de que el país comenzará a reponerse en 2010, Cruz comentó que dicha proyección podría cumplirse “si y sólo si la economía de Estados Unidos y con ello la economía mundial se recuperan”. En su opinión, el Ejecutivo apuesta a esa posibilidad, pero tal estrategia exhibe, por un lado, que México carece de un mercado interno sólido que le permita crecer, y por el otro, la vulnerabilidad que representa la dependencia del exterior.
Expuso que naciones como Alemania o Japón ahora padecen la caída en sus exportaciones, en tanto que China, pese a observar una contracción similar, ha logrado conservar altas tasas de crecimiento gracias a la fortaleza de su mercado doméstico. Por ende, México no sólo debe dinamizar el comercio fuera de sus fronteras sino, sobre todo, buscar la autosuficiencia interna.
La crisis actual, advirtió, no será tan profunda como la de 1995 pero “va a durar mucho más”. Recordó que la debacle de la década de los 90 se debió al colapso del sistema financiero mexicano y pudo superarse por el empuje de la economía estadounidense. Ahora, en cambio, el problema es global, no se sabe cuánto durará ni hay certeza acerca de si serán eficaces las acciones instrumentadas por la Unión Americana para afrontarlo.
México, resumió Cruz, encara el peor de los escenarios posibles con disminución del Producto Interno Bruto (PIB), una tasa de desempleo que puede llegar a 6% o 7%, y bajas en las remesas, en el turismo y en la Inversión Extranjera Directa (IED), elementos que ponen de manifiesto deficiencias estructurales de la economía nacional.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Sunday, May 10, 2009

A las mamás

Pienso, como muchas otras personas, que el Día de las Madres es utilizado por empresas, comercios y medios de comunicación para elevar el consumo explotando el amor o el remordimiento de conciencia de los hijos. Coincido también en que no deberíamos limitar a una sola fecha nuestra oportunidad para reconocer el valor de la maternidad y a quienes le hacen honor.
Creo, por otra parte, que la festividad en sí misma no es el problema, sino la forma en la que la vivimos, más preocupados porque la cantidad de dinero desembolsada en un regalo o en una comida compensen nuestras desatenciones o fallas, en vez de ocupados en agradecer con sinceridad y con hechos lo que hemos recibido de nuestras mamás: vida, cariño, enseñanzas, regaños, alegrías.
Muy significativo resulta que incluso la fundadora de esta celebración en su versión moderna, la estadounidense Anna Jarvis (1864-1948), advirtiera de su excesiva comercialización.
De acuerdo con el apartado “Women’s history” del sitio About.com, Jarvis, que en 1914 logró que esta fiesta fuera considerada oficial en toda la Unión Americana y quien nunca tuvo sus propios hijos, llegó a declarar: “Yo quería que fuera un día de sentimiento, no de ganancia”. Se oponía igualmente a las tarjetas de felicitación pues, sostenía, “no significan otra cosa sino que eres muy flojo como para escribirle a la mujer que ha hecho por ti más que nadie en el mundo”.
Tal como ocurre con otras fechas, a lo largo de décadas se han impuesto las reglas del mercantilismo y las de la tradición vacua, es decir, aquellas que dictan que ciertas acciones deben realizarse, que debe imperar determinada actitud o que algunos colores deben inundar las calles sin mayor motivo que el de cumplir con el calendario.
No obstante, lejos de resignarme a que el 10 de mayo sea de esa manera o de pretender arruinar el genuino ánimo festivo de quienes lo tengan, veo el momento para promover la revalorización no sólo de esta festividad sino, sobre todo, de la maternidad y de quienes la ejercen.
En pleno siglo XXI, a pesar de avances jurídicos y de la realidad misma, prevalecen numerosos estereotipos culturales alimentados por el machismo y por la misoginia. Uno de ellos es la creencia de que aquella mujer que por circunstancia o por convicción decide no ser madre importa menos que aquella que sí lo es. Otro, estrechamente ligado con el anterior, radica en la idea de que la maternidad equivale a una suerte imposición o destino, cuando es o debería ser una elección libre y apoyada socialmente. Y uno más reside en la suposición de que “las señoras” deben dedicarse abnegada y exclusivamente al hogar y al cuidado de los hijos, cuando a diario nos topamos con historias de mujeres que, por aspiraciones profesionales o por necesidad económica, trabajan fuera de casa esforzándose al mismo tiempo para desempeñar su rol materno.
El Consejo Nacional de Población (Conapo), por ejemplo, registra que entre 1992 y 2005 el porcentaje de viviendas en las que la aportación monetaria femenina es la única aumentó en 30%. Asimismo, datos del INEGI reportan que, de casi 25 millones de hogares en el país, 5 millones 717 mil 659 son dirigidos por una mujer.
A partir de esas cifras, de nuestras experiencias personales como hijas e hijos o de los casos que habremos observado de quienes dignifican la maternidad como una labor de protección y de guía, pues, se revela que justo es reconocer la relevancia social de las madres mexicanas. Buena ocasión para hacerlo tenemos hoy con aquellas que nos son más cercanas, aunque, insisto, la gratitud no debe reducirse a este día ni a la entrega de obsequios, sino que debe apuntar a la construcción de verdaderos lazos de fraternidad, de respeto, de colaboración.
Para finalizar, a las mamás, con sinceridad, muchas felicidades.

Nota: Este texto, con un par de pequeños cambios en la redacción, aparece hoy en los Dardos de diasiete.com.

Thursday, May 07, 2009

La tan ansiada normalidad

Fueron 13 los días que México vivió en alerta debido al brote de un nuevo virus de la influenza. Entre el viernes 24 de abril y este miércoles 6 de mayo, el país entero suspendió o modificó sus actividades ante el temor de que una epidemia letal por A (H1N1) pudiera propagarse. Primero se detuvieron las clases en todos los niveles educativos; luego los actos públicos; por último, las tareas gubernamentales “no indispensables” y numerosas labores tanto industriales como de servicios.
La República se presentó frente a los ojos del planeta como el posible foco de una desconocida e implacable enfermedad. Apareció como uno de los temas principales en los portales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de los diarios El País y The New York Times. Provocó evocaciones de la llamada gripe española de 1918-1919 lo mismo que de los casos recientes del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) y de la gripe aviar en Asia. También, por presunta negligencia, despertó desconfianza de parte de los gobiernos de Francia, China, Cuba, Argentina.
Y en nuestro territorio, al ras de la gente, la nación fue escenario de variedad de fenómenos: desde el pánico y la paranoia de quienes veían en la influenza un signo del apocalipsis, hasta la incredulidad de quienes consideraban toda la situación una “cortina de humo” de la administración de Felipe Calderón para encubrir o justificar acciones contrarias al interés popular (intervenciones militares de Estados Unidos, préstamos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, despidos).
Igualmente, hubo otros que, sin apreciar el fin de la humanidad ni un montaje oficial, se quedaron en la incertidumbre y anonadados por el exceso de información, así como algunos más que, en cambio, sólo se resignaron a ver momentáneamente trastocados sus hábitos: saludar con afecto a los demás, salir a la calle, ir a comer, al cine, al estadio, al bar.
Durante los días pasados la vida pública y privada resultó alterada. En mayor o menor medida, la influenza nos despojó de aquello que genéricamente denominamos “normalidad”, es decir, del conjunto de condiciones en el que llevamos a cabo nuestras actividades cotidianas sin sorpresas desagradables.
Por casi dos semanas, pues, aguardamos el retorno de cierto orden, el suficiente como para pensarnos fuera de riesgo epidemiológico y capaces de afrontar nuestros ya titánicos retos sin más dificultades, para poder regresar a clases o al trabajo, para acudir sin reservas a sitios concurridos o, simplemente, para olvidarnos con tranquilidad del uso del tapabocas. Pero en esa espera, asimismo, recordamos dolorosas inercias, situaciones que son reflejo del deterioro nacional y que, a fuerza de permanecer a través de los años, llegan a disfrazarse de “normales”.
Así sucede, por ejemplo, con la impotencia de nuestro sistema de salud para otorgar cobertura médica oportuna a toda la población o con las limitaciones de nuestro aparato científico-tecnológico producto de décadas de escasa inversión. Y así también con la desconfianza de los mexicanos hacia autoridades e instituciones, una actitud constructiva cuando se traduce en cuestionamientos, críticas y propuestas a la gestión del Estado, pero preocupante por cuanto se deriva de años de malas administraciones y del nulo interés de los políticos por la ciudadanía.
Por eso, ahora que poco a poco empiezan a reactivarse las actividades, debemos primero evaluar todo este episodio y asumir las lecciones que de él se desprenden.
Quedan numerosas interrogantes: ¿actuaron a tiempo los gobiernos federal y locales? ¿Tuvieron indicios para haber reaccionado antes? ¿Era el virus tan mortífero como para tal emergencia o ésta se sobredimensionó? ¿Por qué han muerto al menos 42 personas aquí, sólo dos en Estados Unidos y ninguna en el resto del mundo? ¿Habremos aprendido qué requerimos como país para saber enfrentar alertas sanitarias? ¿Seremos tan maduros para no bajar los brazos ante un hipotético nuevo brote, como ha instado la OMS? ¿Cómo haremos para recuperarnos del golpe económico interno y externo? ¿Cumplimos los medios con el servicio informativo u optamos por el amarillismo?
En segundo término, aun con el gusto de retomar nuestras labores cotidianas, valdría la pena que nos preguntáramos a qué estado de cosas queremos arribar.
A la luz de las lecciones de esta coyuntura y de las inercias que venimos arrastrando, cabría reparar en el absurdo de salir de un periodo en el que convergieron algunas de las más dramáticas adversidades —crisis, narcotráfico, una epidemia e incluso un temblor— para seguir en las mismas y postergando las soluciones de fondo a nuestros problemas: una economía que no genera empleos y que agrava la desigualdad, sistemas educativos y de salud atrasados, conocimiento científico desperdiciado, una clase política insensible y una ciudadanía inactiva. Así, según veo, lo peor que podríamos hacer sería regresar a la normalidad que veníamos viviendo.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Tuesday, May 05, 2009

Organizaciones civiles denuncian “embestida conservadora” contra derechos de las mujeres

Alianza entre la jerarquía de la Iglesia, el PAN y el PRI impulsa en los estados leyes que restringen las libertades en materia sexual y reproductiva; agrupaciones buscan medios para impugar esas disposiciones pues, argumentan, violan el artículo cuarto constitucional


Una “embestida conservadora” a nivel nacional pretende imponer una moral religiosa en las políticas públicas relativas a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, advirtió Aidé García, integrante de la organización Católicas por el Derecho a Decidir.
Ese movimiento, expuso, se conforma por la jerarquía de la Iglesia así como por miembros de los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI).
A partir de abril de 2007, cuando se despenalizó la interrupción del embarazo en el Distrito Federal, y de agosto de 2008, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló las reformas aprobadas en la capital del país y determinó que la Constitución no protege la vida desde el momento de la concepción, sino que corresponde a los congresos de cada entidad federativa legislar en la materia, esta alianza inició una campaña para impulsar legislaciones locales contra el aborto.
Durante los últimos dos años, 10 estados han dado luz verde a leyes antiabortistas: Baja California, Sonora, Durango, Nayarit, Jalisco, Colima, Morelos, Puebla, Campeche y Quintana Roo. A ellos se suma Chihuahua, que desde 1994 cuenta con un marco jurídico en el mismo sentido.
De acuerdo con García, la intervención del conservadurismo no sólo busca prohibir la interrupción del embarazo, sino también restringir otros aspectos de la salud sexual y reproductiva como el acceso a la anticoncepción de emergencia, la promoción del uso del uso del condón y la educación. Estas medidas, señaló, tienen la finalidad de “controlar las decisiones y los cuerpos de las mujeres”, obligándolas a ser madres aun contra su voluntad, y representan un riesgo para la laicidad del Estado.
Explicó que para hacer frente a esa embestida agrupaciones como
Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), Equidad de Género y Católicas por el Derecho a Decidir realizan análisis jurídicos con el propósito de impugnar las legislaciones antiabortistas locales. Uno de sus argumentos es que tales ordenamientos violan el artículo cuarto constitucional, según el cual: “Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos”.
No obstante, García reconoció que en este caso existe dificultad para promover acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte.
A nivel federal, este procedimiento puede ser puesto en marcha por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y por la Procuraduría General de la República (PGR), pero ambas instituciones se han manifestado a favor de proteger la vida desde la concepción e incluso buscaron —sin conseguirlo— detener la despenalización del aborto en el Distrito Federal.
Por otro lado, dentro de las entidades federativas ese recurso puede ser promovido por los congresos y por las comisiones locales de derechos humanos. Sin embargo, abundó, mientras que los primeros fueron justo los que aprobaron esas leyes antiabortistas, las segundas, alineadas con gobernadores y legisladores, también defienden una visión conservadora y niegan que tales legislaciones violen las garantías de las mujeres.
En lo inmediato, señaló García, las agrupaciones progresistas planean llevar a cabo acciones públicas para difundir el carácter laico del Estado. Asimismo, contemplan acudir a instancias internacionales, como la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de la Organización de las Naciones Unidas, con el propósito de respaldar su causa.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.

Saturday, May 02, 2009

Los “voceros” de Dios

“Hermanos, hoy les vengo a hablar de la palabra de Dios”, exclamó, tras levantarse de su asiento, la mujer que viajaba hasta el frente del microbús. Su llamado sólo logró captar la atención de los pasajeros por un instante; aunque la mayoría guardó silencio, optó también por simplemente ignorar el mensaje o, de plano, por hacer un esfuerzo a fin de contener su incomodidad con el evangelio no solicitado.
De complexión delgada y tez blanca, vestida de gris, el cabello negro cuidadosamente recogido, la señora afirmó que la sociedad está corrompida. Dijo después que Jesucristo pagó con su vida por los pecados de la humanidad, a pesar de que ésta siempre olvida ese sacrificio.
Por último, y en este punto alzó el dedo inquisidor, advirtió que “la soberbia” es la que mantiene alejada a la gente de Dios y que por eso ella, que ya había recibido la enseñanza, acudía a los pecadores para conducirlos al buen camino.
Más allá de que el creyente que catequiza frente a una multitud, cara a cara o de puerta en puerta ejerce la libertad de religión consagrada en el artículo 24 de la Constitución, me resulta cuando menos cuestionable la presunta superioridad moral de la que se revisten muchos de estos predicadores.
Sean practicantes católicos, cristianos o testigos de Jehová, en los discursos que pronuncian en público o en privado —frecuentemente contra la voluntad de quien escucha— se percibe no poca prepotencia y como mínimo una contradicción: acusan de soberbios a los otros pero, a la vez, se asumen lo suficientemente ejemplares como para conocer la verdad universal y, además, poder transmitirla al mundo. Se ven a sí mismos como depositarios y únicos traductores autorizados de una revelación; se ostentan, en resumen, como voceros de la divinidad.
Atrapados en su propia devoción, estos hombres y mujeres pasan por alto que en el país existen, según datos de la Secretaría de Gobernación, 7 mil 74 asociaciones religiosas. Al soslayar ese hecho no sólo omiten que México es una República diversa sino que, en automático, descalifican la fe o el ateísmo de otros así como la libertad esencial de creer o no creer.
Porque quizá nos ahorraríamos muchas incomodidades, discusiones innecesarias e incluso confrontaciones si todos de veras entendiéramos que la decisión de profesar un credo o no es absolutamente personal, que pertenece al ámbito de lo privado, y que por tanto cualquier intento de imponer un dogma a otro representa una transgresión de su individualidad.
Y dicho esto valga una precisión: aquellos insistentes predicadores con quienes nos topamos en la calle o que llegan hasta nuestras casas constituyen acaso el tipo más inofensivo de estos portavoces de Dios.
El más peligroso, por el contrario, actúa con sigilo pero goza de mayor poder. Es aquel que se mueve entre gobiernos, congresos e instituciones judiciales; es aquel compuesto por el alto clero, políticos y dirigentes de organizaciones civiles; es aquel que busca diseñar políticas públicas desde su cosmovisión y de su moral particulares; es aquel que quiso prohibir el beso en Guanajuato, que únicamente considera “aceptable” a la familia tradicional y que, al llevar a las leyes su oposición al aborto —como ya lo ha conseguido en 11 entidades del país—, niega a las mujeres el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
Esa variedad de voceros celestiales es la que esgrime argumentos oscurantistas y la que constantemente amenaza al Estado laico al igual que a las libertades que de él se derivan. Es, pues, la misma a la que no podemos dejar definir nuestras vidas a partir de sus creencias.

Nota: Este texto aparece hoy en los Dardos de diasiete.com. En El Universal, María Teresa Priego se refiere a otra arista del mismo tema.

Tuesday, April 28, 2009

Influenza: primer recuento

Todo comenzó el jueves en la noche. El secretario de Salud federal, José Ángel Córdova Villalobos, anunciaba que, ante el riesgo de una epidemia de influenza, las clases se suspenderían en las instituciones educativas públicas y privadas, de todos los niveles, en el DF, en el estado de México y en San Luis Potosí.
Reconocía 20 muertes en las primeras tres semanas de abril y comunicaba las recomendaciones generales para evitar el contagio: alejarse de personas con infecciones en vías respiratorias, ingerir líquidos y alimentos ricos en vitaminas A y C, lavarse constantemente las manos con agua y jabón, portar tapabocas, no saludar de beso o de mano, no compartir alimentos, mantener los inmuebles ventilados, acudir al médico en caso de presentar síntomas —fiebre mayor a 39 grados, dolor muscular, flujo nasal, tos—, no automedicarse.
Para el día siguiente, viernes, se informaba que se trataba de una variedad desconocida de influenza porcina para la que las vacunas con las que se contaba resultaban ineficaces. Por el contrario, los antivirales, reiteraba el gobierno, sí podían detener la enfermedad. La cifra de defunciones aumentaba a 68, aunque, se decía, de ellas solamente 20 correspondían al mal detectado.
Las autoridades decidían aumentar las medidas precautorias: a fin de impedir concentraciones de gente,
553 actos públicos programados para el fin de semana en el valle de México serían suspendidos y al menos tres partidos de futbol se jugarían a puerta cerrada. En las farmacias se agotaban los tapabocas y el gel antibacterial. Entre la población, el miedo, todavía combinado con escepticismo e incluso con cierta tranquilidad, comenzaba a circular.
Ya para el sábado se hacía evidente que las precauciones serían mayores. En contraste, el avance oficial en contener el virus parecía poco claro.
Por un lado se avisaba que
el regreso a clases se pospondría hasta el miércoles 6 de mayo; las misas del domingo no se celebrarían. Por el otro, el secretario de Salud confirmaba 81 decesos pero seguía admitiendo únicamente 20 provocados por la influenza. Había, además, mil 324 pacientes en estudio y 11 casos en Estados Unidos, ninguno de ellos fatal.
El domingo, en un mensaje en cadena nacional, el presidente Felipe Calderón decía que México vivía una situación de emergencia, y aunque aceptaba la seriedad de la enfermedad, aseguraba que ésta es curable y que se disponía de los medicamentos suficientes para encararla. Mientras tanto, el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, señalaba
la posibilidad de detener toda actividad económica en el DF.
Ayer, por último, como si se tratase de una broma cruel, el día comenzó mal para la ciudad: tembló. El sismo de 5.7 grados, ocurrido alrededor de las 11:30 am, llegó para subir la tensión. No pocos empezaron a bromear con los signos de los tiempos. “¡Es el apocalipsis!”, exclamaba un cibernauta. “Es un mal año para México”, estimaba otra. “Crisis, inseguridad, influenza y ahora tiembla, ¿qué falta?”, se preguntaba uno más.
La
Organización Mundial de la Salud (OMS) elevaba de 3 a 4, en una escala de 6, el nivel de alerta epidemiológica para México. Informaba también de casos confirmados y sospechosos en otros países: Canadá, Brasil, España, Reino Unido, Francia, Australia... Reconocía no poder detener la expansión del virus sino prepararse para mitigar sus efectos.
En cuanto a la República, se establecía paro nacional de clases, se optaba por continuar con las actividades económicas en la capital y se daba a conocer la cifra oficial: mil 995 casos, 149 muertos, 776 hospitalizados y mil 70 dados de alta.
Inédito, preocupante e incluso aún un tanto inverosímil, este episodio aparentemente está lejos de terminar. Por ello, pese a que son por completo válidos y necesarios los cuestionamientos y las críticas a la respuesta gubernamental, coincido con lo que hoy escribe José Cárdenas: “Ante la emergencia tenemos que conducirnos como una nación civilizada, madura y responsable. Cooperar y cumplir las medidas ordenadas por las autoridades. Hay que tomarnos en serio. Mucha falta le hace al país ‘jalar parejo’ en estos tiempos”.
Desconozco cómo habremos de recordar en el futuro este “periodo de la influenza”, pero estoy convencido de que eso dependerá en buena medida de la forma en que gobierno y ciudadanos lo enfrentemos ahora. A los dirigentes corresponde informarnos con veracidad así como proceder con inteligencia y prontitud. A nosotros, mantenernos pendientes, no propagar el miedo y actuar con conocimiento de causa en aras de un concepto que desde hace mucho tenemos muy olvidado: el bienestar común.


Nota: Este texto aparece hoy en e-joven.