Tuesday, October 21, 2008

El grunge lució en el Motorokr [crónica]

Una mujer de cabello rojo se movía sobre el escenario. Vestía playera blanca y, al igual que muchos de los espectadores, jeans entubados. Se trataba de Hayley Williams, vocalista de Paramore, una de las 14 bandas reunidas en el Motorokr Fest 2008.
Jimena corrió un largo tramo desde el estacionamiento del Foro Sol con tal de llegar a tiempo para ver a los oriundos de Tennessee, Estados Unidos. No le importó haber tenido gripa ni estar muy abrigada para evitar una recaída. La carrera valió la pena. El grupo cumplió sus expectativas: sabe rockear.
A Paramore le siguieron The Kooks. Amalia y Arturo querían escucharlos. Y, como ellos, muchos jóvenes se emocionaron con el rock pop de la agrupación originaria de Brighton, Inglaterra. Para entonces el viento ya era más fuerte, el cielo se había despejado, la gente continuaba arribando, los amigos se saludaban, se armaban los pequeños o grandes núcleos, circulaban los vasos de cerveza y salían los celulares y las cámaras digitales que habían logrado burlar la revisión a la entrada.
Tras una pausa, en el escenario negro aparecieron The Flaming Lips, a quienes Scott Weiland, vocalista de Stone Temple Piltos, habría de calificar como “una de las mejores bandas de los últimos 20 años”.
Miriam los observaba atenta. Le interesaba apreciar no sólo su música, sino también el espectáculo que los de Oklahoma montan para sus presentaciones: desde la esfera de plástico en la que se introduce el cantante Wayne M Coyne hasta las imágenes en pantalla que acompañan el show, pasando por máquinas que arrojan humo, serpentinas y confeti, así como por un pelotón de teletubbies a cada lado del grupo.
The Flaming Lips concluyeron su acto pero quedaba aún el plato fuerte del cartel: Stone Temple Pilots y Nine Inch Nails. Y aunque los segundos, comandados por Trent Reznor, fueron los encargados de cerrar y prendieron al público con un impresionante juego de luces lo mismo que con clásicos del rock industrial como “Wish”, “Closer”, “March of the pigs”, “Hurt” y “Head like a hole”, muchos —como este cronista— aguardaban con mayor ansiedad a uno de los pocos sobrevivientes del grunge de los 90.
Horas antes así lo había expuesto un sondeo realizado por una estación de radio. El público deseaba ver a Stone Temple Pilots porque, a diferencia de Nine Inch Nails, nunca habían visitado México y porque después de una separación que amenazaba con ser definitiva la banda se volvió a juntar.
La noche había caído. Eran las 8:15. En el escenario, sound chek incluido, todo parecía listo. Sin embargo, no se veía a los integrantes del grupo por ningún lado. A unos 50 metros del proscenio era difícil moverse. La expectación crecía; el cansancio también. Los entusiastas llamados de los fans se alternaban con los desesperados “¡A ver a qué hora…!”.
Pero finalmente, alrededor de las 8:30, Stone Temple Pilots saludó a la gente. Llegó la apertura y, con ella, los empujones de quienes buscaron justo el momento en que arrancara el toquín para colarse hasta el frente. Hecho: la falta de civilidad rara vez se ausenta los espectáculos masivos.
Scott Weiland en la voz, los hermanos Robert y Dean DeLeo en bajo y guitarra y Eric Kretz en la batería lucieron, física y musicalmente, como en sus mejores tiempos. Tocaron “Wicked garden”, “Big bang baby” y “Vasoline” hasta que, antes de “Lounge fly”, su carismático y controvertido cantante se dijera feliz de pisar territorio mexicano por primera ocasión. “¡Ya era hora, cabrón!”, le respondió alguien.
Continuaron con una balada de su disco No. 4, “Sour girl”, con “Crackerman” y con tres de las más solicitadas desde el principio: “Creep”, “Plush” e “Interstate love song”.
Ya casi para terminar, los Pilots hicieron brincar a los asistentes con “Sex type thing”, de su primer álbum, Core, y cuando parecía que se marchaban regresaron para culminar su presentación con “Trippin’ on a hole in a paper heart”.
Luego, los aplausos, los gritos, los puños levantados y, al borde del escenario, Kretz, los DeLeo, Weiland: la caravana de los cuatro músicos que agradecían un recibimiento intenso a pesar de la que había sido una larga espera para los grungeros de México. En resumen, la imagen que selló un concierto memorable.


Nota: Este relato (que, por cierto, también pudo titularse "Ruckeando en el Motorokr") fue publicado en el blog e-joven del portal de El Universal.

Friday, October 17, 2008

La nariz, una emotiva máquina del tiempo [traducción]

Natalie Anger


The New York Times
Agosto 5 de 2008


He aquí un divertido y fácil experimento que Rachel Herz, de la Universidad de Brown, sugiere intentar en casa, pero sólo si usted promete antes comer sus vegetales, utilizar hilo dental y no está en riesgo de sufrir un coma diabético. Compre una bolsa surtida de frijoles de jalea de calidad suficiente como para calificar como “gourmet”. Después, pruebe sistemáticamente todos los sabores hasta estar seguro de poder distinguir entre uno y otro, porque esa habilidad es importante... y quizá nunca obtenga de nuevo una excusa así de buena.
Ahora, a lo que nos interesa: presione sus fosas nasales hasta cerrarlas y repita la rutina de probar los caramelos. ¿Percibe las diferencias? En efecto: esta vez no hay ninguna. Cada uno tiene un sabor dulce, pero sin el sentido del olfato usted también podría estar comiendo gomas de borrar azucaradas. ¿Y qué pasa si libera su nariz mientras está masticando? Una vez que los cándidos aromas regresan, usted puede distinguir entre golosinas de naranja y palomitas de maíz con mantequilla.
Todos hemos escuchado de los misteriosos poderes del olfato y su importancia en el amor, la amistad y la comida. Pero incluso un simple juego como “Cuál es mi caramelo” y la consistente sorpresa ante el impacto de cerrar nuestros circuitos olfativos nos muestran que no nos percatamos realmente de qué tan hondo llega nuestra nariz. Durante el Simposio Internacional sobre Olfato y Gusto llevado a cabo en San Francisco el mes pasado, la doctora Herz y otros investigadores discutieron las muchas formas en que destaca nuestro sentido del olfato. Se trata de una capacidad ancestral, la clave a través de la cual nuestros primeros ancestros aprendieron a aproximarse o alejarse entre sí. El aroma correcto puede evocar sensaciones tan vívidas que podemos sentir tan presentes como el ahora.
Por un lado, explicó Jay A. Gottfried, de la Universidad Northwerstern, el olfato es un sentido lento, ya que depende de mensajes transportados no a la velocidad de la luz o el sonido, sino al ritmo más pausado de una brisa, una bolsa de aire enriquecida con gran cantidad de pequeñas y volátiles moléculas que nuestros receptores nasales pueden leer. Sin embargo, también es nuestro sentido más rápido. En tanto que las nuevas señales detectadas por nuestros ojos y oídos deben primero ser asimiladas por una estación estructural llamada tálamo antes de alcanzar las regiones interpretativas del cerebro, los mensajes odoríferos se transportan por caminos exclusivos directamente desde la nariz hasta la corteza olfatoria del cerebro, donde son procesadas en un instante.
Muy importante, la corteza olfatoria está conectada con el sistema nervioso límbico y con la amígdala, donde las emociones nacen y los recuerdos emotivos son almacenados. Por eso los olores, sentimientos y recuerdos se relacionan tan fácil e íntimamente, y por eso el simple acto de lavar los platos hizo que, recientemente, la prima de la doctora Herz rompiera en llanto. “El olor del jabón de platos provocó que ella recordara a su abuela”, dijo Herz, autora de La esencia del deseo.
Muchos mamíferos son claramente más nasales que nosotros. Considere que nuestro epitelio olfatorio, la membrana mucosa y amarillenta localizada a unas tres pulgadas arriba de nuestras fosas nasales, guarda alrededor de 20 millones de receptores olfativos diseñados para detectar moléculas de olor ubicadas ya sea frontalmente, cuando nosotros —por ejemplo— aspiramos una rosa, o detrás de sí mismas, como en el caso de los volátiles aromas que ascienden por la parte trasera de la boca y dan un significado a cada frijol de jalea. Las membranas nasales de un sabueso, en cambio, sostienen un ejército olfativo de 220 millones de receptores.
Sin embargo, a pesar de nuestra modesta estructura, los humanos podemos convertirnos en mejores oledores con cierta facilidad. En un experimento, relató el doctor Gottfried, sujetos expuestos a una sola esencia floral durante sólo tres minutos y medio mejoraron significativamente su habilidad para discriminar entre familias completas de flores. En otro, los participantes pronto aprendían a distinguir diferencias normalmente imperceptibles entre un aroma herbal y su gemelo molecular si recibían pequeñas descargas eléctricas cada vez que elegían equivocadamente.
Numerosos estudios, además, han demostrado que la memoria olfativa es larga y resistente, y que las primeras asociaciones olfativas que hacemos con frecuencia permanecen. “Con un número telefónico, si obtienes uno nuevo, es probable que una semana después hayas olvidado el viejo”, mencionó la doctora Herz. “Con los olores sucede justo lo contrario. La primera asociación es mejor que la segunda”.
Durante otra presentación, Maria Larsson, una profesora de psicología asociada a la Universidad de Estocolmo, describió el poder del olfato casi como una mágica máquina del tiempo, con el potencial para tratar demencia y depresión, la neblina de la edad. Johan Willander y otros investigadores en su laboratorio buscaron dar firme evidencia empírica a la vieja hipótesis acuñada por Marcel Proust: la idea de que los aromas, como el sabor de una magdalena sumergida en té, pueden ayudar a recuperar el pasado.
Al estudiar grupos compuestos por suecos cuya edad promedio era de 75 años, los investigadores ofrecieron tres diferentes juegos de las mismas 20 claves para la memoria —claves como una palabra, una imagen o un olor—. Los científicos hallaron que mientras las claves verbales y visuales atraían asociaciones en su mayoría provenientes de la adolescencia y el principio de la vida adulta de los sujetos, las claves olfativas evocaban pensamientos de su niñez temprana, por debajo de los 10 años de edad.
Y a pesar de la antigüedad de tales recuerdos, añadió la doctora Larsson, las personas los reconstruían en términos excepcionalmente ricos y emotivos, y tendían a expresar la sensación de haber sido traídas de regreso en el tiempo. Olían especias y de repente estaban en su cocina, con harina volando mientras ayudaban a mamá y a su nana a preparar la comida para las fiestas. Luego captaban el aroma del alquitrán, y estaban en la cochera con papá arreglando el fondo del bote familiar antes de las largas regatas de verano.
La doctora Larsson atribuye la juventud de las memorias olfativas al hecho de que el olfato es el primero de nuestros sentidos en madurar, y sólo hasta después cede la primacía cognitiva a la visión y las palabras, mientras el lazo cortical entre olfato y emoción se asegura de que esas sensaciones tempranas mantengan su aroma durante toda la vida.


Aclaraciones: Tres razones me motivaron a traducir este texto. La primera (y la más obvia): me gustó. La segunda: lo considero un buen ejemplo de cómo se puede escribir sobre ciencia de manera atractiva, y por eso he decidido llevarlo de muestra a la clase de Taller de Periodismo Especializado I para la que sigo intentando ser adjunto. La tercera: quise practicar mi inglés; si alguien desea echar un ojo al original, puede dar clic en “The Nose, an Emotional Time Machine”.

Monday, October 13, 2008

Autor busca reconstruir escenario del 68 mexicano

Después de publicar La otra guerra secreta en 2007, Jacinto Rodríguez Munguía presenta 1968: Todos los culpables


Una “obsesión” por el tema llevó al periodista mexicano Jacinto Rodríguez Munguía a escribir el libro 1968: Todos los culpables (editorial Debate, 2008). Para él, aunque ahora se conoce a los personajes y los grandes momentos de ese año, muchas personas se siguen preguntando “por qué tenía que ocurrir”, aquel 2 de octubre, la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
De acuerdo con el autor, el conflicto del 68 no se reduce únicamente al enfrentamiento entre dos piezas: por un lado, el poder político encabezado por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, y por el otro, el movimiento estudiantil.
Además de estos personajes, explicó en entrevista, en el escenario estaban la iglesia, los empresarios, los medios de comunicación, el Poder Judicial, el Ejército, los intelectuales, y todos jugaron un papel. Expuso el ejemplo de muchos periódicos que solaparon las acciones de Echeverría, así como el de ministros, jueces y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, “que no observaron que estos muchachos, por muy locos que estaban y por muy irreverentes que fueran, tenían derechos”.
Sin embargo, afirmó, después de la masacre cada uno de los actores pretendió tomar distancia de los hechos. Y si bien Díaz Ordaz asumió su responsabilidad por lo sucedido, lo hizo “como el presidente soberbio”.
El también coordinador académico de la Fundación Prensa y Democracia consideró necesario revisar el episodio del 68 a fin de consignar qué pasó, de que cada quien reconozca el rol que desempeñó y de reparar los agravios de la represión. A su juicio, esa tarea de revisión histórica se dificulta porque la sociedad mexicana tiene una tradición muy grande de respeto a las instituciones y, por tanto, calla los errores cometidos por las mismas.
“Lo que creo que aporta el libro —señaló— es tratar de entender por qué ocurrió (la matanza del 2 de octubre) no sólo en términos culturales, sino de los personajes, qué es lo que lleva a la toma de decisiones en un plano más de la condición humana. El 68 es una permanente batalla entre lealtades, deslealtades, traiciones, revanchas y pugnas, no sólo entre políticos, sino también en el Ejército. Hay que desmontar eso”.
Su intención: “No me interesa ni me corresponde juzgar, sino decir qué pasó. Veamos qué hicieron todos los personajes”.


Encuentros, documentos, casualidades
Luego de publicar La otra guerra secreta en 2007, Rodríguez Munguía retomó el tema que le atraía casi desde que se inició en el periodismo y trabajó aproximadamente un año en la elaboración de 1968: Todos los culpables. No obstante, aclaró, la obra contiene elementos que había venido recopilando de tiempo atrás.
A decir del autor, 1998 fue un año clave porque se abrió una parte de los archivos sobre el 68 y se creó una comisión investigadora dentro de la Cámara de Diputados que comenzó a acumular información y obtener algunas respuestas. En ese momento, “me propuse hurgar más pero no me metí a los archivos, me quedé con la idea de lo que tenía la comisión, con la versión oficial”.
Empero, la pasión por el tema lo condujo a tocar puertas y a conocer gente como Jorge Po, representante de un grupo de estudiantes que sí enfrentaba con armas al Ejército. Así, conversaciones, encuentros, documentos y casualidades se fueron conjugando hasta materializarse en un libro.
Por otra parte, no duda al indicar que la mayor limitación con la que se topó fue que se le negara el acceso a información en manos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). “Uno de mis propósitos es armar toda una estrategia para abrir los archivos de la Sedena. Hacer uso de las leyes nacionales e internacionales de frente. Esa información no tiene por qué estar resguardada”, aseguró.


El Ejército y el “poder real”
Rodríguez Munguía se mostró convencido de que si los implicados en el 68 asumieran su responsabilidad esto constituiría una lección que permitiría a los mexicanos encarar nuevas crisis políticas o sociales. De suceder algo así, “nos podríamos mirar a la cara y sentarnos juntos en un momento de coyuntura, aun cuando pensemos distinto”.
En ese sentido, argumentó, hitos como la matanza de Tlatelolco o la guerra sucia (la represión que las administraciones priístas dirigieron contra la oposición) conllevan una ruptura del tejido social que aún debe repararse.
Acerca de la posibilidad de que la lucha contra el crimen organizado que enarbola el gobierno de Felipe Calderón sirva como pretexto para reinstaurar un Estado autoritario como el de la década de los 60, el autor expresó: “A mí me preocupa el papel del Ejército. Yo no estoy del todo en contra de que esté en la calle, aunque preferiría que no estuviera. Debería estar en los cuarteles porque está para otros fines”.
Durante el 68 y los años siguientes, comentó, el Ejército, pese a su tradición de lealtad y disciplina, fue sacado de sus bases y “probó el poder real, un poder que en una democracia no es dado a las fuerzas armadas”.
En su opinión, en el contexto actual del combate a la delincuencia el Ejército también está detentando un poder similar, pero esto exhibe las carencias de los órganos de inteligencia y significa emplear el último recurso que se tiene para enfrentar enemigos como el narcotráfico. “Y si el Ejército no puede, ¿qué sigue?”, cuestionó.
“No quiero ser tan apocalíptico —finalizó—, pero creo que los saldos que va a dejar la salida del Ejército a las calles van a ser muy altos en contra de los derechos humanos, contra su credibilidad y contra la honestidad que pueda haber dentro de la institución”.


Nota: Esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Tuesday, September 30, 2008

López Obrador continúa con “defensa del petróleo” [crónica]

Impreso en cartulinas blancas con tintas negra, verde y roja, el mensaje volvió a recorrer las calles de la capital mexicana: “¡Pemex no se privatiza!”. Este domingo, miles de personas reunidas con motivo de la marcha y asamblea informativa del Movimiento en Defensa del Petróleo se manifestaron en contra de las propuestas de reforma a la paraestatal planteadas por Felipe Calderón.
El protagonista del acto, sin embargo, no fue el hidrocarburo, sino el ex candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y autonombrado “presidente legítimo de México”, Andrés Manuel López Obrador.
Ya desde el Ángel de la Independencia, donde comenzó el recorrido, se escuchaba la célebre rima: “Es un honor estar con Obrador”. Más aún, otra consigna reafirmaba tanto la identidad de los presentes como el rechazo a los contrarios: “Este es el pueblo de López Obrador. ¿Cuál es el tuyo, espurio Calderón?”.
Las brigadas del movimiento llegaron a Paseo de la Reforma: banderas blancas, anaranjadas, rojas, amarillas, verdes. También arribaron, en respaldo de la educación pública, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, de la Universidad Autónoma Metropolitana y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Y acudieron, igualmente, quienes sólo deseaban expresar su apoyo a Andrés Manuel.
Una mujer, por ejemplo, caminaba apresurada con el propósito de alcanzar al contingente encabezado por el ex jefe del Gobierno del DF. “Ándale, mamá”, presionaba a su acompañante. “¡Ahí está!”, apuntaba alegre.
Como ella, muchos de los asistentes, recién observaban al tabasqueño, se acercaban, lo saludaban, le aplaudían, le gritaban “¡Obrador, Obrador!”. Tal era la aglomeración que los reporteros batallaban para aproximarse. Luego de un par de intentos fallidos por captar una imagen, un fotógrafo volteaba hacia un colega y, entre sorprendido y resignado, alzaba los hombros. La marcha continuaba.
Al centro de la columna, el protagonista de la jornada correspondía a los saludos, sonreía. Lo flanqueaban, entre otros, Gerardo Fernández Noroña, su encargado de comunicación; Alejandro Encinas, ex aspirante a la dirigencia nacional del PRD; Rosario Ibarra, senadora y activista pro derechos humanos; y Porfirio Muñoz Ledo, coordinador del Frente Amplio Progresista (FAP). Poco después se les unirían la líder local perredista, Alejandra Barrales, y la también senadora Yeidckol Polevnsky.
Medio día: el zócalo recibió a la concentración. La gente empezó a distribuirse alrededor del escenario dispuesto para el acto. Algunas personas, principalmente adultos de más de 50 o 60 años, armaban las sillas plegables que habían llevado consigo. Arreciaba el sol. Se abrían algunas sombrillas.
Jorge Eduardo Navarrete, embajador y miembro del Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo, reseñó el más reciente libro del tabasqueño: La gran tentación. Afirmó que en esta obra (a la venta para recaudar fondos para el movimiento, explicaban los comerciantes) queda expuesto cómo durante el régimen de Porfirio Díaz a finales del siglo XIX e inicios del XX las compañías extranjeras saquearon los hidrocarburos de México, situación que podría repetirse con la reforma a Pemex propuesta por Calderón.
Subió a la palestra Javier González Garza, El Güero, coordinador de los diputados perredistas, quien se congratuló de que los legisladores del FAP (PRD, Partido del Trabajo y Convergencia) impidieran la aprobación de las iniciativas calderonistas gracias a la toma de las tribunas del Congreso de la Unión que efectuaron en abril.
Y tomó la palabra Andrés Manuel. Reiteró su oposición a la violencia “en todas sus formas”, en la resistencia civil contra la privatización de la industria petrolera y en actos como el atentado en Morelia, Michoacán, la pasada noche del 15 de septiembre. Asimismo, recordó la próxima conmemoración de los 40 años de la represión de estudiantes del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y exigió libertad para todos los presos políticos.
Pasó a su crítica al neoliberalismo que, aseguró, ha llevado a la ruina al país. Empero, expuso, es posible abandonar el bajo crecimiento económico si se destinan más recursos a Pemex con la finalidad de permitirle construir las refinerías que se necesitan.
Además, comentó, es indispensable instrumentar un “plan de emergencia ante la crisis” que, según sus cifras, podría realizarse si se recorta a la mitad el gasto corriente del gobierno federal, 400 mil millones de pesos, y con ello se busca atenuar el impacto en la población de la situación financiera global. Tal proyecto, señaló, ya fue entregado para su discusión en el Congreso a los legisladores del FAP. De éstos, por cierto, no estuvo presente ni fue mencionado Carlos Navarrete, coordinador de los senadores del PRD identificado con la corriente de Nueva Izquierda, oponente del lopezobradorismo.
El tabasqueño, por último, en una declaración que retomarían más tarde los medios nacionales, se dijo dispuesto a “negociar” con los otros partidos una iniciativa de reforma a Pemex, siempre que no se busque privatizarlo “de manera abierta o disfrazada” y se cumplan otras demandas como la renuncia del secretario de Gobernación, Juan Camilio Mouriño, un reclamo que de inmediato encontró eco y levantó el espíritu xenófobo de “¡Muera el gachupín!”.
Al final, no obstante, pese a esa aparente apertura al diálogo, ante sus miles de simpatizantes López Obrador recalcó: “Más vale que no lo intenten, ¡no se va a privatizar!”.


Nota: Una versión editada de este texto fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Sunday, September 28, 2008

Abrir mercados, reto de la Sogem: Salazar Machain

A unas semanas de haber asumido la presidencia de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), María Lorena de la Cruz Salazar Machain enumera algunos retos que enfrenta el gremio: pocas contrataciones, la imposibilidad de cobrar regalías de obras por encargo y la necesidad de presentar mejor material a los contratantes a fin de abrir nuevos mercados.
En entrevista al término de un chat con EL UNIVERSAL On-Line, describe como “muy agitados” sus primeros días al frente de esta organización dedicada a defender los derechos de los autores de obras de literatura y teatro, así como de guiones para cine, radio y televisión.
La dificultad inicial ha sido, explica, “llegar abriendo nuevos caminos”. A ese respecto, aunque el Consejo Directivo de la Sogem ya había tomado la decisión de recortar personal por falta de fondos, a ella correspondió “la horrible pena de despedir a los empleados”.
Ahora la meta es, por un lado, “volver a generar suficientes recursos para dar esos empleos nuevamente” y, por el otro, “promocionar al mundo el material de nuestros escritores, darlo a conocer”.
Narradora, poeta y guionista, admiradora de los escritores rusos y de otros como el francés Honoré de Balzac y el peruano-español Mario Vargas Llosa, Salazar Machain fue elegida para ocupar el cargo que dejó vacante el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda, fallecido el pasado 31 de julio. La presidencia de la Sogem dura cuatro años.
Con relación al postulado del precio único contenido en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, declara que, en desde su punto de vista, “es mejor que haya varias opciones porque se abre más el campo, se visitan más librerías buscando el mejor precio, se ven nuevos autores, vemos carátulas diferentes, es una manera de promocionarnos ya que no tenemos la debida publicidad”.
Sin embargo, aclara que habla sólo a título personal porque no ha recabado la postura general de los escritores agremiados. En ese sentido, agrega, “está muy dividida la opinión. De cualquier manera, tengo que defender la causa que apoye la mayoría. Así será. Puede ir muy en contra de lo que yo piense, pero estaré defendiéndola según lo que ellos me indiquen”.
Por otra parte, al referirse a las circunstancias de la lectura en el país, dice: “Tenemos que cambiarlas desde las bases, desde los niños, tenemos que enseñarles a leer, a comprender lo que están leyendo”. Asimismo, comenta, es conveniente que los textos estén “al alcance de todo el mundo”, lo que podría incentivarse si existen obras en diferentes precios y presentaciones a las que el público se pueda acercar.
“Tal vez los autores tengamos la culpa de no promocionarnos debidamente”, admite Salazar Machain. Ella, afirma, llegaría a repartir volantes afuera del Metro con el propósito de difundir su trabajo. “Estamos mal —concluye—. Se lee poco en México, aunque se produce mucho, pero se edita menos de lo que se produce y todavía se lee menos de lo que se edita. Esa es la situación ahora”.


Nota: Otra vez me uno al reciclaje. Una versión editada de este texto fue publicada en la página 5 de la sección Sociedad de El Universal del viernes pasado, y se reproduce íntegra hoy en el blog e-joven del portal del mismo diario.

Thursday, September 25, 2008

Las elecciones de 2009, desafío inmediato del IFE: Alfredo Figueroa

Además de organizar los comicios, el instituto debe cumplir con las nuevas tareas que le implica la reforma electoral y recuperar la confianza de la ciudadanía


Más allá de los discursos, el Instituto Federal Electoral (IFE) debe reconstruir la confianza de la ciudadanía mexicana en el organismo a través de “prácticas concretas” encaminadas a “la tutela de la democracia”, reconoció el consejero Alfredo Figueroa Fernández.
La institución, que tiene como tarea inmediata organizar los comicios del 5 julio de 2009 en los que se renovarán las 500 curules de la Cámara de Diputados, enfrenta retos “en distintos niveles”.
Uno de ellos, explicó Figueroa Fernández, integrante del Consejo General del IFE desde el pasado 15 de agosto, es terminar de desarrollar las capacidades con que le exige contar la reforma constitucional en materia electoral aprobada en 2007. Entre esas nuevas competencias está fungir como único administrador de los tiempos del Estado en radio y televisión de los que podrán disponer los partidos políticos.
Otro desafío, añadió en entrevista telefónica el también maestro en Sociología, radica en consolidar las atribuciones que ya tenía el instituto relativas a la organización de elecciones en toda la República.
Para los comicios del año próximo, según estimaciones de la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores, deberán instalarse alrededor de 146 mil 446 casillas y se requerirá capacitar como funcionarios de mesa de votación a un millón 25 mil 122 personas. Al 31 de julio pasado, 76 millones 688 mil 85 mexicanos estaban inscritos en el padrón electoral.
Un tercer reto, detalló el consejero, lo constituye superar la desconfianza social en el IFE producto de las quejas que se presentaron y no fueron resueltas con motivo del reñido proceso electoral de 2006 en el que Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), y Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), disputaron la Presidencia del país.
Para recobrar credibilidad —argumentó—, el organismo debe acercarse a los ciudadanos, cuya participación, ya sea en la conformación de los 32 consejos locales y de los 300 distritales, o en la atención de las casillas durante las jornadas comiciales, es indispensable para el desempeño de la institución.
Cuestionado acerca de si el IFE posee las herramientas presupuestales y técnicas para llevar a cabo sus actividades, señaló: “Estamos en la puesta a punto de muchas de ellas”. A su juicio, luego de la reforma a la Constitución aún quedan pendientes cambios a las leyes electorales secundarias, como los relacionados con el derecho de réplica o el papel de los medios de comunicación.
Sin embargo, aclaró que el IFE “deberá hacer uso del marco constitucional a su alcance”. En ese contexto, a principios de septiembre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público acordó entregar al instituto 650 millones de pesos como parte de una ampliación presupuestal a fin de que éste cumpla con sus nuevas obligaciones.


Avance democrático “con pasos cortos pero firmes”
La reforma electoral de 2007 también incluyó la renovación escalonada del Consejo General del IFE. Dentro de ese proceso de renovación, en febrero de este año los diputados nombraron como nuevo presidente del instituto a Leonardo Valdés Zurita, en sustitución de Luis Carlos Ugalde, y como nuevos consejeros, en lugar de Alejandra Latapí y Rodrigo Morales, a Marco Antonio Baños y Benito Nacif.
Meses después, en un segundo relevo, fueron elegidos María Macarita Elizondo, Francisco Javier Guerrero y Alfredo Figueroa Fernández, quienes desde agosto ocupan los sitios que dejaron Lourdes López, Teresa González y Andrés Albo.
Este cambio no escapó a los reclamos. Sergio Sarmiento, colaborador del diario Reforma, escribió que en la designación de estos consejeros “no hubo ya siquiera un intento de los políticos por ocultar los criterios partidistas”. En el mismo tono, Salvador García Soto, columnista de El Universal, aseguró que el reparto de cuotas fue pragmático y que los partidos “hacen sus cuentas alegres por la influencia que tienen directamente sobre el órgano electoral”.
Ambos analistas vincularon a Elizondo con el PAN, a Guerrero con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a Figueroa Fernández con el PRD. Respecto de tales señalamientos, este último consejero se declaró respetuoso de las opiniones que pueda haber sobre el instituto y su conformación aunque, para él, “lo razonable es juzgar el trabajo de las personas”.
El proceso de renovación del Consejo General del IFE, afirmó, fue “más abierto y transparente que nunca”. Por lo tanto, “habrá que juzgar a el funcionamiento de sus integrantes a partir de hechos y situaciones concretas; entretanto, no habrá sino que dar la bienvenida a las críticas, a los cuestionamientos y, sobre todo, al diálogo”.
Figueroa Fernández consideró que la reforma electoral “apunta a mejorar las condiciones de equidad y democracia en México”. No obstante, “tenemos que ser prudentes a la hora de festejar los avances democráticos”, puesto que hay evidencias históricas de que de un momento a otro pueden sobrevenir grandes retrocesos.
La construcción de la democracia mexicana, concluyó, debe efectuarse “con pasos cortos pero firmes” que corresponde dar al IFE, a las instituciones del Estado, a la academia, a los medios de comunicación, a las organizaciones civiles y a la sociedad en su conjunto.


Nota: Una versión editada de este texto fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Thursday, September 11, 2008

El gabinete, “punto flaco del sexenio calderonista”: Zepeda Patterson

Sus integrantes han exhibido que su mayor virtud "no son sus cualidades, sino su lealtad al presidente"


El desempeño que ha mostrado el gabinete presidencial de México “es uno de los puntos más flacos del sexenio de Felipe Calderón”, afirmó el analista político Jorge Zepeda Patterson.
Para el columnista y también director de la revista Día Siete, las deficiencias de los secretarios de Estado han tenido como resultado un “gobierno atrincherado” y han exhibido que el equipo de Calderón está integrado por personas cuya mayor virtud “no son sus cualidades, sino su lealtad al presidente”.
En entrevista telefónica, Zepeda Patterson criticó que, al asumir la Presidencia del país en diciembre de 2006, el mandatario mexicano conformara su gabinete únicamente con miembros de su círculo cercano en lugar de buscar una mayor inclusión de otras fuerzas políticas.
“No es usual que quienes operan el ‘cuarto de guerra’ durante una campaña electoral sean los mismos que ocupen los ministerios”, explicó. El analista expuso que en Estados Unidos, por ejemplo, los colaboradores más cercanos de quien es electo presidente constituyen la cúpula de la Casa Blanca cuando inicia un periodo de gobierno, pero no se convierten en secretarios de Estado puesto que en esos cargos se necesita a interlocutores que puedan comunicarse con distintos sectores como legisladores, empresarios, sindicatos y organizaciones sociales.
A juicio de Zepeda Patterson, los cambios que se han efectuado dentro del gabinete en casi dos años de gestión dejan ver que dentro del Ejecutivo el poder se concentra cada vez más en la fracción calderonista del Partido Acción Nacional (PAN).


Enroques
En septiembre de 2007, Germán Martínez Cázares renunció a la Secretaría de la Función Pública para buscar la dirigencia nacional del PAN, posición que actualmente ostenta. Esa cartera fue ocupada por Salvador Vega Casillas.
Meses después, en enero de 2008, se realizaron dos modificaciones más. Francisco Ramírez Acuña fue remplazado por Juan Camilo Mouriño al frente de la Secretaría de Gobernación, dependencia encargada de la política interior. Hasta ese momento Mouriño había sido jefe de la Oficina de la Presidencia, y antes, coordinador general de la campaña de Calderón, asesor y subsecretario en la Secretaría de Energía.
Por otra parte, Ernesto Cordero, otrora subsecretario de Egresos, llegó a la Secretaría de Desarrollo Social en sustitución de Beatriz Zavala. Durante la contienda de 2006, Codero, ahora responsable de programas como los destinados a combatir la pobreza, fungió como coordinador de Políticas Públicas en el staff de Calderón.
El último movimiento en el gabinete se llevó a cabo recién a principios de agosto pasado. Eduardo Sojo, quien trabajara en la gestión de Vicente Fox (2000-2006), dejó la Secretaría de Economía para instalarse en la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. A la titularidad de ese ministerio llegó Gerardo Ruiz Mateos, ingeniero industrial y de sistemas que, de acuerdo con el sitio web de la Presidencia de la República, “cuenta con una especialidad en Economía y Finanzas”.


Sin liderazgo ante los retos
Acerca de la propuesta de que el gabinete presidencial tenga que ser ratificado por el Congreso de la Unión a fin de evitar amiguismos, Zepeda Patterson consideró esta opción “muy difícil” debido a que la oposición, que es mayoría en el Poder Legislativo, podría utilizar este recurso como un método de presión que originaría una “parálisis política” más severa que la que padece el país.
Desde su perspectiva, la sociedad tendría que apelar a la sensatez y la congruencia del presidente al momento de nombrar a los secretarios de Estado, así como exigir resultados de cada funcionario.
En ese sentido, enfatizó el analista, el gabinete de Calderón representa un “retroceso” con respecto de los anteriores, ya que si bien los equipos de Ernesto Zedillo (1994-2000) y Vicente Fox tuvieron muchos errores, en su composición había “un mensaje de pluralidad”, una convocatoria a distintas fuerzas políticas que no se percibe en este sexenio.
Frente a ese contexto, concluyó, el “gran telón de fondo” que deberá encarar en los próximos meses un equipo “sin capacidad, liderazgo ni legitimidad” se compone de dos retos: el aumento de la inseguridad pública y el deterioro de la economía popular, marcado por el alza de precios y un malestar social que va “in crescendo”.

Nota: Una versión editada de esta nota fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Sunday, August 31, 2008

Frente a la inseguridad, miles reclaman a autoridades [crónica]


La demanda de soluciones al problema de la inseguridad pública se materializó en la forma de una marea humana que se extendió desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo capitalino. Este sábado por la tarde, en el Distrito Federal, miles de personas reunidas en la marcha Iluminemos México pronunciaron un reclamo hacia los funcionarios de todos los niveles de gobierno: “Si no pueden, ¡renuncien!”.
Convocada por 14 organizaciones civiles como Movimiento Pro Vecino, Convivencia sin Violencia y Fundación Nuevo Milenio, y realizada también en más de 70 ciudades del país como Tijuana, Monterrey, Guadalajara, Culiacán, Hermosillo, Villahermosa, Cuernavaca y Campeche, en la capital esta manifestación logró convocar a 90 mil personas, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública local. Los organizadores, por su parte, calcularon que fue un millón.
De la procesión emanaba una sensación de inconformidad, de enojo, de hartazgo ante la impunidad con la que opera el hampa. Recientemente, la ONG IKV Pax Christi aseguró que México ocupa el primer lugar mundial en secuestros, dato al que se suman las casi 3 mil muertes ligadas al narcotráfico en lo que va de 2008.
Cinco minutos antes del inicio oficial del recorrido, programado para las 6:00 PM, se suscitó un breve episodio de tensión. Sobre el camellón que divide ambos sentidos de avenida Reforma, un joven se puso de pie, alzó los brazos y exhibió una pancarta: “Hoy por la seguridad, mañana por el país. No a la venta del petróleo”.
El mensaje, alusivo a la concentración promovida por el político del Partido de la Revolución Democrática Andrés Manuel López Obrador en defensa de los energéticos, de inmediato generó descontento. “¡Fuera, fuera!”, abuchearon al muchacho. Un manifestante, tal vez de su misma edad, se le acercó, lo increpó. Otro hombre intentó jalarle de la camiseta. Al final, no hubo agresiones. El de la cartulina se retiró, la insatisfacción encontró un desahogo, la marcha comenzó.
Vestidos de blanco, algunos participantes aplaudían, agitaban banderas, gritaban “México quiere paz” y “Quiero salir seguro a la calle”. Otros más recordaban las manifestaciones similares efectuadas en 1997 y en 2004, intercambiaban opiniones sobre el aumento de la delincuencia, compartían sus propias experiencias con el crimen. Dentro del contingente había quienes incluso portaban carteles o mantas con la fotografía de algún familiar desaparecido, secuestrado o asesinado.
Entre la concurrencia se observaban amplios grupos, familias, parejas, personas caminando solas. Había mujeres con el maquillaje impecable, hombres con el gesto serio, jovencitas en blusas entalladas luciendo sus esbeltas figuras, adolescentes vistiendo playeras y tenis de futbol soccer de mil pesos. Y había, asimismo, quienes no traían ropa de diseñador, algunas señoras con delantal, niños que, animados, silbaban y exclamaban “¡México, México!”.
Destacaban quienes iban en silla de ruedas, como José Jasso, de más de 60 años. Llevado por una de sus hijas, había decidido participar en la manifestación por su “hambre de justicia”. En 2007, relató, mataron a uno de sus hijos en la puerta de su casa, mientras a él lo han asaltado en cinco ocasiones. Trabajó durante casi cuatro décadas en el servicio de recolección de basura del Departamento del DF —que dependía del gobierno federal—, y dijo estar convencido de que los policías son corrompidos desde que ingresan a la academia, de que situaciones como ésa “son conocidas por todos” y de que, por tanto, deben combatirse.
Ya cerca del centro histórico, donde las calles se estrechan, el reproche a las autoridades se tornaba cada vez más frecuente: “Si no pueden, ¡renuncien!”. De esa manera, tal frase, expresada por el empresario Alejandro Martí a raíz del secuestro y asesinato de su hijo Fernando, de 14 años, se convertía en el lema no oficial de la marcha, en el grito que habría de repetirse en la plancha del Zócalo capitalino hasta después de terminado el acto.
Hacia las 8:00 PM, con la caída de la noche, eran encendidas las primeras veladoras símbolo de la manifestación. En tanto todos los participantes arribaban al lugar, algunos habían optado por sentarse a descansar, otros iban en busca de agua o algún refrigerio, muchos se ubicaban alrededor del asta en cuya punta ondeaba, movida por un viento húmero y frío, la bandera tricolor.
Media hora más tarde llegó el momento culminante. No hubo discursos, sólo la invitación de los organizadores a permanecer en la plaza. Las campanas de la Catedral Metropolitana empezaron a sonar en apoyo a la procesión. Se prendieron todas las candelas. Inició la música del himno nacional y se entonó su primera estrofa. Luego de esto se escuchó un aplauso, una especie de festejo correspondiente al deber cumplido.
Ante la amenaza de lluvia, la mayoría de la gente se movilizó con rapidez, aunque otras personas, quizá con el afán de dejar un legado inmediato y tangible de la marcha, se quedaron a acomodar las velas en un camino en dirección al asta y en derredor de ésta. En distintos puntos del Zócalo, igualmente, cobrarían vida más de estas pequeñas islas luminosas.
Concluía el acto pero el reclamo enviado a la clase política con motivo de la inseguridad persistía. Persiste. Y en ese sentido, lo que sigue ahora, según declaró en entrevista María Elena Morera, presidenta de la asociación civil México Unido contra la Delincuencia, es “la evaluación de las autoridades”.

Nota: Una versión editada de este texto fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Friday, August 15, 2008

Todos debemos hacer algo por cuidar el ambiente: José Sarukhán

Ante la enorme dimensión que han alcanzado los problemas ambientales que aquejan a la humanidad, José Sarukhán Kérmez, académico del Instituto de Ecología de la UNAM, sostiene una postura clara: “Todos tenemos que hacer algo, aunque sea modestamente”.
La contaminación del aire, el exceso de basura o la deforestación —explicó el investigador— integran una fenomenología que se deriva del modo de desarrollo que ha seguido la mayor parte del planeta. Por esa razón, es necesario que quienes tienen por designación social la responsabilidad de dirigir a México “perciban de qué tamaño es el problema en el que estamos metidos mundial y nacionalmente, y que consecuentemente requerimos otra visión, otra manera de pensar y de hacer las cosas”.
En entrevista, Sarukhán expuso que el Estado debe llevar a cabo un esfuerzo muy grande para educar y sensibilizar a la ciudadanía. A su juicio, hay que hacer ver a la gente que sus actos diarios, como el uso de la electricidad en casa o del transporte, tienen impactos ambientales, y que éstos a su vez representan consecuencias tanto locales como globales.
Para el también ex rector de la máxima casa de estudios, una de las carencias que padecemos los mexicanos como consumidores es la falta de conciencia de que podemos convertirnos en “factores de cambio a través de lo que compramos, cómo lo compramos, qué exigimos”. En ese sentido —continuó—, el Estado debería efectuar una sensibilización “cuidadosa, sensata y honesta” indicando a los ciudadanos qué tipo de productos les conviene adquirir y cuáles no, aunque esto signifique enfrentarse a intereses económicos.
Asimismo, el investigador señaló que al buscar respuestas a problemas como el de la basura tendemos a preguntarnos qué hacer con X toneladas de residuos, cuando una solución más sencilla sería plantearnos, desde otro enfoque, cómo podríamos proceder para generar menos desechos.
Respecto de la posibilidad de sancionar a quienes no separen la basura en orgánica e inorgánica, Sarukhán consideró que tal medida podría resultar exitosa sólo si las sanciones se aplicaran por igual a todas las personas. En su opinión, es indispensable que la gente asuma éticamente su responsabilidad en las cuestiones ambientales.
Por otro lado, el académico calificó como “viable” la propuesta del Gobierno del DF de establecer Centros Integrales de Reciclaje y Energía (CIRE) como una alternativa para aprovechar los residuos sólidos que se producen en la ciudad. En torno de la falta de una cultura del reciclado, mencionó el ejemplo de Dinamarca, donde una casa nueva se construye con 80% de materiales que se utilizaron en otra vivienda. “¿Por qué allá se puede y aquí no?”, inquirió.
Sarukhán —quien prepara una nueva edición de su libro Las musas de Darwin con motivo del 150 aniversario de la teoría de la evolución que se celebrará en 2009— relató que frecuentemente, al terminar una conferencia, las personas se le acercan y le preguntan qué pueden hacer para cuidar el ambiente. En esos casos, la primera recomendación que les brinda es informarse con la finalidad de convencerse de cuáles son las acciones que tienen un mayor impacto ecológico y cuáles no.
Sobre este asunto, “los medios deberían ayudar más, debería haber muchos más esfuerzos por comunicar a la gente de manera comprensible y llana estas cuestiones”.
La segunda sugerencia es comenzar por tareas muy sencillas de la vida diaria: “recicle su basura, sepárela, exija que el cuate del camión la mantenga separada, incluso arme un mecanismo para asegurarse de que ocurra así; cambie sus focos por aquellos de baja demanda energética, que cuestan un poco más pero ese costo lo va a recuperar a lo largo del tiempo con una menor cuenta de luz; use el gas de manera más sensata, calibre sus estufas y calentadores; si tiene auto, úselo exclusivamente para actividades que no puede resolver de otra manera, no para ir a tres cuadras; únase a grupos para exigir mejor transporte público… Hay mucho que podemos hacer”.


Nota: Puesto que ni todos los días tengo la oportunidad de charlar con un ex rector de la UNAM ni todos los días me publican en el impreso, en esta ocasión presumo ambas situaciones y, en cierta forma, también le entro al reciclado. La entrevista anterior aparece, en una versión editada, en la página 2 de la sección Sociedad de El Universal de hoy, y completa en el blog e-joven del portal del mismo periódico.

Thursday, August 07, 2008

El espíritu olímpico: forma ¿y fondo?

Pierre de Coubertin se pone de moda cada cuatro años. Durante las dos semanas de competencia, evocar el nombre del fundador de los Juegos Olímpicos modernos representa la cima de lo políticamente correcto. Se vuelve casi un mantra: “Como dijo el barón de Coubertin…”, repiten en automático los comentaristas televisivos.
Sin embargo, ese uso indiscriminado de la figura del pedagogo e historiador francés es sólo un ejemplo, acaso el más inofensivo, de la banalización del llamado “espíritu olímpico”.
La realización de las Olimpiadas, como veremos a partir del próximo 8 de agosto, sirve de pretexto para que empresarios, comunicadores, atletas retirados, gente de la farándula y políticos, ya sea por ingenuidad o por oportunismo, promuevan la idea de que basta con una justa deportiva para que el mundo solucione todos sus problemas.
Más aún, como lo ha llegado a solapar el propio Comité Olímpico Internacional (COI), el ambiente en el que debe moverse ese espíritu supuestamente capaz de redimir a la humanidad entera debe ser el del “respeto a la formas”. De esa manera, para que el olimpismo no pierda su pureza deben quedar fuera de cuadro todas las expresiones que puedan afear o interferir con la normalidad de los juegos.
Así lo vivieron los estadounidenses Tommie Smith y John Carlos en México 1968 cuando, tras su reivindicación del Black Power en la ceremonia de premiación de los 200 metros planos, el COI decidió suspenderlos de la competencia y expulsarlos de la villa olímpica bajo el argumento de que habían traído un asunto político a un acto que debía ser apolítico. Conclusión optimista: “Bienvenida la disidencia, pero no aquí”.
En México, por otra parte, también tenemos nuestra peculiar interpretación del olimpismo. Todo comienza con la esperanza de conseguir la gloria, continúa con el seguimiento a los atletas con mayores posibilidades de triunfo y concluye —las más de las veces— con la decepción causada por actuaciones tristes o con la asunción de las victorias de los pocos medallistas mexicanos a la categoría de “logros nacionales”, pretendiendo olvidar, gracias al mérito de casos concretos, las deficiencias del deporte tricolor.
Quizá no haya nada de malo en creer que una justa deportiva puede alentar ciertos valores entre los seres humanos o motivar la superación de un país. Lo lamentable, como sucede cada cuatro años con el “espíritu olímpico”, es que esa creencia se convierta en un mero slogan tan ajeno a las críticas como falto de propuesta real.

Nota: Este artículo fue escrito a petición de un viejo amigo, Rodolfo Villagómez, para —espero— ser publicado en la revista Tangente, que circula en Oaxaca.

Monday, August 04, 2008

Minitour tapatío [crónica]





GUADALAJARA, Jalisco.— La gastronomía local se hace presente. Encontrar un establecimiento o incluso un carrito en el que se ofrezcan tortas ahogadas es casi tan común como lo es hallar en el DF un puesto de quesadillas o un expendio de hamburguesas. El célebre platillo, al menos para el gusto garnachero y el estómago fuerte, resulta tentador: un bolillo relleno de carnitas, bañado en salsa y acompañado de cebolla, rábanos y lechuga. Pozole, birria, tacos y mole también forman parte del menú.
Abundan, asimismo, la cerveza y el tequila. Detrás de una vitrina, como un ejemplo de la unión de símbolos identitarios, se exhibe una botella de destilado de agave marca Rebaño Sagrado, impresos los colores y la insignia del equipo de futbol más popular de México: las Chivas.
Es Guadalajara en temporada vacacional. Cinco o seis autobuses permanecen estacionados enfrente de los hoteles ubicados sobre calzada de la Revolución. Visitantes descienden, ingresan al lobby, se agrupan en filas. Con frecuencia, el sonido de este rumbo es el de los cascos de los caballos que jalan las calandrias que recorren el centro histórico.
Un amplio perímetro es el que abarcan los sitios turísticos. Al occidente, no lejos del límite con Zapopan y pasando los arcos que recuerdan la fundación de la ciudad en 1542, la fuente de La Minerva se yergue —imponente al atardecer— en el cruce de las avenidas Godolfo Cantú, Adolfo López Mateos, Ignacio L. Vallarta y Agustín Yánez.
Hacia el centro, los paseantes se reúnen a la entrada del Teatro Degollado, caminan por la galería joyera, departen en la Plaza Tapatía u observan la catedral. Junto a este templo, un monumento resalta por su sencillez y belleza. Dispuestas en forma de cuadro, 22 estatuas —entre ellas las de Efraín González Luna, Gerardo Murillo Dr. Atl, Irene Robledo, Valentín Gómez Farías y José Clemente Orozco— componen la Rotonda de los Hombres Ilustres. A espaldas de las figuras, un jardín rodea una construcción conformada por columnas ordenadas en círculo y en cuya parte superior, al frente, se lee: “Jalisco a sus hijos esclarecidos”.
En otro punto de la ciudad, la tranquilidad afuera del antiguo edificio de la Universidad de Guadalajara contrasta con el conflicto que vive la institución. El viernes, cuando menos cuatro diarios locales dedican su nota principal al asunto. El Informador y El Occidental coinciden en el enfoque: el rector, Carlos Briseño, convoca al diálogo. Por su parte, Mural y Público dan otro matiz a la información; mientras el primero cabecea “Modera Briseño su tono”, el segundo presenta “UdeG: pactan tregua sin cerrar la herida”.
La pugna recién desatada en la segunda universidad pública más importante del país, expone Hermenegildo Olguín Reza en el número 1656 de Proceso, se resume a lo siguiente: Carlos Briseño ha evidenciado más su distanciamiento con respecto de su otrora protector y ex rector Raúl Padilla, provocando con ello el descontento de quien es catalogado como el “poder real” en la UdeG. Por un lado, órganos afines a Padilla publican desplegados contra Briseño, al tiempo que, por el otro, éste se defiende y afirma “quien manda aquí ahora soy yo”.
El fondo de la cuestión —sintetiza Olguín Reza— es que ambos, Briseño ligado al PRI y Padilla al PRD, pretenden ser candidatos a la gubernatura del estado en las elecciones de 2012. Por ende, para fortalecer sus alianzas, han empezado a acercarse al panismo jalisciense: Briseño con el gobernador Emilio González Márquez y Padilla con el ex mandatario y ex secretario de Gobernación Francisco Ramírez Acuña. Y para sustentar sus aspiraciones políticas, además, el presupuesto y la plataforma que representa la UdeG se vuelven indispensables. Todo esto en tanto en medio aguarda una matrícula de 195 mil alumnos.
Grillas aparte, el viernes por la tarde la urbe se prepara para uno de sus clásicos del futbol. Esa noche, en el inicio de la jornada dos del Torneo Apertura 2008, los Tecos reciben a las Chivas. Restaurantes y bares invitan a disfrutar el juego, sólo transmitido en vivo por el sistema Sky. Al final, y a pesar del ambiente festivo en el club blanquiazul por el hecho de que seis de sus integrantes fueron llamados a la selección nacional, los tecolotes se llevarían el encuentro por marcador de uno a cero.
“Fue culpa del portero, que salió bien feo”, explicaría el sábado, previo al Atlas-Cruz Azul, un vendedor de playeras a un costado del estadio Jalisco. “Pero ojalá le den chance al chavo”, agregaría el hombre acerca del novato guardameta del rebaño Sergio Rodríguez. “Todos tienen errores —concluye—, pero está joven y todavía la puede hacer”.
Tlaquepaque es ya la última escala del tour. La gente busca dónde almorzar, visita iglesias que datan del siglo XVII —como la de San Pedro Apóstol y la de Nuestra Señora de la Soledad—, toma el sol u observa las artesanías. Al mercado principal, no obstante, acuden pocos. Dos vendedoras advierten: el negocio ha ido muy mal. Apenas esperanzada, una de ellas añade: “Dios quiera que mejore”.
Y ahí, entre jarros, tazas, cuadros, mantas y demás, unas tablas sin más utilidad que hacer reír o pensar llaman la atención. Una de ellas alberga un cínico deseo: “¡Dios mío, házme rico… ¡pero déjame lo huevón!”. Otra confirma un secreto a voces: “En esta casa manda mi papá porque mi mamá así lo decidió”. Una tercera encierra una cátedra de prudencia: “No hagas todo lo que ves / No creas todo lo que oyes / No digas todo lo que sabes / Porque el que hace todo lo que ve / Cree todo lo que oye / Dice todo lo que sabe / Hará lo que no debe / Creerá lo que no es cierto / Dirá lo que no conviene”. Valiosa lección de viaje.

Friday, July 11, 2008

México: en 2008, más de 2 mil muertes por narco

Durante este sexenio, según cifras oficiales actualizadas hasta mayo, se han presentado 4 mil 135 decesos ligados a esta causa

Apenas rebasada la primera mitad de 2008, en México ya son más de 2 mil las muertes ligadas al narcotráfico en lo que va del año, de acuerdo con un recuento elaborado por el diario El Universal. En todo 2007, según el mismo medio, el total de ejecutados y de fallecidos en enfrentamientos por causa de esta actividad criminal fue de 2 mil 673.
De ese modo, a decir del rotativo, desde el inicio de la administración de Felipe Calderón —1 de diciembre de 2006— hasta la fecha en que fue superada la barrera de los 2 mil decesos —4 de julio de 2008—, se acumularon 4 mil 867 víctimas relacionadas con el narco, lo que equivale a un promedio de ocho bajas por día. Por su parte, cifras de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) hasta el pasado mes de mayo reconocen 4 mil 135 fallecimientos.
En línea con la información del periódico capitalino, los estados donde más muertes se han registrado son Chihuahua (682), Sinaloa (421), Baja California (136), Guerrero (122) y Durango (121). Cuatro de esas entidades, asimismo, encabezan la lista de sitios en los que han caído más policías: Sinaloa (58), Chihuahua (43), Durango (23) y Baja California (8), a los que se suma Veracruz (11).

Análisis de la narcoviolencia
Para Jorge Luis Sierra, especialista en temas de seguridad, el aumento en la violencia del narcotráfico obedece tanto a un recrudecimiento de las rivalidades y hostilidades entre cárteles de la droga como a una reacción de estas organizaciones frente a la ofensiva contra el crimen del gobierno federal.
En entrevista telefónica desde Houston, Texas, Sierra explicó que sistemáticamente se ha comprobado que cada vez que las autoridades endurecen su posición y atacan con mayor intensidad al narco, éste presenta una respuesta violenta como la que se está observando. Igualmente —afirmó—, la creciente agresividad de parte de los criminales es signo del reacomodo de alianzas, enemistades y reagrupamientos dentro de los propios grupos delictivos. En ese sentido, el número de muertes en Sinaloa y Chihuahua indicaría las reestructuraciones que ahí se efectúan.
“La pregunta —expuso— es qué pasará después de ese reacomodo, dónde quedarán el narcotráfico y el gobierno y qué vendrá para el futuro”.
El experto cuestionó la estrategia de la administración de Calderón para combatir al crimen organizado pues, dijo, el uso de la fuerza a través de la policía o el ejército sólo brinda “resultados momentáneos”. En su opinión, esto se debe a que los narcotraficantes mexicanos han demostrado tener una gran capacidad de adaptación así como de dispersión geográfica, al grado de que se han extendido a territorio de Estados Unidos, Guatemala y quizá hasta El Salvador.
Únicamente recurrir a la fuerza, reiteró Sierra, no es suficiente, ya que la escalada de violencia con que reacciona el narcotráfico ha alcanzado incluso a los altos mandos del gobierno. Durante los primeros días de mayo pasado fueron ejecutados en el Distrito Federal tres jefes policiacos: Roberto Velasco Bravo, director de Crimen Organizado de la Policía Federal; Aristeo Gómez Martínez, director de la Jefatura del Estado Mayor de la SSP; y Edgar Millán Gómez, coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal. A finales de junio también fue asesinado el comandante Igor Labastida.
Acerca de las declaraciones del procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, quien aseguró que las autoridades “van ganando” en la lucha contra la delincuencia, el especialista repuso que en todo caso “no están claros” los instrumentos para evaluar este desempeño. Señaló que aun si el funcionario menciona lo anterior con base en la cantidad de droga, dinero o armas decomisadas, no se cuenta con parámetros transparentes para poder constatar, por ejemplo, si el flujo de estupefacientes ha disminuido significativamente.
Sierra, por último, coincidió con otras críticas hacia la estrategia anticrimen del gobierno federal de acuerdo con las cuales ésta, al centrarse solamente en los enfoques punitivo y represivo, olvida todos los demás aspectos de este fenómeno.
Concordó con un análisis reciente del investigador José Luis Piñeyro, para quien el Poder Ejecutivo está omitiendo el combate a la corrupción en la policía, el ejército y todas las instancias gubernamentales, así como al sistema financiero nacional e internacional que brinda recursos económicos a las organizaciones criminales. De la misma manera, a juicio de ambos expertos, no se está otorgando la importancia debida a elementos sociales como la prevención del consumo de drogas, la rehabilitación de farmacodependientes o la participación ciudadana. “La estrategia del gobierno —concluyó Sierra— es integral sólo en el papel”.

Nota: Una versión editada de esta nota fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine. Los ajustes me parecieron, en definitiva, innecesarios, pero en fin... gajes del oficio.

Tuesday, July 08, 2008

Instantáneas de Querétaro [crónica]





SANTIAGO DE QUERÉTARO, Querétaro.— Inmortalizado en una estatua ecuestre, Ignacio Pérez Álvarez (1786-1846) adorna el punto donde convergen las avenidas Corregidora y Universidad. La placa a sus pies señala que se le conoce como “el jinete del destino”, puesto que Josefa Ortiz de Domínguez le encomendó avisar a los insurgentes que la conspiración independentista había sido descubierta, “y gracias a su oportuna diligencia se hizo realidad el inicio de la lucha para lograr la independencia nacional, el 15 de septiembre de 1810”.
Este y otros monumentos repartidos por toda la ciudad recuerdan la historia tanto de la Nueva España como de la conformación de México. Iglesias, palacios de gobierno, el impresionante acueducto sobre calzada de Los Arcos, la Fuente del Marqués, el obelisco de la corregidora y la escultura de Miguel Hidalgo justo a la mitad de la Alameda, entre otras obras, explican, por un lado, por qué la capital de este pequeño estado con algo más de millón y medio de habitantes fue declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad en 1996 y, por el otro, por qué el turismo es una de sus principales actividades económicas.
Un recorrido por los andadores del centro histórico confirma la afluencia de visitantes. Recién comenzadas las vacaciones de verano, sin embargo, una vendedora de artesanías comenta que el negocio “ha estado medio tristón” y atribuye esa circunstancia a que las lluvias han ahuyentado a los paseantes. Asimismo, aunque optimista espera que para el siguiente fin de semana el movimiento aumente, aclara que esta temporada no es la de mayor auge para el sector, sino las de Semana Santa y diciembre.
Más adelante un cuadro trae a la memoria noticias de hace sólo unos meses. En la Plaza de Armas, cerca de las familias que caminan, se divierten en la fuente o conviven en alguno de los restaurantes, dos o tres grupos de emos empiezan a reunirse. El más numeroso se acomoda a lo largo de una barda, ríe y juega inquieto ante a una cámara de video. Una de las niñas viene corriendo hacia su madre que, como para no apenarla frente a sus amigos, aguarda por ella a unos metros de distancia. “¡Nos van a hacer una entrevista!”, dice entusiasmada. Luego, pide un beso, le pone la mejilla a mamá, lo recibe y regresa presurosa al escenario.
Estos adolescentes en jeans entubados, tenis, chamarras negras o de colores brillantes, el cabello cuidadosamente desaliñado o alaciado cubriéndoles parte del rostro, algunos con los ojos delineados, disfrutan tranquilos su tertulia callejera. No obstante, apenas a finales del año pasado y principios de éste, los medios nacionales daban cuenta no sólo de la convocatoria a golpear emos que en esta ciudad algunos intolerantes difundieron por internet, sino de las agresiones que sufrió dicho grupo. Al episodio de Querétaro habría de sumarse, poco después, el del DF.
Pero esta tarde, al menos en apariencia, la reacción hacia estos jóvenes no trascenderá de las miradas entre curiosas y extrañadas que les dirigen algunas personas, las mismas miradas que, por cierto, obtienen los darks que por la noche se congregan en el jardín Francisco I. Madero.
También en la Plaza de Armas, a la entrada del Palacio de Justicia, un conjunto de muchachos reparte volantes. Pertenecen al Movimiento Antorchista. La hoja en cuestión lleva por título: “El PAN pretende que Antorcha sea el chivo expiatorio de su guerra sucia”. En ella acusan que las autoridades estatales y municipales, ambas de Acción Nacional, distribuyen panfletos sin firma pretendiéndolos hacer pasar como de su organización.
“Aunque estamos en desacuerdo con las políticas públicas de los gobiernos panistas —argumenta el texto—, no tenemos ninguna necesidad de cuestionarlas de manera anónima pues siempre lo hemos hecho de cara a la sociedad; además, para qué cuestionar cosas que los propios panistas reconocen como ciertas, como son los altos sueldos en el ayuntamiento de Querétaro”. El 6 de julio —concluye el mensaje— cumplen cuatro años de plantón frente a las oficinas del gobernador, Francisco Garrido Patrón, en demanda de servicios públicos para colonias marginadas; de la devolución del pozo de agua potable a los pobladores de La Piedad, en el municipio de El Marqués; y de apoyo a la Casa del Estudiante José María Arteaga.
Respecto de esto último, Evodio, uno de los encargados de la manifestación, relata que alrededor de 60 jóvenes vivían en ese hogar del que el gobierno los despojó hace tres años. Algunos decidieron protestar, pero la mayoría, temerosa de la represión oficial, optó por quedarse callada. Antes —continúa— recibían la ayuda del PRI, mientras la actual administración ha respondido a sus exigencias con la fuerza o, en todo caso, ignorándolos. De los visitantes que pasan por este sitio, unos parecen prestarles atención; otros, los más, no.
El movimiento, reitera Evodio, seguirá expresándose hasta lograr ser escuchado por las autoridades. Y hablando del futuro, de 2009, cuando en el estado se llevarán a cabo elecciones para la gubernatura, muy a su pesar admite la alta probabilidad de que el blanquiazul vuelva a ganar. Sentencia: “Aquí el PAN es el partido más fuerte, y el más represor”.
Llega el final del fugaz viaje y, con él, las últimas imágenes de Santiago de Querétaro. Bajo el sol veraniego, familias, parejas y amigos pasean por la Alameda. Calles arriba, rumbo a la terminal de autobuses, el estadio Corregidora —casa de los Pumas de la UNAM durante la huelga de 1999 a 2000— se incrusta en el paisaje rocoso. Más allá, hacia el sur, el DF. No bastan dos días para conocer una ciudad, pero aunque esa insatisfacción es inevitable, el agradecimiento por lo que este lugar mostró de sí —historia, sociedad, visitantes, política— es aún más grande.

Tuesday, July 01, 2008

Ley del ISSSTE, ejemplo del “derrumbe” del Estado de bienestar: consultora

Con el nuevo régimen, que sólo beneficia al mercado de capitales, el Estado se desentiende de las personas

La nueva Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), aprobada por el Congreso de México en marzo de 2007 y recién avalada en lo general por la Suprema Corte de Justicia de la Nación pese a las demandas de amparo interpuestas por 2 millones de burócratas, es un ejemplo más del “derrumbe” del Estado de bienestar, afirmó Cecilia Escobar, consultora y presidenta de la Fundación a Favor de la Cultura del Retiro.
En entrevista, la economista expresó que dicho debilitamiento también es visible en las reformas a la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizadas en 1992, y que a nivel global esta tendencia ocurre incluso en países de Europa donde después de la Segunda Guerra Mundial se impulsó la protección estatal a la salud, la vivienda, la educación, las pensiones y el empleo.
Para Escobar, el argumento con que el gobierno federal y muchos legisladores defendieron las modificaciones a Ley del ISSSTE, en el sentido de que contribuirían a disminuir gastos y por ende a una mayor viabilidad financiera del Estado, es “demagógico” porque, aun bajo este nuevo esquema, se siguen comprometiendo recursos públicos para el pago de pensiones mínimas garantizadas.
Lo único que logra esta legislación, opinó, es crear mejores condiciones de negocio en el mercado de capitales para las Sociedades de Inversión Especializada en Fondos para el Retiro (Siefores). Por tanto, dijo, lo que se favorece es una mayor concentración de la riqueza en pocas manos.
A juicio de la consultora, con los cambios al régimen del ISSSTE —que obligan a un trabajador a elegir entre una cuenta de ahorro individual en el órgano denominado Pensionissste o una dentro de alguna de las instituciones privadas conocidas como Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores)—, el Estado se desentiende de las personas y las “lanza” a tomar decisiones sobre la etapa pasiva de sus vidas sin haberlas capacitado para ello.

Conocer para planear el futuro
Escobar sostuvo que ante este panorama la sociedad tiene la opción no sólo de fortalecer el “músculo ciudadano” con marchas y manifestaciones, sino de conocer y entender las transformaciones del capitalismo y de las variables económico-financieras nacionales e internacionales para actuar en consecuencia.
En su sitio web (
www.culturadelretiro.com), la Fundación a Favor de la Cultura del Retiro señala que, en las condiciones imperantes en el sistema de las Afores y de las Aseguradoras de Fondos de Pensión, un cuentahabiente únicamente podrá obtener beneficios “en la medida en que asuma un compromiso consigo mismo de capacitación y análisis económico-financiero, acompañado de una actitud proactiva”.
Que las personas lleven su propio historial en este rubro —expone la institución con sede en Cuernavaca, Morelos— les permitirá “controlar, vigilar y defender sus recursos; así como establecer mejores estrategias de inversión para ‘aprovechar lo aprovechable’ y, sobre bases firmes, conformar su fondo para el retiro”.
Algunos de los aspectos que deben considerarse en este tema —se explica en la citada página electrónica— son el pago real de comisiones, los rendimientos que obtienen en distintos periodos, la transferencia de saldos, los descuentos por antigüedad y la interrelación entre los proyectos personales a corto, mediano y largo plazos.
La economista, quien puso a disposición de los interesados su e-mail (
cescobar@culturadelretiro.com), aseguró que la fundación no pertenece a ningún banco, sindicato ni partido político, sino que es parte de la ciudadanía preocupada por la pobreza y la desigualdad que existe en México.
Añadió que cree indispensable promover y desarrollar entre la población una mayor cultura financiera, “pero no a través de una mayor bancarización”; lo que se requiere, estimó, es que la gente comprenda el contexto socioeconómico en que se desenvuelve “para criticar, proponer y poder impulsar una sociedad más justa”.

Nota: Una versión editada de esta nota fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Monday, June 30, 2008

Miles acuden a salvar un libro [crónica]

La convocatoria “¡Salva a un libro!” obtuvo respuesta. En el último día de la segunda gran venta de remate organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal en el Auditorio Nacional, a sólo dos horas de que terminara la jornada, varios compradores descansaban en las escaleras del recinto al tiempo que revisaban sus adquisiciones y, posiblemente, evaluaban la inversión.
Al interior del lugar, apenas superada la puerta de acceso, comenzaban la aglomeración, la curiosidad, la búsqueda del título deseado, el anhelo de hallar a buen precio alguna obra entrañable.
Desde un par de semanas atrás, la publicidad del acto advertía de los ejemplares embodegados en riesgo de ser triturados debido al costo que representa para las editoriales mantenerlos almacenados y a que a éstas “se les prohíbe donarlos o regalarlos, a menos que paguen impuestos por los mismos”.
Ante esta situación —continuaba el mensaje—, con el propósito de apoyar tanto a la industria editorial como al público lector, las autoridades capitalinas decidieron emular el primer tianguis de libros efectuado a mediados de diciembre pasado en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. En esta ocasión, el remate se realizó entre el 24 y el 29 de junio y tuvo por sede el “coloso de Reforma”.
Las gangas aparecían pronto. En el área de la editorial Tusquets, por ejemplo, los vendedores anunciaban: todos los títulos, menos uno acerca de Federico Fellini “y otro de cine”, a 50 pesos. Encima de las mesas aguardaban libros de la española Almudena Grandes, dos o tres novelas de Georges Simenon, un compendio de cuentos eróticos. También estaba ahí Gertrudis y Claudio de John Updike, cuyo costo en librerías Gandhi es de 128 pesos. Conclusión: un oferta imposible de rehusar.
Dos encargados del stand confirmaron que la afluencia de público había sido abundante desde el inicio de la barata. No obstante, sin dejar de reconocer la oportunidad que se presenta a los lectores en este tipo de ventas, uno de ellos señaló que la población quizá leería más si el precio regular de algunas obras no fuera tan elevado.
Más adelante, después de un pequeño espacio donde se ofrecían cursos para mejorar la lectura, una fila humana se extendía hasta obstaculizar el de por sí complicado tránsito. No se trataba del camino hacia alguna de las cajas, sino de la hilera donde había que esperar para entrar a la zona de los populares sellos de Grupo Santillana: Alfaguara, Aguilar, Taurus, Suma de Letras. “Es como de cadenero de antro”, ironizó una visitante.
Otra más, desorientada quizá por la cantidad de gente, preguntaba en el área de la UNAM por los ejemplares de la amplia colección Sepan Cuantos de editorial Porrúa.
Sobre las mesas de Random House Mondadori, por otra parte, un libro parecía querer evocar la colorida marcha llevada a cabo recién un día antes: Ser gay y no morir en el intento. Y como éste, con un precio de sólo 20 pesos, otros títulos, como una biografía sobre el arquitecto Antoni Gaudí o La pareja de Julio Scherer García —con Vicente Fox y Marta Sahagún en la portada—, casi clamaban por ser adquiridos.
Justo a la mitad del recinto una habitación permitía tomar un respiro antes de seguir con el recorrido bibliófilo. En ella, la exposición fotográfica de Bob Gruen mostraba imágenes de varias leyendas del rock, desde Iggy Pop hasta John Lennon pasando por Debbie Harry, Patti Smith, The Ramones, Sex Pistols, The Clash, Led Zepellin, Bob Dylan, Chuck Berry y The Rolling Stones.
En el extremo más cercano a la salida, algunos estantes, como los de Norma, empezaban a lucir vacíos. Otros, aunque todavía con mucho material disponible, atraían a los paseantes. Tales eran los casos de las mesas con libros para niños —con padres e hijos echando un ojo—, de las correspondientes a la editorial Cal y Arena —donde las rebajas alcanzaban hasta los 20 o 30 pesos por ejemplar—, así como de aquellas con obras sobre informática y computación.
Afuera, de nuevo frente al paisaje de Paseo de la Reforma y en el clima fresco de un lluvioso mes de junio, los visitantes, como lo hicieron quienes llegaron más temprano, se detenían en las escaleras del auditorio a repasar sus compras. Tal vez se arrepentían de haber gastado demasiado. Tal vez, por el contrario, se convencían de que lo invertido, peso por peso, había valido la pena. Tal vez imaginaban a quién habrían de obsequiar o presumir algún libro que encontraron, o fantaseaban con la joya que les habría gustado hallar.
Tal vez, simplemente, reiteraban —como quien esto escribe— que leer es un vicio. Uno, por fortuna, muy difícil de dejar.

Friday, June 27, 2008

Funcionario del PNUD analiza política social del gobierno de Calderón

Mientras la propaganda oficial anuncia “alimentación, educación y salud de calidad, una vivienda digna y servicios básicos para todos”, los críticos del gobierno de Felipe Calderón cuestionan la eficacia de su estrategia de política social e incluso aprovechan su nombre, Vivir Mejor, para lanzar comentarios sarcásticos.
Ajeno a esas divergencias, Rodolfo de la Torre, funcionario del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con sede en México, señala que el esquema de Vivir Mejor es muy similar al de la estrategia Contigo desplegada durante el sexenio de Vicente Fox (2000-2006).
Para De la Torre, director de la Oficina del Informe Nacional sobre Desarrollo Humano dentro del PNUD, estas semejanzas radican en que ambos conjuntos de acciones poseen casi los mismos ejes: proporcionar servicios de seguridad social, impulsar las capacidades de las personas y vincular la política social con la política económica. El parecido, en su opinión, habla de que en este rubro hay continuidad entre la administración federal pasada y la actual, lo que puede calificarse como positivo.
Con respecto de cómo pretende Vivir Mejor conectar lo social con lo económico, explica que “mucho tiene que ver con facilitar la inserción de las personas en el mercado laboral”. En ese apartado, abundó, se puede ubicar a programas como el de las estancias infantiles —que plantea la posibilidad de cuidar a los hijos de mujeres que buscan o tienen un trabajo— u otros como el del Primer Empleo o los créditos para actividades productivas en pequeña escala.
—Desde su punto de vista, ¿ cuáles son los aciertos de Vivir Mejor?
—Hay un elemento de mantener programas que han mostrado resultados y han ayudado a las personas a reducir sus condiciones de pobreza. Por ejemplo, al enfatizar la continuidad, el programa Oportunidades (destinado a atender a la población en pobreza extrema) sigue como la pieza central en el eje de formación de capacidades. Con esto ya son tres administraciones que han manejado este instrumento de política social de manera continua, y se esperaría que aumentaran los resultados y continuaran existiendo buenas evaluaciones. Creo que ese es un acierto muy claro. En cuanto a elementos novedosos o que por lo menos tienen potencial, yo enfatizaría esta mención explícita de que lo social tiene que ser apoyado por lo económico y viceversa. Esto, sin embargo, todavía está por verse.
—Una crítica que usted hacía de esta estrategia es que deja de lado la participación ciudadana tanto a nivel colectivo como individual. ¿En qué consiste esto?
—Vivir Mejor, en efecto, no enfatiza dos elementos que son muy importantes para la política social. Uno es el concepto de ciudadanía: que las personas tienen derechos y obligaciones y en consecuencia deben estar involucradas en el proceso de generación de la política social y, sobre todo, en su ejecución. De este concepto se desprende la idea de que las personas, para reclamar sus derechos, deben tenerlos bien definidos, y esto es algo que no aborda Vivir Mejor. No hay algún tipo de sugerencia respecto a que se profundizará en la difusión o en la definición de los derechos de las personas en materia social. Por otro lado, la participación social está en los márgenes de Vivir Mejor, pero que las personas se involucren es clave para que prosperen políticas sociales en las que los individuos no se sientan objeto de decisiones de otros, sino que se les están acercando elementos para que con su propio esfuerzo salgan adelante. Creo que ahí hay cuestiones que mejorar.
—Muchos analistas alertan del uso político-electoral que se puede hacer de la política social en general. En ese sentido, se menciona que el Partido Acción Nacional (PAN), el partido en el gobierno, puede utilizar Vivir Mejor para allegarse votos con miras a las elecciones intermedias de 2009. ¿Existen en esta estrategia los candados suficientes para evitar que esto ocurra?
—Ese es un tema mucho más amplio que Vivir Mejor. Para que la política social no tenga alguna tentación electoral, o en su ejecución aparezcan intereses políticos, se requiere una gran coordinación, posiblemente entre gobierno federal, gobiernos de los estados y de los municipios, y también con el Congreso. El PNUD ha hecho análisis acerca de dónde pueden estar las vulnerabilidades de la política social en un marco electoral, y ha encontrado que éstas no se encuentran al nivel del gobierno federal, sino de los estados y sobre todo de los municipios. Cuando se acusa que puede haber desviaciones en las acciones del gobierno federal para favorecer algún tipo de resultado electoral, hay que ampliar la mirada y ver también a los correligionarios de distintos gobiernos estatales y municipales para que a ningún nivel se dé este tipo de situación. El Congreso y el gobierno federal harían bien en crear un blindaje, como en el pasado, a todos niveles, para que ninguna autoridad pase por sobre las reglas de operación de los programas ni trate de obtener injustificadamente beneficios políticos.
—Hace más o menos un año se publicó el dato de que México emigran anualmente alrededor de 500 mil personas no tanto a causa de la pobreza, sino de las desigualdades. ¿Qué podemos hacer como país para disminuir tanto la pobreza como la desigualdad?
—Hay que plantear como objetivo de corto plazo, y al parecer el país va en buena dirección y con buen paso, la erradicación de la pobreza extrema, para que en unas décadas podamos pasar al siguiente ejercicio de política pública, en donde la desigualdad sería el tema prioritario, es decir, el evitar que haya discrepancias tan fuertes entre regiones, personas, grupos sociales. Pero es un tema para una visión de más largo plazo, porque si bien ha habido avances consistentes en la reducción de la pobreza desde mediados de la década pasada, en el tema de la desigualdad casi estamos a los mimos niveles de hace 50 años, ahí no ha habido avances. Esto requiere una reflexión y una movilización social y gubernamental mucho más profunda.

Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Tuesday, June 10, 2008

Aumenta en México la economía informal [reportaje]

El INEGI estima que 11.9 millones de personas laboran en este sector; para OIT y especialistas, ese dato subestima el fenómeno


Las imágenes se repiten por casi toda la capital mexicana: puestos callejeros ubicados en las esquinas, alineados a lo largo de avenidas o reunidos en amplios terrenos; a la venta, algunas de sus mercancías más comunes son alimentos, bebidas, dulces, cigarrillos, baterías, audífonos, reproductores portátiles de CD o MP3, accesorios para teléfono celular, relojes, ropa, libros y discos apócrifos con música, películas, videojuegos o programas de cómputo.
Araceli tiene un negocio de este tipo cerca de la estación del Metro Juárez, en la zona centro del Distrito Federal. Su “local” consiste en una mesa situada sobre la acera, encima de la cual exhibe los objetos con los que comercia —agendas, directorios, libretas, plumas, lápices, carteras, monederos—, y en una silla donde descansa y espera la llegada de compradores.
Sus padres son comerciantes e inculcaron el oficio a la familia. Araceli, de unos 30 años de edad, se ha dedicado a él durante toda su vida. “Hay que tener sangre para esto”, afirma segura de su vocación. Instala su puesto a las 9 de la mañana y lo desmonta alrededor de las 5:30 de la tarde. En un buen día, esta actividad, que representa su principal fuente de ingresos, reporta ventas por aproximadamente 450 pesos (casi nueve veces el salario mínimo: 52.59 pesos diarios). Sin embargo —se apresura en aclarar—, esa cantidad no es su ganancia neta, ya que una parte de ese dinero debe reinvertirla para surtirse de más mercancía.
Al preguntársele si desde su punto de vista ha aumentado el número de personas dedicadas a laborar en la calle, responde afirmativamente y a continuación explica: “Mucha gente prefiere tener su propio negocio, aunque sea así, a tener un jefe, un horario o tener que recorrer grandes distancias para llegar al trabajo”.


Números informales, empleos vulnerables
El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), responsable de elaborar la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), define al sector informal como aquel integrado por las “actividades económicas de mercado que operan a partir de los recursos de los hogares, pero sin constituirse como empresas”, y que, a diferencia de las del sector formal, no reportan ingresos ante la autoridad tributaria ni pagan impuestos.
De acuerdo con las más recientes cifras de la ENOE, correspondientes al primer trimestre de 2008, 11.9 millones de personas trabajan en la economía informal. Esto equivale a 27.4% del total de la población ocupada (43.3 millones), y significa que en el transcurso de un año casi 500 mil personas se sumaron a ese sector.
Los datos de la citada encuesta, empero, podrían no estar reflejando la magnitud del fenómeno. En el documento Tendencias Mundiales del Empleo 2008, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que “cuatro de cada 10 personas tienen empleos vulnerables”.
El informe agrega que en los países en desarrollo, como México, los trabajadores familiares auxiliares o por cuenta propia son los que suelen tener trabajos informales que los vuelven débiles “frente a la pobreza y los exponen a bajos ingresos, condiciones peligrosas e inexistencia de seguridad en salud”. Con respecto a América Latina y el Caribe, remarca que es la única región del planeta donde el empleo vulnerable y la economía informal aumentaron en los últimos 10 años.
Para el caso mexicano, la economista y socióloga Rosa Albina Garavito Elías considera que la estadística de la ENOE sobre la gente situada en la informalidad “subestima el problema”. En su opinión, “basta observar el porcentaje de la población ocupada que no tiene prestaciones como acceso a instituciones de salud, y que es de alrededor de 50%, para obtener una mejor estimación del fenómeno”.
Las causas de la expansión del sector informal, resume en entrevista telefónica la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Azcapotzalco (UAM-A), radican “en la incapacidad de la economía nacional para generar tasas de crecimiento que permitan crear empleos suficientes en condiciones de estabilidad y dignidad para los trabajadores”.


“Cambiar la estrategia económica”
“Presidente del empleo” fue el principal lema de campaña de Felipe Calderón durante las elecciones de 2006. Transcurrido el primer año de su gestión, el mandatario anunció como un logro la creación de 800 mil fuentes de trabajo formal, una cifra cuestionada tanto por la oposición como por analistas.
Ese número, en todo caso, resultaría insuficiente para satisfacer la demanda de las personas que anualmente se integran al campo laboral. Académicos como José Luis Calva, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, por ejemplo, estiman que para lograrlo es necesario generar más de un millón de plazas anuales.
En varios artículos periodísticos Calva ha reiterado que para impulsar el empleo se requiere que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crezca por lo menos a tasas de 6% al año. Esta condición, argumenta, no se ha alcanzado debido a que en el “cuarto de siglo de experimentación neoliberal” (desde 1982, cuando inició el sexenio de Miguel de la Madrid, hasta la fecha) el afán de las políticas monetaria y fiscal por mantener baja la inflación ha inhibido el consumo y la inversión.
José Luis Calva y Rosa Albina Garavito Elías coinciden en que debe cambiar la estrategia económica del país. Para la investigadora de la UAM-A, ese cambio debería sustentarse en que se destinen recursos fiscales del Estado para financiar obra pública en infraestructura y fomentar el consumo, así como en promover la inversión no especulativa sino productiva.
El gobierno, sin embargo, no ha dado señales de planear alguna modificación, mientras la expectativa de crecimiento económico para 2008 está lejos de la meta ideal señalada por ambos especialistas. Aunque el pronóstico original presentado por el Poder Ejecutivo era de entre 3% y 3.5%, el cálculo fue ajustado en febrero a 2.8% y se prevé que pueda ser aun menor.
De continuar la política oficial en este rubro, advertía Calva en un artículo publicado en el diario El Universal en abril de 2007, “la economía nacional será incapaz de ofrecer a los mexicanos una opción de ocupación y vida digna, de modo que continuará la expatriación de connacionales y afianzándose en México la economía de la informalidad, generadora de empleos precarios, de escasa productividad y baja retribución”. A más de un año de distancia, los hechos parecen concederle la razón.


Nota: Una versión editada de este texto fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Monday, June 02, 2008

“El gobierno debe continuar apoyando a los microempresarios” [crónica]

Concluye décima Feria Nacional de Empresas Sociales


El amarantol, cuya publicidad anunciaba “bebida 100% natural, no requiere leche ni azúcar, sólo agregue agua”, fue uno de los más de 10 mil productos que se ofrecieron en la décima Feria Nacional de Empresas Sociales realizada en el Palacio de los Deportes.
Organizada por la Secretaría de Economía a través del Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (Fonaes), esta exposición, según datos oficiales, reunió desde el pasado 29 de mayo a mil 800 empresarios de las 32 entidades federativas. Artesanías, cosméticos, ropa, calzado, licores, miel, quesos, dulces, botanas, chocolates, café y artículos de limpieza fueron algunas de las mercancías a la venta.
Durante su último día, caluroso domingo 1 de junio, este acto de entrada gratuita recibió a familias enteras que se pasearon por todo el inmueble. Muchos visitantes llevaban sus compras en las bolsas blanquiazules alusivas a la feria: unos portaban un pequeño paquete; otros cargaban a dos manos.
“Yo vengo por la ropa, que sí está bien barata”, comentó una joven a sus acompañantes en uno de los pasillos más saturados. Los embotellamientos se formaban, por lo general, debido a la gente que se detenía en los stands donde se preparaban alimentos con un costo de entre 10 y 15 pesos: tacos de barbacoa, quesadillas, papas fritas, hamburguesas, hot dogs, aguas frescas.
Al centro del pabellón naranja, donde aumentaba el espacio para caminar, se situaba un espacio dedicado a talleres demostrativos de, entre otras actividades, la molienda del chocolate y el hilado de telas.
En otra área, un muchacho preguntaba por una chamarra:
—¿Cuánto por ésta?
—Mil 200 —respondió el vendedor, quien añadió, como previendo que el potencial cliente desconfiara de la prenda: —Es pura piel, de veras.
Más adelante, en el pasillo destinado a Chiapas, Leisy afirmaba que a su negocio de artesanías —monederos, llaveros, marcos, adornos de mesa— le había ido bien. Mientras atendía su puesto, relataba también que esa era la cuarta ocasión que participaban en la feria.
A su juicio, aunque el presupuesto para este año disminuyó, el respaldo gubernamental sigue siendo significativo pues las autoridades no sólo invitan a las pequeñas empresas a la expo, sino que les financian transporte, hospedaje y una comida diaria. “El gobierno —concluyó Leisy— debe continuar apoyando a los microempresarios”.
Por su parte, Eduardo Salas, de Productos y Servicios Tradición Don Juan, con gesto serio admitió que, pese a la promoción que representa la feria, para ellos la venta “ha estado baja”. Venían de Hidalgo y vendían café, una de las mercancías con más competidores, a 25 pesos la bolsa de un 250 gramos.
Como Leisy, el señor Salas opinó que el gobierno federal “sí apoya a los pequeños empresarios”. Explicó además que para formar parte de la feria existen dos vías: que la empresa haga la solicitud ante el Fonaes o que éste sea directamente quien extienda la invitación.
El fondo, de acuerdo con su página electrónica, “atiende las iniciativas productivas, individuales y colectivas, de emprendedores de escasos recursos mediante el apoyo a proyectos productivos, la constitución y consolidación de empresas sociales y la participación en esquemas de financiamiento social”. Los requisitos para acceder a sus recursos pueden consultarse en la dirección http://www.fonaes.gob.mx/.
Desde el punto de vista del productor hidalguense, muchas personas mantienen la idea de que el gobierno tiene que solucionarles todos sus problemas, cuando no debería ser así.
El defecto de algunos pequeños empresarios, consideró, es estar “peleados con la calidad”. “Algunos compañeros —comentó— guardan su mejor producto para la feria, pero el resto del año ofrecen cualquier cosa”. Frente a esta actitud, el señor Salas opuso lo que podría catalogarse como una filosofía empresarial: “Si un producto tiene calidad, aunque sea caro, la gente lo va a comprar”.