Friday, April 25, 2008

De China a Panamá, una ruta de medicina envenenada [traducción, primera de cuatro partes]

ADVERTENCIA: El pasado 7 de abril fueron entregados los Premios Pulitzer 2008. Walt Bogdanich y Jake Hooker, de The New York Times, fueron galardonados en la categoría de reportaje de investigación por sus trabajos agrupados en la serie "A Toxic Pipeline", algo así como "Un ducto tóxico" o "Un camino tóxico". A continuación, y durante los siguientes días, se presenta la traducción que el autor de este blog hizo del primer texto de esa cobertura.
¿Por qué? Si bien para apreciar este reportaje es necesario ubicarlo en el estilo del periodismo estadounidense (con interpretaciones dramáticas que suelen no gustarme), e igualmente guarda una postura tibia hacia las autoridades de su país, creo que vale la pena tomarlo como un ejemplo más de cómo se puede presentar una investigación periodística: con el respaldo de mucha, mucha información y guíado por la dinámica de un relato; contando una historia, pues.
Quien además de echar un ojo a esta traducción, o en vez de ella, quiera revisar el original puede dar clic aquí.


Walt Bogdanich y Jake Hooker


The New York Times
Mayo 6 de 2007


Primero fallan los riñones. Luego el sistema nervioso central comienza a funcionar mal. La parálisis se extiende, dificultando la respiración hasta con frecuencia hacerla imposible sin asistencia. Al final, la mayoría de las víctimas muere.
Muchas de ellas son niños, envenenados por las manos de sus despreocupados padres.
El veneno almibarado, dietileno glicol, es una parte indispensable del mundo moderno, un solvente industrial e ingrediente primario de algunos anticongelantes.
También es un asesino. Y las muertes, si no son intencionales, frecuentemente tampoco son accidentales.
A través de los años, este veneno ha sido vertido en todo tipo de medicinas —jarabes contra la tos, medicamentos contra la fiebre, drogas inyectables— debido a contrabandistas que lucran sustituyendo un jarabe seguro y más caro, usualmente glicerina, comúnmente usado en drogas, alimentos, pastas de dientes y otros productos, por este solvente de sabor dulce.
El jarabe tóxico ha figurado por lo menos en ocho envenenamientos masivos alrededor del mundo en las pasados dos décadas. Investigadores estiman que miles de personas han muerto. En muchos casos, el origen preciso del veneno nunca ha sido determinado. Pero registros y entrevistas muestran que en tres de los cuatro últimos casos ha sido elaborado en China, una fuente mayor para el contrabando de drogas.
Panamá es la víctima más reciente. El año pasado, oficiales de gobierno, inadvertidamente, mezclaron dietileno glicol en 260 mil botellas de medicina contra el resfriado —con resultados devastadores. Familias han reportado 365 muertes a causa del veneno, 100 de las cuales han sido confirmadas hasta el momento. Con la cercanía de la temporada de lluvias, los investigadores se están apresurando a exhumar cuantas víctimas potenciales sea posible antes de que los cuerpos se descompongan más.
Este camino de muerte en Panamá conduce directamente a las compañías chinas que fabricaron y exportaron el veneno como si fuera 99.5% glicerina pura.
Cuarenta y seis barriles de este jarabe tóxico llegaron a través de una ruta que se extiende alrededor del mundo. Por medio de registros de embarque y entrevistas con oficiales de gobierno, The New York Times siguió esta ruta desde el puerto panameño de Colón, luego a compañías comercializadoras en Barcelona, España y Beijing, hasta su comienzo cerca del delta del río Yangtze, en un lugar que los pobladores locales llaman “el país químico”.
La glicerina de contrabando pasó a través de tres compañías comercializadoras en tres continentes, sin que ninguna de ellas probara el jarabe para confirmar que en realidad fuera lo que decía en la etiqueta. A lo largo del camino, un certificado que falsamente validaba la pureza del cargamento fue alterado repetidamente, eliminando el nombre del fabricante y anterior dueño. Como resultado, los comerciantes adquirieron el jarabe sin saber de dónde provenía o quién lo había hecho. Con esta información pudieron haber descubierto —como lo hizo el Times— que el fabricante no estaba certificado para producir ingredientes farmacéuticos.
Un examen de los dos casos de envenenamiento del año pasado —en Panamá y antes en China— muestra cómo las reglas de seguridad de China se han rezagado respecto de su creciente rol como proveedor mundial de bajo costo. Y también demuestra cómo una poco vigilada cadena de comerciantes de país en país permite al contrabando de medicinas contaminar el mercado global.
La semana pasada, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) advirtió a los fabricantes y proveedores de medicamentos en el país que estuvieran “especialmente alerta” a la búsqueda de dietileno glicol. La advertencia no mencionó específicamente a China, y decía que no había “razones para creer” que hubiera glicerina contaminada en la nación. A pesar de ello, la agencia pidió que todos los cargamentos de glicerina fueran probados para detectar dietileno glicol y dijo que estaba “explorando cómo se contaminan los embarques de glicerina”.
China, además, está siendo acusada por autoridades de Estados Unidos de exportar gluten de trigo con un químico industrial, melamina, que terminó en alimento para mascotas y ganado. La FDA recientemente prohibió las importaciones chinas de gluten de trigo después de que éste fue ligado a la muerte de mascotas en la Unión Americana.
Más allá de Panamá y China, el jarabe tóxico ha causado envenenamientos masivos en Haití, Bangladesh, Argentina, Nigeria y dos veces en India.
En Bangladesh, los investigadores encontraron veneno en siete marcas de medicamento contra la fiebre en 1992, pero sólo después de que muchísimos niños murieron. Un laboratorio en Massachusetts detectó el siniestro después de que el doctor Michael L. Bennish, un pediatra que trabaja en países en desarrollo, extrajo en una maleta muestras del jarabe contaminado. El doctor Bennish, quien investigó la epidemia en Bangladesh y en 1995 ayudó a escribir un artículo al respecto para BMJ, anteriormente conocido como el British Medical Journal, dijo que dada la cantidad de medicamento distribuido, las muertes “debían ser miles o decenas de miles”.
“Está tremendamente fuera de registro”, señaló el doctor Bennish acerca del envenenamiento con dietileno glicol. Es posible, mencionó, que los médicos no sospechen la existencia de una medicina tóxica, particularmente en países pobres con recursos limitados y con una población generalmente enfermiza, y añadió: “La mayoría de la gente que muere no acude a instalaciones médicas”.
Los fabricantes de la glicerina de contrabando, que superficialmente parece y actúa como la sustancia real pero por lo general cuesta considerablemente menos, raramente son identificados, y mucho menos procesados, debido a la dificultad de rastrear cargamentos a través de las fronteras. “Este es realmente un problema global, y necesita ser manejado de un modo global”, apuntó el doctor Henk Bekedam, el más alto representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Beijing.
Hace 70 años, medicina contaminada con dietileno glicol mató a más de 100 personas en Estados Unidos, lo que condujo a las regulaciones sobre drogas más duras de esa época y a la creación de la moderna Administración de Drogas y Alimentos.
La FDA ha tratado de ayudar en los casos de envenenamiento alrededor del mundo, pero eso es todo lo que puede hacer.
Cuando al menos 88 niños murieron en Haití hace una década, investigadores de la FDA siguieron el veneno hasta la ciudad manchuriana de Dalian, pero sus intentos de visitar al presunto fabricante, de acuerdo con registros internos del Departamento de Estado, fueron repetidamente bloqueados por oficiales chinos. Los permisos fueron entregados más de un año después, pero para entonces la planta se había mudado y sus expedientes habían sido destruidos.
“Todos los oficiales chinos que contactamos con relación a este asunto rechazaron involucrarse”, escribió la embajada estadounidense en Beijing en un cable confidencial. “No podemos ser optimistas acerca de nuestras posibilidades de tener éxito en rastrear los otros posibles embarques de glicerina”.
De hecho, el Times encontró registros que muestran que la misma compañía china implicada en el envenenamiento de Haití también embarcó hacia Estados Unidos alrededor de 50 toneladas de glicerina de contrabando en 1995. Algunas de ellas fueron revendidas a otro comprador estadounidense, la Corporación Avatar, antes de que la decepción fuera descubierta.
“Gracias a Dios que la atrapamos cuando lo hicimos”, dijo Philip Ternes, oficial en jefe de operaciones de Avatar, un proveedor para el área de Chicago de farmacéuticos al mayoreo y productos no medicinales. La FDA declaró no estar al tanto de este cargamento.
En China, el gobierno está prometiendo que limpiará su industria farmacéutica, debido en parte a las críticas hacia el contrabando de drogas que invade los mercados del mundo. En diciembre, dos altos funcionarios reguladores de drogas fueron arrestados bajo cargos de aceptar sobornos para aprobar algunas sustancias. Además, según la OMS, 440 operaciones de contrabando fueron cerradas el año pasado.
Pero cuando los oficiales chinos investigaron el rol de las compañías de ese país en las muertes de Panamá, encontraron que no se había roto ninguna ley, de acuerdo con un oficial de agencia fiscalizadora de drogas de la nación. La regulación china sobre drogas es “un hoyo negro”, comentó un comerciante que ha hecho negocios a través de CNSC Fortune Way, la empresa intermediaria con base en Beijing de la cual los investigadores afirman que fue un conducto crucial para el veneno que llegó a Panamá.
En este ambiente, Wang Guiping, un sastre con una educación de noveno grado y acceso a un libro de química, halló fácil entrar al negocio del abastecimiento farmacéutico como intermediario. Rápidamente descubrió que lo que otros habían visto antes que él: el contrabando era una vía simple para incrementar ganancias.
Y fue entonces que personas en China comenzaron a morir.



Engañando al sistema
Wang pasó años como sastre en los pueblos manufactureros del delta del río Yangtze, en la China oriental. Pero él, dicen los habitantes de las villas, no quería seguir siendo un simple artesano. Puso la mirada en el comercio de químicos, un negocio afincado en las muchas pequeñas plantas químicas que han brotado en la región.
“Él no sabía lo que estaba haciendo”, declaró en una entrevista Wang Guoping, el hermano mayor de Wang. “No entendía de químicos”.
Pero sí entendió cómo burlar al sistema.
Wang Guiping, de 41 años, se percató de que podía ganar dinero extra sustituyendo un jarabe industrial más barato —no aprobado para consumo humano— por jarabe farmacéutico. Para engañar a los compradores del sector, revelan los registros, falsificó sus licencias y reportes de análisis de laboratorio.
Wang mencionó después a los investigadores que no imaginó que algún daño pudiera resultar de la sustitución, ya que él inicialmente probó una pequeña cantidad. Y lo hizo con el grado de experiencia de un sastre.
Ingirió un poco del líquido. Cuando nada pasó, embarcó el cargamento.
Una compañía que usó el jarabe recién a inicios de 2005 fue la farmacéutica Qiqihar número 2, ubicada a unas mil millas, en la provincia nororiental de Heilongjiang. Un comprador para la fábrica había visto el anuncio del jarabe de Wang en un sitio web dedicado a la industria.
Después de un tiempo, de acuerdo con un investigador chino, Wang se abocó a encontrar un jarabe sustituto aún más barato de manera que pudiera incrementar más sus ganancias. En un libro de química encontró lo que estaba buscando: otro jarabe inodoro —dietileno glicol. En aquel tiempo, según el investigador, éste se vendía por entre 6 mil y 7 mil yuanes la tonelada, o entre 725 y 845 dólares, mientras que el jarabe farmacéutico costaba 15 mil yuanes, unos mil 815 dólares.
Wang no bebió de esta segunda tanda de jarabe antes de embarcarla rumbo a la farmacéutica Qiqihar, señaló el investigador del gobierno, y agregó: “Él sabía que era peligroso, pero no que podía matar”.
El fabricante utilizó el jarabe tóxico en cinco productos: ampolletas de Amillarisin A para problemas de la vesícula biliar, un fluido especial para enema infantil, una inyección para enfermedades de los vasos sanguíneos, un analgésico intravenoso y tratamiento contra la artritis.
En abril de 2006, uno de los hospitales más lujosos del sur de China, en Guangzhou, en la provincia de Guangdong, comenzó a administrar Amillarisin A. Tras alrededor de un mes, al menos 18 personas habían muerto después de ingerir el medicamento, aunque algunos de ellos ya estaban bastante enfermos.
Zhou Jianhong, de 33 años, relató que su padre tomó su primera dosis de Amillarisin A el 19 de abril. Una semana después estaba en condición crítica. “Si vas a morir, quieres morir en casa”, declaró Zhou, “así que lo sacamos del hospital”. Murió al día siguiente.
“Todos quieren invertir en la industria farmacéutica y ésta está creciendo, pero los reguladores no pueden mantenerse a la par”, opinó Zhou. “Necesitamos un sistema que respalde nuestra seguridad”.
El último conteo de las muertes no está claro, debido a que algunas de las personas que tomaron la medicina pudieron haber muerto en áreas menos pobladas.
En un pueblo pequeño en la provincia de Sichuan, un hombre llamado Zhou Lianghui dijo que las autoridades no reconocerían que su esposa había muerto por haber ingerido el Amillarisin A contaminado. Pero Zhou, de 38 años, apuntó que él relacionó el número de identificación de la tanda de medicina que su esposa recibió con una circular de advertencia distribuida por los oficiales de drogas.
“Probablemente no puedas entender un pueblo pequeño si eres de Beijing”, comentó Zhou Lianghui en una entrevista telefónica. “El cielo está alto, y el emperador está lejos. Hay muchos problemas aquí con los que la ley no puede hacer nada”.
La falla del gobierno en impedir que el veneno contaminara el abastecimiento de drogas causó uno de los más grandes escándalos domésticos del año. En mayo pasado, el primer ministro, Wen Jiabao, ordenó una investigación de las muertes, y declaró: “El mercado farmacéutico está en desorden”.
Casi al mismo tiempo, a 9 mil millas de distancia, en Panamá, la larga temporada de lluvias había comenzado. Anticipando resfriados y casos de tos, el programa gubernamental de salud comenzó a fabricar jarabes y antihistamínicos. El medicamento contra la tos no tenía azúcar a fin de que incluso los diabéticos pudieran usarlo.
La medicina fue mezclada con un jarabe amarillo pálido, casi traslúcido, que había llegado en 46 barriles desde Barcelona en el contenedor del barco Tobías Maersk. Los registros del embarque señalaban que el contenido era 99.5% glicerina pura.
Tomaría muchos meses y muchas muertes antes de que se descubriera que ese certificado era totalmente falso.

Monday, April 21, 2008

Relación SNTE-gobierno ha impedido cambios en la educación: investigadora

A principios de marzo, Elba Esther Gordillo, presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), convocó a los maestros de México a “armar los relevos generacionales” dentro de la organización gremial. De inmediato, la declaración de quien ha dirigido al magisterio por casi 20 años fue interpretada como el anuncio de su retiro cercano. El 3 de abril, no obstante, Gordillo fue ratificada en el cargo al tiempo que informó de la reestructuración del Comité Ejecutivo Nacional del organismo y defendió la “revolución educativa” que éste dice enarbolar.
Mientras, son varias las voces que critican su liderazgo, al propio sindicato y la incidencia de ambos en la educación básica. En su libro Los socios de Elba Esther, por ejemplo, el analista Ricardo Raphael denuncia prácticas como el manejo discrecional de las cuotas de los agremiados por parte de la cúpula sindical, la venta de plazas, el ascenso en la carrera magisterial no con base en el desempeño de los docentes, sino a partir de las lealtades hacia los líderes de sección, y también la represión a la disidencia.
Sobre el SNTE —el más grande sindicato de maestros de América Latina con alrededor de millón y medio de afiliados—, Lourdes Chehaibar, directora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, señala que “el poder que ha ido amasando en diferentes periodos históricos está no sólo crecido, sino consolidado a partir de los tres últimos sexenios”. “La profesora Gordillo —añade— es una líder política con una capacidad de maniobra muy impresionante, que, aunque diga lo contrario y con todo el respeto que me pueda merecer, no ha hecho un trabajo al frente de la dirigencia del SNTE que esté orientado a una ‘revolución educativa’, como ahora la nombraron”.
Para Chehaibar, la relación sindicato-gobierno, desde la época del PRI, ha buscado mantener privilegios no asociados con la transformación educativa. Por otra parte, la investigadora reconoce que la profesión docente es poco valorada socialmente y asegura que el profesorado merece un salario digno. Sin embargo, a su juicio no se ha atendido el problema de la formación, actualización y desempeño de los maestros.
De acuerdo con la académica, una reforma educativa profunda debería sustentarse en la formación de los profesores, y a pesar de que el SNTE pudiera no estar dispuesto a colaborar en estos cambios ni le corresponde plantearlos, “tendría que haber una voluntad política mucho más fuerte del gobierno federal y de los sectores involucrados en lo educativo” para comenzar con las modificaciones en la materia. “Si no caminamos por ahí —sentencia—, vamos a tener otro sexenio perdido”.
—Dentro de los problemas del sistema de educación básica nacional, ¿cuál es el peso del SNTE y de otros factores?
—El sindicato es un obstáculo, pero no el único. El sistema educativo mexicano enfrenta una diversidad de problemas que no pueden sólo explicarse a través del comportamiento del magisterio. De entrada, hablamos de un país con una desigualdad lacerante. Los problemas de nuestro sistema educativo en parte dependen de la transformación del sindicato, pero mientras exista una población infantil en condiciones de marginalidad y pobreza no se puede levantar al sistema. Hay elementos que se van conjuntando y que tendrían que ser tomados en cuenta. Por eso creo que un tema de voluntad política muy seria tendría que ser pensar en cambios de corto, mediano y largo plazo, e idear lo educativo en un horizonte de 30 años de tal manera que no sigamos en el rezago que estamos acumulando.
—Uno de los señalamientos más recurrentes hacia el SNTE es que, desde su fundación, ha sido un instrumento de control político-electoral, no uno educativo.
—El objeto de los sindicatos es velar por los intereses laborales de sus agremiados. Surgen en la historia del desarrollo del capitalismo para defender a los trabajadores de una sobreexplotación vinculada a la acumulación de riqueza de unos cuantos, y es una lucha humana de la mayor envergadura de finales del siglo XIX, principios del XX. El SNTE, en ese sentido, no es el responsable de plantear la reforma educativa; no es su función. Pero el sindicalismo en el ámbito educativo debería tener otras características, porque el objeto de lo educativo en la vida pública no es la acumulación de ganancias para un grupo, sino la mayor difusión posible de la cultura y el saber. Y si bien no podemos ir en contra de derechos laborales elementales, habría que pensar que el sindicalismo en el espacio educativo público debería manejarse con otras características, porque los más dañados por una huelga son los estudiantes.
—¿Qué rasgos debería reunir ese sindicalismo en el espacio educativo público?
—Estar acotado a lo que significa condiciones de trabajo como horarios o salarios. Y buscar formas de defender esos intereses que no invadan el espacio del objeto central de las instituciones educativas. ¿Cómo defiende un sindicato un incremento salarial si no es a través de la huelga? No lo sé, pero tendríamos que pensar otras formas que no dañaran al objeto central de la institución donde esos trabajadores se desempeñan. Los trabajadores de la educación realizamos un trabajo como cualquier otro: debemos tener una jornada, un salario, ciertas prestaciones. Pero hay que separar las tensiones de la vida laboral del quehacer como académico, profesor, supervisor. No es fácil, pero habría que pensar en formas de defender derechos legítimos que no invadieran al objeto central de las instituciones.
—Ante un panorama en el que el gobierno federal no parece querer impulsar una reforma educativa y en el que el sindicato tampoco promoverá esos cambios, ¿qué pueden hacer las propias instituciones educativas, los medios, la sociedad?
—Lo que hacemos cada quien en su ámbito. Los medios han destacado, a veces con amarillismo, las deficiencias de lo educativo. Esa es una forma de que la sociedad se dé cuenta de que el tema debe ser una prioridad. A quienes estamos en las instituciones educativas nos tocan diferentes tareas. La mayoría de los maestros está comprometida con sus grupos. Hablar de Elba Esther o de la cúpula del SNTE no es hablar de todos. Generalizar no nos sirve. Hay muchos maestros que hacen lo que les toca pero están muy solos. Quienes hacemos investigación educativa o estamos en las universidades tenemos una gran responsabilidad porque podemos alertar de ciertas condiciones, siempre y cuando nos oigan. El gobierno federal tiene que voltear a las instituciones. Nos toca proponer; a ellos, oírnos y hacer una articulación mucho más seria que no ha tenido tradición en este país. Cuesta mucho que se oiga la voz de los académicos. Hay que ir acercándonos. La política debe oír a las instituciones, reconocer el saber que se genera en el país, conocer las experiencias del resto del mundo, incrementar los recursos para la investigación y así poder construir otro desarrollo.


Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Monday, March 31, 2008

Consejera emérita del PRD afirma que el partido “está agotado”

El Partido de la Revolución Democrática (PRD), una de las principales fuerzas políticas de México que el pasado 16 de marzo llevó a cabo elecciones internas para renovar su dirigencia nacional —sin que hasta el momento haya podido darse a conocer un ganador—, “está agotado, es irreformable desde dentro y está atrapado en los pequeños intereses”, consideró Rosa Albina Garavito, consejera emérita de ese instituto.
Por lo anterior, el equipo en el que participó como candidata a la secretaría general en los citados comicios —planilla que fue encabezada por Alfonso Ramírez Cuéllar— propone crear un nuevo partido “que no esté en manos de la actual clase política perredista, sino de la sociedad”.
En entrevista telefónica previa a la sesión del Consejo Nacional programada para este sábado —suspendida de última hora—, Garavito aclaró, sin embargo, que en principio la idea no es que del PRD se desprenda un grupo de militantes que formen una organización distinta. Lo que se plantea, “antes que la escisión, es la convocatoria a la militancia para que, con plena conciencia de la crisis del partido, éste se autodisuelva y se construya otro”.
—Después de haber contendido en las elecciones del 16 de marzo y de haber observado todas las irregularidades documentadas por los medios, como manipulación del padrón, robo de urnas y acarreo de votos, ¿qué sentimiento le queda como militante perredista?
—No ha sido una sorpresa. Participé en 1999 como candidata a la presidencia del PRD y ahí me di cuenta de que el partido se estaba convirtiendo en otro PRI. De ahí el desencanto que genera que la principal organización partidista de izquierda repita los vicios del viejo régimen que nació para combatir. En este proceso (el de 2008) intenté hacer una pequeña aportación al partido trabajando con Alfonso Ramírez Cuéllar, pero muy consciente de que pudiera no ser distinto al anterior. Fue “la crónica de un fraude anunciado”. Nosotros advertimos y denunciamos que estábamos entrando en un proceso electoral poco confiable, con propaganda ilegal de parte de las planillas más fuertes, las de Alejandro Encinas y Jesús Ortega.
La también ex senadora agregó que, con miras hacia el futuro, “propusimos impulsar una reforma constitucional para la creación de un organismo electoral autónomo que organice las elecciones internas de los partidos, que levante el padrón, supervise los recursos, porque es evidente que el dinero está rigiendo la política al interior de los partidos, y que proteja los derechos de los militantes. Propusimos igualmente una comisión ciudadana para la selección de candidatos hacia las elecciones federales intermedias de 2009. Y convocamos a una comisión organizadora, fuera del PRD, de una asamblea constituyente para un nuevo partido. Buscamos regresar el partido a la gente, y antes de seguir adelante con esta crisis hasta tocar fondo, pienso que Encinas y Ortega deberían declinar sus candidaturas y se debería nombrar a un presidente interino del partido”.
—¿Cuáles son las causas de la crisis que vive hoy el PRD?
—El PRD se convirtió en un negocio muy rentable. Lo que menos interesó fue hacer crecer al partido a favor de la sociedad, sino mantener pequeños espacios de poder en beneficio de particulares. Se convirtió en una franquicia rentable. Más que un partido, es una confederación de grupos. El PRD sucumbió a la lógica propia del sistema de partidos en el país. Y si bien en su primera etapa fue consecuente con sus objetivos y logró que al voto ciudadano se le tomara en cuenta, después despertó el apetito de poder. Muchos han hablado de “refundar” el partido, pero para lo que se necesita hacer esa palabra ya nos queda chica.
—Sobre la figura de un presidente interino, ahora en la prensa se rumora que dos ex gobernadores podrían ocupar ese cargo: Lázaro Cárdenas Batel y Ricardo Monreal. ¿Esta sería una solución viable?
—Creo que es secundario el nombre de quien se haría cargo de la presidencia interina. Lo importante sería el compromiso con el que asumiera esa función y las propuestas que podría presentar.
—Varios analistas, desde antes de las elecciones internas, alertaron de que uno de los riesgos para el país con la división del PRD y, en el extremo, con su eventual desaparición era que se daría pie a un bipartidismo PRI-PAN insuficiente para representar la pluralidad política de la sociedad mexicana.
—Por supuesto. Ese es uno de los grandes costos que no se está visualizando. No se está viendo que el daño que se hace al partido abunda en un daño al país. Se puede dejar una izquierda arrinconada, en la marginalidad. Los proyectos de derecha seguirían adelante con el desmantelamiento de los logros sociales. Se mandaría a la izquierda 30 años atrás y se derrocharía mucha de la fuerza organizativa que ha alcanzado. Pero pienso que todavía estamos a tiempo para salvar a la izquierda, y para ello tendríamos que ser conscientes de esos riesgos para México.
—¿Qué es lo que necesita la izquierda para consolidarse como opción política?
—Primero, hacer una organización abierta a todas las expresiones del movimiento democrático nacional. Y segundo, ser una organización propositiva, moderna, transparente y democrática, que es justo lo que el PRD no tiene. No es moderno ni propositivo sino que está muy a la defensiva. Se debe buscar ser una opción con un verdadero proyecto alternativo de nación.


Nota: Una versión no tan bien editada de esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Wednesday, March 26, 2008

Urgen a Congreso a elaborar nueva ley de medios

El Frente Nacional por una Nueva Ley de Medios ha comenzado a circular en internet un documento en el que sostiene que es necesario eliminar la concentración de la radio y la televisión mexicanas en tan pocos concesionarios, abrir el espectro radioeléctrico a más competidores y garantizar que todos los sectores sociales tengan acceso a los espacios mediáticos.
En una presentación en PowerPoint titulada “Así están nuestros medios”, el frente, constituido el 20 de febrero pasado a convocatoria de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), señala que “México es el único país del mundo en donde el 95% de los canales de televisión están acaparados por sólo dos empresas: Televisa (56%) y TV Azteca (39%)”. En toda la República, señala, existen en total 461 canales de tv, de los cuales la compañía de Emilio Azcárraga Jean posee 257, mientras que la de Ricardo Salinas Pliego tiene 180.
De acuerdo con el documento, disponible en el sitio
www.nuestrosmedios.org y que ha sido enviado a investigadores y periodistas, el caso de la radio es semejante, puesto que únicamente “10 grupos controlan 72% de las estaciones”. En una de las diapositivas se menciona que entre los conglomerados radiofónicos más fuertes se encuentran Radiorama, que opera 190 emisoras, ACIR (159), Radiocima (92), Organización Impulsora de Radio (89), Somer (77), Promosat de México (62), RASA (57), MVS Radio (51) y Ramsa-Radio Fórmula (43).
El frente —al que hasta el momento se han unido 73 organizaciones como la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC), la Asociación Nacional de Actores (ANDA), el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), la Fundación Manuel Buendía, el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa, la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT)— asegura que a través de una nueva legislación en radio, televisión y telecomunicaciones se debe “acotar el desmedido afán de lucro” de los empresarios para dar lugar a “la responsabilidad social y al servicio público en los medios”.
Además, afirma que “se requiere un esquema que obligue a los concesionarios de radio y tv a pagar impuestos”, obligación de la que, se argumenta, han estado exentos.
En opinión de la agrupación —en cuyo acto constitutivo en el Club de Periodistas en el Distrito Federal estuvieron presentes el escritor Carlos Monsiváis, el actor Daniel Giménez Cacho, el investigador Francisco José Paoli Bolio, la académica Denise Dresser y el periodista Roberto Rock—, “el dinero ha dado a los concesionarios de los medios electrónicos una enorme fuerza hasta convertirlos en poderes fácticos, al grado que en ocasiones han intentado colocarse por encima del Estado y de las instituciones legales”.
Al respecto el documento refiere la oposición de los empresarios a la reforma electoral aprobada en 2007, que limita el gasto de los partidos políticos en medios electrónicos, así como el caso de la llamada Ley Televisa, favorable a los grandes grupos pero que, finalmente, fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y devuelta al Senado para su reelaboración.
En el sitio web se invita a los cibernautas a participar en la discusión escribiendo a los senadores, firmando a favor de la reforma a la legislación, expresando su opinión sobre los medios electrónicos en México, suscribiéndose a la lista de correos del frente y difundiendo los materiales que éste elabora.


Abril, “mes clave”: Javier Corral
En este contexto, Javier Corral Jurado, presidente de la Amedi, afirmó que el mes de abril “será clave para el futuro de la tan necesaria reforma del sistema comunicacional del país”. Después de Semana Santa, sostiene en un artículo publicado por el diario El Universal el martes 18 de marzo, “los legisladores federales se encontrarán con el reto de legislar una nueva ley de medios” entre las presiones partidistas previas a las elecciones intermedias de 2009, los intereses económicos de los grupos mediáticos y las prioridades del gobierno federal, como la reforma energética.
A decir del también ex senador del Partido Acción Nacional y uno de los principales críticos de Televisa y TV Azteca, las cámaras de Diputados y Senadores deben aprovechar el actual periodo ordinario de sesiones —que concluye el 30 de abril— para elaborar una nueva legislación pues “cualquier otro momento será más complejo y difícil”.
Corral Jurado apunta, asimismo, que la resistencia de las televisoras “a cumplir las recientes reformas electorales en la transmisión de los spots y programas de los partidos políticos dentro de los tiempos de Estado” debe incentivar al Congreso de la Unión para legislar en la materia. Hasta el 16 de marzo, el Instituto Federal Electoral (IFE) evaluaba multar a TV Azteca con 2 millones 259 mil pesos por negarse a transmitir mensajes de los partidos.
Para el presidente de la Amedi, “si ese desplante de prepotencia y cinismo de los dueños de las cadenas de televisión no conmueve la dignidad de la clase política, está perdida la clase política”. En un artículo anterior, a partir de los planteamientos de autores como el sociólogo francés Pierre Bourdieu y el mexicano Raúl Trejo Delarbre, Corral denunció que en el “autogobierno de la tv” el poder de los medios se impone al del Estado.



Nota: Una versión editada de esta nota fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Friday, March 14, 2008

Mujeres católicas exigen el derecho a decidir sobre su maternidad

Frente al rechazo que la jerarquía eclesiástica presenta al aborto, a la anticoncepción de emergencia y a la promoción del uso del condón, María Consuelo Mejía, directora en México de la asociación civil Católicas por el Derecho a Decidir, parece resumir en una frase su defensa del papel del Estado laico en materia de sexualidad: “Estamos en el siglo XXI, en una sociedad supuestamente democrática, en donde las políticas públicas no pueden elaborarse con base en creencias religiosas”.
En entrevista, Mejía, quien pugna por que las mujeres ejerzan su libertad de conciencia, refiere una encuesta realizada por la organización en 2003, según la cual la mayoría de la población católica mexicana no está de acuerdo con que la cúpula de la iglesia prohíba los métodos anticonceptivos ni con que se impida la interrupción del embarazo en determinadas circunstancias. Asimismo, dice, 85% desea que el Estado se mantenga independiente de cualquier credo; en Brasil, Bolivia y Colombia, donde también se llevó a cabo el estudio, hallaron “resultados muy semejantes”.
Al recordar el proceso que en 2007 condujo a la despenalización del aborto en la capital del país, expresa que en la asociación vivieron aquella época “con mucho entusiasmo, trabajo y compromiso”. “Tuvimos mucha voluntad de participar en el debate —agrega—, de proveer nuestros argumentos a todos los que laboraban en la aprobación de esta ley. Fuimos invitadas a varios de los foros que organizó la Asamblea Legislativa del Distrito Federal para que compartiéramos nuestros puntos de vista católicos progresistas”.
Sin embargo, admite que igualmente fueron momentos “de mucho conflicto”, puesto que “las reacciones de parte de la jerarquía de la iglesia, no sólo hacia nosotras sino hacia los legisladores y legisladoras que estaban apoyando la ley, nos presentaron nuevamente que al interior de nuestra iglesia vivimos una situación de intolerancia e intentos de imponer una postura que es cada vez más minoritaria”.
—El año pasado los medios mostraron que había mucha polarización en la sociedad con respecto al aborto. ¿Es esta división entre quienes están a favor y quienes están en contra algo real o una proyección mediática?
—Creo que hay un debate vigente. Hay quienes dicen que estamos divididos a la mitad, pero es difícil asegurarlo. Nosotras hemos visto que entre 18% a 20% de la población encuestada manifiesta extrema oposición a cualquier ejercicio de derechos. Nosotras formamos parte de un sector que defiende una ley moderada, con límites; hablamos de afirmar la autoridad moral de las mujeres para tomar decisiones y de que no quisiéramos que hubiera embarazos no deseados ni abortos, sino que las mujeres tuvieran acceso a la información, a los métodos, a poder detener una violación o una relación sexual forzada. No decimos “queremos el paraíso de los abortos”, sino que las mujeres en las sociedades latinoamericanas actuales no tienen la posibilidad de ejercer ese derecho. Y no se pueden impedir los embarazos no deseados. Ojalá se pudiera. Necesitaríamos campañas de educación sexual masivas y que las relaciones entre hombres y mujeres fueran más respetuosas y equitativas. Falta mucho para eso. Además es una tendencia mundial. Debe haber condiciones para que las mujeres podamos decidir sobre nuestra maternidad. Traer hijos al mundo es una gran responsabilidad, y obligar a una mujer a tener un hijo que no desea me parece cruel e inhumano.
—Recién se publicó la noticia de una niña de 15 años que murió en el Hospital Balbuena a raíz de un aborto legal. Después nos enteramos de que su embarazo rebasaba el límite de 12 semanas permitido por la ley para la práctica de un aborto; tenía 16 semanas y aparentemente no se efectuaron los exámenes requeridos. ¿Existe el riesgo de que se use el caso como arma política?
—Antes que todo, lamentamos profundamente que muriera esta joven. Ninguna mujer debe morir por esta causa y nos hemos sumado a las condolencias a los familiares. Hemos escuchado de parte de la Secretaría de Salud (del DF) que se están tomando las medidas para vigilar que esto no se repita. Supimos que el médico que la atendió se guió por dos factores para determinar la edad gestacional pero no lo corroboró con ultrasonido. Esto no debió suceder y, según la secretaría, se está tomando en cuenta para fortalecer vigilancia, seguimiento y lineamientos. Obviamente está siendo usado, y es lamentable utilizar la muerte de una joven para argumentar que no es un procedimiento seguro. Una vida basta para demandar las medidas necesarias para que esto no pase, pero hay que considerar a las casi 6 mil 500 mujeres que han tenido acceso a este servicio sin poner en riesgo su salud. Además, han bajado los índices de mortalidad materna: se sabe que no ha habido más de dos muertes reportadas en un año, mientras que el año anterior hubo 15 decesos producidos por abortos practicados en condiciones de inseguridad.
—Autoridades, sociedad, medios, ¿qué lecciones podemos aprender de este hecho?
—Primero, que no se justifica la muerte de una sola mujer. Desafortunadamente sucedió, en un contexto en el cual un sector de la sociedad busca echar atrás esta ley. Hay que mirar el hecho en el contexto de que 6 mil 500 mujeres sí han podido acceder a estos servicios sin arriesgar su salud ni su vida, y que eso tiene incidencias claras en la mortalidad materna. Nos gustaría que así como ha habido una reacción en este caso, estos grupos que se oponen al aborto se organizaran para atender las muertes maternas que hay en este país por pobreza, falta de acceso a servicios, información, atención prenatal, que se dan con más frecuencia en zonas de alta marginación, como las de población indígena.
—La Procuraduría General de la República, dependiente del Ejecutivo, y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, autónoma, interpusieron acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para echar atrás la despenalización del aborto. El jurista Miguel Carbonell decía que éste podía ser “el año de la Corte” dentro de otras razones porque la sentencia que dé en este asunto podría marcar un precedente para las legislaciones en la materia de todos los estados del país. ¿Cuál es su expectativa ante la respuesta que pudiera dar la Corte?
—Nosotras respetamos ese proceso, nos parece que es muy serio. Esperamos que la resolución de la Corte sea positiva, que la ley siga vigente, y estamos convencidas de que los ministros van a actuar con apego a derecho.


Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Tuesday, March 11, 2008

Manteniendo el reto: segundo aniversario

Han transcurrido ya dos años desde que este espacio fue creado. Si bien, como he admitido con anterioridad, en un principio su objetivo fue cumplir con una tarea para la materia de Taller de Diseño Editorial en el octavo semestre de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, muy pronto sus propósitos trascendieron los meramente escolares.
Así, este blog me ha servido no sólo para desahogar una de mis más grandes pasiones, escribir, sino que se ha convertido, metafóricamente hablando, en el estante donde se exhiben mis inexpertas incursiones en la literatura y mi todavía incipiente desempeño en el periodismo. De esa manera, no me resulta exagerado expresar que mantener esta bitácora ha sido, a la vez, un enorme placer lo mismo que un reto personal y profesional sobre el que aprovecho la fecha para reflexionar.
Sarah Boxer, columnista de The New York Times, en un ensayo traducido y reproducido en el número 200 de confabulario, el suplemento cultural de El Universal, presenta un interesante análisis sobre el mundo de los weblogs. Las cifras por sí solas son impresionantes: “Para fines del 2003 —dice, citando a Rebecca Blood— había dos millones de blogs y el número se duplicaba cada cinco meses. En 2006, Technorati, un rastreador de blogs, contó 27 millones. A fines de 2007, se sobrepasaron los 100 millones”.
Más allá del dato duro, los blogs y sus implicaciones representan un fenómeno tan grande como difícil de seguir. En una compleja etapa de la comunicación caracterizada por los self media, es decir, por los medios personalizados, para casi todo aquel con acceso a una computadora e internet estos diarios brindan la oportunidad de hacerse presente en la red como productor de contenidos, sean cuales sean éstos, sean verídicos o falaces: información, chismes, rumores, opiniones halagadoras, ecuánimes o injuriosas, fotografías, dibujos, videos.
Salvo en casos como el de Hu Jia y su esposa Zeng Jinyan, cuyo blog fue censurado y él reprimido por disentir con el régimen de la República Popular China, la libertad, potenciada por la posibilidad de usar seudónimos, es prácticamente total, tanto en la forma (el lenguaje, irreverente o serio) como en el fondo (lo que se difunde).
En la lógica descentralizada de la red —del “ágora sin paredes”, como la ha llamado el estudioso Román Gubern—, así como en la heterogeneidad e infinita plasticidad de los blogs, cada blogger impone sus reglas (aquí mismo, a la derecha de la pantalla, se ubican vínculos que conducen a sitios tan únicos e irrepetibles como sus autores).
En lo que respecta a este espacio, las normas han sido fundamentalmente dos: postear (nuevo verbo acuñado por la cultura de los blogs, equivalente a “subir” o “publicar”) textos que puedan interesarle a otro u otros aparte de mí (por lo demás, un criterio básico para todo trabajo que se precie de ser periodístico) e, igualmente, ser perseverante en y superar la calidad de cada entrega en cuanto a investigación, sustento, información, análisis, reflexión y expresividad.
Como es posible constatarlo, en muchas ocasiones no se ha logrado; en otras, considero, sí. O dicho en otras palabras, no me enorgullezco de todo lo aquí reunido, pero —que quede claro— de cada nota, reseña, crónica, entrevista, reportaje, artículo, columna y cuento me hago responsable. En todo caso, por supuesto, cada visitante ha sido y es libre de juzgar, criticar y comentar cada texto como le plazca.
Y hablando de cibernautas, sirva el cierre de este editorial de aniversario (o, mejor, de este conjunto de divagaciones so pretexto de un día en el calendario) para agradecer a todos los que se han asomado a este espacio, tanto a los lectores accidentales y ocasionales como a quienes se dan una vuela por acá con regularidad; son pocos, pero, lo sé, constantes. A todos en verdad muchas gracias. Por el momento, me despido. Un año más. Ya llevamos un par. Seguimos bloggeando.

Friday, February 29, 2008

“Alguien se metió a mi casa a robar” [reportaje]

“La puerta de tu casa está abierta”, advirtió Yazmín a Emmanuel, su novio. Ambos se sorprendieron porque suponían que, para esa hora, nadie se encontraría en el departamento. Él se acercó lentamente, tocó y, al no obtener respuesta, decidió entrar. Revisó las habitaciones y comprobó que nadie más estaba en el lugar, como tampoco estaban la televisión del cuarto de su mamá, dos reproductores de DVD, algunas joyas y su Play Station.
Tras percatarse del hurto, Emmanuel fue al departamento de la dueña del edificio —ubicado cerca de Metro Observatorio, en la delegación Álvaro Obregón— para informarle que “se habían metido a mi casa a robar” y preguntarle si no había notado nada raro. La hija adolescente de la mujer dijo haber visto entrar a tres personas que abrieron el zaguán con llave; la puerta de casa de Emmanuel, en cambio, sí fue forzada. Ninguno de los vecinos declaró haber percibido que alguien saliera.
La Dirección General de Política y Estadística Criminal de la Procuraduría General de Justicia del DF reporta que, durante 2007, fueron denunciados 5 mil 694 robos a casa habitación, un promedio de 15.6 diarios. De ese total, 546 se cometieron con violencia, mientras que el resto, 5 mil 148, fueron no violentos, como ocurrió con la casa de Emmanuel.
Su familia, sin embargo, no planea levantar una denuncia. Según relata él, una prima que es abogada les dijo que podían hacerlo llamando por teléfono a la delegación. Su mamá intentó pedir orientación en Locatel, pero ahí —afirma— “no nos supieron explicar” y argumentaron que forzosamente debían acudir en persona a denunciar el robo.
Desanimados ante la situación, decidieron “no perder el tiempo” y afrontar el hecho por su cuenta. “Procuramos estar más atentos —comenta Emmanuel—. Sospechamos que (los ladrones) ya conocían nuestros horarios y cuándo no había nadie en la casa. Por eso incluso estamos buscando otro lugar dónde vivir”.

¿Por qué no denunciar?
Ana María Salazar, especialista en seguridad, profundiza en esa actitud. Expone que “es tan mala la impresión que las personas tienen sobre la capacidad del gobierno o su voluntad política para resolver este tipo de crímenes (los robos a casa habitación), que piensan que denunciar es una perdedera de tiempo”.
A su juicio, además, mucha gente percibe que las autoridades no van a preocuparse por atender estos delitos, aunque afecten la calidad de vida de la población, porque existen otros más serios y violentos a los que consideran se les dará prioridad.
Un tercer aspecto que desalienta a las personas a denunciar —continúa Salazar— radica en que sienten que podrán ser maltratadas por los propios funcionarios delegacionales o del Ministerio Público.

La prioridad: la vida
Quienes viven en casa habitación, explica Ana María Salazar, tienen varias opciones para proteger sus hogares. Una de ellas es conocer a los vecinos. De acuerdo con la experta, las personas tienen la posibilidad de intentar crear una comunidad que, “aunque no sea perfecta”, podría caracterizarse por el interés común de cuidar a sus miembros.
La segunda recomendación es siempre tener a la mano el número telefónico de emergencias, el 066. Para Salazar, si alguien sospecha que en una casa se está llevando a cabo un crimen, debe sentirse capaz de llamar y denunciar. “Hay que aprender que uno puede usar ese teléfono, que sí funciona; a veces no será lo más rápido, pero creo que ha habido esfuerzos del gobierno capitalino por mejorar ese servicio”, comenta.
Otra medida para prevenir el robo a casa habitación es procurar dar la apariencia de que siempre hay alguien en el domicilio, por ejemplo, manteniendo alguna luz encendida o impidiendo que se acumule la basura.
Salazar sugiere, por último, “tener una estrategia de familia en caso de que alguien quiera entrar a la casa”: a quién llamar, cómo proteger a los niños, cómo reaccionar y, añade, “siempre darle prioridad a la vida, no a los objetos, porque éstos, por mucho coraje que nos dé perderlos, se pueden recuperar; la vida no”.
En línea con esa idea, y a pesar del enojo por el hurto, Emmanuel, por un lado, reconoce: “Para lo que pudieron haberse llevado, se llevaron poco. Tal vez nos vieron llegar (a Yazmín y a él) y por eso no les dio tiempo”. Por otra parte, notoriamente se alegra de no haberse topado con los ladrones, “y más porque venía con Yazz”. “Lo importante —concluye— es que ni a mí ni a mi familia nos pasó nada”.

Sunday, February 10, 2008

El gobierno podrá contener al narco, pero no derrotarlo: José Luis Piñeyro

Tanto en términos cuantitativos como cualitativos, la violencia ejercida por el narcotráfico en México “ha llegado a un nivel histórico”, asegura José Luis Piñeyro, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Azcapotzalco y especialista en seguridad nacional.
La cifra de muertes atribuidas al narco —más de 2 mil 500 en 2007—, explica, no sólo ha aumentado en comparación con años anteriores, sino que esas ejecuciones han dejado de ser únicamente ajustes de cuentas con funcionarios corruptos que no cumplieron con su parte en algún trato, o entre los mismos narcotraficantes, para convertirse en una nueva estrategia que pretende atemorizar a las corporaciones policiacas y a la población civil.
En entrevista telefónica, Piñeyro analiza las acciones que el gobierno de Felipe Calderón ha emprendido para combatir al narcotráfico, cuya fuerza es conocida en estados como Sinaloa, Michoacán, Tamaulipas y Baja California. Recientemente, en Tijuana, la ciudad más poblada de esta última entidad, se efectuó un tiroteo de más de tres horas entre sicarios del cártel de los Arellano —uno de los ocho que se estima operan en México— y elementos de la policía y el Ejército.
—¿Cuáles han sido los aciertos, si los ha habido, de la estrategia del gobierno federal y cuáles sus errores?
—Si hablamos de aciertos, se puede decir que había que hacer algo por recuperar el control político y territorial de las regiones en manos del narco, pero sabemos que esto es provisional. Antes, con que el Ejército llegara a un lugar los narcotraficantes se contenían, pero ahora se están enfrentando a él de forma directa, responden de una manera que no se había visto. Desaciertos ha habido muchos. No se ve que las acciones del gobierno vayan encaminadas a tratar de llegar a los nervios centrales del narcotráfico, como los circuitos financieros y de lavado de dinero. Tampoco ha habido una depuración de los cuerpos de seguridad estatales y municipales, como ha sucedido en Tamaulipas. El narco antes penetraba las corporaciones por arriba, por los altos mandos; ahora lo hace desde la base. Y no se incentiva la participación social para disminuir el número de narcodependientes, para trabajar en la prevención del delito o en la rehabilitación de los consumidores. Se sigue teniendo una visión estatocéntrica, del Estado como único responsable del combate al nacrotráfico, lo que es necesario pero no debería ser excluyente.
—¿Qué los riesgos entraña utilizar al Ejército en esta estrategia antinarco?
—Los riesgos son muchos. Se abre la posibilidad de que se cometan violaciones a los derechos humanos. Los soldados no están capacitados para ver medias tintas; ellos ven amigo o enemigo. No tienen esa formación que deberían tener las policías para estar en contacto con la población civil. Tampoco ha habido labores de inteligencia para no llegar “dando palos de ciego” sino poder alcanzar a funcionarios que en efecto estén coludidos con el narco. Otro riesgo es exponer a los militares al medio hipercorruptor que ha demostrado ser el narcotráfico.
—Usted y otros analistas han enfatizado que las acciones del gobierno federal contra el narcotráfico deberían no sólo centrarse en el enfoque represivo sino en el preventivo. ¿En qué consiste esto?
—Al narco se le puede atacar y hacerle perder poder confiscándole cargamentos, armas o dinero, pero también haciendo que disminuya la demanda de drogas. Hay que generar conciencia en la población de los riesgos que implica el consumo de drogas a través de una campaña nacional permanente y amplia. Prevenir el consumo y rehabilitar drogadictos puede restar fuerza al narcotráfico. También hay que coadyuvar mediante una participación social activa que apoye a los policías honestos que no se dejan cooptar por los cárteles.
—Tal vez una de las aristas más preocupantes del fenómeno del narcotráfico es el de la “narcopolítica”. El diario El Universal, por ejemplo, ha documentado la realización de marchas en Sinaloa, pagadas por el narcotráfico, para exigir el retiro del Ejército de la entidad. ¿Qué puede hacerse ante ello?
—Se puede restar o disminuir la base de apoyo social del narco. Si se paga y lleva a cabo este tipo de marchas, la prensa puede darlo a conocer y hacer que queden evidenciadas todas las personas que se prestan a ello. Últimamente no se han documentado casos de altos funcionarios como gobernadores, secretarios o subsecretarios aliados al narcotráfico, pero hay muchos rumores. En las elecciones en Michoacán (en noviembre del año pasado, para renovar la gubernatura y el Congreso del estado, así como 113 presidencias municipales), por ejemplo, algunos candidatos renunciaron a la contienda por supuestas amenazas del narco.
—En los medios de comunicación se libra el debate acerca de cómo presentar las notas sobre violencia de manera que ni se le haga el juego al narcotráfico haciendo eco de su campaña de terror, ni se deje de informar. ¿Qué opina al respecto?
—Creo que se debe informar desde una perspectiva objetiva, que pondere las noticias y no caiga en chismes ni anécdotas de carácter macabro. No informar es tan negativo como hacerlo con detalles exagerados e incluso morbosos. Y para ello se requiere de mucho profesionalismo en el periodismo.
—¿Es el narcotráfico un enemigo que puede ser derrotado?
—No creo que pueda ser derrotado, ni en general la delincuencia organizada. Un ejemplo claro de ello es Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, donde se llevan a cabo acuerdos implícitos y explícitos entre las autoridades y los criminales en cuanto hasta qué límites pueden llegar estos últimos. En México, antes, por ejemplo, existía entre los narcotraficantes el pacto de no utilizar niños o no meterse con las familias de los capos; ahora emplean gente de todas las edades y matan a los familiares. En esta guerra el gobierno puede contener o disminuir el poder político del narco, pero se trata de una guerra sin frentes fijos, no clásica, y de la cual no veremos resultados positivos pronto.


Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine. La dedicatoria: mi trabajo, como siempre, a mi familia, a mis amigas y amigos, a Erika, a la vida.

Monday, January 28, 2008

Economía e Irak marcan elecciones en EU: académica

La especulación acerca de si Estados Unidos entra o no en recesión ha provocado que en la competencia por la candidatura presidencial de los partidos Demócrata y Republicano la atención se desplace de la política exterior hacia la economía, expuso Monica Gambrill, académica del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México.
De acuerdo con Gambrill, pese a que aún no se tienen los datos sobre el desempeño económico de EU durante el último trimestre de 2007, y por ende no se sabe si hay recesión o no —para lo cual tendrían que acumularse seis meses consecutivos de crecimiento negativo—, esta situación “ha implicado que todos los candidatos empiecen a enfocar sus discursos hacia el tema de la economía”. Uno de los retos que se plantean, señaló, es el de las personas que podrían perder sus casas debido a la imposibilidad de pagar los créditos que adquirieron para comprarlas.
En política exterior, “Irak sigue siendo un tema fundamental que ha marcado a todos los candidatos” y en el que destaca el rechazo de los demócratas a la invasión al país asiático. La migración, por otra parte, es otro asunto importante que podría salir a la luz durante el “supermartes”, el 5 de febrero, cuando habrá elecciones primarias en más de 20 estados, entre ellos, California, Arizona, Nuevo México y Texas.
—¿Después de esa fecha ya será posible identificar tendencias de triunfo para determinado candidato o candidata?
—En cuanto a los demócratas, sí; en cuanto a los republicanos, tal vez. El sistema de elecciones primarias que empiezan en pequeños estados favorece a los candidatos con menos recursos y un trabajo cercano a la base. Pero en el supermartes entra en juego la maquinaria de los partidos. Así, en cuanto los demócratas, creo que Hillary Clinton va a repuntar. Barack Obama ha demostrado ser un candidato fuerte, aunque sus bases de apoyo, jóvenes y afroamericanos, son menores en porcentaje que las de Hillary, las mujeres mayores y la maquinaria del partido. Ha sido muy cerrado, pero ella también tiene ventaja en la Convención Nacional gracias a la mayoría de sus delegados reservados. Sin embargo, existe otra carta: una eventual dimisión de John Edwards a favor de uno u otro. En cuanto a los republicanos, lo que hubiera querido Rudolph Giuliani es que todos llegaran igual al supermartes, pero ahora despunta John McCain. Giuliani pensaba que iba a ganar sin problema en Florida. Veremos qué sucede. Quizá tenga mucho apoyo, pero no lo tiene fácil. Podrían tardar bastante en definir candidato republicano.
—Con la reserva del pronóstico, ¿veremos en noviembre el regreso de los demócratas a la Casa Blanca o la continuidad con los republicanos?
—Creo que van a ganar los demócratas, y en la medida en que el tema pasa a ser la economía con mayor razón. Tal vez si se supera la preocupación y la economía repunta va a ser una elección más cerrada. La gente, cuando se está en recesión, quiere un gobierno que gaste en ellos, y cuando les va bien en sus negocios quieren un gobierno que no les cargue impuestos. Creo que les toca a los demócratas por la postura que tienen sobre Irak y sobre la economía.
—Con Hillary y Obama se ha especulado acerca de si EU está preparado para tener a una mujer o a un afroamericano en la Presidencia.
—Se ha mostrado gran apertura hacia Obama porque no ha basado su plataforma en cuestiones de raza, lo que es un descanso para los estadounidenses: hay un afroamericano competente a quien pueden ver como líder. Combina ser pro empresa y querer abrir oportunidades para todos, no sólo para los afroamericanos. Su fuerza es que no ha jugado con el “poder negro”. EU se ha visto dispuesto a apoyar a un afroamericano, pero a uno como Obama, que combina una visión culta, universal, atrae a los indecisos y porta un mensaje de optimismo. Hillary, aunque diga que no, sí juega la carta de las mujeres, que son mayoría. Quizá pueda jugar la carta del género sin condenarse, pero es difícil. Está en cierta contradicción sobre si es candidata de género o no, pero tiene mucha experiencia, nadie duda de su capacidad de gobernar. Puede ser que a algunos no les guste la idea de una mujer como candidata, sobre todo porque podría comandar las Fuerzas Armadas. Creo que le pesa un poco ser mujer pero también que ha superado ese hecho. Los dos son capaces, verdaderos candidatos de toda la nación a pesar de sus particularidades.
—Con una nueva presidencia en EU, ¿podrían abrirse nuevas puertas para integración con América Latina?
—Ahí está la tradicional contradicción de que los liberales demócratas son liberales en cuanto a la política interna mas no económicamente en cuanto al libre comercio. Hillary ha criticado el TLCAN, a pesar del apoyo de Bill, su marido. Creo que con ella no habría mucha apertura de nuevos acuerdos en América Latina ni se expandiría el libre comercio, pues tiende al proteccionismo. Obama es más abierto, porque cree en la libre empresa y tiene interés en el desarrollo. Tal vez sería el demócrata más abierto hacia el fomento de nuevas relaciones con América Latina y otras partes del mundo. Sobre los republicanos, casi todos están a favor del libre comercio. No han hablado en contra del TLCAN, por lo que podemos suponer que seguirían con esa ruta.
—¿Cuál sería una política exterior inteligente que el gobierno de México podría adoptar en la relación bilateral?
—En la medida que México trate de cabildear en el Congreso de EU puede provocar reacciones en contra. En el tema de la migración no creo que esa sea la forma. Podría fortalecer su apoyo directo a los mexicanos en EU, que lo necesitan urgentemente para que la información que se genere en torno a ellos sea positiva: su contribución a la economía, la competitividad, las exportaciones, no esa propaganda absurda republicana que ha querido ligarlos con el terrorismo. México debería apoyar a las organizaciones representantes de los migrantes y a los consulados, y protestar por las violaciones a los derechos humanos. Querer meterse a la política interna de EU es difícil, pero México podría apoyar decisivamente a su población, y también ayudarles a reubicarse aquí. Es una vergüenza estar exportando a tantas personas, que se tienen que ir porque no hay oportunidades. Ese es otro capítulo: crear programas de apoyo en serio a la población.


Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Tuesday, January 22, 2008

'Gasolinazo' impactará en costos y mayor inflación: investigador

El impuesto a las gasolinas que entró en vigor el pasado 1 de enero, conocido coloquialmente como gasolinazo, “es una solución fácil del gobierno para generar nuevos ingresos, lo cual viene dentro de la tradición del modelo neoliberal que estamos viendo”, aseguró Moritz Cruz, académico del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
A decir del investigador, el gravamen, que forma parte de la reforma fiscal elaborada por la Secretaría de Hacienda y aprobada por el Congreso en 2007, afectará no sólo a las personas que utilizan automóvil y por tanto combustibles, sino a la población en general. Esto sucederá, explicó, porque el impacto del mayor costo de un insumo en la cadena de producción se traslada a precios más altos para los consumidores.
Cruz estimó que si la carga tributaria sobre las gasolinas se diera aisladamente o en una coyuntura positiva quizá no tendría un efecto tan grande. No obstante, dado que viene acompañada de otros factores nacionales e internacionales negativos —como el encarecimiento mundial de productos básicos como el maíz y el trigo—, “vemos una pérdida importante del poder adquisitivo y perspectivas de inflación aunque no alarmantes sí crecientes”. En este momento, afirmó, “se da una coyuntura muy especial: crece la inflación sin que crezcan el producto ni los empleos ni los salarios, y esto va originando mayor malestar en la sociedad”.
—Según la prensa, en las primeras semanas del año se han registrado aumentos en los precios de productos básicos como tomate, limón, leche, pollo y carne. Los vendedores atribuyen esta alza a que el impuesto a las gasolinas ha encarecido los fletes. A pocas semanas de iniciado el gravamen, ¿qué tanto pueden adjudicarse esos incrementos a un impacto objetivo del gasolinazo y qué tanto es más algo subjetivo, especulación?
—Hay una realidad que no puede descartarse: los costos suben. Por otro lado están las expectativas, que juegan un rol en el desempeño de cualquier economía. Cuál va a ser el impacto real del impuesto a las gasolinas es difícil cuantificarlo exactamente. Eso se irá descubriendo, pero los impactos de momento son reales. De hecho, desde que se anunció el impuesto se vino esta escalada de precios, la gente reaccionó. Hay un impacto real y uno subjetivo, de expectativas, que puede ir creciendo si todo el conjunto de factores coyunturales no se detiene. Todo se suma para que el impacto de la gasolina se magnifique, y para que los precios, sobre todo de la canasta básica, se incrementen.
—La Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales y la Secretaría de Economía anunciaron un programa de descuentos de hasta 30% en 300 productos, entre enero y marzo, con el fin, dicen, de frenar las expectativas inflacionarias. ¿Es esta una medida efectiva de apoyo a la población?
—El impacto del impuesto a las gasolinas es irreversible. Se trasladará a costos y se reflejará en mayor inflación. Mi impresión es que esta medida que tomaron el gobierno y la asociación es un poco para frenar las expectativas pero también para ganar tiempo frente a los factores exógenos internacionales. El peso de los bienes primarios en la canasta básica es muy significativo, y en un país que depende de las importaciones de productos primarios cualquier crecimiento de precios internacionales es relevante. Pienso que el gobierno está tratando de ver cómo evolucionan esos precios mientras dura el convenio, pero la dependencia es tal que casi cualquier choque externo va a trasladarse a costos. Cuando termine el pacto podríamos observar nuevas presiones inflacionarias. También habría que ver que no toda la gente va a los supermercados; va la clase media, que no se ve seriamente afectada. Es algo engañoso. Gran parte de la población con menores recursos, que es la mayoría, recurre a los mercados populares, que inmediatamente ajustan sus precios. Es una medida coyuntural que va a servir de poco.
—Recién se publicó la cifra de la inflación general durante 2007: 3.76%. Viendo todos los elementos ya citados, ¿es de esperarse una inflación mayor para 2008?
—Muchos pronósticos estiman que la inflación estará por arriba de ese 3.76%. Sin duda deberá ser mayor. Sin embargo, si la economía mexicana crece poco como consecuencia del poco crecimiento de la economía estadounidense, lo que quizá observaremos es que la inflación no suba tanto como resultado del poco crecimiento económico. Habría que ponderar todavía qué pasa si efectivamente la economía de Estados Unidos se va a pique. Pero lo que esperaríamos inicialmente es observar un crecimiento mayor de la inflación porque el índice nacional de precios está compuesto en gran medida por bienes primarios, y si los precios internacionales de éstos aumentan, seguramente vamos a importar inflación.
—¿Cuál será el factor que tendrá más peso dentro de la economía nacional: la economía de EU, los precios internacionales del petróleo, la apertura comercial dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte?
—En términos de crecimiento, la economía de EU, dadas las grandes ligas y la dependencia que México tiene con la economía de ese país. Si ésta deja de crecer, algunas estimaciones han sugerido que la economía mexicana puede llegar a crecer sólo 1% para 2008. Eso tiene implicaciones significativas en el empleo, por ejemplo, uno de nuestros problemas fundamentales. También observaríamos un mayor flujo migratorio. Si la economía de EU se va a pique, la de México seguirá esa tendencia y crecerá a un ritmo mucho menor. Y en términos inflacionarios, el conjunto de los precios internacionales. Si éstos siguen incrementándose, la inflación, pese a las medidas restrictivas del Banco de México, crecerá por arriba de la meta propuesta. Entraríamos a una encrucijada: la inflación crecería mientras la economía se mantendría estancada. Entonces, ¿de qué sirve tener una inflación medianamente baja si la economía sigue sin crecer? Esos dos factores serían los más trascendentes en el corto plazo, ante un escenario en el que el gobierno permanece con los brazos cruzados.


Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada en la revista electrónica Terra Magazine.

Wednesday, January 09, 2008

Representante de agricultores mexicanos propone “revaluar el maíz”

El pasado 1 de enero, en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México, Estados Unidos y Canadá, entró en vigor la desgravación de las transacciones de maíz, frijol, azúcar y leche en polvo. Este hecho ha generado tanto las protestas de organizaciones campesinas y no gubernamentales como la respuesta positiva de algunos analistas económicos y del Ejecutivo mexicano.
De acuerdo con Carlos Salazar, secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México, para entender “a qué nos enfrentamos” se debe tener en cuenta, por un lado, los altos precios de los granos en el mercado mundial motivados por el uso de bioenergéticos y por la demanda de países como China, India y Rusia. Asimismo, se debe considerar que, a pesar de que esos precios “atenúan un poco el problema de la apertura comercial y nos dan un margen de ingreso”, de los tres socios del TLC México “es el que tiene menores condiciones de competencia”.
Salazar relata que desde 1994, cuando se puso en marcha el tratado, “se suponía que entrábamos en la condicionante de que se hicieran las políticas públicas suficientes para lograr la competitividad de los productores”. La parte que correspondía al gobierno, añade, era diseñar esas políticas, mientras que a los agricultores les tocaba abandonar una situación en la que sólo competían en el mercado interno para hacerlo en el exterior.
“Nosotros hicimos nuestra parte”, sostiene. Sin embargo, “todos los gobiernos con tintes neoliberales, de cualquier partido, desde Miguel de la Madrid (1982-1988), empezaron a retirar al Estado de las actividades productivas o de servicios que según ellos no competían”. En esos años “pasó lo contrario a lo que esperábamos de la apertura comercial”: instituciones como la Compañía Nacional de Subsistencias Populares, Fertilizantes Mexicanos o la Productora Nacional de Semillas desaparecieron o no se fortalecieron y, por tanto, no apoyaron una política agrícola que elevara la productividad y la competitividad.
—El gobierno federal, a través de las secretarías de Economía y de Agricultura, ha sido optimista con relación a la apertura comercial. ¿Cuál es la contraparte de ese discurso oficial?
—El TLC es sólo un elemento más del problema principal: el modelo económico. Aquí se suman una apertura a toda costa, una política económica que no responde a un proyecto de nación sino al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a la Organización Mundial de Comercio, y que en EU y Canadá el sector agropecuario está en el gabinete económico, mientras que en México está en el social. Se le sigue considerando una inyección de recursos que no tiene más responsabilidad que la de paliar la pobreza, no una estrategia económica de apoyo a productores que están en transición, a lo mejor no en forma de subsidios, pero sí de transporte, vías de comunicación y sistemas de riego de primer nivel, pero ni siquiera eso. Además están la politización de las políticas públicas y los déficit de la balanza comercial. Tenemos más de 13 tratados de ese tipo, y 90% del intercambio lo concentramos con EU y Canadá. ¿Qué caso tiene abrir la economía cuando no se han resuelto problemas fundamentales?
—¿Cuáles son los riesgos que se corren de continuar con ese modelo económico que ha desprotegido al campo?
—En los granos, el riesgo es que no haya una política concreta para el sector ni para producir alimentos ni como insumo pecuario o para otras cadenas productivas. Los están limitando a la producción de biocombustibles. Y en ese error, de una profunda falta de análisis, el riesgo es que seamos importadores de granos. También podría aumentar la migración. Si se olvida la política hacia el sector se desaprovecha una oportunidad de invertir y generar fuentes de empleo. Al contrario, se deja de estimular y la gente va hacia otro tipo de opciones en el sector urbano, con lo que la presión demográfica en las ciudades va a aumentar. Y una gran cantidad de gente se va a ir a la frontera, y eso no van a pararlo muros ni políticas duras. La pobreza y la falta de oportunidades en el sector deberían ser temas trinacionales. El abandono del campo, además, no sólo implica que no haya actividad, sino que los recursos naturales se deterioren... El hambre y la pobreza son el viento para que haya fuego.
—De las 14 propuestas que ustedes presentan al gobierno en su documento Maíz. Tesoro de México (superar la deficiencia en el manejo de la cosecha y la poscosecha, invertir en mantenimiento y rehabilitación de los sistemas de riego, incrementar el presupuesto para el campo, hacer competitiva la burocracia institucional e incorporar fondos de los estados y municipios, entre otras), ¿cuál es la más urgente de atender?
—El sector tiene que ser atendido integralmente. Tenemos deficiencias desde la capacitación de mucha de nuestra gente hasta en la cuestión del agua. Todo es importante: la productividad, la producción de semillas, el financiamiento, el seguro, los precios. Todo es un sistema.
—¿Cuál es el plan de acción de la confederación para atender el problema?
—Nosotros elaboramos Maíz. Tesoro de México para que los analistas económicos que nos juzgan con prepotencia no nos interpreten sin entender muchos elementos de nuestra actividad. Buscamos combatir mitos con realidades. Una segunda estrategia es revaluar el maíz. Se ha perdido la esencia de que no sólo es un producto agrícola; significa cultura, es la base de la alimentación mexicana desde antes de que llegaran los españoles. Es un producto que jamás debió negociarse, tan importante que México lo regaló al mundo y es el grano del que salen más derivados. Se vuelve estratégico y es lamentable que no tengamos la oportunidad de ser al menos pioneros en el uso de sus diferentes formas. Otra cuestión es que el gobierno atienda el problema. Creo que en la prudencia de todos debe estar primero el diálogo, la objetividad de analizar una situación y plantear la solución a los problemas, despolitizarlos, y al último, si no tenemos respuesta, estamos dispuestos a actuar como cualquier organización: movilizándonos.


Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada por la revista electrónica Terra Magazine.

Monday, December 31, 2007

El trabajo colectivo

Para Erika, siempre



He de comenzar con una confesión: disfruto mucho mi soledad. Quienes en serio me conocen lo saben bien. Salir a caminar o a correr, por ejemplo, me da la oportunidad de relajarme, de pensar (o, en su defecto, de dejar de hacerlo), de ordenar mis ideas, de maquinar proyectos, de —con bastante frecuencia— vérmelas conmigo mismo.
Quisiera, sin embargo, no ser malinterpretado. No me considero misántropo (bueno, quizá a veces), aprecio la compañía de muchas personas y día con día intento valorar y corresponder más a la convivencia con la gente que me rodea.
Un amigo y colega, Mario Stalin Rodríguez, con quien mantengo una comunicación basada principalmente en el intercambio de comentarios por lo general poco coincidentes pero siempre sustentados en nuestros respectivos blogs, explica —si he entendido correctamente— que somos y nos alimentamos de los otros. Nuestro ser se constituye de los episodios que compartimos con los demás a lo largo de nuestras vidas. No podría estar más de acuerdo.
Así, este ensayo no es, ni de lejos, una apología del individualismo. Por el contrario, pretende ser, a partir de mi propia experiencia y en varios casos de mis propios errores, una crítica del olvido de la colectividad, del desdén sin fundamento a las labores en conjunto, de la ignorancia o franco desprecio de conceptos como interés general o bienestar común.


Del autoaislamiento al compromiso mutuo
De mi afición a la soledad, a actuar por mi cuenta, vienen mis dificultades para trabajar en equipo. Es más sencillo desempeñarse solo que buscar alcanzar consensos con otras personas con sus propias ideas, parámetros, objetivos. Y si bien, durante mi etapa como estudiante, estuve en grupos con los que me fue grato colaborar y en ningún momento sufrí desencuentros del tipo “eran muy amigos pero terminaron peleados después de una tarea”, lo cierto es que mi reticencia a laborar con otros truncó o de plano me mantuvo alejado de no pocos proyectos colectivos.
Si tales empresas se habrían desarrollado y habrían resultado gratificantes simplemente nunca lo sabré, ya que mi afán de independencia muchas veces transformado en autoaislamiento me impidió averiguarlo.
Fue hasta que probé otra faceta de la academia, la de ayudante de profesor, cuando empecé a apreciar en serio el trabajo en equipo. De esa manera, con Luis Carrasco y Jesús Serrano primero, y con Toibe Shoijet, Lizbeth Hernández, Paola Wong y Mario Dorantes después, he conocido tanto el esfuerzo que requieren formular el programa de una materia, establecer los contenidos y acordar los métodos para exponerlos, como los sinsabores que pueden provocar las diferencias de criterio y, sobre todo, la responsabilidad de la docencia y la satisfacción de haber dado un buen curso.
A lo largo de dos años y medio he reiterado, por ejemplo, que a pesar de que uno se crea versado en un tema, las otras personas —el maestro y los compañeros adjuntos— siempre podrán aportarnos alguna idea diferente y valiosa. Y aunque ese intercambio de opiniones en muchas ocasiones no sea terso ni nada similar, es posible que de él surjan interesantes discusiones que nos hagan reparar en algo que antes nos estaba velado, es decir, que amplíen nuestra mirada y nuestra comprensión.
Por otro lado, no está de sobra recordar —como me lo hicieron ver algunos alumnos hace un par de meses— que el grupo dentro de un salón de clases lo integran tanto los educandos como el equipo docente; son un conjunto, no dos entes antagónicos. De tal suerte, para alcanzar el éxito en el proceso enseñanza-aprendizaje debe existir trabajo grupal, comunicación, compromiso de ambas partes.
Valga una metáfora que de tan simple parece burda: a fin de llegar a la meta, construir un curso satisfactorio en el que los estudiantes aprendan y los profesores cumplan su función de educadores, todos deben ir en el mismo sentido, no cada cual por su lado y con rumbos distintos.


El periodismo, labor de conjunto
Poca es mi experiencia laboral en medios de comunicación. Pienso, no obstante, que además de que sigue creciendo ha sido aleccionadora. Del cúmulo de ideas que he aprendido creo que ésta es la más importante: el periodismo, por donde quiera que se le vea, es una actividad social, colectiva.
Tal vez me equivoque, pero tengo la impresión de que existe el mito que instituye al reportero no sólo como figura central sino única del ejercicio periodístico. Ahora bien, al señalar esto no pretendo restar mérito alguno al desempeño de ningún colega.
Busco, eso sí, hacer notar que detrás de cada diario, revista, noticiario o programa de radio o televisión hay un trabajo colectivo: de los jefes de información que elaboran las órdenes de lo que debe cubrirse; de los reporteros que producen notas, crónicas o reportajes; de los editores que seleccionan el material a publicar o transmitir; de diseñadores, formadores y técnicos que ponen los textos en plana o arman cápsulas audiovisuales; todo lo anterior seguido de un todavía largo etcétera.
Incluso si se toma la labor reporteril por sí sola hay que reconocer que ésta no es una tarea estrictamente individual. Ryszard Kapuscinski, considerado ni más ni menos el mejor reportero del siglo XX, lo explicaba con claridad: la materia prima del periodismo, afirmaba, son los seres humanos.
El ejercicio periodístico no es otra cosa que investigar y difundir la información generada diariamente por todos los ámbitos de la actividad humana, o aquella relativa al impacto de diversos fenómenos o procesos —manifestaciones del clima, desastres naturales, epidemias, conflictos sociales, guerras— sobre una o varias comunidades.
Los reporteros, por tanto, no trabajan únicamente con hechos, documentos y datos fríos, sino con quienes los protagonizan: personajes, fuentes, testimonios e historias de vida que suscitan interés. Sin ellos, sin los seres humanos, no hay periodismo posible. Por eso Kapuscinski exhortaba a estudiantes y periodistas en activo a cobrar conciencia de lo imprescindible del otro, de los otros, e, igualmente, a ser sensibles y responsables con respecto de las potenciales consecuencias que lo publicado puede tener.
Y tan necesarias son las personas que por sus acciones dan pie a la cobertura noticiosa como aquellas a quienes se destina ese trabajo: lectores, radioescuchas, cibernautas, televidentes. De ese modo, si el periodismo quiere alejarse de cualquier tipo de soliloquio y aspira a erigirse como agente de cambio social, como lo ha sido y estoy seguro debe serlo, en todo momento debe tener presente el público al que se dirige.


Las personas y la práctica
Mi breve paso por los medios no sólo me ha dejado enseñanzas de carácter filosófico. Me ha brindado también numerosas lecciones concretas, prácticas, cotidianas. En ese sentido, agradezco a todas las personas que durante mi estancia en El Universal me han apoyado.
Gerardo Piceno, quien me ayudó a sobrevivir mis primeros días en la sección de Deportes antes de que me transfirieran al área de Opinión, es el primero de ellos. A su nombre sumo los de Olga Carranco y Omar Astorga, grandes amigos, así como el de Feliciano Hernández, poco tolerante pero un periodista capaz, consciente y crítico de la ofensiva desigualdad socioeconómica que impera en México.
Mención aparte merecen Alejandra Morón y Claudia Martínez, en quienes he visto perseverancia, el deseo incansable de alcanzar sus objetivos y capacidad para trabajar bajo presión. Asimismo, en Ana Belén Ortiz y José Luis Espinoza siempre he encontrado disposición y entrega, virtudes que, me parece, empiezan a tener su recompensa. Y en Carlos Zetina, “mi apá”, he hallado honestidad, una camaradería difícil de describir y, claro, mucho buen humor.
Empero, es a Rossana Fuentes-Berain a quien más le debo por su confianza, impulso, consejos e incluso regaños. He conocido poca gente con esa fortaleza para llevar a cabo tantos proyectos y en todo momento buscar ir más lejos.
De todas las enseñanzas que podría citar rescato un par: en primer lugar, cómo a varios de los que colaboramos con ella nos recordó ese tal vez odioso pero útil adagio del periodismo estadounidense: “Si tu mamá te dice que te quiere, verifícalo”; en segundo, la forma en la que conjuntó y encabezó un eficiente equipo, sin importar los egos, envidias, diferencias y ambiciones que pueden manifestarse en cualquier ambiente laboral. Ante todos asentó que, fuera de simpatías o antipatías, éramos un equipo y, en tanto profesionales, debíamos funcionar como tal.


Lecciones de vida
Rossana confiesa que de las actividades que ha realizado la que más le ha gustado ha sido escribir su libro, Oro gris. Zambrano, la gesta de Cemex y la globalización en México, publicado en agosto pasado. En la dedicatoria de la obra —palabras más, palabras menos— se lee: “A mis padres, quienes al casarse fundaron la mejor empresa de sus vidas”.
Más allá de términos económicos, la frase, para efectos de este ensayo, me conduce a reflexionar en torno del equipo en que se constituyen la familia en general —independientemente de su composición y del número de sus integrantes— y la pareja en particular.
Como en tantos otros asuntos, y en este menos que en cualquiera, no soy autoridad para indicar qué se debe o no hacer. Baste aclarar que sólo expreso mis ideas: creo en el amor comprometido pero libre, sin ataduras; que si dos personas se limitan y se impiden crecer y perseguir sus metas, resulta más sabio que se separen.
Ahora bien, y he aquí la nota autocrítica, espero haber comprendido que, a pesar de las dificultades que ello entraña, la búsqueda de los objetivos individuales no tiene por qué ir peleada con el o los proyectos en común, mutuos, compartidos. De nuevo la metáfora: no se trata de que la autonomía provoque que cada cual ande por su rumbo, sino de caminar y de construir juntos. Ojalá aún esté a tiempo de demostrar que he aprendido esa lección.



Pensar la utopía
Globalización y neoliberalismo, expone Ignacio Ramonet en Guerras del siglo XXI. Nuevos miedos, nuevas amenazas, fomentan el individualismo y otras actitudes egoístas que obstaculizan la organización y la acción social que deberían hacer frente a los grandes problemas mundiales —contaminación, explotación del medio ambiente, creciente pobreza y desigualdad, resurgimiento de tendencias e incluso de gobiernos xenófobos y autoritarios, conflictos armados, crimen organizado— y a todos aquellos que los ocasionan o que, con sus omisiones, permiten que se desarrollen.
Me es difícil no coincidir con Ramonet en que actualmente parece existir y expandirse una especie de indiferencia hacia los males y los retos de la humanidad y, lo que es peor, hacia la posibilidad de solucionarlos.
En la cultura del poder, del dinero, de los “triunfadores”, de la moda, del espectáculo y del placer banal se propaga el paradigma en el que sólo importa el individuo, así como, por mucho, quienes le queden cerca. Los otros, la colectividad, se desvanecen. Lo que ocurra en el planeta, sea en Paquistán o a la vuelta de la esquina, mientras no afecte, no interesa.
Como muchas otras personas, no obstante, considero que es posible cambiar ese estado de cosas. Creo que podemos salir de la enajenación, de la inconciencia, reflexionar, demandar, construir. Y siempre he pensado que los verdaderos cambios deben comenzar por uno mismo, pero para que éstos trasciendan no deben permanecer aislados como esfuerzos unipersonales, sino sustentarse en la suma de voluntades, es decir, en el trabajo en equipo.
Regreso al principio: me gusta la soledad, sostengo que a veces es necesaria, mas no pretendo vivir apartado del mundo, ignorando lo que sucede en él. Defiendo, también, la libertad individual, pero igualmente soy partidario de un lazo social caracterizado por la diversidad, el respeto, el diálogo, el compromiso, la cooperación y la responsabilidad.
“‘Atrévete a andar por caminos que nadie ha recorrido, atrévete a pensar ideas que nadie ha pensado’, podía leerse en los muros del teatro del Odeón en el París de mayo de 1968 —escribe Ramonet—. Si queremos fundar una ética para el siglo XXI, la situación actual invita a semejantes atrevimientos”. Reinterpreto la frase a la luz del presente texto: si queremos, en plural, hacer de éste un mundo mejor en cualquier sentido y en cualquier nivel —en la familia, la escuela, el trabajo, la pareja o la sociedad global—, tenemos que actuar juntos. Así, en plural.


P.D. Último día, último post de 2007. A todos los que se asomaron a este espacio, muchas gracias. El 2008, por lo que nos cuentan las noticias, tanto para México como para el mundo, será complicado. A pesar de ello o precisamente por ello, mis mejores deseos en el año que está por comenzar. Abrazos.

Monday, December 10, 2007

La imposición de la fuerza

[Foro Internacional, columna]

Los resultados de las pasadas elecciones parlamentarias en la Federación Rusa, en las que el partido del presidente Vladimir Putin, Rusia Unida, obtuvo 64.1% de la votación con todo y la reprobación de la Unión Europea y el retiro de los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, corroboran la tesis del fortalecimiento político del mandatario.
En el balance de los comicios, incluso, se hizo público el supuesto deseo de algunos ciudadanos de que Putin, quien no puede reelegirse para un tercer periodo consecutivo, permanezca en el cargo vía una reforma constitucional. En todo caso, quien fuera agente del KGB, el Comité para la Seguridad del Estado —la principal agencia de la policía secreta de la ex Unión Soviética—, y llegara al poder en 1999 luego de la renuncia de Boris Yeltsin ya declaró que buscará mantenerse activo en la vida política después de dejar la presidencia, posiblemente como primer ministro con miras a un posterior retorno a la jefatura del Ejecutivo.
Varios factores explican la reafirmación del poderío de Putin. En primer lugar pueden citarse las limitaciones o francas medidas represivas que su gobierno ha impuesto a la oposición. A finales de noviembre, días antes de las elecciones, por ejemplo, la policía acabó con protestas en contra del presidente en Moscú y en San Petersburgo, donde, según lo consignaron los reporteros presentes, cientos de manifestantes fueron golpeados y arrestados, entre ellos el ex campeón mundial de ajedrez y líder del partido disidente Otra Rusia, Gary Kasparov, y Nikita Y. Belykh y Boris Y. Nemstov, de la Unión de Fuerzas de Derecha.
Nemstov, primer ministro durante la época de Yeltsin y quien planea contender por la presidencia en marzo de 2008, afirmó: “Nos han prohibido discutir a Putin, pero hemos venido aquí para preguntar a él y a las autoridades por qué hay tanta corrupción en el país”.
Aunque significativos, estos hechos tal vez no sean los más sonados. Baste recordar el eco internacional que ha seguido a las muertes del ex espía Alexander Litvinenko, envenenado con polonio-210, y de la periodista Anna Politovskaya, a quien le dispararon afuera de su departamento. Ambos homicidios habrían ocurrido, presuntamente, por órdenes de Putin en represalia a la línea crítica de Politovskaya para con la política del Kremlin hacia Chechenia y a los comentarios desfavorables hacia el régimen en el caso de Litvinenko.
Por otra parte, además de los ataques contra la oposición está el control oficial de los medios de comunicación —una de las situaciones denunciadas en la pasada contienda— y la creación de grupos juveniles de adoctrinamiento político-ideológico como Nashi, Guardia Juvenil, Locales y Grigorevtsky. Estos movimientos —de acuerdo con Steven Lee Myers en un reportaje para The New York Times— “son parte de un esfuerzo por construir jóvenes seguidores leales y patrióticos, y por contrarrestar cualquier resistencia juvenil que pudiera emerger durante la cuidadosa orquestación del sucesor de Putin en la elección del próximo año”.
El tercer componente de la fuerza de Putin, no obstante, y quizá el más importante, es que la economía se ha mantenido estable, lo que al parecer ha derivado en la satisfacción de la población, en especial de las clases media y alta. Tan es así que los “nuevos ricos” rusos se deleitan comprando en las principales avenidas y tiendas de Moscú.
Este último punto encuentra relación con algunas de las interpretaciones que hace unas semanas se efectuaron sobre la más reciente encuesta del Latinobarómetro. A decir de los números, en toda América Latina cada vez menos personas se sienten contentas con la democracia, pues a pesar de los relativos avances en el terreno político no observan un reflejo en sus niveles de vida en términos de aumento del poder adquisitivo, mejor distribución de la riqueza, disminución de la desigualdad social, en una palabra, bienestar.
En esa línea, muchos latinoamericanos preferirían ceder una parte de sus libertades civiles a manos de gobiernos más fuertes si con ello dejan de padecer para subsanar sus necesidades básicas. Los rusos, aparentemente, han optado por esa alternativa.
Qué triste, sin embargo, que ni en uno ni otro lado del globo los gobiernos sean capaces de hacer corresponder la democracia como régimen político, caracterizado por la libertad y la igualdad de participación en la vida pública, con condiciones más equitativas para el acceso a empleos bien remunerados, a la educación, a la salud, al desarrollo personal e intelectual. Más triste aún que grandes sectores de nuestras sociedades, aquí y allá, estén dispuestos a renunciar a la oportunidad de expresarse, de exigir y de actuar a cambio de sólo subsistir.
De vuelta a la que fuera tierra de los zares, el afianzamiento interno de Putin —que podría extenderse si su candidato triunfa en las elecciones presidenciales de 2008—, blindado por la solidez que le proporcionan la riqueza petrolera rusa y haberse constituido como un importante proveedor de gas para Europa, lleva a suponer que la influencia de Vladimir Vladimirovich, el “hombre fuerte” de la ex república soviética, seguirá sintiéndose en la región y en el mundo por largo tiempo. A menos, claro, que la historia, personificada en la oposición o en la sociedad civil organizada, guarde alguna sorpresa.

Friday, December 07, 2007

Las decisiones sobre el petróleo deben democratizarse: Ifigenia Martínez

Ifigenia Martínez, directora del Instituto Nacional de Formación Política del PRD, califica como “un problemón” a la situación en la que se encuentran las empresas públicas del sector energético. Los hechos, afirma, dejan ver que es “necesaria” una reforma en la materia que plantee, dentro de otros aspectos, cómo se manejan Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
En opinión de la economista, estos organismos deben seguir perteneciendo al Estado. Contundente, asegura que nadie estará de acuerdo, “y yo menos que nadie”, en la entrada de la iniciativa privada al ramo ni en que la obtención de utilidades sea el criterio “que decida sobre una riqueza que es de todos”.
Martínez, una de las oradoras en la pasada asamblea de la Convención Nacional Democrática encabezada por Andrés Manuel López Obrador, considera que la cuantiosa renta generada por Pemex ha sido destinada por los distintos gobiernos del país —los del PRI antes y ahora los del PAN— al gasto corriente en vez de haber sido invertida en la industrialización de la paraestatal. Esto, explica, ha limitado a la empresa y la ha dejado únicamente como exportadora de crudo.
—¿Cuál es el principal problema de Pemex: los requerimientos de la Secretaría de Hacienda, los sueldos y pensiones de los trabajadores de la propia paraestatal, el contratismo, la corrupción?
—El principal problema, tratándose de la empresa pública más importante del país, es quién toma las decisiones para su manejo. Quién decide los gravámenes, los derechos que han de pesar sobre el petróleo, que la mayor parte de la renta petrolera alimente a la Secretaría de Hacienda y deje a Pemex sin recursos para financiar su propia inversión. Quién decide que la carga fiscal sobre Pemex sea tan gravosa que la despoja de una renta que obviamente se obtiene de un recurso no renovable, o sea, se está saqueando la riqueza del subsuelo que pertenece a todos los mexicanos para convertirla en ingresos de exportación. Toda la operación subsecuente, industrialización, refinación, la petroquímica, todo eso se ha sacrificado para obtener simplemente la exportación de petróleo crudo.
Martínez lanza una pregunta retórica: “¿Quién toma esas decisiones?”. Acto seguido, responde:
—Las máximas autoridades de Pemex, designadas por el presidente de la República. ¿El presidente tiene la mejor capacidad para decidir sobre una riqueza que pertenece a todos los mexicanos y que consiste en vaciar el subsuelo del país, para destinarlo a gasto corriente, para financiar las operaciones del gobierno? Porque ese es otro hecho relativamente reciente: la petrolización de las finanzas públicas. En 1973-1974, antes que se tomara la decisión de convertir a Pemex en un exportador de crudo, los ingresos del petróleo significaban 5% de la recaudación; ¡ahora son el 39%! Y el coeficiente de recaudación no ha aumentado, sigue siendo el mismo. Ha habido un tremendo deficiente de la Secretaría de Hacienda, que no ha gravado a los causantes como los debía haber gravado. Eso también se observa a simple vista: la explosión de la riqueza de la gente de altos ingresos, la demanda que hacen de artículos importados, todo eso es patente mientras que, en cambio, hay una masa de población que ni siquiera tiene empleo seguro.
La entrevistada reconoce que la injerencia de la Secretaría de Hacienda en el manejo de la renta petrolera es “legal”, pues “la Constitución no ha sido tocada y todos admiten que está bien”. Añade, sin embargo, que “las leyes secundarias son las que resultan violadas o cuando menos mal interpretadas, o no han repercutido en una ampliación de la capacidad productiva del país correspondiente a la extracción de la riqueza petrolera. Todo lo hemos gastado en importaciones, no hemos sustituido esa riqueza del subsuelo con capacidad productiva que permanentemente garantizara una mayor producción y empleo”.
Por otra parte, acusa falta de planeación y señala al ex presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) como el responsable del desmantelamiento del aparato estatal encargado de esa tarea. “Se necesita planeación a nivel nacional y regional que armonice las diferentes variables económicas”, comenta.
—Entonces, ¿quién tendría que tomar las decisiones?
—Esa es la gran pregunta. De acuerdo con nosotros, las decisiones deberían tomarse a través de un gabinete de energía para no violentar la Constitución. En él deberían estar, al frente de las grandes empresas, directores que fueran aprobados por el Congreso, no por el capricho del presidente. La decisión tendría que pasar por el tamiz de las cámaras de Senadores y de Diputados, y además, tendría que buscarse que el director de las gigantescas empresas del sector energético no se vea aislado en sus decisiones frente al todo poderoso secretario de Hacienda, que pertenece a un círculo financiero internacional con sede en Washington. La reorientación de esta gigantesca riqueza se está tomando respecto a decisiones que no corresponden al interés nacional, sino al interés de tener una economía en equilibrio, sin déficit, y como no se aumentan los ingresos tributarios se recurre a la renta petrolera. Todas estas decisiones se tienen que democratizar, eso implica meter al Congreso. Las comisiones de Energía de ambas cámaras también deben pasar por el tamiz de la opinión pública para que sean gente que conoce el ramo.
—¿Qué características debería tener esa reforma energética para construir una política de Estado efectiva?
—No tengo los elementos para responder esa pregunta, pero creo que debe haber relación entre la representación ciudadana que está en el Congreso de la Unión y la solvencia técnica de los expertos. En el Congreso se deben revisar a fondo los proyectos y el financiamiento de las empresas energéticas, y los expertos, que los hay dentro de México, egresados de la UNAM, el Politécnico o las universidades regionales, deben respaldar con su apoyo técnico las decisiones que se tomen.

Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada por la revista electrónica Terra Magazine.

Saturday, December 01, 2007

Calderón ha administrado, pero no se ve un proyecto a futuro: Alberto Aziz Nassif

Felipe Calderón llegó a la Presidencia de México después de un reñido proceso electoral. La intervención del entonces titular del Ejecutivo, Vicente Fox, las campañas negras, la cuestionada actuación del IFE, la decisión del Tribunal Electoral de declarar ganador al candidato del PAN por una diferencia de sólo 0.58% de la votación con respecto de Andrés Manuel López Obrador, del PRD, y las acusaciones de fraude, dentro de otros factores, marcaron los comicios de 2006.
Asumió funciones como presidente el 1 de diciembre pasado. A un año de ello, Alberto Aziz Nassif, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, en entrevista telefónica menciona dos rasgos que han caracterizado a este gobierno:
“El asunto de política interna y de seguridad, relacionado con los operativos contra el crimen organizado, ha sido uno de los más definitorios de este periodo. Un segundo asunto es el de las políticas de legitimación, por la forma en la que llega Felipe Calderón a ser presidente; éstas tienen que ver con construir consensos, alcanzar reformas e incluso cambiar la imagen de la Presidencia de la República y de la campaña electoral misma”.
—Entonces la legitimidad ha sido un asunto que ha pesado en este primer año de la gestión de Calderón.
—Sí, de forma importante. Podemos empezar a ver cómo hace unos días Felipe Calderón, a partir del llamado a la celebración del bicentenario de la Independencia, estableció como ruta hacia 2010 la reconciliación nacional. La manera como se procesó 2006 dejó un país polarizado, un conflicto nacional que se ha ido manifestando en episodios, una división que todavía se siente no ha acabado de cerrar. Esto se ha notado, por ejemplo, en la reforma electoral, que de algún modo busca responder y solucionar el conflicto de 2006, o en la oposición lopezobradorista, que ha ido disminuyendo pero sigue presente.
—Algunos analistas llegaron a hablar de un “rebase por la izquierda” debido a las medidas que el Ejecutivo parecía tomar de esta corriente. ¿Este rebase se ha efectuado?
—No ha sucedido. Si analizamos la política social se nota continuidad con respecto a lo ocurrido en años e incluso en sexenios anteriores con relación al combate a la pobreza o a acabar con la pésima distribución del ingreso que existe en el país. No hay una gran innovación que tenga más acento hacia una política de izquierda o de centro-izquierda o una mayor atención a temas como la redistribución del ingreso, incrementos salariales o más inversión en capital humano.
—¿Puede hablarse de grandes aciertos o grandes errores de este primer año de gobierno?
—En tanto acierto, tal vez en el sentido de mecanismos de gobernabilidad, de mantener la estabilidad. No ha habido una crisis de gobernabilidad, económica o social; se ha administrado lo que existe pero no se ha hecho presente una estrategia a futuro. Hay, asimismo, otros rasgos preocupantes que se han incrementado, como el agotamiento de las reservas de Pemex o las explosiones en ductos de la empresa. En cuanto a errores, el horizonte de mediano y largo plazo se ve incierto. Se ha administrado, pero la presencia de un proyecto no se ve. El estado de cosas en el país no se ha modificado. Se dice que se han logrado las reformas a la Ley del ISSSTE y la fiscal, y la reforma electoral ha sido uno de los cambios importantes en lo que va del sexenio. Sin embargo, quedan muchas reformas estructurales pendientes, como la energética, la laboral, la de medios. Probablemente ahí esté el gran reto para el próximo año y para todo este sexenio: empezar a recuperar la capacidad del Estado en materias estratégicas en las que intereses particulares tienen mucho poder.
—¿Cómo calificaría la relación del Ejecutivo con los otros dos poderes?
—En el caso del Legislativo, si lo comparamos con lo sucedido en el foxismo, hay una mejoría. El protagonismo de Calderón ha sido menor, se han buscado consensos y ha mejorado la percepción pública. Con el Poder Judicial también ha habido cierta “normalidad”, consenso con el Ejecutivo. Aunque vamos a ver qué sucede si se da la reforma judicial, que podría despertar oposición.
—En lo referente a la política exterior, una de las promesas de campaña de Calderón fue que se reconstruiría lo mucho que se había destruido durante el sexenio anterior.
—Para con algunos países de América Latina con los que se habían suscitado conflictos, como Cuba y Venezuela, ha bajado el nivel de enfrentamiento. Por otro lado, en la agenda y la relación con Estados Unidos está una serie de mecanismos en los que no queda clara cuál es la jerarquía del gobierno de México, la seguridad o la migración, por ejemplo. Hay indefinición. Creo que ha sido una política exterior de más bajo perfil, lo que no significa que no se haya hecho mucho, sino que no todo se ha dado a conocer.
—Si el reto es recuperar la capacidad del Estado en áreas estratégicas, ¿cómo se traduce eso en acciones concretas?
—Tendría que establecerse una agenda muy específica. Se prevé que en 2008 vengan reformas que no se han procesado: la judicial, la relativa al federalismo, la de medios, la energética, la laboral. Y vamos a estar en una ventana de oportunidades para esas reformas hasta mediados del año que entra, hasta octubre de 2008, cuando inicia la campaña rumbo a las elecciones intermedias de 2009. También, con políticas públicas que afecten los aspectos importantes: si en crecimiento y desarrollo económico no se ve cómo el país pueda crecer, habrá que trabajar en mecanismos que incidan en la economía y la generación de empleo. Y acerca de los operativos contra el crimen organizado, habrá que ver sus saldos, si han dado resultados o no; y los derechos humanos, que son un asunto importante y hay la percepción de que se han deteriorado debido al énfasis al tema de la seguridad.

Nota: Una versión editada de esta entrevista fue publicada ayer por la revista electrónica Terra Magazine.