Friday, July 06, 2007

Adultos mayores en busca de empleo [crónica]

Algunos van de traje; otros, de gorra, pants o hasta con delantal. Muchos usan lentes; otros tantos, bastón o andadera. Hay quienes llevan portafolios, bolsa de mano o carpeta con sus documentos y solicitudes. La mayoría, hombres y mujeres, ya pinta canas.
Son los cientos de asistentes a la Expo Feria del Empleo organizada por el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) en los salones Olmeca del World Trade Center (WTC), donde encontrarán, de acuerdo con la dependencia, 4 mil ofertas de trabajo: 3 mil plazas fijas, 800 por comisión y 200 como empacadores voluntarios. También habrá consulta médica, muestras de artesanías, presentaciones de grupos de baile —integrados también por adultos mayores—, conferencias y asistencia jurídica.
Félix Guerrero, pensionado de 61 años, llegó al WTC alrededor de las 8:30 am, antes de que fuera inaugurada la expo feria. Cerca las 11:00 camina por la calle de Texas rumbo a Patriotismo. Se dirige a Metro San Joaquín en busca de un puesto como vigilante del que acaba de enterarse. “Está interesante”, comenta sobre el acto. “Nos dan asesoría, hay mucha gente, algunos nos salimos, es que los empleos están escasos”.
Relata que “anda de comerciante”, y aunque su ideal sería encontrar trabajo como mensajero, tiene la esperanza de obtener la plaza como vigilante porque, según la información, la contratación es “inmediata”. Además, familiares y amigos ya le han ofrecido empleo, pero terminan diciéndole “luego te resuelvo”.
A la entrada principal de la expo feria, cantidad de adultos mayores hace fila para registrarse y poder acceder. Les preguntan de qué delegación o municipio vienen y qué tipo de empleo buscan.
María de Jesús Gómez, de 72 años, es una de los 8.6 millones de personas en todo el país que, de acuerdo con el Inapam, tienen 60 años o más. Por su parte, datos del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI) de 2005 señalan que esa cifra equivale a alrededor de 8.2% de la población nacional. Casi un millón, aproximadamente 955 mil, habita en el Distrito Federal.
La señora María de Jesús supo del acto gracias a un anuncio en la radio. Ha viajado desde ciudad Nezahualcóyotl. Debido a su edad y a su estado de salud, desea conseguir un empleo “que no sea muy pesado” y, de preferencia, de medio tiempo. Acepta que, por su preparación, no podría ser recepcionista; quiere, “más bien, algo de intendencia”.
Al interior de los salones Olmeca, los estantes con artesanías son de los menos visitados. En contraparte, la gente se agolpa en los de Wal-Mart México, Manpower, Gigante, Afore Banamex, el Gobierno del DF, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social o el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
En este último ofrecen exámenes médicos. Rigoberto López Quezada, profesor de periodismo en la UNAM y ex reportero, aguarda a que le revisen el colesterol. Por lo que sabe —comenta—, 90% de las plazas que se ofrecen son trabajos para realizar ventas, por comisión, sin sueldo base. “Mucha gente está desesperada”, concluye.
En contraste, a sólo unos pasos de ahí, frente al estante de la empresa Burger King, una mujer responde entusiasmada a la joven que la entrevista: “Tengo mis nietos, pero no me siento grande. Busco un trabajo de lo que sea. A mí me gusta la cocina, y eso fue lo que pedí”.
Hacia medio día, más adultos mayores, solos o acompañados, siguen llegando al WTC. La gente de prensa del Inapam calcula recibir entre 5 mil y 10 mil personas a lo largo del día.
Algunos de los presentes lucen animados, ya sea por la oportunidad de encontrar trabajo, de recibir atención médica, de ver o de participar en algún bailable o incluso de recibir tratamiento de belleza en estantes como el de la estética Jocelyn. Otros, en cambio, reflejan seriedad, tristeza, preocupación, angustia, quizá por la necesidad, por impotencia o por simple soledad. Todos ellos, sin embargo, y a pesar de las diferencias, parecen querer dar un verdadero sentido al concepto de “adultos en plenitud”.

AGRADECIMIENTO
En atención a Sara Pantoja, quien pudiendo sentir invadida su orden de trabajo, por el contrario, me invitó a colaborar en la elaboración de la nota que se publicó este viernes en la sección DF de El Universal. Si alguien desea verla, puede consultar la página 3... o bien dar clic en este link: http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/85237.html. Saludos.

3 comments:

Necio Hutopo said...

Lo que tiene el tiempo de desgraciado es eso, que pasa y tiene, además, la insana costumbre de arrastrarnos con él...

Pero no hay que malinterpretar el asunto... El tiempo pasa porque ese es su trabajo. La condición de los adultos mayores en México es culpa de otras cosas, que también pasan y, lo que peor, pretenden quedarse... Y magnificarse.

Buena nota, un poco excedida (quizá) en el asunto de las anécdotas personales... pero, eso sí, mucho mejor armada que la publicada en el Universal

Ale said...

Muchas felicidades amiguito, que esta sea una de las muchas que vas a publicar en El Universal.

Saludos y nuevamente muchas felicidades!

KIKA said...

Muchas gracias por enviarme el texto (aunque ya sabemos lo que sucedió con él).
No me cansare de felicitarte y desear que sigas escribiendo, además de esperar que te publiquen.
Me parece un tema que despierta en ti un interés particular, la cuestión del trabajo y su relación con los adultos mayores es algo que te convoca y te insita a trabajarlo. Que bien que busques este tipo de notas.

Un abrazo. KIKA